BUSQUEMOS PERLAS ESCONDIDAS: 17-23-Noviembre-2025, EL CANTAR DE LOS CANTARES 6-8, Respuestas.

Busquemos perlas escondidas (10 mins.)

Can 8:6. ¿Por qué la Biblia se refiere al amor verdadero como “la llama de Jah”? (w15 15/1 29 párr. 3).

El amor verdadero se llama “la llama de Jah” porque Jehová, al crearnos, nos ha dado la facultad de amar y la capacidad de sentir amor verdadero. Cuando Adán vio por primera vez a Eva, quedó tan impresionado que de sus labios brotó una poesía hacia ella, y Eva se sintió muy unida a él. Esto demuestra que este poderoso vínculo entre un hombre y una mujer proviene de Dios.

La Biblia se refiere al amor verdadero como “la llama de Jah” porque Jehová mismo es la fuente de ese amor. Él creó a los seres humanos con la capacidad de sentir profundo afecto y lealtad. Al igual que una llama que arde constantemente, el amor verdadero se mantiene fuerte incluso frente a pruebas.

COMENTARIOS ADICIONALES

Que la Biblia llame al amor “la llama de Jah” significa que el amor verdadero viene directamente de Jehová. Él nos creó con la capacidad de amar. Así que, cuando una pareja se ama de verdad, ese amor es fuerte, duradero y no se apaga fácilmente porque su origen es divino.

Podemos entender que “la llama de Jah” es como un fuego que Jehová mismo encendió en el corazón de las personas. Ese fuego solo se mantiene si lo alimentamos con cosas buenas, como paciencia, comunicación y oración. Esto nos recuerda que, si queremos un amor que dure, no podemos depender solo de emociones; necesitamos cuidar ese amor con la ayuda de Jehová.

Si el amor verdadero viene de Jehová, entonces él puede ayudarnos a recuperarlo o fortalecerlo cuando una relación pasa por momentos difíciles. “La llama de Jah” nos enseña que no estamos solos: Jehová puede avivar ese amor cuando hacemos las cosas a su manera. Y eso nos da esperanza, porque ningún problema es más fuerte que el amor que Jehová puede producir en nosotros.

El Cantar de los Cantares 8:6 describe el amor verdadero como “la llama de Jah”, una expresión muy profunda. En la antigüedad, el sello simbolizaba propiedad y permanencia. Así, al decir “ponme como un sello sobre tu corazón”, la amada expresa su deseo de una unión firme, fiel y duradera. El texto explica que este amor es tan fuerte como la muerte, imposible de apagar o destruir, y que su fuego proviene de Jehová mismo.

La Atalaya de enero de 2015 aclara que se le llama la llama de Jah porque el amor auténtico tiene su origen en Dios. Jehová, al crear al ser humano a su imagen, le dio la capacidad de amar de manera pura y leal. El ejemplo de Adán y Eva muestra que el amor matrimonial fue ideado por Dios como una unión afectuosa y permanente. Por lo tanto, el amor verdadero no se basa solo en emociones, sino en un reflejo del amor divino que une y protege.

Este versículo nos enseña que el amor verdadero —ya sea en el matrimonio o en nuestra relación con Jehová— debe tener a Dios como su fuente y guía. Cuando el amor se alimenta de los principios divinos, se vuelve constante, ardiente y fiel, un fuego que nada puede apagar.

El amor verdadero es descrito como “la llama de Jah”, porque Jehová, al crearnos, nos dotó de la capacidad de amar de manera profunda y genuina. Este amor se manifiesta en la relación entre el hombre y la mujer, como se vio cuando Adán expresó su admiración hacia Eva con palabras poéticas, y ella respondió con un vínculo fuerte y duradero. Este amor que proviene de Dios es como una llama que arde con intensidad y permanece firme incluso ante las dificultades.

