BUSQUEMOS PERLAS ESCONDIDAS: 8-14-Septiembre-2025, PROVERBIOS 30, Respuestas.

Busquemos perlas escondidas (10 mins.)

Pr 30:26. ¿Qué aprendemos del damán? (w09 15/4 17 párrs. 11-13).

Los damanes no se exponen al ataque de los depredadores. Del mismo modo, nosotros tenemos que desarrollar una visión espiritual aguda a fin de percibir los peligros que acechan en el mundo de Satanás. Algo que nos ayudará a mantenernos en guardia es aprovechar la protección que Jehová nos ofrece. Por eso, no podemos descuidar el estudio de la Palabra de Dios ni la asistencia a las reuniones.

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Una de las principales lecciones es la importancia de desarrollar una visión espiritual aguda que nos permita percibir los peligros y las trampas que Satanás y sus agentes nos tienden. Al igual que el damán utiliza su aguda visión para detectar depredadores, nosotros debemos estar alerta y vigilantes, manteniendo nuestra fe y nuestra lealtad a Jehová.

El damán nos enseña la importancia de aprovechar la protección que Jehová nos ofrece. Así como el damán se refugia en las rocas para protegerse de sus enemigos, nosotros podemos encontrar refugio en Jehová a través del estudio de su Palabra y la asistencia a las reuniones. De esta manera, podemos mantenernos a salvo de los ataques de Satanás y seguir adelante con fe y confianza en Jehová.

Otra lección valiosa que podemos aprender del damán es la importancia de mantenernos cerca de nuestros hermanos en la fe. Los damanes viven en comunidades unidas, lo que les permite protegerse y mantenerse calientes en invierno. De manera similar, nosotros podemos beneficiarnos de la compañía y el apoyo de nuestros hermanos en la fe, compartiendo experiencias y estímulos que nos ayuden a mantenernos firmes en nuestra fe.

El damán nos enseña a ser prudentes, a buscar protección en Jehová y a mantenernos cerca de nuestros hermanos en la fe. Al aplicar estas lecciones en nuestras vidas, podemos mantenernos firmes en la fe y seguir adelante con confianza y esperanza en Jehová.

El damán es pequeño y débil, pero se protege quedándose en la roca. Esto me enseña que yo también necesito mantenerme cerca de Jehová y de la congregación para estar seguro y no caer en los peligros espirituales.

El damán tiene buena visión para ver el peligro a tiempo y esconderse. En lo espiritual, yo también necesito estar alerta para detectar tentaciones o malas influencias antes de que me afecten. Así puedo huir a tiempo y buscar refugio en Jehová.

Los damanes viven en comunidad, y eso los protege. Esto me recuerda que no puedo vivir mi espiritualidad solo. Necesito estar cerca de mis hermanos, participar en las reuniones y apoyarnos mutuamente para mantenernos firmes.

Aprendemos del damán que, aunque no somos poderosos por nosotros mismos, podemos protegernos espiritualmente. Al igual que este animalito busca refugio en las rocas y grietas, nosotros debemos buscar la protección de Jehová mediante el estudio de la Biblia, la asistencia a las reuniones y manteniéndonos cerca de nuestros hermanos en la fe.

El damán nos enseña a ser vigilantes y sabios. De la misma manera que el damán usa su visión para detectar el peligro, nosotros debemos tener una visión espiritual aguda para reconocer las trampas de Satanás. Y así como el damán vive en comunidades unidas para protegerse, debemos mantenernos cerca de la congregación para recibir ánimo y fortalecernos mutuamente.

El damán nos enseña la importancia de reconocer nuestras limitaciones y buscar protección en Jehová. Aunque este animal no es fuerte, se mantiene seguro porque habita entre las rocas. De manera similar, nosotros no podemos confiar en nuestras propias fuerzas para afrontar los problemas de la vida, sino refugiarnos en Jehová, quien es como una roca segura que siempre nos brinda protección.

Este animalito no se expone a los ataques de los depredadores; más bien, aprovecha su aguda visión para divisarlos a la distancia y siempre está cerca de un hoyo o una grieta para poder esconderse. Del mismo modo, nosotros tenemos que desarrollar una visión espiritual aguda a fin de percibir los peligros que acechan en el mundo y evitarlos.

¿Qué perlas espirituales ha encontrado en la lectura bíblica de esta semana?

