Estudio de la Atalaya, Jesús es un Sumo Sacerdote compasivo, 19-25-Enero-2026, Comentarios y Respuestas.

“No tenemos a un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades” (HEB. 4:15).
1, 2. a) ¿Para qué envió Jehová a su Hijo a la Tierra?
Jehová envió a su Hijo a la Tierra para, entre otras cosas, liberar a la humanidad de la maldición del pecado y la muerte, y deshacer todo el daño causado por Satanás. Además, las vivencias de Jesús como humano lo prepararon para ejercer su papel como un Sumo Sacerdote que se compadezca de nosotros, es decir, que nos trate con compasión y empatía.
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Porque Jehová deseaba que viviéramos felices eternamente y tenía que deshacer todo el daño que Satanás había causado. Como dice Juan 3:16, nos amaba tanto que entregó a su Hijo, que era lo que más quería, para que no fuéramos destruidos.
También Jehová sabía que lo que Jesús iba a vivir aquí en la Tierra como humano lo prepararía para ser un Sumo Sacerdote compasivo, que nos comprendiera y nos mostrara empatía.
Como menciona el inicio del párrafo, Jehová dio a su Hijo más querido. Aunque tenía muchos hijos, envió a su Hijo más querido para liberar a la humanidad y deshacer las obras de Satanás.
La nota explica que en el año 29, cuando Jesús fue bautizado, fue ungido como Sumo Sacerdote para servir en el templo espiritual de Jehová. A diferencia de los sumos sacerdotes judíos, que no podían continuar porque morían o tenían que ofrecer sacrificios por sus propios pecados, Jesús, como dijo Pablo, es un sacerdote para siempre y sin contaminación, y no necesita ofrecer ningún sacrificio por sus pecados.
1, 2. b) ¿Qué analizaremos en este artículo? (Hebreos 5:7-9).
En este artículo analizaremos cómo las vivencias de Jesús en la Tierra contribuyeron a que fuera “perfeccionado” para desempeñar su papel como un Sumo Sacerdote compasivo. De esta manera, se nos hará más fácil acercarnos a Jehová en oración sin sentirnos desanimados por nuestras debilidades o pecados.
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En este artículo analizaremos cómo lo que Jesús vivió en la Tierra contribuyó a que fuera perfeccionado para su papel como Sumo Sacerdote.
Si comprendemos bien esto, podremos acercarnos más a Jehová y orarle, incluso cuando nos sintamos desanimados por nuestros pecados o debilidades.
EL HIJO MÁS QUERIDO DE DIOS VIENE A LA TIERRA
3, 4. ¿Qué cambios afrontó Jesús cuando vino a la Tierra?
Entre todos los hijos espirituales de Dios Jesús tenía el lugar más destacado En el cielo él vivía feliz de servir a la derecha de su Padre y vivía rodeado de su amor pero como muestra Filipenses 2:7 nos muestra que con gusto se despojo de todo lo que tenía para vivir en la tierra rodeado de seres imperfectos.
Además, Jesús nació en una familia pobre, como nos muestra el hecho de que sus padres ofrecieran un sacrificio humilde cuando él nació. El malvado rey Herodes, en cuanto se enteró de su nacimiento, quiso acabar con su vida. Para protegerlo, tuvieron que huir a Egipto, donde vivieron como refugiados por un tiempo. Esto nos muestra el cambio tan drástico que Jesús tuvo que vivir al venir a la Tierra.
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Los cambios que afrontó Jesús no tienen punto de comparación con lo que a veces los seres humanos tenemos que afrontar y que, en ocasiones, nos resulta difícil sobrellevar. Por ejemplo, él tenía un lugar destacado entre los hijos espirituales de Dios. Vivía rodeado del amor de su Padre, Jehová, y era muy feliz sirviendo allí. Sin embargo, estuvo dispuesto a vivir como ser humano aquí, entre humanos imperfectos.
Al considerar las palabras de Proverbios 8:30, vemos que Jesús tenía la mayor asignación que podía haber: el obrero experto, una asignación con la mayor responsabilidad, la más hermosa, y trabajaba al lado de su Padre. Aun así, él cedió y aceptó venir a la Tierra entre seres humanos imperfectos.
