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Examinando las Escrituras diariamente 2020

 

Lunes 14 de septiembre del 2020

Este es el carpintero, el hijo de María (Mar. 6:3).

Cuando Jesús tenía 30 años, dejó a un lado el oficio de carpintero para dedicar su vida a proclamar el mensaje del Reino. Sabía que esa era su labor más importante, pues dijo que era una razón por la que Dios lo envió a la Tierra (Mat. 20:28; Luc. 3:23; 4:43). Hizo de la predicación el centro de su vida y quiso que los demás hicieran lo mismo (Mat. 9:35-38). La mayoría de nosotros no somos carpinteros, pero todos somos ministros de las buenas nuevas. Esta labor es tan importante que hasta Dios participa en ella. De hecho, la Biblia dice que “somos colaboradores de Dios” (1 Cor. 3:9; 2 Cor. 6:4). Sabemos que la verdad es la propia sustancia o esencia de la palabra de Dios (Sal. 119:159, 160). Por eso, nos aseguramos de manejar “la palabra de la verdad correctamente” en nuestro ministerio (2 Tim. 2:15). Con ese fin, debemos esforzarnos por ser cada vez más hábiles al usar la Biblia, que es nuestra herramienta principal para enseñar la verdad sobre Jehová, Jesús y el Reino. w18.10 11 párrs. 1, 2.

¿En qué debemos centrarnos durante el poco tiempo que le queda a este mundo? y Según Hechos 13:48, ¿a quiénes debemos buscar?

Quizás nos preguntemos por qué se llama kit de enseñanza y no kit de predicación. La razón es que, cuando hablamos de predicar, nos referimos a dar el mensaje. Pero, cuando hablamos de enseñar, nos referimos a explicar el mensaje para que la persona lo entienda y se sienta motivada a poner en práctica lo que aprende. Durante el poco tiempo que le queda a este mundo, debemos centrarnos en comenzar cursos bíblicos y enseñar la verdad. Esto implica buscar con empeño a los que tienen la actitud correcta para obtener la vida eterna y ayudarlos a hacerse siervos de Jehová (lea Hechos 13:44-48).

¿Cómo podemos encontrar a los que están “correctamente dispuestos para vida eterna”?

¿Cómo podemos encontrar a los que están “correctamente dispuestos para vida eterna”? Igual que en el siglo primero, la única manera es predicando. Por tanto, tenemos que seguir las instrucciones de Jesús: “En cualquier ciudad o aldea que entren, busquen hasta descubrir quién en ella es merecedor” (Mat. 10:11). Sabemos que no aceptarán el mensaje las personas que no son sinceras, que son orgullosas o que no tienen interés por lo espiritual. Buscamos a las que son sinceras y humildes, y están sedientas de la verdad. Pongamos un ejemplo. Cuando Jesús trabajaba de carpintero, seguramente buscaba la madera adecuada para hacer cosas como muebles, puertas y yugos. Cuando la encontraba, usaba con habilidad sus herramientas para fabricar los objetos. Pues bien, nosotros debemos hacer algo parecido: primero tenemos que buscar a las personas de buen corazón, y entonces podemos usar con habilidad las herramientas para hacer discípulos (Mat. 28:19, 20).

Explique con un ejemplo qué debemos saber sobre cada herramienta de nuestro kit .

Cada herramienta tiene un uso específico. Por ejemplo, pensemos en los utensilios de carpintero que Jesús tal vez usaba.* Unos servían para medir o marcar la madera; otros, para cortarla, agujerearla o darle forma, y otros, para nivelar, alinear o unir las piezas. De modo parecido, cada herramienta de nuestro kit de enseñanza tiene un uso específico, pues todas son muy importantes.

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