Proverbios 30:3. La cualidad de santidad pertenece a Jehová. Él es el Santísimo, superior a todos los demás en santidad. Por lo tanto, debemos estar a la altura de nuestro Dios, como los sacerdotes que servían a Jehová, quienes, aunque eran imperfectos, se esforzaban por agradarlo para poder realizar su servicio.

Proverbios 30:4. Aquí encontramos una serie de preguntas que hace Agur, preguntas que humanamente no es posible responder. Entonces, ¿Quién las responderá? Solo la sabiduría de Jehová puede hacerlo. Por eso, humildemente debemos acudir a Aquel que puede suministrarnos la sabiduría que necesitamos.

Proverbios 30:8. Cuando un negocio es próspero, en ocasiones la codicia hace acto de presencia. Agur se dio cuenta del valor de estar satisfechos con lo necesario para vivir. Si seguimos el ejemplo de Agur, no caeremos en la tentación de este sistema de cosas, como desear lo que otros tienen.

Proverbios 30:15. Este proverbio ilustra que la avidez es insaciable. Las sanguijuelas se llenan de sangre, al igual que las personas ávidas o codiciosas, que siempre desean más dinero o poder. Pero quienes tienen como guía la sabiduría piadosa no son impulsados insensatamente por tal egoísmo.

Proverbios 30:24. Las hormigas y su trabajo, las moscas y sus acrobacias aéreas, así como las aves migratorias, reflejan la gran sabiduría de Jehová. La sabiduría de Jehová es infinita, tanto que incluso insectos o animales tan pequeños actúan con sabiduría instintiva. Por lo tanto, hagamos caso a sus consejos, que son para nuestro bien.

Proverbios 30:25. Todos deberíamos imitar la diligencia de Jehová y de Cristo, sin importar qué tareas o responsabilidades se nos hayan asignado en la organización de Dios. Se espera que nos ocupemos bien de ellas y que siempre tengamos “mucho que hacer en la obra del Señor”, es decir, trabajar diligentemente.

Proverbios 30:27. ¡Qué manera tan atinada de referirse a los proclamadores del Reino! Ningún “muro” de oposición ha podido detener su servicio, como lo hacen nuestros queridos hermanos precursores. Imitan el ejemplo de Jesús, quien hizo la voluntad de Dios con perseverancia, a pesar del menosprecio de la gente. Por lo tanto, ¿demuestra usted en su ministerio la perseverancia de la langosta?

Proverbios 30:32. Puesto que somos imperfectos, puede ser que, a veces, insensatamente, “nos elevemos” y hagamos esfuerzos por ensalzarnos. En esos casos, ¡qué sabio es mantener silencio y evitar más dificultades!

Proverbios 30:2. Este texto nos enseña a ser humildes, a reconocer nuestras limitaciones y a depender de la sabiduría y guía de Jehová en nuestras vidas. Nos recuerda que debemos buscar la dirección de Dios en nuestras decisiones y acciones, y confiar en su fortaleza y sabiduría en lugar de en nuestra propia comprensión.

Proverbios 30:3. Este versículo nos enseña que no poseemos toda la sabiduría ni el conocimiento, y que debemos ser humildes y reconocerlo. Nos recuerda que Dios es quien tiene la verdadera sabiduría y conocimiento, y que debemos buscar su guía y dirección en nuestras vidas. En pocas palabras, nos enseña a no creernos sabios por nuestra cuenta, sino a depender de Dios.

Proverbios 30:4. Este versículo nos enseña sobre la grandeza y el poder de Dios, y nos invita a reflexionar sobre su sabiduría y autoridad como Creador del universo. Nos recuerda que solo Dios conoce y controla todas las cosas, y que su sabiduría y poder son incomparables a los de los seres humanos.

Proverbios 30:5. Este versículo nos enseña que la Palabra de Dios, la Biblia, es una fuente de guía y protección para nuestra vida diaria. Nos ayuda a tomar buenas decisiones y a vivir de manera sabia y justa. La Biblia nos ofrece principios y consejos prácticos que nos permiten enfrentar los desafíos de la vida y tomar decisiones que nos beneficien.