Jesús no solo tuvo que vivir entre seres humanos imperfectos, sino que también creció en una familia pobre, como hemos visto. Desde su nacimiento enfrentó rechazo, pues incluso el rey Herodes los obligó a vivir como refugiados.
Filipenses 2:7 habla de la actitud de Jesús y, pensando en el tema de esta Atalaya, la compasión, podemos decir que Jesús es un Sumo Sacerdote perfecto y maravilloso. Este texto dice que dejó todo lo que tenía, y la Biblia de estudio explica que se vació por completo, como señala esa nota. Esto resalta de manera clara la maravillosa actitud de Jesús.
Sobre la pobreza en la que vivía Jesús y también sus padres, se menciona que, cuando llegó el momento de presentar la ofrenda correspondiente, ofrecieron un sacrificio humilde. Como indica Lucas 2:24, ofrecieron dos tórtolas o dos pichones de paloma, lo cual demuestra que eran animales de muy bajo valor.
Jesús y sus padres tuvieron que huir por su vida, como mucha gente hoy en día. Hay millones de refugiados que han tenido que huir de sus países por guerras o persecución. Ellos tuvieron que ir a Egipto para salvar su vida, y así vivieron como refugiados hasta la muerte de Herodes. Qué bien que esas experiencias que vivió Jesús como humano lo ayudaron a ser un excelente Sumo Sacerdote.
5. ¿Qué vio Jesús cuando estuvo en la Tierra, y cómo lo preparó eso para ser Sumo Sacerdote? (Vea también la imagen).
Durante su ministerio, Jesús vio de primera mano el sufrimiento de muchas personas e incluso vivió el dolor de perder a seres queridos, como, por lo visto, a su padre adoptivo, José. Trató con personas que tenían lepra, que eran ciegas, que estaban paralíticas o que estaban de duelo por haber perdido a seres queridos, y sintió compasión por todas ellas.
Lo que Jesús vio cuando estuvo en la Tierra lo preparó para ser un Sumo Sacerdote compasivo, porque le permitió entender plenamente los sentimientos, las frustraciones, el cansancio y las penas de la humanidad. De esa manera, sintió en carne propia la misma angustia, sufrimiento y tristeza que todos nosotros.
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Jesús vio a muchas personas sufrir y vivió en carne propia el dolor de perder a seres queridos.
Jesús trató con personas ciegas y con lepra, y pudo familiarizarse con sus sufrimientos. Es cierto que desde el cielo ya había contemplado muchas de estas circunstancias, pero no es lo mismo observar una tragedia que vivirla personalmente. De ese modo, Jesús estaba experimentando de primera mano lo que significaba el sufrimiento humano.
Isaías 53:4 dice: “En realidad, él mismo llevó nuestras enfermedades y cargó con nuestros dolores”. Es decir, Jesús pudo ponerse en el lugar de las personas que estaban enfermas, porque lo vio de primera mano y pudo sentir sus sufrimientos. Por eso fue más compasivo.
Un ejemplo muy claro es lo que ocurrió con el leproso. El relato de Marcos 1:40, 41 dice que Jesús se conmovió tanto que extendió la mano, lo tocó y le dijo: “Yo quiero. Queda limpio”. Es decir, sintió tanta compasión por los enfermos que eso lo motivaba a curarlos.
Es muy bonito entender que la reacción de Jesús ante el sufrimiento de las personas no era solo sentir pena por ellas. La nota de estudio acerca de la expresión “profundamente conmovido” explica que se refiere a una emoción tan intensa y profunda que incluso se siente físicamente. Por lo tanto, lo que él sentía al ver sufrir a las personas iba mucho más allá de un simple sentimiento.
Todo lo que vivió Jesús en la Tierra como ser humano lo preparó para ser Sumo Sacerdote, porque conoce nuestro sufrimiento. Aunque actualmente está en el cielo y ya no sufre, recuerda perfectamente lo que vivió cuando estuvo aquí en la Tierra, y eso lo motiva a sentir compasión por nosotros.
Jesús experimentó la muerte de su padre adoptivo y, de ese modo, pudo sentir el sufrimiento de perder a un ser querido. Además, en Lucas 7:13 se dice que se conmovió profundamente por aquella mujer que había perdido a su hijo. Él pudo entender el sufrimiento que su propia madre experimentaría cuando él muriera. Así que, sin duda, vivir todas estas experiencias en primera persona le permitió desarrollar aún más empatía y compasión.
