BUSQUEMOS PERLAS ESCONDIDAS: 7-13 de febrero 2022, 1 Samuel 1 al 2.

1Sa 2:10. ¿Por qué le pidió Ana a Jehová que le diera “poder a su rey” si no había ningún rey en Israel? (w05 15/3 21 párr. 5).
Ana era consciente de que no había ningún rey en Israel. Sin embargo, también confiaba en que Jehová no dejaría mucho tiempo a su pueblo sin una guía espiritual. Es por ello, que Ana estaba orando para un futuro rey que guiara al pueblo de Dios a la adoración pura.
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Para los israelitas era normal hablar acerca de un rey debido a que la Ley mismo habría predicho que habría uno en el futuro aparte de menciones de antepasados que hablaban de un rey del pueblo, así que que Ana estaba orando respecto a un rey futuro.
La Ley mosaica predijo que los israelitas tendrían un rey humano. En su lecho de muerte, Jacob profetizó: “El cetro [símbolo de autoridad real] no se apartará de Judá”. Además, respecto a Sara la antepasada de los israelitas, Jehová dijo: “Reyes de pueblos provendrán de ella”. De modo que Ana estaba orando respecto a un rey futuro.
Porque Ana se estaba refiriendo al futuro rey que habría, pues de acuerdo a la ley mosaica se había predicho que Israel tendría un rey humano, también Jacob había profetizado que el cetro no se apartaría de Judá, y respecto a Sara Jehová dijo que de entre sus descendientes habría reyes.
Aunque Ana sabia que no había un rey. Ella dijo eso a Jehová ya que se había profetizado de que Jehová les daría un rey a su pueblo. De modo que Ana estaba orando respecto a un rey futuro.
Porque en esta oración Ana estaba orando respecto a «un rey futuro». La idea de un futuro rey no era de ninguna manera predijo que tendrían un rey humano. También, Jacob en su lecho de muerte, profetizo: que «el cetro, que es símbolo de autoridad real, no se apartara de Judá». Además, Sara había dicho que «Reyes de pueblos provendrán de ella». De modo que todas estas profecías señalaban al tiempo en que los israelitas tendrían un rey.
¿Qué perlas espirituales ha encontrado sobre Jehová, el ministerio y otros temas en la lectura bíblica de esta semana?
1 Samuel 1:2. Jehová nos enseña que sus justas normas y consejos son para nuestro bien. Como prohibiendo la poligamia, porque él sabía que esto traería celos y problemas en el matrimonio. Muchos de estos celos por relaciones parecidas las vemos en el mundo. Jehová sabe lo que es mejor para nosotros y nos aconseja para llevar vidas felices.
1 Samuel 1:2. Ana es una de las dos esposas de Elcaná y aunque la poligamia no era parte del propósito original de Dios para la humanidad, está permitida y regulada por la Ley mosaica, pero eso no significaba que tales familias estuvieran libres de problemas, en el caso de Ana ella sufría porque su rival Peniná tenía varios hijos, pero en cambio ella era estéril y la esterilidad supone para las israelitas una deshonra y Peniná le amarga la vida a su rival, por eso ahora es comprensible que Jehová y los cristianos vean mal a esta practica de la poligamia.
1 Samuel 1:2,6. La actitud de Peniná hacía Ana se reflejaba en el trato cruel que le daba, en vez de consolarla debido a su infertilidad, aprovechaba cualquier momento para burlarse de ella. Esto me enseña: que debemos considerar con atención el trato que le damos a nuestros hermanos. ¿Se nos conoce por ser una fuente de consuelo o por ser indiferentes o peor, aún, que nos alegramos por el mal ajeno? Lo cierto es que a Jehová no se le escapa nada, lo cual es una seria advertencia para quienes, por celos y odio, se valen de actos aparentemente inofensivos para herir a los demás, ¡así que evitemos el trato cruel y la burla!.