Proverbios 30:7-9. Estos textos nos enseñan que es importante pedirle a Jehová solo lo necesario para vivir, porque si tenemos demasiado en sentido material, podríamos volvernos orgullosos y olvidarnos de Dios. Y si somos demasiado pobres, podríamos caer en la tentación de robar y deshonrar su nombre. Por lo tanto, es fundamental mantener un equilibrio en nuestra vida y confiar en el amor y la guía de Jehová, manteniendo una actitud de humildad y gratitud hacia Él.

Proverbios 30:1. Este texto nos enseña que actualmente vivimos en un mundo donde muchos hijos no respetan a sus padres. Pero nosotros, como cristianos, debemos ser diferentes. Debemos esforzarnos por seguir los mandamientos de Jehová, lo que incluye el respeto a la familia, especialmente a nuestros padres. Esto nos permite reflejar el amor y la sabiduría de Dios en nuestras relaciones familiares y ser un ejemplo positivo en un mundo que a menudo carece de respeto y amor filial.

Proverbios 30:12. Esto nos enseña que es incorrecto creerse superior a los demás y considerarse puro en nuestros propios ojos. En lugar de eso, debemos esforzarnos por ser humildes, reconocer nuestras debilidades y confiar en la misericordia y la justicia de Jehová. Esto nos ayuda a mantener una relación saludable con Dios y a tratar a los demás con amor y compasión, sin juzgarlos con dureza.

Proverbios 30:13. Este texto describe a personas que se creen superiores a los demás y miran a otros con desprecio. Como cristianos, debemos ser humildes y no considerarnos más que los demás, siguiendo el ejemplo de Jesucristo y sus enseñanzas.

Proverbios 30:13. La humildad es fundamental en nuestra relación con Dios y con los demás. Cuando somos humildes, reconocemos nuestras limitaciones y debilidades, y nos esforzamos por servir a los demás con amor y compasión. En lugar de mirar a los demás con arrogancia, debemos tratarlos con respeto y empatía.

Proverbios 30:14. Este texto describe a personas que se aprovechan de los demás de manera injusta y cruel, lo cual va en contra de los principios bíblicos de amor, justicia y compasión. Como cristianos, debemos esforzarnos por tratar a los demás con amor y respeto, siguiendo el ejemplo de Jesucristo.

Proverbios 30:5. Este texto me hace confiar más en la Biblia. Hoy en día hay muchas opiniones y consejos que cambian con el tiempo, pero lo que dice Jehová siempre es limpio, verdadero y confiable. Cuando aplico sus consejos en mi vida diaria, me doy cuenta de que me protege de malas decisiones, amistades peligrosas y hasta de problemas innecesarios.

Proverbios 30:6. Aquí entiendo que no debo cambiar lo que la Biblia enseña, ni tratar de justificar cosas que a Jehová no le gustan. A veces la gente acomoda lo que dice la Palabra de Dios para sentirse bien o para que otros los aprueben, pero eso es peligroso porque puede engañar y confundir a otros. Yo quiero ser honesto con la verdad de Jehová, aunque a veces sea difícil aceptarla.

Proverbios 30:8-9. Me enseña a ser equilibrado con el dinero y las cosas materiales. Si tengo demasiado, puedo olvidar a Jehová; y si tengo muy poco, puedo desesperarme y actuar mal. Por eso trato de estar contento con lo necesario y confiar en que Jehová siempre me dará lo que necesito.

Proverbios 30:12. Este texto me recuerda que no debo confiarme pensando que ya estoy bien solo porque voy a las reuniones o predico. Jehová ve mi corazón, mis pensamientos y mis intenciones. Es importante revisar mi vida, orar y pedirle que me ayude a ver lo que debo mejorar, aunque no sea fácil reconocerlo.

Proverbios 30:17. Me hace pensar en cómo trato a mis padres, aunque ya no sea un niño. El respeto hacia ellos es algo que Jehová valora mucho, incluso si a veces no estoy de acuerdo o si cometen errores. Oponerme o despreciarlos solo trae dolor y consecuencias negativas, mientras que honrarlos trae bendiciones.

Proverbios 30:32. Este consejo es muy práctico porque todos podemos equivocarnos. Si noto que voy a decir algo por orgullo o que pueda herir a alguien, lo mejor es callarme y pensar antes de hablar. Muchas discusiones se evitarían si uno aprendiera a detenerse a tiempo, y eso demuestra humildad.