Porque Jehová, al crearnos a su imagen, nos ha dado la capacidad de sentir amor verdadero. Cuando Adán vio por primera vez a Eva, quedó tan impresionado que de sus labios brotó una poesía. Eva también se sintió muy unida a él; al fin y al cabo, Dios la había formado a partir de Adán. Puesto que Jehová mismo es quien nos ha dado la facultad de amar, está claro que un hombre y una mujer pueden amarse toda la vida.

La Biblia llama al amor verdadero “la llama de Jah”, porque viene de Dios, quien nos creó a su imagen y nos dio la capacidad de amar de verdad. Es un reflejo de quién es Dios: incondicional, fiel y eterno. La historia de Adán y Eva nos muestra cómo el amor puede ser una conexión profunda y verdadera. Es un regalo de Dios y una forma de reflejar su imagen en nuestras vidas.

¿Qué perlas espirituales ha encontrado en la lectura bíblica de esta semana?

El Cantar de los Cantares 6:5. Esta comparación da a entender que el pelo de la sulamita era brillante, hermoso y abundante, como el pelaje negro de las cabras. Damos gracias a Jehová por dotarnos de la capacidad de amar.

El Cantar de los Cantares 6:8. No sabemos si, en ese entonces, la mayoría de ellas —o incluso todas— adoraban al Dios verdadero. En cualquier caso, Salomón había desobedecido la orden divina transmitida mediante Moisés y dirigida al rey de Israel: “Tampoco debe tener muchas esposas, para que su corazón no se desvíe”. No caigamos en esto para estar bien con nuestro Dios Jehová.

El Cantar de los Cantares 7:14. Un poco antes, la joven había recibido el siguiente cumplido: “Tu cuello es como la torre de David”. Las torres suelen ser largas y esbeltas, y el marfil es suave. Así pues, parece que a Salomón le impresionó el cuello esbelto y suave de la sulamita.

El Cantar de los Cantares  7:7.  El rey Salomón, en el antiguo Israel, asemejó poéticamente la talla de una bella sulamita a la de una palmera. La palabra hebrea para palmera datilera es tàmâr. Para los judíos llegó a ser un símbolo de gracia y elegancia, y con frecuencia fue utilizada como nombre de mujer.

El Cantar de los Cantares 8:5. Nos enseña lo importante que es la castidad y que una mujer y un hombre demuestren lealtad a su prometido y lealtad a Jehová.

El Cantar de los Cantares 8:6. Nos enseña que, puesto que Jehová mismo es quien nos ha dado la facultad de amar, está claro que un hombre y una mujer pueden amarse toda la vida.

El Cantar de los Cantares  8:10. Por ejemplo, sus hijos deberían saber que, así como conducir en estado de embriaguez puede terminar mal, también puede tener un mal fin asistir a una fiesta de jóvenes en la que se consumen bebidas alcohólicas o en la que no está presente ningún adulto responsable.

El Cantar de los Cantares 6:3. Este texto nos recuerda que, en una relación —ya sea de matrimonio o noviazgo—, la lealtad es muy importante. Cuando alguien se siente amado y seguro, la relación se fortalece. Esto nos hace pensar que debemos cultivar esa confianza con las personas importantes de nuestra vida y, sobre todo, con Jehová, manteniéndonos fieles en lo que hacemos cada día.

El Cantar de los Cantares 6:10. Aquí vemos que la obediencia y la unidad producen respeto. Nos anima a esforzarnos por ser más disciplinados y mantenernos firmes en las decisiones correctas, aunque otros no lo hagan. Eso hace que uno destaque de manera positiva, no por llamar la atención, sino por tener buenas cualidades.

El Cantar de los Cantares 7:10. Este versículo nos enseña que el cariño se demuestra con acciones. Las palabras son buenas, pero lo que realmente fortalece una relación son las muestras de aprecio. En lo espiritual, nos impulsa a mostrarle nuestro amor a Jehová con nuestras obras y no solo diciendo que lo amamos.

El Cantar de los Cantares 7:12. Nos hace pensar que el amor verdadero requiere tiempo y esfuerzo. Nada se da por automático. Si queremos fortalecer nuestras amistades, nuestra familia o nuestro matrimonio, tenemos que dedicarles atención y buscar momentos para fortalecer esos lazos. Con Jehová pasa igual: necesitamos reservar momentos para él, como la oración o la lectura diaria.