1 Samuel 1:3. Elcaná tenía la costumbre de subir él y toda la familia para adorar a Jehová y ofrecer sacrificios, es un buen ejemplo que los cabezas de familia deben esforzarse por dirigir a la familia, inculcarles el excelente hábito de asistir a las reuniones, y adorar a Jehová, en vez de pensar que no quiere presionarlos y que hagan lo que ellos quieren.
1 Samuel 1:5. Aunque el relato bíblico dice que Jehová «Había cerrado la matriz» de Ana, no hay pruebas de que Dios estuviera descontento con esta fiel y humilde mujer. A veces la Biblia atribuye a Dios sucesos que simplemente ocurrieron porque él lo permitió por un tiempo.
1 Samuel 1:6,7. Penina se burlaba de Ana. Esto me enseña a cuidar mis palabras que sin querer podemos ofender. Pues debemos pensar en como va reaccionar la persona. Aunque no refleje burla hay que tener cuidado cuando preguntamos a matrimonios sobre tener un hijo. Puede lastimar a la hermana quizá porque no puede tenerlo o porque así lo decidieron. Esas preguntas son personales de la pareja.
1 Samuel 1:6. Vemos que este versículo llama a la otra esposa “rival” y se que burlaba de ella por no tener hijos, lo que se consideraba una bendición divina en aquella época. Extrapolando esto a la congregación, nuestros hermanos son hermanos, no rivales. Sin importar sus posesiones materiales o privilegios espirituales, debemos tratarlos como hermanos y no rivales.
1 Samuel 1:6. Aunque el cariño que Ana recibía por Elcaná es mas del que tal vez recibía Peniná, lo que sí está claro es que, cegada por los celos, Peniná encontraba mil formas de hacer sufrir a su rival. Su gran ventaja son los hijos. Ha tenido uno tras otro, y su arrogancia crece con cada niño que trae al mundo. En vez de compadecerse de Ana y consolarla, Peniná aprovecha para hurgar más en la herida, quiere lastimar a su rival, y no hay duda de que lo logra, así mismo los cristianos deben evitar tratar de lastimar a sus hermanos, incluso si esta basado un “supuesto” sentido de justicia.
1 Samuel 1:7. Peniná se lo recordaba una y otra vez y esto le hacía daño a Ana. Esto nos enseña una importante lección en cómo tratamos a nuestros hermanos, por muy bien intencionados que estemos. Frases como: “ahora que están casados, ¿para cuando el hijo?”. Esto lo que puede provocar, como en el caso de Ana, es mucho dolor en lugar de bien. Debemos respetar la vida personal y la privacidad de nuestros hermanos.
1 Samuel 1:8. Elqaná puso un magnífico ejemplo en cuanto a fortalecer a otros con palabras. Primero, sin erigirse en juez, le preguntó a Ana: «¿Por qué se siente mal tu corazón?». Esas palabras la animaron a expresar sus sentimientos. Entonces, él le confirmo su cariño, preguntándole: «¿No soy mejor para ti que diez hijos?».
1 Samuel 1:9,11. Vemos que Ana se toma su tiempo para orar, abre su corazón delante de Jehová, sin duda este caso nos da un ejemplo de cómo se espera que nos dirijamos a Dios en oración, y es que debemos hablarle con franqueza, sin reservas, desahogando todas nuestras preocupaciones con él.
1 Samuel 1:10. Ana fue a orar Jehová sobre la angustia que sentia por no ser madre. Esto me enseña a ver a Jehová como nuestra salvación y ayuda. Cuando pasamos por momentos difíciles a veces el miedo, puede ser muy grande que nos concentramos mas en el problema que en la ayuda de Jehová. Pero al igual que Ana. Sabia que Jehová le daría esa paz. Un ejemplo que imitar cuando estamos desanimados emocionalmente.