Jesús no es una persona fría. En la imagen se le ve mostrando sentimientos hacia todos los seres humanos que necesitaban ayuda física o emocional. Él hizo todo lo que estuvo a su alcance por ellos, y la verdad es que todo esto le sirvió como una gran preparación para lo que le espera en el futuro con todos nosotros.
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Jesús rodeado de personas que le suplican que las cure. Con mucha compasión, se acerca a un enfermo muy mayor y lo agarra de los brazos.
Jesús estaba pendiente de los sentimientos de las personas y le dolía profundamente verlas sufrir. (Vea el párrafo 5).
JESÚS TRATA A LAS PERSONAS CON EMPATÍA
6. ¿Qué nos enseñan las comparaciones que usó el profeta Isaías? (Isaías 42:3).
Las comparaciones que usó el profeta Isaías nos enseñan que Jesús trataría con especial amor y compasión a las personas que el resto de la gente consideraba de poco valor. Al comparar a los pobres y oprimidos con cañas quebradas y mechas que apenas arden, Isaías predijo que Jesús trataría con extraordinaria empatía a los débiles y desfavorecidos.
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Estas comparaciones nos enseñan que Jesús, en cumplimiento de la profecía que Isaías escribió por inspiración, trataría con mucho amor y compasión a las personas que el resto de la gente consideraba de poco valor.
Jesús trató con empatía a los débiles y desfavorecidos. Sabemos que aquí se habla de la caña quebrada y de la mecha que apenas arde, expresiones que describen a los pobres y oprimidos, a quienes otras personas tal vez menosprecian y consideran inútiles. En cambio, en la Biblia, las personas fuertes y prósperas a veces se describen como jardines o árboles fértiles. Así, Isaías profetizó que Jesús trataría a los humildes con amor, empatía y compasión.
La expresión “caña que está quebrada” y “mecha que apenas arde” se aplica a personas que quizá la sociedad consideraba de poca utilidad. A quienes la sociedad despreciaba, mantenía aislados o ni siquiera miraba, a esas personas Jesús les mostró atención y amor.
7, 8. ¿Cómo cumplió Jesús la profecía de Isaías?
Jesús cumplió la profecía de Isaías al tratar con amor, compasión y respeto a las personas débiles, maltratadas o marginadas. Tal como Isaías había predicho, no “rompió la caña que estaba quebrada ni apagó la mecha que apenas ardía”, sino que ayudó a quienes tenían pocas esperanzas de que su situación mejorara.
Muchos de lo milagros de Jesús beneficiaron a personas que sufrían enfermedades o discapacidades y que solían ser marginadas, como el leproso o el hombre sordo con dificultad para hablar. Aunque muchas personas creían erróneamente que las enfermedades y las discapacidades eran un castigo por los pecados de la persona o de sus padres, Jesús las sanó y reavivó su esperanza, cumpliendo así la profecía de Isaías.
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Una caña es algo muy fino y, si ya está quebrada, no parece tener oportunidad de seguir en pie. De igual manera, una mecha de un candil que ya se está apagando parece destinada a extinguirse. Lo lógico sería pensar que ya no hay remedio. Esto ilustra a personas que estaban en esa condición; por ejemplo, los leprosos, a quienes se consideraba sin futuro. Sin embargo, Jesús se enfocó en esas personas para devolverles la esperanza, tal como cuando se añade aceite a un candil o, si fuera posible, se endereza una caña. Es algo tan bonito y tan profundo de esta profecía que, sin duda, puede emocionar a cualquiera.
Algo que también hacía sufrir mucho a las personas enfermas o con discapacidad era que, en aquella época, se creía que estaban así porque ellas o sus padres habían pecado, y que ese era un castigo. Claro, esto no era correcto, y por eso Jesús no las marginaba ni mucho menos; al contrario, las curó, les devolvió la dignidad y les hizo sentir que todavía tenían esperanza.