El Cantar de los Cantares 8:7. Este texto nos enseña que, cuando algo está basado en el amor verdadero —como nuestra relación con Jehová—, ningún problema, prueba o comentario negativo podrá apagarlo. Por eso queremos seguir fortaleciendo nuestra fe antes de que lleguen dificultades, para que nada nos desanime.

El Cantar de los Cantares 8:8. Este versículo nos hace reflexionar en la importancia de apoyar a los más jóvenes o a quienes están empezando a conocer a Jehová. A veces pueden sentirse inseguros o vulnerables y necesitan orientación amorosa. Nos recuerda que todos en la congregación tenemos la responsabilidad de animar, proteger y dar un buen ejemplo, porque nuestras palabras y acciones pueden ayudar a que otros crezcan espiritualmente.

El Cantar de los Cantares 8:14. Nos hace pensar en el deseo fuerte de estar cerca de quien amamos. En lo espiritual, nos recuerda que también debemos mantener ese deseo de estar más cerca de Jehová y no dejar que la rutina o las preocupaciones lo apaguen. Nos motiva a buscarlo con más entusiasmo.

En el Cantar de los Cantares 6:3. Este versículo refleja una relación basada en la lealtad y la pertenencia mutua. La sulamita expresa con ternura que su amado y ella se pertenecen, no por obligación, sino por amor genuino y confianza. La imagen del rebaño entre los lirios transmite paz y pureza, simbolizando una relación limpia y armoniosa.

En el Cantar de los Cantares 6:3. Este texto nos recuerda lo bonito que es cuando hay confianza total, tanto en el matrimonio como en nuestra relación con Jehová. Así como la sulamita se sentía segura de que su amado le pertenecía, nosotros también podemos sentirnos seguros de que pertenecemos a Jehová y de que él nos cuida con ternura, como un pastor entre los lirios.

En el Cantar de los Cantares 6:9. Aquí el amado resalta la singularidad y pureza de su amada. Aunque hay muchas mujeres, ella es la única, una joya incomparable. En sentido espiritual, refleja cómo Jehová ve a su pueblo fiel: diferente del mundo, único por su lealtad.

En el Cantar de los Cantares 6:9. Este texto nos hace pensar en cómo Jehová nos ve a nosotros. Hay millones de personas en el mundo, pero él nota a los que lo aman de verdad. Si nos esforzamos por mantenernos limpios en sentido espiritual, Jehová puede vernos como esa paloma sin defecto, alguien especial para él.

El Cantar de los Cantares 8:6. El amor verdadero se presenta como una fuerza invencible, tan intensa que solo puede venir de Jehová. El sello representa compromiso y permanencia, y “la llama de Jah” indica que el amor genuino proviene directamente de Dios.

El Cantar de los Cantares 8:6. Este versículo nos muestra que el amor que viene de Jehová nunca se apaga. En el matrimonio, si los dos ponen a Dios en el centro, ese amor se mantiene firme pase lo que pase. Y en nuestra relación con Jehová también podemos cultivar ese mismo amor fuerte, que no cambia incluso frente a las pruebas.

El Cantar de los Cantares 8:7. Este texto resalta la fuerza del amor verdadero. Nada puede destruirlo. Así como un torrente no puede apagar una llama poderosa, los problemas o dificultades no apagan el amor que está fundamentado en Jehová.

El Cantar de los Cantares 8:7. Este texto nos enseña a no rendirnos cuando vienen momentos duros. El amor que sentimos por Jehová, o incluso en el matrimonio, puede resistir cualquier tormenta si está bien alimentado. A veces hay pruebas, pero ese amor sigue ahí, firme, porque tiene como base a nuestro Dios.

El Cantar de los Cantares 6:5. El cabello de la sulamita es comparado con el pelaje brillante de las cabras, lo que resalta su belleza y abundancia. Esta descripción nos recuerda que Jehová nos ha dado la capacidad de apreciar la belleza en todas sus formas, incluyendo el amor que sentimos hacia los demás.

