BUSQUEMOS PERLAS ESCONDIDAS: 21-27-Julio-2025, PROVERBIOS 23, Respuestas.

Busquemos perlas escondidas (10 mins.)

Pr 23:21. ¿Cuál es la diferencia entre la glotonería y la obesidad? (w04 1/11 31 párr. 2).

La obesidad podría ser señal de glotonería, pero no siempre es así. Por ejemplo, una enfermedad o factores hereditarios podrían contribuir al sobrepeso. Además, debemos tener presente que la obesidad es un estado físico, mientras que la glotonería es una actitud mental. La obesidad se define como el “exceso de peso por acumulación de grasa”, mientras que la glotonería es un “afán desmedido y ansioso por comer”.

La glotonería no se determina por el tamaño de la persona, sino por su actitud hacia la comida. Una persona puede tener una constitución normal o incluso ser delgada y, no obstante, ser glotona. Además, lo que se considera un peso o una figura ideal varía muchísimo de un lugar a otro.

Hay personas a quienes la comida no les afecta físicamente; su organismo funciona tan bien que todo lo desechan. Pero eso no significa que no sean glotonas: tienen la actitud de un glotón, solo que su cuerpo no lo refleja.

COMENTARIOS ADICIONALES

La obesidad es un estado físico definido como exceso de peso por acumulación de grasa, que puede deberse a enfermedades o factores hereditarios, mientras que la glotonería es una actitud mental caracterizada por un afán desmedido y ansioso por comer.

Una persona puede ser obesa sin ser glotona si su sobrepeso se debe a causas médicas o hereditarias. Y una persona puede ser delgada o de peso normal y, aun así, ser glotona si constantemente come con ansiedad o de forma excesiva.

La distinción entre obesidad y glotonería nos enseña a no juzgar a otros por su apariencia física, ya que el peso puede tener diversas causas. Pero sí debemos cultivar una actitud equilibrada hacia la comida, reflejando autodisciplina y moderación.

La glotonería es una actitud mental: un deseo excesivo y descontrolado por comer, que puede existir sin importar el tamaño físico de una persona. A veces, las personas pueden ser delgadas y, aun así, ser glotonas, ya que no tienen control sobre sus deseos de comer. En cambio, la obesidad es una condición física en la que hay un exceso de grasa en el cuerpo. Aunque puede ser causada por la glotonería, también puede deberse a factores genéticos o enfermedades. Lo importante es recordar que Jehová nos llama a tener moderación y control sobre lo que comemos, y a no caer en la tentación de la glotonería.

A veces podemos tener hambre o disfrutar de la comida, pero la glotonería comienza cuando no tenemos límites y seguimos comiendo más de lo necesario. Jehová nos enseña que debemos ser moderados y no dejar que los deseos de la carne nos controlen. No importa si una persona es delgada o tiene sobrepeso. Lo importante es que busquemos la ayuda de Jehová para tener autocontrol y vivir una vida equilibrada, donde la comida no se convierta en algo que nos domine.

Es fácil caer en la trampa de pensar que la comida puede darnos satisfacción emocional o llenar vacíos en nuestras vidas. Pero la glotonería surge cuando buscamos consuelo en la comida, en lugar de buscar la paz y el bienestar que Jehová nos ofrece. Si nos concentramos en lo que realmente importa —nuestra relación con Jehová, nuestro bienestar espiritual y emocional—, podremos mantener una actitud sana hacia la comida, sin caer en el exceso o la ansiedad por comer.

La glotonería es una actitud mental, un deseo desmedido por comer, sin importar el tamaño de la persona. En cambio, la obesidad es un estado físico de acumulación excesiva de grasa, que puede ser causada por diversos factores, incluso hereditarios o enfermedades, y no solo por la glotonería.

No siempre son lo mismo. La obesidad es un exceso de peso visible, mientras que la glotonería es una actitud desmedida hacia la comida. Una persona puede ser glotona aun siendo delgada, o tener obesidad por causas médicas, no necesariamente por ser glotona.

Aunque a veces se relacionan, la glotonería y la obesidad no son lo mismo. La obesidad es un exceso de peso causado por la acumulación de grasa y puede deberse a enfermedades o a la herencia genética. En cambio, la glotonería es una actitud mental: un deseo ansioso y desmedido por comer. Así, una persona puede estar delgada y ser glotona, o tener sobrepeso sin serlo. Lo que realmente importa es la actitud, no el tamaño corporal.