1 Samuel 1:11. Ana ofreció un voto a Jehová. Esto me enseña a no solo pedir a Jehová sino también saber dar. Por ejemplo uno de los votos mas importantes es cuando nos bautizamos. Dedicar nuestra vida a Jehová. La pregunta es, ¿Lo estamos cumpliendo?. Todos hemos sentido la mano de Jehová en algún momento. Pero también cumplamos nuestro voto con nuestro creador.
1 Samuel 1:11. Ana reconoce que depende de Jehová para que su aflicción sea solucionada y ella promete por voto que si Jehová se acuerda de ella le ofrecería a su hijo como y promete dedicarlo de por vida a Jehová como nazareo, para que un voto así sea válido tiene que estar autorizado por el marido, y, por su modo de actuar, Elcaná aprueba la promesa de su amada esposa, es interesante ver que para Ana lo mas importante era confiar en que Jehová respondería su oración y así fue, nosotros podemos tener esa misa confianza al orarle a Jehová y el nos responderá nuestras oraciones al momento apropiado.
1 Samuel 1:10,11. Ana es un ejemplo de cómo debemos orar hoy día a Jehová. Y no solo eso, ella hizo un voto (que recordemos que eran voluntarios pero sagrados) con tal de obtener lo que deseaba. Cuando oramos a Dios, no solamente tenemos que abrir nuestro corazón, sino pedirle aquello que necesitamos. Dios no dejará nunca que el justo caiga como dice Salmo 55:22.
1 Samuel 1:13,14. Elí se apresuró y sentenció a esta mujer con la fea acusación de que estaba borracha. Esto nos enseña que no debemos apresurarnos en reaccionar o hacerlo en caliente. Sino ser abiertos y comunicadores con nuestro cónyuge o hermanos, porque por mucho que podamos pensar que lo conocemos, puede que no siempre sepamos por lo que está pasando.
1 Samuel 1:14. Lamentablemente, los seres humanos no somos tan comprensivos y compasivos como Jehová. Mientras Ana ora con lágrimas en los ojos, una voz la sacude. Es Elí, el sumo sacerdote, quien la ha estado observando. «¿Hasta cuándo te portarás como una borracha?. Aparta tu vino de ti», le dice. Elí ha visto cómo le tiemblan los labios a Ana, sus sollozos, su quebranto emocional. Pero en vez de preguntarle qué le pasa, se precipita a concluir que la mujer está borracha. Todos debemos cuidar nuestras palabras, especialmente los que dirigen al rebaño.
1 Samuel 1:15. Ana recibió una acusación muy fea cuando realmente no hizo nada malo, sino al contrario, estaba orando sinceramente a Jehová. Ella pudo reaccionar en el mismo tono que este sacerdote, pero fue humilde y no lo hizo. Esto nos enseña, que en el matrimonio con nuestro cónyuge a veces se puede equivocar y juzgarnos de forma inacertada, pero debemos imitar a Ana, explicar la situación y no responderle de la misma forma.
1 Samuel 1:16. Nos muestra que veces los seres humanos no somos tan comprensivos como Jehová, ya que mientras Ana ora con lágrimas en los ojos, Elí puede ver cómo le tiemblan los labios a Ana, sus sollozos, su agitación, pero en vez de preguntarle qué le pasa, se apresura a concluir que está borracha, con todo, Ana nos vuelve a dar un precioso ejemplo de fe y no permite que las imperfecciones de ningún hombre se interpongan en su adoración a Jehová, no permitamos que los juicios y los comentarios de hermanos mal intencionados arruinen nuestra relación con Jehová.
1 Samuel 1:15,17. Leemos que Elí, el sumo sacerdote hace una acusación contra Ana, sin duda esto fue muy doloroso para ella, pero sin duda nos dejó un gran ejemplo y es que no debemos permitir que las imperfecciones de ningún hombre se interpongan en nuestra adoración a Jehová.
1 Samuel 1:18. Ana confió plenamente en Jehová, arrojó en él su carga y se sintió liberada. Aunque el problema que le angustiaba no había desaparecido, se sentía mucho mejor. Esto nos enseña, que tenemos que orar a Dios y arrojar nuestra carga, nos sentiremos mejor y con el tiempo, veremos la mano de Dios en la solución del problema.