El Cantar de los Cantares 6:8. Salomón, a pesar de su sabiduría, desobedeció el mandato de Dios al tener muchas esposas, lo que eventualmente lo llevó a desviarse de la adoración verdadera. Este pasaje nos enseña la importancia de seguir las instrucciones divinas y evitar cualquier cosa que pueda alejarnos de Jehová.

El Cantar de los Cantares 7:7. Salomón compara la figura de la sulamita con una palmera datilera, símbolo de gracia y elegancia en la cultura judía. Esta comparación no solo resalta la belleza física, sino también la dignidad y el respeto que merece una mujer, lo que nos enseña que los halagos del hombre hacia la mujer deben ser respetuosos ante todo.

El Cantar de los Cantares 8:5. Este versículo enfatiza la importancia de mantener la castidad y la lealtad, tanto hacia la pareja como hacia Jehová. Nos enseña que la fidelidad en las relaciones de pareja es un reflejo de nuestra lealtad a Dios y a su voluntad.

El Cantar de los Cantares 8:6. Aquí aprendemos que el amor verdadero, el que dura toda la vida, es un regalo de Jehová, ya que él nos ha dado la capacidad de amar profundamente. Por ello, este amor debe ser cultivado y protegido en nuestras relaciones.

El Cantar de los Cantares 8:10. Una lección que podemos extraer los padres de este pasaje es la advertencia sobre los peligros de tomar decisiones imprudentes, como asistir a fiestas donde no hay adultos responsables o donde se consume alcohol en exceso. De allí la importancia de enseñarles a nuestros hijos a evitar situaciones que puedan poner en riesgo su integridad física y espiritual.

El Cantar de los Cantares 6:4. Este versículo enfatiza la atracción física en la pareja, pero de una manera sana y positiva. Nos enseña que no hay nada de malo en que los novios y esposos cristianos reconozcan y celebren la belleza física; al contrario, estos detalles fortalecen el amor y la relación de pareja.

El Cantar de los Cantares 6:5-10. Estos versículos muestran una serie de elogios respetuosos. Nos enseñan la importancia de reconocer las cualidades y atributos de nuestra pareja, no solo como una muestra de amor, sino también como un medio para fortalecer la relación.

El Cantar de los Cantares 6:1. Este versículo muestra cómo las hijas de Jerusalén, al ver la angustia de la sulamita, son solidarias al decir: “¿Qué camino tomó tu amado? Iremos contigo a buscarlo”. Esta reacción nos deja una lección práctica para la congregación: si un hermano está pasando por desánimo o dificultad espiritual, en lugar de juzgarlo o desentendernos, debemos ofrecerle la ayuda que esté a nuestro alcance.

El Cantar de los Cantares 6:2. La sulamita dice: “Mi amado ha bajado a su jardín”, demostrando que ella sabe dónde encontrar a su amado. Esto nos enseña que si alguien se ha alejado de Jehová, puede encontrarlo nuevamente porque ya ha aprendido cómo buscarlo y acercarse a él. Solo necesita dar los pasos necesarios hasta volver a la congregación.

El Cantar de los Cantares 6:3. La sulamita dice: “Yo soy de mi amado y mi amado es mío. Él pastorea el rebaño entre los lirios”. Esta frase nos recuerda el día en que nos dedicamos y bautizamos, aceptando pertenecerle a Jehová. Así como un pastor, él nos cuida con ternura y nos apacienta en su paraíso espiritual, como si fuera un jardín de lirios.

El Cantar de los Cantares 6:4-9. Aquí se contrastan las 60 reinas, 80 concubinas y un sinnúmero de doncellas de Salomón con la única “paloma” del pastor, refiriéndose a la sulamita como un amor único. Esto nos enseña una valiosa lección de lealtad y fidelidad que debemos aplicar tanto en nuestro matrimonio como en nuestra adoración, la cual debe ser exclusiva para Jehová.