La glotonería y la obesidad no son lo mismo. La obesidad se refiere a un exceso de peso debido a la acumulación de grasa en el cuerpo, mientras que la glotonería es una actitud mental que implica un deseo descontrolado y ansioso por comer. No todas las personas obesas son glotonas, ya que hay factores como enfermedades o la herencia genética que pueden influir en el peso.

Por otro lado, alguien puede ser glotón sin tener sobrepeso, porque la glotonería se mide por la actitud hacia la comida, no por la apariencia física. Como cristianos, debemos esforzarnos por mantener el control sobre nuestros apetitos y deseos, y buscar la moderación en todas las cosas, incluyendo la comida.

Es importante recordar que, como cristianos, debemos cuidar nuestro cuerpo y nuestra salud, no solo por razones físicas, sino también porque nuestro cuerpo es un templo sagrado. La Biblia nos anima a ser moderados en todas las cosas, incluida la comida, para que podamos mantener una buena relación con Jehová y servirle con un cuerpo sano.

La obesidad es un estado físico definido como “exceso de peso por acumulación de grasa”, que puede deberse a enfermedades o factores hereditarios. La glotonería, en cambio, es una actitud mental que se describe como un afán desmedido y ansioso por comer.

Una persona con una contextura normal o incluso delgada puede ser glotona, mientras que alguien con obesidad pudiera no serlo. Además, lo que se considera un peso o una figura ideal varía muchísimo de un lugar a otro.

Analizar estas diferencias nos enseña que, como siervos de Jehová, debemos cultivar el dominio propio en todos los aspectos de la vida, incluyendo nuestros hábitos alimenticios.

De esto aprendemos que no debemos guiarnos por las apariencias externas, sino por los principios bíblicos y por lo que revela el corazón de las personas. Así evitaremos juzgar a otros, tener prejuicios o hacer comentarios hirientes. También aprendemos que, en lugar de enfocarnos en el físico de los demás, debemos centrarnos en mantener una actitud equilibrada y agradecida hacia los dones que Jehová nos ha dado, incluyendo el alimento diario.

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Proverbios 23:1, 2. Se alude al cuchillo de manera figurada, pues allí se recomienda que quien coma con un rey “se ponga un cuchillo en la garganta”, posiblemente para subrayar la importancia de restringir el apetito en tales circunstancias. Por lo tanto, los buenos hábitos, la cordialidad y el buen comportamiento deben manifestarse en situaciones similares. Es decir, debemos moderar nuestros hábitos alimenticios.

Proverbios 23:4. Cualquier seguridad que el dinero pueda ofrecer es temporal. Por ejemplo, una crisis financiera puede acabar con los ahorros de toda una vida de la noche a la mañana. Además, desastres naturales como terremotos, incendios, tifones o huracanes pueden dejar a una persona sin hogar y sin dinero. Por lo tanto, afanarse por conseguir riquezas no sería sabio.

Proverbios 23:6. La persona que no da las cosas de todo corazón, sino que siempre espera algo a cambio, en realidad trama contra quien invita, pues aunque lo hace de manera cordial, en el fondo tiene otro objetivo. Quien acepta su comida —sobre todo si ansía sus platos sabrosos y desea disfrutar de ellos nuevamente— se colocará, hasta cierto grado, en sus manos. Puede que le resulte difícil negarse a una petición que le haga y quizás se vea en dificultades.

Proverbios 23:12. En este contexto, «disciplina» o «formación moral» abarca tanto la autodisciplina como la reprensión que recibimos de otras personas. Exige saber qué tipo de corrección debe darse y cómo aplicarla. Por eso, es imprescindible disponer de “los dichos del conocimiento” provenientes de una fuente confiable.

Proverbios 23:15.  Jehová nos da el honor de permitirnos apoyar su soberanía. Desde la primera vez que el Diablo atrajo con engaños a los humanos para que respaldaran su ataque a la soberanía de Dios, quienes se ponen de parte del Creador le envían a Satanás un mensaje alto y claro. A Jehová le agrada la fe y la integridad que nos motivan a ofrecernos en su servicio. El apoyo leal que le damos le sirve para responder a las burlas y desafíos de Satanás. Nuestra obediencia y lealtad a Jehová le dan algo que Él considera valioso y que lo hace sentirse muy feliz.

