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Examinando las Escrituras diariamente 2020

Lunes 24 de agosto del 2020

Paguen a César las cosas de César, pero a Dios las cosas de Dios (Mat. 22:21).

Por regla general, las injusticias encienden las pasiones políticas. En los días de Jesús, el pago de impuestos era una cuestión candente. Los súbditos del Imperio romano, entre ellos las personas que escuchaban a Jesús, tenían que pagar muchos impuestos, como por ejemplo sobre los bienes, las tierras y las viviendas. Y, como los recaudadores de impuestos eran muy corruptos, la gente sentía que llevaba una carga muy pesada. A veces, los recaudadores les pagaban a los funcionarios para acceder a ciertos puestos y luego usaban su autoridad para enriquecerse. Zaqueo, el principal recaudador de impuestos de Jericó, se hizo rico extorsionando a los ciudadanos (Luc. 19:2, 8). Y lo más probable es que no fuera el único que se valiera de estas prácticas. Los enemigos de Jesús trataron de conseguir que él tomara partido en una cuestión relacionada con los impuestos. Para entramparlo, le preguntaron por “la capitación”, un impuesto de un denario que debían pagar todos los habitantes del Imperio romano (Mat. 22:16-18). Este era uno de los tributos que más molestaba a los judíos, porque representaba que estaban sometidos a Roma. w18.06 5, 6 párrs. 8-10

¿Cuál es la mejor manera de luchar contra las injusticias?

Muchos testigos de Jehová han logrado dejar atrás las ideas políticas que tenían arraigadas. Una hermana de Gran Bretaña cuenta: “Después de estudiar Sociología en la universidad, mis ideas se volvieron radicales. Quería defender los derechos de los negros, pues habíamos sufrido muchísimas injusticias. Casi siempre ganaba las discusiones, pero acababa frustrada. No me daba cuenta de que las causas de las injusticias raciales están en el corazón de la gente, y de allí hay que desarraigarlas. Pero, cuando comencé a estudiar la Biblia, comprendí que tenía que empezar arrancándolas de mi propio corazón. Y fue una hermana blanca muy paciente quien me ayudó a lograrlo. En la actualidad, soy precursora regular en una congregación de lenguaje de señas. Estoy aprendiendo a llegar a todo tipo de personas”.

¿Qué era “la levadura” que debían evitar los discípulos de Jesús?

En los días de Jesús, la religión estaba muy mezclada con la política. El libro La vida cotidiana en Palestina en tiempo de Jesús explica que “las sectas religiosas en que se dividían los judíos correspondían”, más o menos, “a lo que llamamos partidos políticos”. Por eso, Jesús les dio a sus discípulos esta advertencia: “Mantengan los ojos abiertos, cuídense de la levadura de los fariseos y de la levadura de Herodes” (Mar. 8:15). Al mencionar a Herodes, probablemente se refería a los partidarios de este. El otro grupo, los fariseos, estaba a favor de que los judíos se independizaran. Según el Evangelio de Mateo, Jesús también mencionó en esta conversación a los saduceos. Estos preferían continuar bajo el gobierno romano, pues muchos de ellos disfrutaban de poder político. Jesús les advirtió con firmeza a sus discípulos que no se contaminaran con “la levadura” de estos tres grupos, es decir, sus enseñanzas (Mat. 16:6, 12). Es digno de destacar que esta conversación tuvo lugar poco después de que los galileos quisieron hacer rey a Jesús.

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