El Cantar de los Cantares 6:3. Nos enseña que, en un mundo que constantemente cuestiona nuestro valor, esta verdad es un ancla. No somos solo lo que logramos ni lo que los demás dicen de nosotros. Nuestra identidad más profunda y segura se encuentra en ser amados por Jehová. Le pertenecemos a Dios.

El Cantar de los Cantares 6:9. Nos enseña que Jehová nos ve y nos ama de forma personal. En medio de multitudes, él no nos ve como un nombre desconocido en una lista. No somos uno más para Dios; somos únicos e irrepetibles para él, y eso nos anima.

El Cantar de los Cantares 6:10. Una vida en comunión con Jehová nos ayuda a desarrollar una belleza interior que se refleja hacia afuera. Es un resplandor de pureza, paz y gozo que no pasa desapercibido. No se trata de vanidad, sino de permitir que el carácter de Cristo brille a través de nosotros de una manera que atraiga a otros a la verdad.

El Cantar de los Cantares 6:11. Este texto nos enseña que nuestro corazón es como un jardín. Jehová puede hacer florecer ese jardín si le permitimos pastorear y cultivar nuestra vida interior. Esto nos ayudará a progresar en sentido espiritual y, por ende, en otras facetas de nuestra vida.

El Cantar de los Cantares 7:1. Cada parte de nuestra vida, incluso las que consideramos simples o imperfectas, es una obra maestra de Jehová. Él está moldeándonos con cuidado y propósito. Confiamos en el proceso porque él sabe exactamente lo que está creando en nosotros.

El Cantar de los Cantares 7:7. La palmera es alta, fuerte y resistente, y da fruto dulce incluso en el desierto. Así es el cristiano que ha puesto su fe en Jehová y en su Hijo: se mantiene firme en las tormentas, crece hacia lo alto y su vida es una bendición para los demás.

El Cantar de los Cantares 8:6-7. Habla de un amor que no se puede extinguir. El amor de Jehová por nosotros y el amor que podemos desarrollar por él y por los demás no es un sentimiento débil; es una fuerza que trasciende y se mantiene ante cualquier crisis, dolor o circunstancia. Nada en esta creación puede separarnos del amor de Dios.

El Cantar de los Cantares 8:10. La madurez espiritual se parece a una “muralla”: es tener convicciones sólidas, integridad y la capacidad de proteger lo que es valioso. Esta fortaleza interior no nos hace ásperos, sino que nos lleva a un lugar de profunda paz y confianza interior.

El Cantar de los Cantares 8:13. Nos enseña que, así como en una pareja hay comunicación constante, debemos orarle a Jehová. Dios no solo quiere nuestras oraciones formales; anhela escuchar nuestra voz, nuestros pensamientos, nuestros sueños y nuestras preguntas. Nuestra voz es una melodía en su jardín. No la guardemos; él está atento y espera con anhelo escucharnos hablar con él.

El Cantar de los Cantares 8:3. En medio de la fatiga y las luchas, hay un lugar de descanso que encontramos en nuestro servicio a Dios. Es como si él mismo nos sostuviera y nos abrazara. Esto nos anima a no cargar solos con nuestras preocupaciones, sino más bien a aprender a descansar en Jehová. En él encontramos protección y paz profunda.

El Cantar de los Cantares 6:3. Este versículo nos enseña que la fidelidad es un aspecto fundamental en el matrimonio. La declaración “Yo soy de mi amado y mi amado es mío” muestra un compromiso mutuo y exclusivo entre los dos. El matrimonio es un regalo de Jehová Dios, y la fidelidad es una forma de honrar y respetar ese regalo.

El Cantar de los Cantares 6:4. Este versículo nos enseña que la belleza de la esposa es incomparable y que es admirada y amada por su esposo. Nos muestra que la belleza no solo es física, sino también espiritual. Debemos apreciar y valorar la belleza de nuestra pareja, no solo en su apariencia física, sino también en su corazón.