1 Samuel 1:19,20. Me enseña de Jehová que es un Dios que si escucha las oraciones sinceras que le hacen sus siervos, pues aquí leemos que efectivamente respondió las suplicas de Ana dándole el hijo que tanto deseaba.
1 Samuel 1:20. Jehová cumplió la petición de Ana, y le dio un hijo. Esto me enseña de Jehová su poder, aunque para los humanos parece imposible vemos que Jehová lo cumple. Por eso debemos confiar en que ni una palabra de el falla. Siempre y cuando hagamos lo correcto a sus ojos.
1 Samuel 1:21. Dice que Elqaná subió con todos los de su casa a ofrecerle a Jehová el sacrificio anual, lo cual sin duda, es un buen ejemplo para los cabezas de familia quienes deben tomar la iniciativa de fortalecer a su familia en sentido espiritual, mediante el ir a las reuniones la predicación y no descuidando la adoración en familia.
1 Samuel 1:22. Ana cumplió con el voto voluntario y sagrado que le hizo a Jehová entregando a su hijo como nazareno de nacimiento. Aunque actualmente no hacemos votos de este tipo como se hacía antes, hemos hecho uno muy importante y es la dedicación y el bautismo. Tal como Ana lo cumplió, debemos imitar su fe y confianza, y dedicar nuestras vidas a la adoración pura a Jehová.
1 Samuel 1:23. Elcaná tenía la costumbre de subir él y toda la familia para adorar a Jehová aun así fue comprensible esta vez y apoyó a Ana, es importante que nos esforcemos por ser razonables y apoyar a los nuestros en los momentos difíciles, no estamos en una organización militar en la que sacrificamos a los nuestros por un procedimiento.
1 Samuel 1:25,28. Nos muestra el magnífico ejemplo que dan Ana y Elqaná a los padres cristianos, pues ellos dieron a su hijo para que sirva a Jehová, en la actualidad muchos padres siguen estado dispuestos a prestarle sus hijos e hijas a Jehová, es por eso que desde pequeños los animan a emprender algún rasgo del ministerio de tiempo completo.
1 Samuel 1:28. Ana dijo que su pequeño hijo será de Jehová todos los días. Esto enseña a los padres, aunque Jehová no nos pide que dejemos a nuestros hijos pequeños estar grabados en su corazón y en su mente las verdaderas bíblicas.
1 Samuel 2:1. Ana dio gracias a Jehová porque él da fuerzas y nos ayuda a aguantar y responder a nuestros enemigos, es importante apoyarnos en Jehová como hizo Ana.
1 Samuel 2:4. Estas palabras de Ana demuestran la confianza que tenia en que Jehová apoya a sus siervos que parecen débiles ya que dice que ellos recibirán fuerzas mientras que los arcos de los enemigos serán hecho pedazos, nosotros podemos aplicar este texto cuando pensamos en la futura prueba que vamos a afrontar durante la Gran Tribulación ya que pareceremos débiles ante los ataques de nuestro enemigos pero en se momento recibiremos las fuerzas para aguantar, mientras que las armas de nuestros enemigos serán hechas añicos.
1 Samuel 2:6. Una de las cosas que nos ha enseñado o recordado esta pandemia es que la vida es frágil. Hemos visto como muchos de nuestros hermanos han fallecido en los últimos meses. Como testigos sabemos de la esperanza de la resurrección, y debemos tener la plena confianza que tenía Ana en que Jehová hará salir de la tumba a nuestros seres queridos. Confiemos plenamente en Jehová y sus promesas como hacía Ana.
1 Samuel 2:9. Este texto me enseña de Jehová su fidelidad, el protege al leal. Esto hemos visto en el pasado y en el presente como cuida Jehová a todos sus siervos. Aunque no esperamos que Jehová intervenga milagrosamente hoy día, sabemos que protege y apoya a sus testigos mediante su espíritu santo y sus ángeles.