La expresión griega que se traduce como “mecha que apenas arde” puede referirse a una mecha que humea un poquito porque todavía está caliente, pero cuya llama está a punto de apagarse. En la profecía de Isaías 42:3 se predijo que Jesús sería compasivo, como vemos en los milagros que realizó, y que nunca apagaría la última chispa de esperanza de los oprimidos o maltratados.
Es muy interesante que la enfermedad de la que aquí se habla no se limitaba a la lepra o la sordera; incluso quienes no tenían una enfermedad física eran considerados inferiores, porque se creía que cualquier padecimiento era un castigo por los pecados de la persona o de sus padres. Esto se consideraba una señal de pecado tan extendido que, como dice Juan 9:2, los discípulos de Jesús también lo creían: le preguntaron, “Rabí, ¿Quién pecó para que este hombre naciera ciego?”. Es decir, daban por hecho que el pecado era el responsable de su condición. Por eso, Jesús entendía muy bien esta mentalidad y los sanó de manera compasiva.
La profecía de Isaías cobra un sentido profundo cuando vemos cómo Jesús, con una ternura inmensa, levantaba a quienes se sentían sin valor; no solo sanaba sus cuerpos, sino que les devolvía la dignidad. Al tocar al leproso y abrir los oídos del que no podía oír, mostró que Jehová valora a cada persona.
El relato del sordo muestra que Jesús se puso en su lugar, porque podía imaginar cómo se sentiría al no poder participar en las conversaciones de los demás. En Marcos 7:33 se dice que lo llevó aparte, lejos de la multitud, puso sus dedos en los oídos del hombre y, después de escupir, le tocó la lengua. Es un gesto muy bonito que lo haya llevado aparte. También se nota que no buscaba gloria para sí mismo, sino que realmente se compadecía del hombre sordo.
Marcos 1:41 muestra que, después de confirmarle que quería curarlo, lo primero que hizo Jesús fue extender la mano y tocar al hombre con lepra. Para alguien que había estado tanto tiempo aislado por ser leproso —una enfermedad contagiosa en aquellos tiempos que lo mantenía aislado—, ese gesto debió conmoverlo profundamente y tocarle el corazón. Esto demostraba los profundos sentimientos que Jesús tenía por esta persona que estaba sufriendo.
Cuando se dice que Jesús puso los dedos en los oídos del sordo, escupió y tocó su lengua, eso en realidad no era la curación en sí, sino un gesto simbólico, como una especie de “lengua de signos”. Lo que le estaba diciendo era: “Voy a tus oídos, voy a quitar lo que los bloquea”, y, al tocarle la lengua, le indicaba: “Ahora podrás hablar”.
9. ¿Cómo enfatiza Hebreos 4:15, 16 que Jesús es un Sumo Sacerdote compasivo?
Hebreos 4:15, 16 enfatiza que Jesús es un Sumo Sacerdote compasivo al asegurar que puede compadecerse de nuestras debilidades, ya que ha pasado por pruebas similares a las nuestras. La palabra griega que se traduce “compadecerse” transmite la idea de sentir en carne propia el dolor y la tristeza de otros, lo que confirma que Jesús comprende profundamente nuestro sufrimiento.
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Los relatos de los milagros de Jesús muestran claramente esa compasión, pues él no ayudaba por obligación, sino porque se preocupaba sinceramente por las personas. Al tocar al leproso, sanar en privado al hombre sordo y defender con firmeza a la mujer arrepentida, demostró que jamás evitó a quienes estaban enfermos o habían pecado gravemente. Al contrario, los recibió con los brazos abiertos y los trató con compasión.
Hebreos 4:15-16 muestra que a Jesús le dolía profundamente el sufrimiento de los demás. Como él experimentó problemas muy graves, entendía y sentía con intensidad el dolor de las personas que se acercaban a él.
La compasión de Jesús, transmitía la idea de que él sentía en carne propia la tristeza y el dolor de otras personas. Así, los milagros de Jesús revelaron que realmente se compadecía y sentía profundamente los sentimientos y sufrimientos de los demás.
El hecho de que Jesús viniera a la Tierra como humano y sufriera como un ser humano hace que tengamos un Sumo Sacerdote que ha sido probado como nosotros. Él sabía todo lo que enfrentamos y, por eso, se compadecía. Aunque podría haber mostrado interés desde el cielo, ahora entendía lo que siente un ser humano; por eso, cada vez que veía a alguien sufrir, como todas las personas mencionadas, se compadecía, porque sabía lo que era sufrir.
