BUSQUEMOS PERLAS ESCONDIDAS: 14-20-Septiembre-2026, JEREMÍAS 34, 35, Respuestas

Busquemos perlas escondidas (10 mins.)

Jer 34:7. ¿Qué pruebas arqueológicas confirman los hechos que se describen en este versículo? (it “Arqueología” párrs. 27, 28).

Las pruebas arqueológicas que confirman los hechos descritos en Jeremías 34:7 son las siguientes:

Las excavaciones de Lakís muestran que la ciudad fue destruida por el fuego en dos ocasiones en pocos años, lo que concuerda con los ataques de los babilonios.

Entre las cenizas de la segunda destrucción se encontraron 21 ostraca, conocidas como las Cartas de Lakís. Estas cartas reflejan la situación de angustia que vivían los habitantes de Judá poco antes de la destrucción de Lakís.

Especialmente significativa es la Carta IV, que menciona que se vigilaban las señales de Lakís, pero que “no vemos Azeqah”. Esto concuerda estrechamente con Jeremías 34:7, que menciona que los babilonios estaban luchando contra Jerusalén, Lakís y Azeqá, las ciudades fortificadas que quedaban.

En conjunto, las ruinas de Lakís y las Cartas de Lakís constituyen una importante confirmación arqueológica del ambiente militar y de los acontecimientos descritos en Jeremías 34:7.

COMENTARIOS ADICIONALES

Las pruebas arqueológicas que confirman los hechos de Jeremías 34:7 son las cartas de Lakís, encontradas entre los restos de una destrucción por incendio. Se hallaron 21 fragmentos de cerámica con inscripciones que formaban parte de la correspondencia militar de los últimos días de Judá.

Las excavaciones muestran que Lakís fue destruida dos veces y que la segunda destrucción correspondió al ataque de los babilonios. También se encontraron puntas de flecha de bronce típicas de los babilonios. Todo esto concuerda con el ataque de los babilonios mencionado en el versículo.

Una prueba arqueológica muy interesante son las cartas de Lakís, que se encontraron durante las excavaciones de esa ciudad. En una de ellas se menciona que todavía podían verse las señales de Lakís, pero ya no las de Azeqá. Esto encaja muy bien con Jeremías 34:7, donde se dice que Laquis y Azeqá estaban entre las últimas ciudades fortificadas de Judá que resistían a los babilonios. Así que este descubrimiento confirma que la situación que describe Jeremías corresponde muy bien con lo que estaba ocurriendo en aquel momento.

Este descubrimiento fortalece nuestra confianza en el relato bíblico, porque Jeremías no habla de lugares o circunstancias imaginarias. Las excavaciones encontraron evidencias de destrucción y documentos escritos que reflejan justamente una época de mucha tensión y peligro, tal como la describe la Biblia.

Llama la atención que la carta diga que ya no podían ver las señales de Azeqá, aunque no explique exactamente por qué. Esto encaja muy bien con la situación desesperada que describe Jeremías. Esto nos enseña que incluso pequeños detalles encontrados muchos siglos después pueden ayudarnos a entender mejor el contexto histórico de un relato bíblico.

¿Qué perlas espirituales ha encontrado en la lectura bíblica de esta semana?

Jeremías 34:1-5. Nos enseña que Jeremías le transmitió un mensaje muy firme al rey Sedequías sobre la caída de la ciudad, pero al mismo tiempo incluyó palabras de consuelo al decirle que moriría en paz. Esto nos enseña que, al predicar o dar un consejo bíblico, debemos tener el valor para decir la verdad, pero hacerlo con empatía y bondad, buscando siempre edificar a quienes nos escuchan.

Jeremías 34:8-10. Menciona que, al principio, el rey y los príncipes hicieron lo correcto al liberar a los esclavos hebreos, cumpliendo con la Ley. Esto nos recuerda que hacer la voluntad de Dios debe nacer de un deseo sincero de agradarle, y no simplemente de una presión momentánea o por las apariencias.

Jeremías 34:8-10. Nos enseña que Jehová valora profundamente la obediencia que sale del corazón. Cuando nosotros queremos hacer algo para Jehová, debe ser sincero, porque, si no, Jehová no lo ve de la manera correcta.