1 Samuel 2:12. En el libro de Samuel leemos que los dos hijos de Elí, Hofní y Finehás, «Eran hombres que no servían para nada; no reconocían a Jehová». Estas dos ideas van de la mano. Hofní y Finehás eran «Hombres que no servían para nada» (literalmente, «hijos de la inutilidad») porque «no reconocían», o respetaban, a Jehová. Su desprecio por las justas normas de Dios los llevó a cometer graves pecados.
1 Samuel 2:12. En el registro bíblico leemos que los dos hijos de Elí eran personas que no servían para nada y que no respetaban a Jehová, despreciaban las justas normas de Dios, y esta actitud tan despectiva los llevó a cometer graves pecados y incluso sus malas acciones y su irrespeto por las normas de Jehová hizo que otros sacerdotes también trataran con gran falta de respeto las ofrendas del pueblo, igualmente hoy se puede dar el caso de hijos de cristianos que no respetan las normas bíblicas y que son una mala influencia para el resto de la congregación.
1 Samuel 2:18. Este versículo nos enseña que nuestros hijos desde pequeñito pueden y deben participar en el servicio sagrado a Jehová. Es la mejor forma que tiene un padre de instruir a su hijo en la fe, y aunque sea él quién decide si cuando sea mayor seguir sirviendo o no a Dios. Si inculcamos estos valores de pequeño, su relación con Jehová serán tan fuerte y estrecha que cuando llegue los momentos difíciles de la adolescencia no tendrá ninguna duda.
1 Samuel 2:22,23. Añadiendo a sus pecados, estos inicuos cometían actos de inmoralidad con las mujeres que servían en el tabernáculo, de modo que todo Israel llegó a saber de ello. Y el informe de la terrible profanación del santuario de Dios por parte de ellos llegó a oídos de Elí. En esto estribaba el mayor fracaso de Elí. Como padre de Ofni y Finees y, con gran seriedad, en su calidad de sumo sacerdote de Israel que había sido ungido por Dios, Elí debió haber tomado acción disciplinaria inmediata por medio de remover a estos dos hombres del oficio sacerdotal que desempeñaban y expulsarlos de servir en el santuario. Más aún, estos hombres debieron haber sido castigados por sus crímenes según la ley.
1 Samuel 2:26. Aquí se menciona que Samuel se estaba convirtiendo en alguien muy apreciado para Jehová y para la gente era alguien y eso era a que tenia muy buenas cualidades al realizar cualquier servicio, nosotros podemos hacernos muy agradables a la vista de Dios si cumplimos fielmente la labor que él nos ha encomendado, ya servir de precursores, misioneros o tener algún puesto de responsabilidad en la congregación, debemos ver nuestras sus asignaciones como una sagrada encomienda divina y a adoptar el pensar de Dios al llevar a cabo su labor.
1 Samuel 2:26; 3:5-8,15,19. Llegamos a ser «más agradables» a Dios y los hombres si cumplimos diligentemente con la obra que Dios nos ha asignado, aprovechamos la educación espiritual que recibimos y somos corteses y respetuosos.
1 Samuel 2:29. El relato acerca de Elí enfatiza vigorosamente estos hechos que no podemos pasar por alto: Nosotros, como siervos de Dios, debemos obedecer el consejo bíblico de enseñar a nuestros hijos la Palabra de Dios todos los días y, aunque les mostramos amor y consideración, debemos «criarlos en la disciplina y regulación mental de Jehová». Si los padres permiten que sus hijos hagan cosas incorrectas, especialmente los que llevan la delantera, no podrán menos que perder el respeto de los hijos y de la congregación. Más tarde, padres como éstos se darán cuenta de que han destruido la línea de comunicación, y, lamentablemente, verán que pierden a sus hijos, que se van a los caminos del mundo.

Felicitaciones por tan excelente material. Gracias por el trabajo que hacen. Que Jehová los bendiga