BUSQUEMOS PERLAS ESCONDIDAS: 1-7-Septiembre-2025, PROVERBIOS 29, Respuestas.

Busquemos perlas escondidas (10 mins.)

Pr 29:5. ¿Qué es adular, y por qué dice la Biblia que “el hombre que adula a su prójimo le tiende una red para los pies”? (it “Lisonja” párr. 1).

Adular es ofrecer alabanza afectada o exagerada con el propósito de ganar la voluntad de una persona, generalmente para satisfacer su vanidad o amor propio. Según la Biblia, esta práctica es peligrosa porque la adulación no es sincera, sino que muchas veces se utiliza como una trampa para aprovecharse de quien es adulado o manipularlo.

Esto significa que quien adula está creando una situación engañosa que puede hacer caer a quien es objeto de la adulación en errores o llevarlo a tomar decisiones equivocadas. La adulación se basa en el egoísmo y la hipocresía, y por tanto no proviene de la sabiduría divina, sino de este mundo, y desagrada a Dios.

COMENTARIOS ADICIONALES

La adulación es una forma de alabanza fingida que busca aprovecharse del amor propio y la vanidad de otra persona. No es sincera, sino interesada. Por eso, Proverbios 29:5 compara la adulación con una red, porque atrapa y controla a quien la recibe.

El adulador no está mostrando amor verdadero, sino egoísmo, ya que quiere obtener beneficios materiales o favores a costa de la sinceridad. Esta actitud es dañina porque fomenta la mentira, la hipocresía y el orgullo, cosas que Dios desaprueba, y puede apartar tanto al adulador como al adulado de la rectitud y de la sabiduría que viene de arriba.

Adular es alabar a alguien con exageración y sin sinceridad para conseguir su favor. La Biblia dice que esto es una trampa, porque al halagar la vanidad de otra persona, el adulador la engaña y la manipula, poniendo un lazo para sus pies.

Adular es ofrecer alabanzas egoístas para ganar el favor de alguien. Proverbios 29:5 advierte que la adulación es una trampa, porque oculta un motivo egoísta y no proviene de la sabiduría divina. En lugar de edificar, puede hacer que la persona adulada caiga en el orgullo.

Adular es alabar o halagar a alguien de manera excesiva y poco sincera, con el objetivo de ganar su favor, aprobación o beneficios. La Biblia dice que «el hombre que adula a su prójimo le tiende una red para los pies», porque la adulación es una forma de manipulación y engaño que puede llevar a la persona adulada a tomar decisiones o acciones que no le son beneficiosas, o a confiar en alguien que no tiene buenas intenciones.

La adulación puede parecer inofensiva o incluso halagadora al principio, pero en realidad puede ser una forma de control o manipulación que busca obtener beneficios personales a costa de la confianza y la buena fe de los demás.

Cuando una persona aduladora se gana la confianza de otra mediante halagos y elogios excesivos, puede crear una relación desequilibrada en la que la persona adulada se sienta en deuda o comprometida con quien la halaga. A largo plazo, la adulación puede dañar las relaciones y la confianza, ya que, cuando se descubre la falta de sinceridad detrás de los halagos, la persona adulada puede sentirse engañada y traicionada.

La adulación también puede afectar negativamente la autoestima y la seguridad de quien la recibe, al crear una dependencia de la validación externa, haciendo que se sienta insegura sin la aprobación constante de los demás. Por eso, es fundamental ser sinceros y auténticos en nuestras interacciones con los demás, y valorar la honestidad y la transparencia en nuestras relaciones.

Adular o lisonjear es alabar de manera falsa o exagerada a alguien, no para animarlo sinceramente, sino para ganar su favor, manipularlo o conseguir algo de él. La herramienta del adulador es el engaño y la hipocresía; construye sus relaciones sobre una mentira, lo cual desagrada a Dios.

Las alabanzas falsas inflan el ego y la vanidad de quien es adulado. Esto lo vuelve confiado y fácil de manipular, como un animal que no ve la red escondida bajo el suelo. Cuando actúa basado en esas mentiras, puede tomar malas decisiones y caer. Antes de alabar a alguien, preguntémonos: ¿Lo digo para animar de verdad o para conseguir un favor?