Jeremías 34:11. Nos muestra que, tristemente, poco después de haber liberado a sus hermanos, los príncipes cambiaron de opinión y los obligaron a volver a ser esclavos. Esto nos da una seria advertencia: en nuestro servicio a Dios, no debemos ser inconstantes ni “mirar atrás”. Si hemos tomado decisiones para simplificar nuestra vida o para darle más a Jehová, debemos mantenernos firmes en nuestro compromiso.

Jeremías 34:11. Nos muestra que mientras tenían el problema, ellos dijeron: “Vamos a liberar a los esclavos”. Pero una vez que el problema, por decirlo así, se medio solucionó, volvieron a lo mismo: desobedecieron la Ley de Jehová y volvieron a hacer esclavos a sus hermanos.

Jeremías 34:15, 16. En este versículo, Jehová les reprochó que hubieran hecho solemnemente un pacto en su casa y que luego lo hubieran violado, profanando así su santo nombre. Esto nos recuerda que hoy en día llevamos con orgullo el nombre de testigos de Jehová y que tenemos la responsabilidad de honrar su nombre con nuestra conducta.

Jeremías 34:15, 16. Este texto nos anima a cuidar nuestra conducta en todo lugar, para que nuestras acciones reflejen fielmente las normas bíblicas y jamás traigan deshonra al nombre de nuestro Dios, Jehová.

Jeremías 34:17. Nos muestra que Jehová advirtió al pueblo que, por no proclamar libertad a sus hermanos, ellos mismos perderían su libertad. Esto resalta el inmenso valor de la libertad espiritual que disfrutamos.

Jeremías 34:17. Este versículo nos motiva a no tratar con dureza a los demás y, por supuesto, a compartir con entusiasmo la verdad bíblica que libera a las personas del pecado y de la falsedad.

Jeremías 34:18, 19. Hace referencia al ritual de cortar un becerro por la mitad para sellar un pacto, lo que indicaba lo sagrado que era un compromiso ante Dios. Esto nos enseña a reflexionar en la solemnidad de nuestro voto de dedicación a Jehová y de los votos matrimoniales.

Jeremías 34:18, 19. Nos enseña que cumplir con fidelidad lo que prometemos a Dios y a nuestro cónyuge fortalece nuestra paz y mantiene limpia nuestra conciencia. Como dice la Biblia, si hemos hecho un voto, debemos cumplirlo.

Jeremías 34:22. En este versículo, Jehová aseguró que haría volver al ejército babilonio para ejecutar su juicio, tal como sucedió. Esto nos recuerda que las advertencias de la Biblia sobre el fin de este sistema malvado no son en vano.

Jeremías 34:22. Nos recuerda que mantener una fe viva en las profecías nos motiva a no dormirnos en sentido espiritual y a poner el Reino en primer lugar. Nos anima a aprovechar bien el tiempo para fortalecer nuestra fe, porque el cambio que se avecina no va a ser fácil y requerirá de toda nuestra fe para soportarlo.

Jeremías 35:5, 6. Nos muestra que, cuando Jeremías puso copas de vino delante de los recabitas dentro del templo, ellos se negaron firmemente a beber porque su antepasado se lo había prohibido. Ya habían pasado varias décadas y ellos todavía seguían obedeciendo lo que su antepasado les había mandado. Incluso las generaciones posteriores continuaron respetando aquella instrucción.

Jeremías 35:5, 6. Nos enseña que, aunque enfrentemos situaciones en las que sea fácil comprometer nuestras normas morales, debemos mantenernos leales a los principios de Jehová sin dudar. Recordar el ejemplo de los recabitas nos anima a hacerlo, porque Jehová los puso como ejemplo para los israelitas de aquel tiempo.

Jeremías 35:6, 7. Este texto nos muestra que los recabitas decidieron no construir casas ni poseer campos, sino vivir en tiendas para mantenerse separados de las influencias negativas. Esto nos enseña que evitar enredarnos en las preocupaciones materialistas de este mundo nos deja más tiempo y energía para centrarnos en nuestras metas espirituales.

Jeremías 35:6, 7. Nos enseña la importancia de mantener el “ojo sencillo”, porque, por no hacerlo, algunas personas han terminado teniendo problemas. El deseo de ganar más puede llevarnos a trabajar demasiado, descuidar a la familia y, por supuesto, dejar de lado las actividades espirituales.

Jeremías 35:8-10. Muestra que los recabitas obedecieron fielmente los mandatos de su antepasado Jehonadab durante generaciones. Esta obediencia destaca la importancia de respetar la autoridad.