Cuando Jesús estaba cumpliendo profecías, siempre decía “Está escrito”. Pero cuando realizaba milagros, no lo hacía por un sentido del deber, sino porque realmente se preocupaba por las personas; le salía del corazón ayudarlas. Esto lo demostró cuando tocó al leproso o apartó al sordo, y su manera de actuar mostraba que eso le salía de dentro.
Un ejemplo muy bonito es el de la mujer arrepentida que le lavó los pies a Jesús. Él la defendió con firmeza y la puso como ejemplo de un trato hospitalario, de lo que deberían haber hecho con él. Como dice el párrafo, Simón la despreció en su interior; no había dicho nada, pero Jesús percibió lo que pensaba y no podía permitirlo. Tenía que defender a aquella mujer. Cuando Jesús hacía el bien, lo hacía por pura compasión, porque amaba a los demás.
IMITAMOS A NUESTRO SUMO SACERDOTE
10. ¿Con qué contamos para ayudar espiritualmente a las personas sordas y a las ciegas? (Vea también las imágenes).
Contamos con diversas herramientas para ayudar espiritualmente a las personas sordas y ciegas. Entre ellas están las publicaciones disponibles en más de 100 lenguas de señas, las publicaciones en braille en más de 60 idiomas y los videos que incluyen audiodescripciones en más de 100 idiomas. Gracias a estos recursos, las personas sordas y las ciegas pueden acercarse a Jehová y a su Hijo.
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Por supuesto, no podemos curar a los ciegos ni a los sordos; eso no está dentro de nuestro poder. Pero sí podemos ayudarles en sentido espiritual, y Jehová, mediante su esclavo fiel, nos da las herramientas necesarias y prácticas para ayudar a las personas que, en el mundo en el que vivimos, están sufriendo de una u otra manera. Por eso debemos hacer todo lo posible por llevar esa ayuda a los demás, ya que, en su día, ellos también nos ayudarán a nosotros.
Por mencionar algunas de las ayudas que indica el párrafo, disponemos de publicaciones en más de 100 lenguas de señas y también de publicaciones en braille en más de 60 idiomas.
Recientemente, incluso los vídeos van acompañados de audiodescripciones en más de 100 idiomas. Esto permite que las personas que tienen dificultad para ver puedan participar cantando en las reuniones.
En la imagen vemos cómo una congregación puede beneficiarse y participar de esta ayuda, gracias a que hay más de 100 lenguas de señas disponibles, lo que les permite seguir la reunión y enterarse de todo.
En la imagen vemos a una joven ciega que está leyendo en braille, y también se muestran vídeos en JW Broadcasting que hablan del agradecimiento que sienten por todo lo que se ha hecho para que puedan acercarse a Jehová.
En la imagen, al apreciar el vestido colorido, se nos hace evidente que se trata de una hermana que ha recibido la Biblia en su idioma. Dentro de esta cultura, son muy pocas las personas que hablan ese idioma, pero la organización se esfuerza por atender incluso a quienes hablan estos idiomas minoritarios.
ILUSTRACIÓN
Serie de imágenes: 1. Hermanos cantando una canción del Reino en una reunión de una congregación de lengua de señas. 2. Una hermana ciega leyendo la Biblia en braille.
Nuestras publicaciones están disponibles en más de 1.100 idiomas. Izquierda: En más de 100 lenguas de señas. Derecha: En más de 60 idiomas en braille. (Vea el párrafo 10).
11. ¿Cómo sigue la organización de Jehová el ejemplo de Jesús? (Hechos 2:5-7, 33; vea también las imágenes).
La organización de Jehová sigue el ejemplo de Jesús al esforzarse por llevar las buenas noticias a personas de todas las culturas y lenguas. Hechos 2:5-7 muestra que Jesús derramó espíritu santo sobre sus discípulos para que predicaran “en su propio idioma” a quienes habían acudido a celebrar la Fiesta de Pentecostés.
