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Estudio del Libro de la congregación, 15-21 de noviembre 2021, Capítulo 16, Párrafos 1-8, Respuestas Subrayadas.

Estudio bíblico de la congregación (30 mins.): rr cap. 16 párrs. 1-8 y video.

1-3. a) ¿Por qué es probable que Ezequiel se quedara helado? ¿Y qué descubre sobre cómo sería la destrucción de Jerusalén? b) ¿Qué preguntas responderemos a continuación?

¡Ezequiel se ha quedado helado! Acaba de ver en una visión las cosas detestables que están haciendo los judíos apóstatas en el templo de Jerusalén. * Aquellos rebeldes contaminaron el mismísimo centro de la adoración pura en Israel. Pero la cosa no acaba ahí. La tierra de Judá también está contaminada; se ha llenado de violencia, y no parece que la situación vaya a mejorar. Jehová está sumamente ofendido con lo que su pueblo escogido está haciendo; por eso le dice a Ezequiel: “Actuaré con furia” (Ezeq. 8:17, 18).

Jerusalén y su templo —que en otra época fue santo— hoy son el blanco de la furia de Jehová, y pronto serán destruidos. ¡Cuánto le duele a Ezequiel enterarse de esto! Es normal que ahora el profeta se pregunte: “¿Y qué hay de los judíos fieles que queden en la ciudad? ¿Sobrevivirán? Y, si es así, ¿cómo?”. Enseguida Ezequiel obtiene la respuesta: en cuanto escucha la sentencia severa contra Jerusalén, oye una fuerte voz que reúne a los que van a ejecutar la sentencia o castigo divino (Ezeq.  9:1). Conforme la visión continúa, el profeta descubre que los justos no van a ser eliminados junto con los malvados. ¡Qué alivio saber que los fieles sobrevivirán!

A medida que se acerca el fin de este malvado sistema, nosotros quizá también nos preguntemos quién sobrevivirá a la futura gran destrucción. Ahora contestaremos tres preguntas: 1) ¿Qué siguió ocurriendo en la visión?; 2) ¿Cómo se cumplió la visión en la época de Ezequiel? y 3) ¿Qué significa para nosotros esta visión profética?

“Reúne a los que castigarán a la ciudad”

4. ¿Qué pasó después en la visión?

¿Qué pasa ahora en la visión? (Lea Ezequiel 9:1-11). Ezequiel vio siete hombres que “venían del lado de la puerta superior que da al norte”, quizá por donde estaba el símbolo de celos o las mujeres que lloraban por el dios Tamuz (Ezeq. 8:3, 14). Los siete hombres entraron al patio interior del templo y se quedaron junto al altar de cobre de los sacrificios. Pero no estaban allí para hacer sacrificios. Para ese tiempo, Jehová ya no aceptaba sacrificios en el templo. Seis de esos hombres iban “con su arma para aplastar en la mano”. Y el séptimo era bastante diferente: iba vestido de lino y no llevaba un arma, sino “un tintero de secretario” o, según la nota, un “estuche con los útiles de escriba”.

5, 6. ¿A qué conclusión podemos llegar acerca de las personas que recibieron la marca? (Vea el dibujo del principio).

¿Qué tenía que hacer el hombre que llevaba el tintero? Jehová le dio una misión muy importante: “Recorre la ciudad, recorre Jerusalén, y pon una marca en la frente de todos los que suspiran y se lamentan por todas las cosas detestables que se están haciendo en la ciudad”. En ese momento quizá Ezequiel se acordó de los israelitas fieles que vivieron en Egipto. Ellos marcaron con sangre el marco de la puerta de su casa como señal para que sus primogénitos no murieran (Éx. 12:7, 22, 23). En la visión de Ezequiel, ¿tendría una función similar la marca del hombre del tintero? ¿Se salvarían de la destrucción de Jerusalén quienes llevaran esa marca?

Para saber eso pensemos en el propósito de la marca. Tenía que ponerse en la frente de aquellos que estuvieran suspirando y lamentándose por las cosas detestables que estaban pasando en la ciudad. ¿A qué conclusión nos puede llevar esto? Por una parte, los que fueron marcados estaban profundamente angustiados por la idolatría que se practicaba en el templo, pero también por la violencia, la inmoralidad sexual y la corrupción que reinaba en Jerusalén (Ezeq. 22:9-12). Además de eso, es probable que ellos no escondieran lo que pensaban. Eran personas buenas  y, con sus palabras y acciones, demostraban que se aferraban a la adoración pura y que estaban en contra de lo que se estaba haciendo en el país. Por eso Jehová les tendría misericordia y las salvaría.

7, 8. ¿Qué misión tenían que cumplir los hombres armados? ¿Y en qué acabó todo?

¿Y qué misión tenían que cumplir los seis hombres armados? Ezequiel escucha las instrucciones que Jehová les da: tienen que seguir al hombre que llevaba el tintero y matar a todos excepto a los que llevaran la marca en la frente. “Comiencen por el santuario”, les ordena Jehová (Ezeq. 9:6). Los seis hombres tendrían que empezar por el corazón de Jerusalén, el templo, que para ese entonces Jehová ya no consideraba santo. Los primeros en ser ejecutados fueron “los ancianos que estaban delante del templo”: los setenta ancianos de Israel que estaban en el templo ofreciendo incienso a dioses falsos (Ezeq. 8:11, 12; 9:6).

¿En qué acabó todo? Ezequiel, que sigue muy atento a la visión, escucha que el hombre con el tintero le dice a Jehová: “He hecho exactamente lo que me mandaste” (Ezeq. 9:11). ¿Pero qué pasó al final con los habitantes de Jerusalén? ¿Sobrevivió alguna persona fiel?

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