Jeremías 35:8-10. En la congregación, este versículo nos motiva a obedecer de corazón la guía que recibimos del esclavo fiel y prudente y de los ancianos, sabiendo que está destinada a nuestra protección espiritual.

Jeremías 35:13, 14. En estos versículos, Jehová destacó que había hablado a los israelitas madrugando y enviándoles a sus profetas, pero ellos no escucharon. Este contraste resalta la gran paciencia de Dios.

Jeremías 35:13, 14. En la predicación, estos versículos nos enseñan a imitar a nuestro Padre celestial al seguir visitando a las personas con constancia, paciencia y amor, dándoles la oportunidad de conocer la verdad.

Jeremías 35:15. Menciona que Jehová suplicaba: “Por favor, vuélvanse cada uno de su mal camino y corrijan sus acciones”. Esto nos muestra que Jehová no busca castigar, sino salvar. Por lo tanto, nos invita a hacer un examen personal continuo.

Jeremías 35:15. Nos enseña que, si detectamos alguna actitud o hábito que debamos cambiar, debemos corregirlo de inmediato. Jehová es paciente con nosotros y nos da la oportunidad de hacer los cambios necesarios para agradarle.

Jeremías 35:16. Nos enseña que Jehová usó a los recabitas como un ejemplo de obediencia que dejaba en evidencia la terquedad de Judá. Esto nos muestra que, como pueblo de Dios, nuestras acciones en la comunidad, la escuela o incluso el trabajo deben ser ejemplares.

Jeremías 35:16. Nos enseña que ser personas honradas, pacíficas y obedientes a las leyes del país hace que nuestra adoración sea atractiva para los demás. Así como en el caso de los recabitas, Jehová se fija en nuestra conducta y valora nuestra obediencia.

Jeremías 35:18, 19. Menciona que, debido a su fiel obediencia, Jehová le prometió a la familia de Jehonadab que siempre tendría un descendiente sirviendo delante de él. Es reconfortante saber que Jehová nota y recompensa cada acto de fidelidad. Como dice Hebreos 6:10, Dios no es injusto para olvidar nuestras obras y el amor que mostramos por su nombre.

Jeremías 35:19. Nos recuerda que la promesa de que los recabitas nunca dejarían de estar de pie delante de Jehová significaba que conservarían su aprobación. Esto nos anima a ser obedientes y mantenernos fieles para seguir contando con la aprobación de Jehová.

Jeremías 35:19. Este versículo nos enseña que pertenecer a la organización de Dios y contar con su aprobación es el mayor honor que podemos disfrutar. Por esa razón, nos anima a cuidar nuestra espiritualidad día a día para conservar siempre una postura limpia y aprobada ante nuestro Creador.

Jeremías 34:16, 17. Aquí se nos motiva a no echarnos para atrás después de haber hecho lo correcto. Si hemos tomado una buena decisión, quizás perdonar a alguien, dejar un vicio, empezar a dar de nosotros mismos, dedicarnos a Jehová o bautizarnos, no volvamos atrás.

Jeremías 34:16, 17. Estos versículos nos recuerdan que, cuando la presión o la comodidad nos tienten a volver a hacer lo incorrecto, debemos recordar que Jehová bendice a quienes son constantes, no a quienes se echan para atrás.

Jeremías 34:17. Este versículo nos enseña que romper un pacto o una promesa trae consecuencias. Por eso, debemos tomar en serio las promesas que hacemos, especialmente las que hacemos ante Dios.

Jeremías 34:17. Nos enseña que, si hemos roto algún compromiso —por ejemplo, en el matrimonio, el ministerio, una amistad o un noviazgo—, es importante arrepentirnos, pedir perdón de corazón y buscar la paz. Esto podría incluir reparar el daño o restaurar la relación, si es posible.

Jeremías 35:1. Aquí aprendemos que la obediencia de otros puede motivarnos. Vemos a hermanos que son fieles en lo pequeño: llegan temprano a las reuniones, cumplen sus asignaciones y sirven sin buscar reconocimiento. Tenemos mucho que aprender de ellos. Y si nosotros hemos fallado en algún aspecto, podemos tomar medidas para mejorar desde hoy.

Jeremías 35:18, 19. Nos enseña que, aunque los recabitas no eran israelitas, Jehová vio su lealtad y la valoró. Esto nos enseña que nosotros también podemos dejar un buen legado espiritual a nuestra familia. Por eso, nos anima a preguntarnos: ¿Qué legado espiritual estamos dejando?