Proverbios 23:22. El verbo “escuchar” no solo significa oír palabras. En este proverbio, se refiere a oír y luego obedecer. ¿Por qué la Biblia dice que hay que escuchar a los padres? No solo por su edad o experiencia —lo cual ya es una buena razón—, sino porque causaron nuestro nacimiento. Algunas versiones traducen este versículo así: “Escucha a tu padre que te dio la vida.” Es comprensible que, si uno valora la vida, sienta una obligación hacia quien se la dio.

Proverbios 23:23. Las verdades que enseña la Biblia son como tesoros muy valiosos. Por eso, ella misma nos hace esta invitación: “Compra la verdad y nunca la vendas.” Si tenemos presente cuán valiosas son las verdades bíblicas, nos esforzaremos por seguir estudiando, incluso cuando surjan obstáculos.

Proverbios 23:25.  Jehová les pide a los hijos que “sean obedientes a sus padres”. Cuando un hijo respeta y obedece a sus padres, no solo los hace felices a ellos, sino también a Jehová. Jesús fue un niño ejemplar; aunque era perfecto, obedecía y respetaba a sus padres, que eran imperfectos. Si él, siendo perfecto, respetó a sus padres, con más razón nosotros, siendo imperfectos, también podemos hacerlo.

Proverbios 23:4. Este versículo nos enseña a no poner nuestras energías en la búsqueda obsesiva de riquezas materiales. Jehová desea que tengamos una vida equilibrada, donde nuestras prioridades estén en lo espiritual. La verdadera riqueza es una buena relación con Él.

Proverbios 23:17.  A veces puede parecer que los que no sirven a Dios prosperan más, pero este versículo nos anima a no dejarnos llevar por la envidia, sino a enfocarnos en mantener una relación fiel con Jehová. El temor de Dios trae bendiciones verdaderas y duraderas.

Proverbios 23:22. Este versículo subraya la importancia del respeto y la gratitud hacia nuestros padres, especialmente en su vejez. Nos recuerda que debemos valorar su experiencia y su guía, y no desestimarlos por su edad o apariencia. Esta perla nos motiva a honrar a nuestros padres durante toda su vida.

Proverbios 23:9. Este versículo nos enseña que no todos están dispuestos a escuchar la verdad. A veces insistir con alguien que se burla o rechaza la sabiduría puede ser en vano. Por eso debemos ser discernidos al compartir consejo, especialmente en la predicación, buscando corazones receptivos.

Proverbios 23:12. Este versículo subraya la importancia de estar atentos y abiertos a aprender. La disciplina y el conocimiento solo son valiosos si los recibimos con un corazón dispuesto. Nos recuerda que debemos ser estudiantes activos de la Palabra de Dios, meditando en sus enseñanzas y aplicándolas en nuestra vida diaria.

Proverbios 23:15. Este versículo nos muestra que la sabiduría en el corazón de una persona agrada a quienes la aman y a Jehová. Nos anima a cultivar la sabiduría bíblica mediante el estudio y la aplicación de los principios de Dios para traer alegría a Él y fortalecer nuestra vida espiritual.

Proverbios 23:23. La verdad bíblica es tan valiosa que vale cualquier sacrificio obtenerla, pero una vez que la tenemos, nunca debemos abandonarla. Junto con la verdad, debemos adquirir sabiduría, disciplina y entendimiento. Estas cualidades espirituales son inversiones que nos beneficiarán eternamente.

Proverbios 23:19. Este tierno consejo nos recuerda que la sabiduría no es automática. Debemos buscarla y dejar que guíe nuestro corazón. Tomar decisiones con base en los principios de Jehová nos mantiene en el camino correcto, alejados del daño y cerca de su aprobación.

Proverbios 23:26. Jehová no solo desea obediencia externa, sino nuestro corazón entero. Este versículo refleja el amor profundo de un padre espiritual que anhela nuestra lealtad sincera. Entregarle nuestro corazón significa amarlo, confiar plenamente en Él y seguir sus caminos con devoción.

Proverbios 23:20. Este versículo resalta la importancia del autocontrol. Evitar excesos en la comida o la bebida nos protege física, emocional y espiritualmente. Jehová valora a quienes viven con equilibrio y moderación, cualidades que reflejan sabiduría y dignidad cristiana.