Proverbios 30:33. Me enseña que insistir en discutir o seguir provocando a alguien nunca lleva a nada bueno. Si alguien está molesto, yo puedo decidir no seguirle el juego y actuar con calma. Eso no significa ser débil, sino buscar la paz y evitar que una situación pequeña se convierta en un gran conflicto.

Proverbios 30:27. Este texto me enseña la importancia de la cooperación y la unidad. Aunque las langostas no tienen un líder visible, trabajan juntas y logran mucho. En la congregación pasa algo parecido. Todos tenemos diferentes tareas, pero si cada uno hace su parte y seguimos la dirección de Jehová, podemos lograr grandes cosas, como animarnos entre nosotros y avanzar en la predicación.

Proverbios 30:5. Este versículo nos recuerda que las promesas de Jehová son fiables. Al estudiarlas, ya sea en nuestras reuniones o en el estudio personal, nos sentimos protegidos y seguros. Confiamos plenamente en que su guía es pura y nos resguarda del peligro espiritual.

Proverbios 30:7, 8. El equilibrio es vital. No debemos buscar la riqueza ni la fama, pues pueden alejarnos de Jehová. Más bien, oremos por lo necesario para vivir, confiando en que Dios suplirá nuestras necesidades, para que podamos enfocarnos en el servicio sagrado y no en las preocupaciones materiales.

Proverbios 30:15. Una lección clara contra la codicia. La sanguijuela representa a quienes nunca se sienten satisfechos. Como siervos de Jehová, debemos evitar la avaricia, que es una forma de idolatría. En cambio, seamos contentos con lo que tenemos y generosos con los demás.

Proverbios 30:18, 19. Este versículo ilustra la complejidad de la sabiduría de Dios. Nos recuerda que sus caminos son más altos que los nuestros, lo cual nos impulsa a estudiar y meditar en ellos. Así profundizamos nuestro aprecio por su sabiduría inigualable.

Proverbios 30:24, 25. Las hormigas tienen mucho que enseñarnos. Por ejemplo, nos muestran que si queremos obtener buenos resultados, tenemos que ser trabajadores. Sin importar qué tareas o responsabilidades se nos hayan asignado en la organización de Dios, se espera que las cumplamos bien y que siempre tengamos mucho que hacer en la obra del Señor.

Proverbios 30:28. Este versículo es muy animador para quienes tienen menos experiencia o son nuevos. Nos enseña que, por más insignificantes que nos parezcamos, podemos tener un lugar valioso y útil en la organización de Jehová, tal como el geco se aferra y logra estar en un palacio.

Proverbios 30:32. Esta advertencia nos recuerda que no debemos ser orgullosos ni buscar conflictos. Si nos enaltecemos, es mejor guardar silencio y meditar antes de hablar, porque el orgullo y la ira solo causan contiendas y problemas innecesarios, tanto en la congregación como en la familia.

Proverbios 30:2. La lección que podemos extraer es la humildad y el reconocimiento de nuestras limitaciones. No debemos confiar únicamente en nuestro razonamiento humano, porque es limitado. La verdadera sabiduría y el entendimiento vienen de Jehová y de su Palabra.

Proverbios 30:4. El versículo plantea preguntas que ningún ser humano puede responder por sí mismo: ¿Quién puede subir al cielo y descender, controlar el viento, envolver las aguas o establecer los confines de la tierra? Solo Jehová tiene ese poder. Esto nos recuerda que debemos reconocerlo como el Creador todopoderoso y no confiar en nuestra limitada capacidad humana.

Proverbios 30:6. Jehová ya nos ha dado todo lo que necesitamos para conocerlo y servirle. No requiere que agreguemos ideas humanas, tradiciones o filosofías que solo distorsionan su mensaje.

Proverbios 30:7-9. Nos da una lección de sencillez y equilibrio material. Nos anima a pedir solo lo necesario y nos libra tanto del orgullo por la abundancia como de la desesperación por la escasez. Nos beneficia al estabilizar la vida familiar y mantener el equilibrio con el servicio a Jehová. Lo aplicamos con un presupuesto realista, evitando deudas innecesarias y cultivando un espíritu de generosidad. En tiempos de apuro, pedimos ayuda a nuestros hermanos; y en la abundancia, compartimos.