Siguiendo el ejemplo de Jesús, la organización de Jehová produce publicaciones bíblicas en más de 1.100 idiomas, incluidos algunos con muy pocos hablantes, como ciertos idiomas indígenas. Gracias a este esfuerzo por preparar alimento espiritual en muchas lenguas y variantes, miles de personas han podido aprender las buenas noticias y aceptar la verdad.
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Siguiendo su ejemplo, la organización pone todo su empeño en producir publicaciones bíblicas en más de 1,100 idiomas.
Desde un punto de vista humano, no tendría sentido hacer publicaciones en algunos idiomas que tienen pocos hablantes, porque, en esos casos, llegarían a muy pocas personas. Pero ahí se ve el interés de la organización de Jehová por seguir el ejemplo de Jesús, mostrando amor y compasión por las personas y llevando el alimento espiritual a todos, asegurándose de que llegue en su propio idioma.
ILUSTRACIÓN
Serie de imágenes: 1. Una hermana indígena de América posa sonriente con una Biblia en su idioma en sus brazos. 2. Una hermana y su hija romaníes asisten a una asamblea.
Izquierda: En más de 160 idiomas indígenas del continente americano. Derecha: En más de 20 variantes del idioma romaní (o gitano).
12. ¿Qué más hace la organización de Jehová?
Además de ayudar a las personas a conocer las buenas noticias, la organización de Jehová coordina labores de socorro para las víctimas de desastres naturales mediante miles de voluntarios que ofrecen ayuda a quienes lo necesitan. También proporciona lugares de adoración sencillos donde las personas pueden reunirse y aprender más del amor que Dios les tiene.
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Brinda ayuda práctica y bien organizada, coordinando labores de socorro cuando ocurren desastres naturales. También proporciona lugares de adoración donde las personas pueden reunirse para aprender más sobre el amor que Dios les tiene.
NUESTRO SUMO SACERDOTE NOS AYUDA A CADA UNO DE NOSOTROS
13. ¿Cuáles son algunas de las maneras en las que Jesús nos ayuda?
Jesús nos ayuda de varias maneras. Como nuestro Pastor excelente, se asegura de que tengamos lo necesario para mantenernos espiritualmente fuertes. Cuando los golpes de la vida nos hacen sentir débiles o desanimados, él comprende perfectamente cómo nos sentimos y se compadece de nosotros. Para ayudarnos, puede usar el espíritu santo para darnos fuerzas y también valerse de los ancianos y de otros hermanos de la congregación para brindarnos el ánimo y el apoyo que necesitamos.
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Una de las maneras más bonitas en que Jesús nos ayuda es mediante los hermanos de la congregación. Cuando estamos cansados o desanimados, él se sirve de ellos para levantarnos: un consejo en el momento justo, una oración sincera, una visita que llega cuando más la necesitamos. Nada de eso es casualidad. Son recordatorios de que nos cuida y de que somos parte de una familia que refleja su amor de forma real y práctica.
Como podemos ver en Tito 3:16, uno de los medios que utiliza es el Espíritu Santo. Como vimos a lo largo del artículo, Jesús es consciente, conoce y sabe cómo nos sentimos, y ahora utiliza el Espíritu Santo, no para solucionar nuestros problemas, sino para darnos las fuerzas que necesitamos.
Se muestra que nos da una ayuda individual, dice, a cada uno de nosotros. Cuando estamos sufriendo, es verdad que conocemos la esperanza, pero a veces el dolor tan grande que sentimos hace que no podamos superar la prueba por nosotros mismos. Entonces, la ayuda que nos brinda —ya sea a través del Espíritu Santo, de los ancianos o de los hermanos— es individual y nos fortalece a todos.
En Juan 10:14, Jesús dice: “Yo soy el Pastor excelente de Jehová, y conozco a mis ovejas”. Es decir, nos conoce personalmente, una por una, sabe por lo que pasamos y, por eso, sabe qué ayuda brindarnos para hacernos sentir bien.
14. ¿Qué podemos hacer para luchar contra el desánimo?
Para luchar contra el desánimo, podemos meditar en el papel de Jesús como Sumo Sacerdote, recordando que Jehová lo envió a la Tierra no solo para dar su vida como rescate, sino también para ayudarlo a entender mejor los problemas por los que pasamos los seres humanos imperfectos. Cuando nos sentimos hundidos debido a nuestras debilidades o pecados, Jesús está listo para darnos una mano justo en el momento en que más lo necesitamos.