Proverbios 23:29, 30. “¿De quién son los lamentos? ¿De quién es la inquietud? ¿De quién son las peleas? ¿De quién las quejas? ¿De quién las heridas sin motivo? ¿De quién los ojos vidriosos? De los que se pasan las horas bebiendo vino, de los que andan buscando vino mezclado.” Con preguntas retóricas, estos versículos exponen las tristes consecuencias del abuso del alcohol: conflictos, salud arruinada y decisiones imprudentes. La sabiduría bíblica promueve el autodominio en todo.

Proverbios 23:6-8. Este pasaje nos advierte sobre el peligro de involucrarnos con personas avaras o egoístas, incluso cuando parecen ser generosas. Aunque puedan ofrecer favores, sus intenciones no son sinceras, y aceptar sus ofertas puede llevarnos a situaciones incómodas o a compromisos innecesarios.

Proverbios 23:1-3. Este versículo nos recuerda que cuando estamos con personas de autoridad o poder, debemos ser conscientes de cómo nos comportamos. No debemos tratar de impresionarlos ni caer en la tentación de actuar de manera diferente a como realmente somos. Es importante mantener nuestra humildad y recordar que lo que realmente importa es nuestro comportamiento sincero.

Proverbios 23:6-7. Aquí se nos advierte que no debemos dejarnos llevar por lo que vemos por fuera. Algunas personas pueden parecer amables o generosas, pero si no tienen un buen corazón, sus intenciones no son sinceras. Es importante no caer en la trampa de desear lo que otros tienen, especialmente si su estilo de vida no está basado en principios sólidos.

Proverbios 23:12. Este versículo nos anima a dedicarnos al aprendizaje, especialmente cuando se trata de las enseñanzas sabias que nos ofrecen personas que conocen los principios de Jehová. Esto incluye tanto la lectura de la Biblia como escuchar y aprender de quienes tienen experiencia. Si ponemos atención a estas enseñanzas, nos convertiremos en personas más sabias, capaces de tomar mejores decisiones en la vida.

Proverbios 23:19-21. Jehová nos da este consejo porque sabe que la sabiduría proviene de escuchar y hacer lo correcto. Este versículo nos enseña que debemos prestar atención a los consejos sabios, como los que encontramos en la Biblia, para poder vivir de acuerdo con los principios de Jehová. Si nos dejamos guiar por la sabiduría, evitaremos muchos problemas.

Proverbios 23:22-23. Este versículo nos recuerda lo valioso que es escuchar a nuestros padres, especialmente cuando se trata de consejos sabios que nos dan para nuestra vida. Si respetamos y valoramos sus enseñanzas, podremos crecer de manera sabia y fortalecer nuestra relación con Jehová.

Proverbios 23:24-25. Tomar decisiones sabias no solo nos beneficia a nosotros, sino también a nuestros padres. Cuando actuamos conforme a los principios de Jehová, nos convertimos en una fuente de alegría para ellos. Es un recordatorio de que nuestras decisiones tienen un impacto directo en quienes nos aman, y que un buen comportamiento puede traer felicidad a la familia.

Proverbios 23:26. Jehová nos invita a darle nuestro corazón, lo que significa comprometernos completamente con Él. Si nos dedicamos a seguir sus principios y a vivir de acuerdo con su sabiduría, nuestro corazón se alineará con lo que es correcto y justo. Es un llamado a poner nuestra confianza en Jehová y a encontrar alegría y satisfacción en su camino, sabiendo que Él siempre sabe lo que es mejor para nosotros.

Proverbios 23:29-30. Este versículo habla de los peligros del abuso del alcohol y otros placeres momentáneos. Nos advierte que, aunque ciertas cosas puedan parecer atractivas al principio, solo nos traerán problemas, sufrimiento y consecuencias negativas. Es mejor alejarnos de esas tentaciones para vivir una vida más sana y feliz, siguiendo las enseñanzas de Jehová.

Proverbios 23:4, 5. La Biblia indica que las posesiones materiales pueden desaparecer rápidamente; quizás se desvanezcan de la noche a la mañana por causa de un desastre natural, una crisis económica u otras circunstancias imprevistas. Además, hasta los que consiguen prosperidad material suelen sentirse desilusionados.

Proverbios 23:12. En este contexto, «disciplina» o formación moral abarca tanto la autodisciplina como la reprensión que recibimos de otras personas. Estudiar la Palabra de Dios y aceptar la corrección amorosa de Jehová y de la congregación nos capacita, nos hace sabios y nos guía por el camino de la vida eterna.