Adular es elogiar a alguien de manera exagerada o falsa, con la intención de ganarse su favor, manipularlo o aprovecharse de él. No se trata de un cumplido sincero, sino de una alabanza interesada que busca satisfacer la vanidad del otro. La adulación nace del egoísmo y de la hipocresía, y tiene como objetivo obtener algún beneficio personal o hacer que la persona adulada se sienta obligada a corresponder.

Proverbios 29:5 compara esta acción con tender una red a los pies, es decir, poner una trampa. Esto indica que la adulación puede hacer tropezar a alguien, llevándolo a confiar en personas que no son sinceras o a tomar decisiones basadas en una falsa seguridad. Detrás de las palabras dulces puede haber una intención dañina, como ocurrió con Absalón, quien usó la adulación para ganarse el corazón del pueblo y conspirar contra su padre David.

Hoy en día, la adulación sigue siendo peligrosa. En redes sociales, en la política o incluso en ambientes religiosos, muchos usan palabras bonitas para manipular. Por eso, debemos ser sinceros, evitar la hipocresía y no dejarnos llevar por halagos vacíos. Jehová valora la verdad y la humildad, no las apariencias.

Adular es decirle a alguien cosas bonitas solo para ganarse su favor. La Biblia lo compara con tender una trampa, porque esa persona puede confiarse y salir perjudicada. Jehová quiere que nuestras palabras sean sinceras, no halagos falsos.

Este texto me enseña que no debo decir cumplidos solo por interés. Por ejemplo, para que alguien me ayude o me dé algo a cambio. Eso no es sincero y puede dañar la relación. Mejor decir cosas que animen de verdad, aunque sean pocas palabras.

Nos hace pensar que debemos tener cuidado cuando alguien nos halaga demasiado. A veces, esas palabras tienen una intención escondida, como hacernos sentir obligados a hacer algo. Si confiamos en Jehová y no en halagos, evitamos caer en esa red.

¿Qué perlas espirituales ha encontrado en la lectura bíblica de esta semana?

Proverbios 29:1. La expresión “dura cerviz” y “endurecer la cerviz”, que aparece con frecuencia en la Biblia, indica un espíritu rebelde y obstinado. Esta actitud es perjudicial para quien la tiene, ya que las recomendaciones hechas para que cambie, por supuesto, se convertirán en otra ocasión más para su rebeldía, y al final, esto le causará su ruina.

Proverbios 29:3. En primer lugar, este tipo de situación destruye su relación con Dios, que es lo más valioso. Luego, acarrea oprobio a su familia y daña las relaciones familiares. Por lo tanto, para no afectar nuestra relación con Dios ni causar daño a nuestros seres queridos, debemos quitarnos de la mente cualquier idea pecaminosa.

Proverbios 29:5. Adular para ganar la voluntad de una persona es perjudicial. De hecho, no es una característica de la sabiduría que viene de arriba, sino de la sabiduría de este mundo, ya que su raíz es el egoísmo, las distinciones y la hipocresía. Por lo tanto, debemos tener cuidado de lisonjear o adular a alguien, porque estas son cosas que desagradan a Jehová.

Proverbios 29:8. Los jactanciosos que no respetan la autoridad hablan insolentemente. Así alimentan las llamas del conflicto, al grado de enardecer a todos los residentes de un pueblo entero. Pero los sabios «vuelven atrás la cólera» al hablar con apacibilidad y buen sentido, apagando las llamas de la ira y promoviendo la paz. Esto es algo que agrada a Jehová.

Proverbios 29:11. Lo más sabio es controlar nuestras emociones en vez de dejar que ellas nos controlen a nosotros. Si sentimos que vamos a perder el control, mejor apartémonos, porque esto puede traer problemas. Un paseo o un poco de ejercicio físico pueden ayudarnos a controlar las emociones. Pidámosle a Jehová que su espíritu santo produzca en nosotros autodominio.