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Cuando nos sentimos hundidos debido a nuestros pecados o debilidades, meditemos en el papel de Jesús como Sumo Sacerdote. Además, sabemos que él está listo para darnos una mano justo en el momento en que necesitamos ayuda, tal como dice Hebreos 4:16.
Si queremos acudir a un especialista que haga un buen trabajo, buscamos a alguien que haya recibido la formación adecuada, ¿verdad? Eso fue exactamente lo que hizo Jesús al venir a la Tierra: recibió una formación personalizada y es quien mejor nos entiende. Qué bueno es acudir a él justo en el momento en que lo necesitamos.
Podemos meditar en el papel de Jesús como Sumo Sacerdote, ya que él ha pasado por las mismas dificultades que nosotros. Esto nos ayuda a analizar cómo superó esas pruebas y qué le ayudó. De esa manera, Jesús está listo para darnos una mano justo en el momento en que más lo necesitamos.
Es verdad que, en el caso de Jesús, al ser perfecto hubo cosas que no sufrió en su carne. Pero sí padeció situaciones que muy pocos humanos hemos experimentado o llegaremos a experimentar, como la tortura que sufrió. Ese dolor también le ayudó a comprender el sufrimiento físico de otras personas, como quienes han sido maltratadas o torturadas. Así que hubo cosas que no experimentó, pero sí padeció otras que difícilmente llegaremos a experimentar.
15. ¿Qué ayudó a un hermano a volver a la congregación?
Al hermano lo ayudó que los ancianos que se reunieron con él lo hicieran sentir bienvenido y que, cuando a veces se sentía tan decepcionado consigo mismo por haber dejado a Jehová que quería tirar la toalla, los hermanos le recordaran que Jehová y Jesús querían que perseverara. Cuando fue readmitido, toda la congregación los recibió a él y a su familia con los brazos abiertos. Con el tiempo, su esposa empezó a estudiar la Biblia y ahora sirve a Jehová junto con su familia.
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Al igual que nuestro Sumo Sacerdote es cariñoso, los ancianos que lo atendieron lo hicieron sentir bienvenido y fueron afectuosos con él. Luego, la congregación recibió a él y a su familia con los brazos abiertos. Sintiendo todo esto, desde luego el hermano se sintió muy bien y pudo regresar de una manera muy agradable y servir junto con toda su familia.
Siguiendo el ejemplo de Jesús, los hermanos mostraron amor, compasión y empatía hacia nuestro hermano, y eso realmente hizo que él regresara a la congregación.
El hermano y su familia recibieron justo lo que necesitaban en ese momento, porque a veces se sentía muy decepcionado consigo mismo por haber dejado a Jehová. Pero cuando vio cómo lo recibieron y cómo lo hicieron sentir, eso lo motivó a sentirse mejor y lo ayudó a regresar a la congregación.
A Jesús lo criticaron mucho por rodearse de personas que los demás consideraban de poco valor, y él dijo que había venido a curar a los enfermos. No había venido por los sanos, sino por aquellos que necesitaban recuperar su esperanza.
16. ¿Por qué nos sentimos muy agradecidos de tener a un Sumo Sacerdote tan compasivo?
Nos sentimos muy agradecidos de tener un Sumo Sacerdote tan compasivo, porque podemos estar totalmente convencidos de que, así como ayudó a un sinnúmero de personas justo en el momento oportuno, también estará con nosotros siempre que lo necesitemos.
Además, en el nuevo mundo ayudará a los seres humanos obedientes a liberarse por completo de los efectos del pecado y la imperfección. Por eso, estamos muy agradecidos a nuestro Dios, Jehová, quien por puro amor y misericordia nombró a su Hijo como un Sumo Sacerdote compasivo.
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Gracias al amor y la misericordia de Jehová, quien nombró a su Hijo Jesucristo como Sumo Sacerdote, tenemos la oportunidad de que él ayude a todos los seres humanos obedientes a liberarse de los efectos del pecado y la imperfección. Y siempre que lo necesitemos, Jehová y Jesús estarán con nosotros.