Proverbios 30:8. La mentira destruye la confianza. Al pedir que se nos aleje de la falsedad, aprendemos a proteger nuestras amistades, nuestra familia y nuestra congregación. La sinceridad fortalece los vínculos y nos hace personas confiables.

Proverbios 30:11. El texto describe a una generación que muestra una actitud de irrespeto hacia los padres, maldiciendo al padre y sin reconocer ni agradecer a la madre. Esto refleja una pérdida de valores fundamentales como el respeto, la gratitud y la obediencia. Para los siervos de Jehová, la lección es clara: debemos cultivar una actitud contraria a la de esa generación. Jehová nos manda a honrar a nuestro padre y a nuestra madre.

Proverbios 30:13. El mundo admira la autosuficiencia y la altivez, pero Jehová valora la modestia. Tener una actitud humilde nos permite recibir corrección, aceptar consejos y fortalecer los lazos con nuestros hermanos. Así demostramos que queremos ser parte de la generación que agrada a Dios, no de aquella que lo provoca con orgullo.

Proverbios 30:15. La imagen de la sanguijuela con dos hijas que gritan: “¡Dame! ¡Dame!” nos enseña que el deseo egoísta nunca se sacia. Una persona dominada por la codicia, el materialismo o la ambición siempre quiere más y nunca está satisfecha. Esto nos recuerda que debemos cultivar la modestia y el contentamiento, porque la búsqueda desmedida destruye la paz espiritual.

Proverbios 30:17. Nos insta a tomar en serio el respeto dentro del hogar. Burlarse o desobedecer de manera continua trae consecuencias. El respeto sostiene la paz familiar. Se aplica con disciplina firme y cariñosa por parte de los padres, y con obediencia y un tono respetuoso por parte de los hijos, incluso en situaciones de desacuerdo.

Proverbios 30:20. El versículo muestra cómo el pecado puede endurecer el corazón hasta el punto de negar toda culpa, incluso cuando la acción es evidente. La mujer adúltera no siente vergüenza, sino que lo trata como algo tan trivial como comer y limpiarse la boca. Esto nos enseña que, si no cultivamos una conciencia sensible, podemos llegar a justificar o minimizar el pecado.

Proverbios 30:24. Jehová dotó incluso a los animales más diminutos con instintos que les permiten vivir y prosperar. Esto nos recuerda que la verdadera sabiduría proviene de Dios y que, si observamos la naturaleza, podemos aprender valiosas lecciones de humildad, previsión y cooperación.

Proverbios 30:30. El león no retrocede frente a otros animales. De igual manera, los siervos de Jehová debemos mostrar valor al enfrentar pruebas, tentaciones o persecución. No porque confiemos en nuestras propias fuerzas, sino porque sabemos que Jehová está con nosotros.

Proverbios 30:32. El que se exalta a sí mismo actúa con necedad, pues la verdadera grandeza viene de Jehová, no del propio orgullo. Reconocemos que todo lo que somos y tenemos depende de Jehová.

Proverbios 30:2. Este texto nos enseña que la humildad es reconocer que no lo sabemos todo. No debemos temer admitir cuando desconocemos algo. La humildad es la puerta de entrada al aprendizaje verdadero; en lugar de frustrarnos por lo que ignoramos, podemos investigar y preguntar.

Proverbios 30:4. Nos hace pensar en el viento. La próxima vez que veamos el viento mover los árboles o contemplemos el cielo estrellado, podemos recordar que el Dios que controla estas fuerzas increíbles nos conoce por nombre. Dejemos que la creación despierte nuestro asombro y curiosidad por nuestro Creador, Jehová.

Proverbios 30:5. Este texto nos hace pensar en nuestro pasaje bíblico favorito, ese que recordamos cuando sentimos ansiedad, duda o temor. Dios no es un concepto distante; es un escudo activo que se interpone entre nosotros y lo que nos amenaza.

Proverbios 30:8. Este texto nos enseña que no necesitamos mucho para ser felices. Podemos hacer una lista de lo “suficiente” que ya tenemos: comida, techo, amor. La verdadera riqueza no es tener todo lo que queremos, sino aprender a apreciar todo lo que tenemos. Oremos por un corazón contento, que es el mayor tesoro.

Proverbios 30:27. Nos enseña que la unión hace la fuerza. Las langostas logran hazañas increíbles trabajando juntas y unidas. Esto nos motiva a no aislarnos, sino a acercarnos a los hermanos. Avanzamos juntos en la predicación y en el amor cristiano.