El Cantar de los Cantares 6:10. Este versículo nos muestra que Jehová aprueba y bendice el amor profundo y respetuoso entre un esposo y su esposa. Los esposos deben demostrar un amor que sea radiante, hermoso y que haga sentir a la esposa o al esposo muy especial. Esto fortalece la relación y agrada a Jehová, quien es el dador del matrimonio.

El Cantar de los Cantares 8:7. Este texto nos enseña que el amor verdadero es un fuego que arde con pasión y dedicación, y que se mantiene vivo con esfuerzo. Nos recuerda que el amor no es solo un sentimiento, sino una elección diaria para mantenerlo fuerte.

El Cantar de los Cantares 8:7. Nos enseña que el amor es invencible y puede superar cualquier obstáculo. Como dice el texto, las aguas embravecidas no pueden extinguirlo.

El Cantar de los Cantares 8:10. Este versículo nos enseña que, al igual que la doncella sulamita, los adolescentes pueden mantenerse firmes moralmente, como un muro, si toman precauciones y evitan situaciones que puedan conducir a la inmoralidad. Al confiar en Jehová y su guía, podrán disfrutar de paz mental y una buena relación consigo mismos.

El Cantar de los Cantares 6:4. Este versículo destaca la manera en que el amado expresa admiración sincera y respetuosa. Él no usa palabras vacías ni exageraciones superficiales; más bien resalta la dignidad y la nobleza que ve en ella. Esto nos enseña que Jehová quiere que nuestras palabras sean edificantes y animadoras. Cuando reconocemos con sinceridad las cualidades de los demás, fortalecemos no solo sus emociones, sino también la unidad de la congregación.

El Cantar de los Cantares 6:9. Este versículo resalta cómo el amado ve a la sulamita como única y especial entre muchas. No hay comparación destructiva ni presión, solo aprecio genuino. Esto nos enseña que Jehová también valora a cada uno de nosotros de manera individual. Él no nos mide por estándares humanos, sino por nuestra lealtad. Cuando imitamos esa actitud y tratamos a los hermanos como valiosos y únicos, contribuimos a un ambiente más amoroso y respetuoso.

El Cantar de los Cantares 6:10. Este versículo nos muestra cómo la conducta limpia de una persona puede resaltar sin que ella tenga que buscar atención. La sulamita brillaba por su pureza y su buen ejemplo, no por querer impresionar. Esto nos enseña que Jehová espera que nuestra forma de vivir sea lo que hable por nosotros. Una vida íntegra y moralmente limpia ilumina a otros en un mundo tan oscuro, y esa luz refleja directamente la influencia de Jehová en nuestra vida.

El Cantar de los Cantares 6:13. Este pasaje destaca que, aunque muchos querían admirar a la sulamita, ella no se dejaba llevar por el deseo de llamar la atención. Su enfoque seguía siendo su amado. Esto me enseña que Jehová valora la modestia y la autenticidad. No necesitamos atraer la mirada de todos para sentir valor. Lo importante es vivir de una manera que agrade a Jehová. Cuando nuestras prioridades están en orden, disfrutamos estabilidad y dignidad.

El Cantar de los Cantares 7:1. Este versículo nos muestra que el amado reconoce la nobleza y dignidad de la sulamita sin caer en comentarios inapropiados. Él elogia su porte y su gracia de una manera respetuosa. Esto nos enseña que Jehová quiere que nuestras palabras hacia los demás siempre tengan un tono de respeto y honra, evitando expresiones que puedan incomodar o degradar. Cuando imitamos este espíritu, fortalecemos la confianza y el cariño entre los hermanos.

El Cantar de los Cantares 7:11. Este versículo destaca la importancia de pasar tiempo de calidad con las personas que amamos. La sulamita invita a su amado a estar juntos, a compartir y fortalecer su vínculo. Esto me enseña que Jehová desea que nuestras relaciones, ya sean familiares o matrimoniales, se nutran a través de momentos significativos, comunicación y cercanía. Cuando dedicamos tiempo a quienes queremos, demostramos amor de manera práctica y concreta.