Proverbios 29:15. En la Biblia, las palabras hebreas para “vara” se refieren a un bastón o cayado, como el que usaba el pastor para guiar a las ovejas. De igual modo, “la vara” de la autoridad de los padres transmite la idea de guiar a los hijos con amor y no castigarlos con dureza ni crueldad.

Proverbios 29:21. Esto resulta cierto en el caso de muchos hijos mimados. Han crecido y se han convertido en adolescentes y adultos que sienten que “el mundo les debe el sustento”, pero que ellos no le deben nada a nadie. Disciplinar a tiempo a los hijos es fundamental para que les vaya bien en la vida.

Proverbios 29:22. El que no domina su espíritu, sino que es “dado a la cólera”, podría suscitar contiendas, incluso entre amigos. Y el que está “dispuesto a la furia tiene muchas transgresiones”. Lo más probable es que peque, y eso es algo que una persona sabia y piadosa querría evitar. Por lo tanto, pidámosle a Jehová paciencia y sabiduría para controlar la cólera.

Proverbios 29:25. Temblar ante los hombres puede ahogar la capacidad de hablar con franqueza y actuar como agrada a Dios. El deseo de complacer a los demás es normal, y no es cristiano despreciar insensiblemente lo que piensan otras personas. Sin embargo, se necesita equilibrio. Pidámosle a Jehová valor para mantenernos firmes ante el enemigo.

Proverbios 29:2. Cuando el poder cae en manos de los malvados, el pueblo sufre. La corrupción, la injusticia y la opresión se vuelven parte del día a día. Lo vemos claramente en el mundo actual: líderes que solo piensan en sí mismos, sistemas manipulados y personas inocentes que pagan las consecuencias. Pero la Biblia nos da esperanza. Jehová ha prometido un reino justo donde su Hijo, Jesucristo, gobernará con verdadera rectitud. Entonces el pueblo se alegrará de verdad, porque la maldad habrá desaparecido.

Proverbios 29:3. Un hijo que busca la sabiduría y vive con rectitud es motivo de alegría y orgullo para sus padres. Su conducta refleja formación, temor de Jehová y decisiones responsables.

Proverbios 29:4. Cuando un líder actúa con justicia, su pueblo se siente seguro y las cosas marchan con orden. Pero si se deja llevar por sobornos, poco a poco todo se desmorona. Este versículo nos recuerda que la integridad no es solo una virtud, sino una necesidad para construir una sociedad fuerte. Un gobierno honesto inspira confianza y trae estabilidad. En cambio, la corrupción genera desilusión y caos.

Proverbios 29:6. Las malas acciones terminan enredando al malvado; tarde o temprano queda atrapado por las consecuencias de lo que hace. En cambio, quien vive con rectitud puede sentirse verdaderamente libre y feliz. Aunque hacer lo correcto no siempre es fácil, trae una alegría sincera y una paz que nadie puede quitar.

Proverbios 29:7. Este proverbio nos recuerda que nuestra fe no debe ser solo palabras, sino acciones concretas en favor de los necesitados. Ser indiferentes es colocarnos del lado de los injustos. Jehová observa cómo tratamos a quienes no tienen poder para defenderse.

Proverbios 29:8. Nos enseña que los orgullosos actúan con altivez y egoísmo, y su manera de hablar o gobernar enciende pleitos, divisiones y disturbios. La soberbia nunca construye; siempre inflama.

Proverbios 29:13. Este versículo nos recuerda que la vida es un regalo compartido y debe inspirarnos a respetar, valorar y ayudar a los demás, sin importar su condición económica o social. Jehová no hace acepción de personas. Él da el mismo regalo de la vida al pobre y al opresor. Esto muestra que, tarde o temprano, Dios traerá equilibrio y que su justicia es superior a la injusticia humana.

