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TEXTO DIARIO, De Sábado 19 de diciembre del 2020.

 

 

Examinando las Escrituras diariamente 2020

Sábado 19 de diciembre del 2020

Epafras siempre está esforzándose a favor de ustedes en sus oraciones (Col. 4:12).

Epafras conocía bien a sus hermanos en la fe y se preocupaba mucho por ellos. Y aunque tenía sus propios problemas, pues era “compañero en cautiverio” de Pablo, no cerraba los ojos ante las necesidades espirituales de los demás (Filem. 23). Al contrario, los ayudaba y así demostraba su amor e interés. Las oraciones que hacemos por los hermanos tienen un efecto real, sobre todo cuando los mencionamos por su nombre (2 Cor. 1:11; Sant. 5:16). ¿Qué hermanos necesitan que los incluyamos en nuestras oraciones? Pensemos en nombres concretos. Igual que Epafras, muchos hermanos hoy piden por miembros de su congregación o por familias que tienen grandes cargas o que se enfrentan a decisiones importantes o a tentaciones. Tampoco debemos olvidarnos de quienes han perdido a un ser querido, quienes han sobrevivido a recientes desastres naturales y guerras, y quienes sufren las consecuencias de crisis económicas. Es evidente que hay muchísimos hermanos que necesitan que oremos por ellos. w18.09 5, 6 párrs. 12, 13.




ESCUCHEMOS A LOS DEMÁS

¿Por qué decimos que Jehová nos da el mejor ejemplo al escuchar a otros?

Otra manera de demostrar humildad es estando dispuestos a escuchar a los demás. Santiago 1:19 dice que el cristiano debe ser “presto en cuanto a oír”. El mejor ejemplo de esto es Jehová (Gén. 18:32; Jos. 10:14). Veamos lo que nos enseña Éxodo 32:11-14 (léalo). Jehová no necesitaba para nada la opinión de Moisés, pero dejó que le expresara sus sentimientos. ¿Quién de nosotros escucharía con paciencia a alguien que se ha equivocado y seguiría sus sugerencias? Pues bien, Jehová escucha con paciencia a los seres humanos que le oran con fe.

¿Cómo podemos seguir el ejemplo de Jehová?

Cada uno de nosotros debería preguntarse: “Si Jehová escucha con humildad a seres humanos como hizo con Abrahán, Raquel, Moisés, Josué, Manóah, Elías y Ezequías, ¿no debería hacer yo lo mismo? ¿Puedo honrar más a los hermanos tratándolos con dignidad, escuchando sus sugerencias e incluso siguiendo sus buenas ideas? ¿Hay alguien en la congregación o en mi familia que necesite que lo escuche con atención? ¿Haré algo al respecto?” (Gén. 30:6; Juec. 13:9; 1 Rey. 17:22; 2 Crón. 30:20).

JEHOVÁ VE NUESTRO SUFRIMIENTO

¿Qué hizo David cuando Simeí lo provocó?

La humildad también nos ayuda a controlarnos cuando otros nos provocan (Efes. 4:2). Un ejemplo notable de esto lo encontramos en 2 Samuel 16:5-13 (léalo). David y sus servidores aguantaron insultos y ataques por parte de Simeí, un pariente del rey Saúl. David tenía el poder para acabar con esa situación, pero decidió soportarla. ¿De dónde sacó las fuerzas para controlarse? Encontraremos la respuesta analizando el Salmo 3.

¿Por qué pudo David controlar su reacción? y ¿Cómo podemos seguir el ejemplo de David?

Según indica su encabezamiento, el Salmo 3 fue compuesto cuando David “huía a causa de Absalón su hijo”. Los versículos 1 y 2 encajan muy bien con lo que se narra en el capítulo 16 de 2 Samuel. Salmo 3:4 destaca la confianza que David tenía. Él dijo: “Con mi voz clamaré a Jehová mismo, y él me responderá desde su santa montaña”. Nosotros también podemos orar cuando nos atacan. Entonces, Jehová nos dará su espíritu santo para que podamos aguantar. ¿Se nos ocurre alguna situación en la que debamos controlarnos o perdonar a alguien que nos trata mal sin motivo? ¿Confiamos en que Jehová ve nuestro sufrimiento y nos ayudará?

“LA SABIDURÍA ES LA COSA PRINCIPAL”

¿Qué beneficios recibiremos si seguimos haciendo lo que Jehová nos manda?

Si hacemos lo que sabemos que es correcto, recibiremos muchas bendiciones. Con razón Proverbios 4:7 dice que “la sabiduría es la cosa principal”. Aunque la sabiduría se basa en el conocimiento, lo que demuestra que somos sabios son las decisiones que tomamos, no el conocimiento que tengamos. La Biblia dice que hasta las hormigas son “instintivamente sabias”, pues durante el verano “preparan su alimento” (Prov. 30:24, 25). Cristo es “la sabiduría de Dios” y siempre hace lo que le agrada a su Padre (1 Cor. 1:24; Juan 8:29). Dios sabe que una cosa es saber lo que hay que hacer y otra muy diferente es hacerlo. Él recompensa a los que demuestran humildad y aguante y hacen lo que saben que está bien (lea Mateo 7:21-23). Por tanto, esforcémonos por contribuir a que la congregación sea un lugar donde todos le sirvamos a Jehová con humildad. Es cierto que requiere tiempo y paciencia poner en práctica lo que sabemos que es correcto. Pero, si lo hacemos, demostraremos que somos humildes y seremos felices ahora y para siempre.

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