Jeremías 35:18, 19. Nos enseña que podemos orar, ser honestos, ayudar a los necesitados, predicar con regularidad y asistir a las reuniones con constancia, sin importar las circunstancias. La fidelidad que demostramos hoy puede beneficiar a las futuras generaciones.

Jeremías 35:14-16. Aquí aprendemos que Jehová puede usar el buen ejemplo de personas que no son sus siervos para hacernos reflexionar. En nuestro caso, no debemos confiarnos simplemente por ser Testigos de Jehová o por llevar tiempo en la congregación. Más bien, preguntémonos: ¿estamos siendo más fieles que una persona que no sirve a Jehová en nuestro trabajo, en el cumplimiento de nuestra palabra y en nuestra familia?

Jeremías 35:14-16. Nos recuerda que hay personas que no conocen a Jehová y, sin embargo, pueden ser más fieles que nosotros en sus compromisos: son fieles en su matrimonio, puntuales, cumplen lo que ofrecen o prometen y son honestas y honradas. Por eso, examinemos nuestra propia obediencia.

Jeremías 35:19. Este versículo nos motiva a ser fieles siempre, aunque otros no vean nuestro esfuerzo o no lo valoren. La obediencia a largo plazo tiene una recompensa duradera. Quizás la obediencia no produzca resultados inmediatos, pero Jehová promete que tendrá un impacto duradero.

Jeremías 35:17. Aquí se nos enseña que ignorar las advertencias de Jehová trae consecuencias. Quizás en el momento no parezca gran cosa, pero si sentimos que Jehová nos está hablando mediante la Biblia, un discurso, un consejo, una conversación o alguna circunstancia, y lo hemos estado ignorando, hoy es el día de responder. No esperemos a que la advertencia se convierta en una consecuencia.

Jeremías 34:5. Nos enseña que normalmente no pensamos en cómo será el momento de nuestro funeral, cuando ya no estemos. Pero tener una muerte pacífica puede ser un regalo de Jehová. Por eso, esforcémonos por vivir de tal manera que nuestra vida termine en paz y no en amargura.

Jeremías 34:5. Nos enseña que hoy podemos perdonar a quien nos ha hecho daño, quizás a nuestros padres, a algún familiar o incluso a alguien de la congregación. Reconciliemos lo que podamos reconciliar y vivamos de tal manera que nuestra partida sea un testimonio de fe y no de remordimiento.

Jeremías 34:17. Este versículo nos recuerda que, ciertamente, se podría obligar por la fuerza a alguien a hacer algo, como servir de esclavo. Pero Jehová no quiere que le sirvamos a la fuerza, de mala gana ni como esclavos obligados.

Jeremías 34:17. Nos enseña que, si tenemos cierta autoridad sobre alguien —por ejemplo, empleados, hijos, el cónyuge o hermanos en la congregación—, debemos tener cuidado con cómo usamos esa autoridad. No debemos usar la fuerza, la manipulación ni el miedo para conseguir que otros hagan lo que queremos.

Jeremías 35:6. Nos enseña que Los recabitas obedecieron un mandato sencillo y concreto durante generaciones. Nosotros a veces podemos complicar nuestra fe con rituales, apariencias o discusiones, y descuidar lo básico: orar, amar y ser honestos. Esto nos motiva a enfocarnos en las cosas sencillas que Jehová nos pide y esforzarnos por hacerlas bien.

Jeremías 34:8-10. Nos enseña que Los israelitas aceptaron liberar a sus esclavos, tal como Jehová esperaba de ellos. Esto nos enseña que, a veces, hacer lo correcto puede implicar renunciar a algo que nos beneficia personalmente.

Jeremías 34:8-10. Nos recuerda que obedecer a Jehová quizás requiera cambiar una costumbre o hacer algún sacrificio. Pero, si sabemos que algo es correcto, queremos hacerlo de buena gana y no solamente cuando nos resulta conveniente.

Jeremías 34:15, 16. En estos versículos llama la atención que los israelitas primero hicieron lo correcto, pero después cambiaron de opinión y volvieron a esclavizar a quienes habían liberado. Esto me enseña que no basta con hacer cambios por un tiempo.