Proverbios 29:14. Aunque no seamos reyes, todos tenemos algún nivel de autoridad —en la familia, en el trabajo o en la congregación—. Ser justos, no discriminar y tratar a todos con dignidad nos dará estabilidad en nuestras relaciones y nos hará dignos de confianza. Jehová es justo con todos, pero en especial muestra cuidado por los pobres, los huérfanos y las viudas.

Proverbios 29:17. Un hijo bien guiado no causa vergüenza ni angustia a sus padres, sino que les da descanso y alegría. La disciplina evita muchos dolores futuros, tanto al hijo como a la familia.

Proverbios 29:20. Hablar sin pensar es peligroso. La precipitación al hablar puede causar daño, ofender o mostrar imprudencia. Las palabras dichas sin reflexión no se pueden retirar y suelen traer consecuencias negativas. Lo que debemos hacer es cultivar la prudencia al hablar. Antes de responder, conviene escuchar con atención, pensar en el efecto de nuestras palabras y asegurarnos de que sean edificantes. La Biblia aconseja ser “rápidos para escuchar, lentos para hablar y lentos para la ira”.

Proverbios 29:22. Una persona iracunda se convierte en un foco de pleitos, contiendas y rupturas. Su carácter no solo lo afecta a él mismo, sino que también destruye la paz de quienes lo rodean. El antídoto contra la ira es cultivar un espíritu apacible, aprender a escuchar y dejar que la mansedumbre gobierne nuestras reacciones. Esto previene conflictos y honra a Dios.

Proverbios 29:24. El cómplice teme declarar porque no quiere exponerse o perder beneficios, pero al final pierde la paz, la confianza de los demás y hasta la aprobación de Dios.

Proverbios 29:1. Este versículo nos advierte sobre el peligro de ser tercos y rechazar el consejo bíblico. En la congregación, debemos ser humildes y aceptar la guía de los ancianos y las advertencias de la Palabra de Dios, porque la desobediencia obstinada puede llevar a un final trágico.

Proverbios 29:6. Puede que un pecado lleve a otro, y los males le sobrevengan de manera inesperada. Por ejemplo, quizás alguien trame arruinar a otra persona, solo para hallar que le sale el tiro por la culata. Por otro lado, al justo no lo atormenta el remordimiento de conciencia. Además, disfruta del favor de Dios debido a su recto actuar.

Proverbios 29:11. Este proverbio nos aconseja controlar nuestras emociones. En el ministerio del campo podemos encontrar a personas que nos ofenden o se oponen. Un siervo de Jehová debe mantener la calma, no reaccionar con enojo y dar un buen testimonio con su comportamiento sereno.

Proverbios 29:17. Este versículo es clave para la crianza de los hijos. Los padres Testigos de Jehová deben corregir a sus hijos con amor y constancia, siguiendo los principios de la Biblia. Hacerlo les traerá la satisfacción de ver a sus hijos servir a Jehová.

Proverbios 29:18. Los siervos de Jehová necesitamos mantener clara la visión del Reino. La predicación y el estudio de la Biblia fortalecen ese enfoque. Cuando recordamos por qué servimos a Jehová, permanecemos firmes, felices y con propósito, evitando distraernos con metas pasajeras que carecen de verdadero valor espiritual.

Proverbios 29:22. Este proverbio destaca el peligro del mal genio. En el trabajo o en la vida diaria, un siervo de Jehová debe esforzarse por controlar su temperamento. De esta manera, se evita incitar peleas y se mantiene la paz con las personas, honrando a Dios con la conducta.

Proverbios 29:23. Este versículo nos enseña la importancia de la humildad. Un siervo de Jehová debe evitar el orgullo, que puede hacerlo tropezar. Ser humildes, reconociendo que todo se lo debemos a Dios, nos acerca a Él y nos eleva a sus ojos. Esto nos permite servir plenamente en la congregación con la ayuda de Jehová.

Proverbios 29:1. Este texto nos enseña que el orgullo es peligroso porque hace que una persona resista la corrección y el consejo, lo que puede llevar a la ruina. La humildad es clave para mantener una buena relación con Dios y evitar consecuencias negativas.