Porque, como hemos analizado, no solo tiene la capacidad —es perfecto para poder hacerlo— sino que también tiene experiencia, porque lo ha vivido aquí, y, sobre todo, tiene la voluntad de querer cambiar las cosas.
Hoy podemos estar completamente convencidos de que Jesús estará con nosotros siempre que lo necesitemos.
¿QUÉ RESPONDERÍA?
¿Cómo preparó a Jesús para ser Sumo Sacerdote todo lo que vivió en la Tierra?
Todo lo que Jesús vivió en la Tierra lo preparó para ser Sumo Sacerdote, porque le permitió experimentar de primera mano el sufrimiento humano. Vio a muchas personas sufrir, trató con enfermos o con personas que estaban de duelo y sintió compasión por ellos.
También vivió el dolor de perder a seres queridos, y aunque en el cielo ya había visto a las personas sufrir, estando en la Tierra y siendo humano pudo comprenderlo desde una perspectiva diferente.
Estas experiencias le permitieron entender plenamente los sentimientos, las frustraciones y las penas de las personas, así como sentir en carne propia la misma angustia, cansancio y tristeza que todos nosotros.
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Pudo ver el dolor y el sufrimiento de las personas en distintas situaciones de su vida e incluso sentirlo en su propia carne. Eso hizo que entendiera mejor los sentimientos de la gente y también pudiera experimentar la angustia, el cansancio y la tristeza que todos sentimos.
Vivió muchas cosas que muchos de nosotros no hemos vivido ni viviremos. Salió del cielo, de una posición privilegiada, luego vivió en la Tierra en una familia humilde y también como un refugiado. Sabemos que nada de eso fue fácil.
¿Cómo cumplió Jesús las palabras de Isaías 42:3?
Jesús cumplió las palabras de Isaías 42:3 al mostrar compasión y cuidado por los débiles, los enfermos y los marginados. Tal como dice la profecía, “no rompió la caña que estaba quebrada ni apagó la mecha que apenas ardía”. Sus milagros beneficiaron a quienes tenían pocas esperanzas de mejorar, como el hombre con lepra o el sordo con dificultades para hablar, reavivando su esperanza. Aunque muchos creían que sus enfermedades o discapacidades eran un castigo por los pecados, Jesús los trató con amor y compasión, cumpliendo así la profecía de Isaías.
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Este texto menciona que no quebraría las cañas ni apagaría la mecha que apenas arde. Aunque estuvieran a punto de romperse o apagarse, Jesús se puso en el lugar de las personas que otros consideraban sin valor y, por medio del Espíritu Santo que Jehová le dio, pudo acercarse a ellas y curarlas, no por obligación, sino porque sentía compasión y amor por ellas.
Hemos visto que hay casos en los que Jesús podría haber curado a distancia, como al leproso, pero se compadeció y lo tocó. Así, vemos la gran compasión que tiene hacia la humanidad.
Al curar a las personas enfermas en público, Jesús permitió que aquellas que eran marginadas por la gente de su tiempo sintieran el valor de ser amadas por Jehová.
¿Cómo nos ayuda nuestro Sumo Sacerdote hoy en día?
Nuestro Sumo Sacerdote nos ayuda hoy en día mediante la organización de Jehová, que, siguiendo su ejemplo, pone todo su empeño en ayudar espiritualmente a personas de todas las culturas y lenguas, produciendo publicaciones bíblicas en más de 1.100 idiomas, incluidos algunos con muy pocos hablantes.
Además coordina labores de socorro para víctimas de desastres naturales y proporciona lugares de adoración sencillos donde las personas pueden reunirse para aprender más del amor que Dios les tiene. Gracias a estos esfuerzos, muchas personas reciben alimento espiritual, aprenden las buenas noticias y aceptan la verdad.
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Nuestro Sumo Sacerdote nos ayuda hoy en día mediante la organización de Jehová. Jesús está al tanto de nuestros problemas y sufrimientos, y que, gracias a la fuerza del Espíritu Santo, nos da las fuerzas necesarias para poder sobrellevarlos.
Ayuda a todos aquellos que tengan dificultades en la lectura y se asegura de que el alimento espiritual les llegue en su propio idioma. Además, nos da ancianos como un regalo, así como hermanos maduros que nos pueden ayudar en situaciones complicadas.
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