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Examinando las Escrituras diariamente 2020

Martes 21 de julio del 2020

Cuando alguien responde a un asunto antes de oírlo, eso es tontedad de su parte y una humillación (Prov. 18:13).

Reenviar enseguida correos electrónicos y mensajes de texto puede ser peligroso. En algunos lugares, nuestra obra está restringida o incluso prohibida. Puede que allí nuestros enemigos hagan circular rumores con el fin de sembrar miedo o desconfianza entre nosotros. Pensemos en lo que pasó hace años en la Unión Soviética. La policía secreta (conocida como KGB) lanzó el rumor falso de que varios hermanos muy conocidos habían traicionado a los siervos de Jehová. Muchos lo creyeron, y tristemente dejaron la organización de Dios. Un buen número de ellos volvió, pero otros nunca lo hicieron, pues su fe naufragó (1 Tim. 1:19). ¿Cómo podemos evitar que nos pase algo tan lamentable? Jamás reenviemos noticias negativas o sin base. No seamos ingenuos ni creamos todo lo que oímos. Asegurémonos de tener todos los datos. w18.08 4 párr. 8

¿Qué otra cosa nos dificulta obtener información exacta?

Otra cosa que nos dificulta llegar a conclusiones correctas es que algunas noticias no son del todo ciertas u ocultan parte de la información. Recordemos que una verdad a medias puede engañarnos por completo. ¿Qué hacer para que esto no nos suceda? (Efes. 4:14).

¿Por qué estuvieron los israelitas a punto de empezar una guerra entre ellos? y ¿Cómo se evitó la guerra?

Veamos algo que ocurrió en Israel en tiempos de Josué (Jos. 22:9-34). Los israelitas que vivían en el lado occidental del río Jordán escucharon que los que vivían al otro lado (las tribus de Rubén y Gad, y la media tribu de Manasés) habían construido un enorme altar cerca del río. Esa información era cierta, pero incompleta. Basándose en ella, los del lado occidental concluyeron que sus hermanos se habían rebelado contra Jehová, así que se prepararon para ir a luchar contra ellos (lea Josué 22:9-12). Menos mal que antes de atacar enviaron a varios hombres confiables para que averiguaran los detalles. Estos se enteraron de que sus hermanos no habían construido el altar para ofrecer sacrificios. En realidad, era un monumento para que las generaciones futuras supieran que ellos también eran siervos fieles de Jehová. Seguro que los israelitas del lado occidental dieron gracias por haberse asegurado bien de tener todos los datos y no haber matado a sus hermanos.

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