E Cantar de los Cantares 7:12. En este versículo muestra la iniciativa de la sulamita por expresar cariño de forma activa y oportuna. No deja las muestras de amor a la improvisación, sino que las planifica. Esto nos enseña que el amor verdadero no es pasivo; requiere esfuerzo, intención y detalles. Jehová desea que cultivemos relaciones fuertes mediante actos concretos de cariño, especialmente en momentos de calma y armonía.

El Cantar de los Cantares 7:13. Este versículo destaca la actitud generosa y considerada de la sulamita. Ella prepara con anticipación cosas buenas para su amado, demostrando dedicación y entrega. Esto nos enseña que Jehová valora cuando damos lo mejor de nosotros a quienes amamos, ya sea nuestro tiempo, atención o apoyo. Cuando ponemos cariño en los detalles, fortalecemos la unidad y reflejamos el amor generoso de Jehová.

Cantar de los Cantares 8:2. Este versículo muestra que la sulamita expresa confianza y transparencia. Ella desea compartir con su amado los espacios más íntimos y significativos de su vida. Esto me enseña que Jehová valora las relaciones donde hay apertura, comunicación y la disposición de incluir al otro en lo que es importante para nosotros. Cuando somos sinceros y abiertos con nuestros seres queridos y con los hermanos, se fortalecen la confianza y la unidad.

Cantar de los Cantares 8:3. Este versículo transmite protección, ternura y seguridad emocional. La sulamita se siente cuidada, no controlada. Esto nos enseña que en nuestras relaciones Jehová desea que haya un ambiente donde las personas se sientan seguras y apoyadas. El amor verdadero no aprieta ni asfixia; sostiene, abraza y da tranquilidad. Este tipo de cariño construye hogares y congregaciones estables.

El Cantar de los Cantares 8:4. Este texto destaca la prudencia que muestra la sulamita. Ella reconoce que el amor tiene su tiempo y que no debe precipitarse. Esto nos enseña que Jehová quiere que tomemos decisiones afectivas con calma, sabiduría y madurez emocional. Cuando no apresuramos sentimientos ni relaciones, evitamos sufrimientos innecesarios y demostramos respeto por los principios de Jehová.

El Cantar de los Cantares 8:6. Este versículo muestra la profundidad y seriedad del amor verdadero. El sello simboliza algo permanente y protegido. Esto nos enseña que Jehová espera que el amor que mostramos sea duradero, firme e inquebrantable. En el matrimonio, en la familia o en la congregación, cultivar un amor que resiste pruebas refleja la naturaleza misma del amor de Jehová.

El Cantar de los Cantares 8:7. Este versículo destaca que el verdadero amor no se derrumba ante las dificultades, ni las aguas turbulentas lo apagan. Esto nos enseña que, cuando el amor está basado en los principios de Jehová, puede sobrevivir tormentas, presiones y desafíos. Nos recuerda que el amor no es frágil cuando se edifica sobre Jehová.

El Cantar de los Cantares 8:9. Este versículo destaca cómo los hermanos de la sulamita desean proteger su moral y su futuro. Ellos distinguen entre una joven firme como una muralla o vulnerable como una puerta. Esto nos enseña que Jehová se preocupa profundamente por la pureza y la seguridad emocional de los jóvenes. Nos recuerda que proteger nuestros límites es un acto de sabiduría y amor propio.

El Cantar de los Cantares 8:10. Este texto resalta la manera en que la sulamita afirma con confianza que ha sido firme y que esa firmeza le ha traído paz. Esto nos enseña que, cuando mantenemos nuestros valores y principios, incluso bajo presión, obtenemos tranquilidad y autoestima. Jehová bendice a quienes se mantienen firmes y no negocian su integridad.

El Cantar de los Cantares 8:14. Este versículo destaca que la sulamita anhela estar con su amado de manera honesta y limpia. Esto nos enseña que Jehová bendice las relaciones donde hay sinceridad, cariño genuino y un deseo real de estar juntos. Cuando cultivamos ese tipo de amor, construimos vínculos sólidos que resisten el paso del tiempo.

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Por toolsjw

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