Jeremías 34:15, 16. Nos enseña que, si hemos luchado por dejar una mala costumbre o mejorar algún aspecto de nuestra personalidad, debemos esforzarnos por no volver atrás. Jehová valora que seamos constantes y que cumplamos con las buenas decisiones que tomamos..

Jeremías 34:17. Nos muestra que Jehová tomó muy en serio la manera injusta en la que los israelitas trataron a sus propios hermanos. Esto nos recuerda que nuestra adoración a Jehová también se refleja en la forma en que tratamos a las personas.

Jeremías 34:17. Nos enseña que no sería correcto ser muy espirituales en la congregación y después ser duros, injustos o poco considerados con nuestra familia o con los demás. Jehová quiere que mostremos respeto y bondad en todos los aspectos de nuestra vida.

Jeremías 35:5, 6. Nos muestra que, cuando Jeremías puso vino delante de los recabitas, ellos inmediatamente dijeron que no beberían porque querían respetar las instrucciones que habían recibido. Esto demuestra que ya tenían claro lo que iban a hacer antes de enfrentarse a esa situación.

Jeremías 35:5, 6. Nos enseña que, de manera parecida a los recabitas, si tenemos bien definidos nuestros principios y fortalecemos nuestra amistad con Jehová, será más fácil decir que no cuando aparezca una tentación o cuando otros nos presionen.

Jeremías 35:8. Nos muestra que los recabitas dijeron que habían obedecido todo lo que Jehonadab les había mandado, y su manera de vivir lo demostraba. Esto nos enseña que nuestra obediencia a Jehová tampoco debería quedarse solo en palabras, sino que debe demostrarse con nuestras acciones.

Jeremías 35:8. Nos recuerda que podemos decir que amamos a Jehová, pero nuestras decisiones, nuestro entretenimiento, nuestra conducta y hasta lo que hacemos cuando nadie nos ve demuestran si realmente queremos obedecerlo. La obediencia sincera se nota en nuestra vida diaria.

Jeremías 35:13, 14.  Nos muestra que Jehová utilizó a los recabitas como ejemplo para que los israelitas se dieran cuenta de que ellos también podían ser obedientes. Esto nos enseña que, cuando vemos a un hermano que tiene buenas cualidades, no deberíamos compararnos con él de manera negativa.

Jeremías 35:13, 14. Nos anima a preguntarnos: “¿Qué puedo aprender del ejemplo de un hermano con buenas cualidades?”. Quizás su puntualidad, su disposición para predicar o su manera de tratar a los demás nos motive a mejorar también.

Jeremías 35:15. Nos muestra que Jehová dijo que había enviado a sus profetas una y otra vez para ayudar al pueblo a cambiar. Eso demuestra que Jehová fue muy paciente con ellos y les dio muchas oportunidades.

Jeremías 35:15. Nos recuerda que los consejos y recordatorios que recibimos mediante la Biblia y las reuniones son una muestra de la paciencia y el cariño de Jehová. Por eso, en vez de pensar: “Esto ya lo he escuchado”, puedo preguntarme si hay algo en lo que todavía necesito mejorar.

Jeremías 35:18, 19. Nos muestra que Jehová se fijó especialmente en la obediencia de los recabitas y prometió bendecirlos por mantenerse fieles. Esto nos anima porque demuestra que Jehová observa incluso aquellas cosas buenas que quizás nadie más ve.

Jeremías 35:18, 19. Nos enseña que puede que otros no sepan de los sacrificios que hacemos para asistir a las reuniones, predicar o mantenernos limpios moralmente, pero Jehová sí los conoce. Saber que él valora nuestros esfuerzos nos da una buena razón para seguir siendo fieles, incluso cuando hacerlo sea difícil.

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Por toolsjw

2 comentarios en «BUSQUEMOS PERLAS ESCONDIDAS: Semana del 14 al 20 de Septiembre 2026, JEREMÍAS 34, 35, Respuestas»
  1. Buenas noches mis queridos hnos agradezco mucho su generocidad de la ayuda de sus comrntarios. Tengo 78 años y la vejes no ayuda mucho en la preparación JEHOVÁ LOS BEBDIGA Y LOS CUIDE son muy amables. Y JEHOVÁ los seguirá ayudándoles y les aumentará más BENDICIONES. Ana Barquisimeto venezuela

  2. Gracias queridos hnos esto es de gran ayuda para poder prepararnos porque a veces no sabemos como buscar la información necesaria para dar con la respuesta. Que jehová les siga ayudando 🙌

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