Proverbios 30:28. Nos enseña que, como el geco, nosotros tenemos acceso al palacio del Rey. A través de Jesús, podemos acercarnos con confianza a Dios. No debemos subestimar el privilegio de orar y acercarnos a Él en cualquier momento.

Proverbios 30:30. Este texto nos enseña que no debemos andar por la vida con miedo. Caminamos con la dignidad y la confianza que provienen de saber quién es nuestro Padre y a quién pertenecemos.

Proverbios 30:33. Nos enseña que debemos tener autodominio. Cuando sintamos que la ira sube, en lugar de reaccionar, “tapamos nuestra boca con la mano”; de manera figurada, hacemos una pausa, respiramos y oramos. Una palabra de ira puede causar mucho daño; una pausa puede evitar un gran conflicto.

Proverbios 30:17. Nos enseña que no debemos olvidarnos de nuestros padres, sino más bien buscar formas prácticas de honrarlos: una llamada, una palabra de agradecimiento, un acto de servicio, una visita y ayuda. Es un principio espiritual con promesa de bendición.

Proverbios 30:32. Este texto nos enseña que debemos practicar el arte de escuchar más y hablar menos. Usamos nuestras palabras para edificar, animar y bendecir. Descubriremos un poder increíble en el autocontrol.

Proverbios 30:5. Este versículo resalta la confiabilidad total de las palabras de Dios. Son puras, lo que en hebreo transmite la idea de estar refinadas, sin error ni impureza, como un metal pasado por fuego. Jehová, por medio de su palabra, ofrece protección espiritual a quienes confían en él, actuando como un escudo contra la falsedad, el pecado y el sufrimiento innecesario.

Proverbios 30:5. En un mundo saturado de noticias falsas, filosofías humanas y valores cambiantes, este versículo nos recuerda que solo la palabra de Dios permanece sin contaminar. Cuando enfrentamos decisiones difíciles o momentos de angustia, refugiarnos en las Escrituras nos proporciona claridad, consuelo y dirección confiable.

Proverbios 30:8. Agur ruega a Jehová que lo libre, tanto de la falsedad como de los extremos materiales. Muestra un corazón humilde y satisfecho con lo necesario, sabiendo que tanto la abundancia como la escasez pueden poner en peligro su espiritualidad. Este versículo es una oración de equilibrio, honestidad y dependencia plena en Dios. Hoy muchas personas viven obsesionadas con tener más o con no quedarse sin nada.

Proverbios 30:8.  Este versículo nos invita a buscar una vida equilibrada, no ambicionar riquezas que nos alejen de Dios, ni permitir que la escasez nos empuje a tomar decisiones deshonestas. Estar contentos con lo necesario es una muestra de fe y confianza en Jehová como nuestro proveedor.

Proverbios 30:12. Este proverbio denuncia la hipocresía moral. Algunas personas se ven a sí mismas como buenas, justas o inocentes, pero no han sido realmente limpiadas ni se han arrepentido de corazón. Se engañan creyendo que están bien espiritualmente, aunque no han cambiado sus actitudes o acciones.

Proverbios 30:12. Una actitud muy común hoy es que muchos creen que no necesitan cambiar nada porque se consideran “buena gente”. Pero sin la guía de la Palabra de Dios y sin un arrepentimiento sincero, no hay verdadera limpieza espiritual. Este versículo nos recuerda que no debemos justificarnos a nosotros mismos, sino dejarnos moldear por Jehová y su criterio justo.

Proverbios 30:33. Aquí se usa un lenguaje visual y directo para ilustrar que todo tiene consecuencias. Al igual que acciones físicas producen resultados inevitables, provocar la ira o no controlar las emociones también lleva inevitablemente al conflicto. La furia, si no se detiene, desencadena violencia o rupturas.

Proverbios 30:33. Vivimos en una sociedad donde el enojo se normaliza: redes sociales, discusiones políticas, peleas familiares. Este proverbio nos enseña que fomentar la paz es nuestra responsabilidad. Debemos controlar nuestras palabras y actitudes, especialmente en momentos de tensión. Ser pacificadores es una cualidad que nos identifica como verdaderos siervos de Dios.

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Por toolsjw

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