Proverbios 29:2. Los gobiernos humanos pueden cometer injusticias y oprimir a sus ciudadanos, lo que lleva al sufrimiento y al descontento. Este texto nos recuerda que la justicia y la rectitud traen alegría, mientras que la injusticia y la opresión traen sufrimiento. Como cristianos, estamos seguros de que la verdadera justicia y paz solo vendrán cuando el Reino de Dios sea establecido en la Tierra. Mientras tanto, nos esforzamos por vivir de acuerdo con los principios bíblicos.

Proverbios 29:3. Este texto nos enseña que el hombre que ama la sabiduría y vive conforme a principios morales alegra a su padre, y probablemente también a todos los que lo rodean. Por otro lado, quien se involucra en comportamientos inmorales malgasta no solo su riqueza material, sino también su reputación, sus relaciones y su bienestar emocional y espiritual.

Proverbios 29:3. Este proverbio destaca la importancia de vivir de manera sabia y nos recuerda que nuestras decisiones tienen consecuencias que pueden afectar no solo a nosotros, sino también a nuestros seres queridos.

Proverbios 29:4. Este texto nos enseña que los gobernantes actuales, debido a su corrupción y acciones injustas, no pueden brindar ni estabilidad ni verdadera justicia a sus pueblo. Como cristianos, creemos que la verdadera justicia y paz solo vendrán cuando el Reino de Dios sea establecido en la Tierra. Y aunque los gobiernos humanos pueden hacer algunas cosas buenas, no pueden alcanzar la justicia verdadera sin la guía y la dirección de Dios.

Proverbios  29:5. Este texto nos enseña que la adulación es una forma de manipulación y engaño. El que adula busca obtener algo a través de elogios falsos, lo que representa una trampa. Esto nos recuerda la importancia de ser sinceros en nuestras interacciones y evitar comportamientos que puedan dañar a otros o desviarnos del camino correcto. Como cristianos, nos esforzamos por seguir el ejemplo de Jesús siendo veraces y transparentes en nuestras palabras y acciones, sin recurrir a la adulación para conseguir lo que queremos.

Proverbios 29:6. El versículo muestra que los errores y las malas decisiones atrapan a la persona malvada y la hacen sufrir, mientras que quien vive con justicia se siente libre y feliz. Esto nos enseña que vivir de forma recta y tomar buenas decisiones nos trae paz y alegría, mientras que el camino del pecado y la maldad conduce a problemas y sufrimiento.

Proverbios 29:7. La persona justa se compadece y se preocupa por los pobres y vulnerables, buscando ayudarlos y protegerlos. Como Testigos de Jehová, nos esforzamos por seguir el ejemplo de Dios y de Jesús, y nos interesamos sinceramente por los necesitados, invitándolos a acercarse a Dios y brindándoles apoyo y ayuda en su necesidad. Esto nos distingue de los malvados, que solo piensan en sí mismos y no se preocupan por los demás.

Proverbios 29:8. Los arrogantes son como un fósforo que enciende un fuego, causando conflictos y desórdenes difíciles de apagar. El fuego de la arrogancia puede destruir relaciones y causar daño a los demás, generando un ambiente de tensión y discordia. En cambio, nosotros, como cristianos, debemos esforzarnos por ser sabios y humildes, apagando las llamas de la discordia y promoviendo la paz y la armonía en nuestras relaciones con los demás.

Proverbios 29:9. Este versículo nos enseña que, cuando un hombre sabio discute o trata de razonar con alguien necio o insensato, puede encontrarse en una situación frustrante y sin fin, ya que el necio no está dispuesto a escuchar ni a aprender. Esto nos recuerda la importancia de saber cuándo dejar de lado una discusión inútil y no gastar nuestro tiempo y energía en tratar de convencer a quienes no están dispuestos a escuchar.

Proverbios 29:10. Este versículo nos enseña que las personas violentas y malvadas suelen odiar a aquellos que son justos y rectos, e incluso pueden buscar hacerles daño. Esto nos recuerda la importancia de ser cuidadosos y prudentes en nuestras relaciones con los demás, y de buscar la protección y la guía de Dios en momentos de peligro.

Proverbios 29:1. Este texto nos enseña que la terquedad cierra las puertas a la bendición y al crecimiento. En cambio, un corazón humilde y abierto a la corrección abre puertas. Esto nos hace reflexionar sobre cómo reaccionamos ante el consejo de Dios, ya sea por medio de su Palabra o a través de la congregación.

Proverbios 29:2. Nos enseña que nuestro buen ejemplo no solo nos beneficia a nosotros mismos, sino que también es una fuerza positiva que alegra y anima a otros. Podemos ser una buena influencia en nuestra familia, en el trabajo y en la congregación. Sin darnos cuenta, nuestro ejemplo de integridad puede motivar a quienes nos rodean.

Proverbios 29:3. Este texto nos hace reflexionar sobre las decisiones que tomamos. Estas pueden ser un regalo para quienes nos aman o, por el contrario, causarles dolor. Hacemos bien en preguntarnos: ¿Mi próxima decisión traerá alegría y paz a mi familia y a mi Padre celestial? Vivir con sabiduría es una poderosa expresión de amor.

Proverbios 29:4. Este texto nos enseña que nuestra dedicación a Dios es muy importante. Vivir de acuerdo con nuestro voto a Jehová nos permite construir una vida estable, tomando decisiones justas y éticas, incluso cuando es difícil.

Proverbios 29:6. Nos enseña que la verdadera alegría no depende de las circunstancias, sino de la paz que viene de tener una relación personal con Jehová y con los demás. Vivir la alegría desbordante de un corazón libre de culpa es de gran valor a los ojos de Dios.

Proverbios 29:7. Nos enseña que la compasión es importante para los verdaderos cristianos. Es una prueba del amor de Dios en nuestro corazón. Esto contrasta con la actitud de muchas personas que son indiferentes al dolor ajeno.

Proverbios 29:11. Este texto nos enseña que no se trata de reprimir las emociones, sino de gestionarlas con la paz de Dios. Ante una situación frustrante, respiremos y preguntémonos: ¿Cómo respondería la sabiduría en este momento? La calma es una ayuda que Jehová nos da.

Proverbios 29:18. Nos enseña que Jehová nos ha dado una visión clara: Su palabra y Su propósito para nosotros. Es bueno que pensemos: ¿Hasta dónde me está guiando Dios? Tener una visión clara, basada en sus promesas, evita que nuestra vida pierda el rumbo.

Proverbios 29:25. Nos enseña que el miedo al qué dirán o a defraudar a otros es una trampa que nos paraliza. Es mejor confiar plenamente en que Jehová es nuestro protector y nos dará su aprobación. Esto es liberador; lo que sea que nos dé miedo, podemos entregárselo a Él y caminar en libertad.

Proverbios 29:26. Este texto nos enseña que no debemos gastar energía buscando la aprobación o validación de las personas. Nuestro valor, justicia e identidad son otorgados por Dios. Él es nuestro Padre celestial que nos ve en lo secreto.

Proverbios 29:1. Este versículo advierte que rechazar repetidamente la corrección puede llevar a consecuencias graves e irreversibles. La persona que se vuelve obstinada y no aprende de las advertencias termina en una situación sin salida. Jehová muestra paciencia, pero la terquedad constante puede cerrar la puerta al arrepentimiento.

Proverbios 29:1. En nuestros días, muchos desoyen consejos sabios, ya sea de padres, ancianos cristianos o de la Biblia misma. Algunos siguen un mal camino hasta que sufren consecuencias dolorosas. Este versículo nos anima a ser humildes, a aceptar la disciplina y cambiar a tiempo antes de que sea demasiado tarde.

Proverbios 29:11. Este proverbio contrasta dos actitudes. El necio no controla sus emociones y reacciona impulsivamente, mientras que el sabio domina sus sentimientos y actúa con autocontrol. Controlar nuestras emociones es una muestra de verdadera sabiduría.

Proverbios 29:11. Vivimos en una sociedad que promueve expresar todo sin filtros, lo que a menudo lleva a conflictos. Este versículo nos recuerda que ser impulsivos puede causar daño, mientras que mantener la calma nos protege. El fruto del espíritu, como el dominio propio, sigue siendo vital hoy.

Proverbios 29:18. La visión aquí se refiere a la guía espiritual de Jehová, como sus leyes o mensajes proféticos. Cuando un pueblo no tiene dirección divina, se descontrola y cae en la anarquía espiritual y moral. En cambio, quienes obedecen las normas de Dios experimentan verdadera felicidad.

Proverbios 29:18. En la actualidad, muchas personas viven sin normas claras, lo que lleva al caos social y personal. Pero los siervos de Jehová, al seguir su palabra, disfrutan de una vida ordenada, con propósito y paz. Esta visión espiritual la encontramos en la Biblia y en las publicaciones bíblicas.

Proverbios 29: 25. El temor al hombre puede llevarnos a actuar de forma incorrecta por miedo al rechazo, al qué dirán, o incluso a la persecución. Esta actitud es una trampa porque puede alejarnos de hacer lo correcto. En cambio, confiar en Jehová nos da seguridad y paz.

Proverbios 29: 25. Hoy muchos ceden a la presión social, comprometiendo sus principios por miedo a ser diferentes. Este versículo nos recuerda que la verdadera protección viene de Jehová, no de tratar de agradar a los hombres. La valentía cristiana nace de una fe sólida en Dios, no del deseo de aprobación humana.

Proverbios 29:1. A veces uno recibe consejos para mejorar, pero si los ignora y sigue haciendo lo mismo, puede terminar enfrentando consecuencias más graves. Este texto nos recuerda que es mejor aceptar la corrección a tiempo, aunque no siempre sea fácil, porque es una muestra de amor y puede evitar que la situación empeore.

Proverbios 29:2. Nos hace pensar en cómo la buena influencia de los siervos de Jehová puede traer paz y alegría a quienes los rodean. Si tratamos de actuar con justicia en nuestra casa, en la congregación y en el trabajo, podemos contribuir a que haya un mejor ambiente, aunque el mundo a nuestro alrededor no siempre sea justo.

Proverbios 29:6. Nos enseña que vivir haciendo cosas malas siempre trae consecuencias, tarde o temprano. En cambio, cuando nos esforzamos por hacer lo que Jehová aprueba, podemos vivir más tranquilos, sin la carga de estar escondiendo cosas o viviendo con miedo.

Proverbios 29:11. Nos recuerda la importancia de controlar nuestras emociones. Cuando nos enojamos y hablamos sin pensar, podemos lastimar a los demás y después nos sentimos mal. Si, en cambio, nos detenemos, oramos y tratamos de calmarnos, eso demuestra sabiduría y evita problemas.

Proverbios 29:15. Este texto nos hace pensar que la disciplina, aunque a veces no nos guste recibirla, es una muestra de amor. Así como los padres corrigen a sus hijos para que aprendan, Jehová también usa su Palabra y la congregación para corregirnos y ayudarnos a mejorar.

Proverbios 29:18. Esto nos recuerda la importancia de tener claras las metas espirituales y seguir las orientaciones de Jehová. Si perdemos de vista lo que Él quiere para nosotros, podemos empezar a relajarnos y a hacer cosas que nos alejen de Él. Mantener nuestros ojos en el Reino nos ayuda a mantenernos enfocados.

Proverbios 29:23. Aquí vemos que ser orgullosos solo nos traerá problemas, porque, tarde o temprano, eso sale a la luz. En cambio, cuando somos humildes y reconocemos nuestros errores, Jehová y las personas lo valoran mucho más.

Proverbios 29:25. Muchas veces nos preocupa lo que otros piensen de nosotros, pero este texto nos enseña que eso puede ser una trampa que nos haga dejar de hacer lo que está bien. Es mejor confiar en Jehová y pensar en cómo agradarle a Él, porque al final su aprobación es la que más importa.

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Por toolsjw

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