Proverbios 23:17. No debemos sentir envidia por los pecadores ni por su aparente prosperidad. En lugar de eso, nuestro corazón debe temer a Jehová en todo momento. Esto nos asegura un futuro bendecido y una esperanza firme, pues la senda de los justos es aprobada por Él.

Proverbios 23:22. Escuchemos a quienes nos dieron la vida y no despreciemos a nuestra madre en la vejez. Honrar y cuidar a nuestros padres es un mandato divino que trae bendición. Esto demuestra amor, gratitud y madurez espiritual, acercándonos a Jehová.

Proverbios 23:23. La verdad vale más que cualquier posesión. Una vez adquirida, no debe cambiarse por ideas humanas ni intereses personales. Aferrarse a ella con amor y lealtad garantiza seguridad espiritual y una vida con propósito. La verdad de la Palabra de Dios es un tesoro invaluable. Esforcémonos por obtenerla y aferrarnos a ella, pues nos conduce a la vida eterna.

Proverbios 23:26. Ábrale su corazón a Jehová en sus oraciones. Dígale lo que hay en su corazón. Pida que le ayude a realizar los deseos rectos de su corazón y a revelarle sus debilidades, así como el remedio para estas. Entonces, dele su corazón llevando a cabo lo que Él le dirige a hacer por medio de su Palabra, su espíritu y la congregación cristiana.

Proverbios 23:9. Este versículo nos enseña que hay personas insensatas que no valoran los consejos sabios. Aunque se les hable con lógica y amor, simplemente no quieren escuchar. Jehová nos anima a ser prudentes y a no gastar fuerzas en quienes cierran su mente a propósito.

Proverbios 23:12. Para que la disciplina tenga un efecto real, debe nacer de una disposición sincera. No basta con seguir reglas externas; es necesario desear aprender y mejorar desde el interior. Por eso, entregar el corazón significa estar dispuestos a dejarnos moldear por la corrección amorosa de Jehová.

Proverbios 23:13. Este versículo enseña que no debemos tener miedo de disciplinar a los hijos o a los jóvenes bajo nuestro cuidado. Aunque pueda parecer duro a veces, la corrección oportuna es una forma de protegerlos del daño mayor que puede causar una vida sin principios.

Proverbios 23:18. Este versículo transmite una poderosa promesa. Cuando tememos a Jehová y aplicamos su sabiduría, no vivimos sin rumbo. Al contrario, tenemos un propósito claro y una esperanza confiable. Nuestro futuro no depende del azar ni de las circunstancias humanas, sino de la guía amorosa de Dios.

Proverbios 23:21. La “somnolencia”, en este contexto, simboliza la pereza o la falta de vigilancia. Cuando una persona vive para el placer, suele descuidar el trabajo, el orden y la autodisciplina. Con el tiempo, eso puede llevar a la pobreza, no solo económica, sino también espiritual.

Proverbios 23:22. Aunque una madre envejezca y quizás ya no tenga la misma fuerza o agilidad de antes, su valor no disminuye. El texto nos exhorta a no despreciarla por su edad. El envejecimiento no borra el amor, la dedicación ni los sacrificios hechos por sus hijos. La honra debe permanecer constante.

Proverbios 23:24. Cuando un hijo actúa con justicia y sabiduría, trae alegría genuina al corazón de sus padres. Esto muestra que las buenas decisiones y una vida piadosa no solo benefician al individuo, sino que también honran y consuelan a su familia.

Proverbios 23:31. Este versículo nos advierte que no todo lo que parece atractivo o placentero a primera vista es bueno o seguro. El vino, aquí, representa cosas que pueden parecer inofensivas o seductoras, pero que con el tiempo pueden causar daño. Debemos desarrollar discernimiento y no dejarnos llevar solo por lo exterior o placentero.

Proverbios 23:22. La honra a los padres es un mandamiento bíblico que trae bendición a la familia y a la congregación. Reconocer la experiencia de nuestros mayores y mostrarles respeto fortalece los lazos familiares y refleja la obediencia que Jehová aprecia.

Proverbios 23:26. Aquí, Jehová apela al don voluntario de nuestra afectividad. Ofrecerle el corazón significa poner en práctica sus principios con alegría. Cuando nos deleitamos en los caminos de Dios —la predicación, la adoración y la fraternidad— vivimos con propósito y recibimos bendición espiritual.

Proverbios 23:34-35. Este versículo describe el resultado de la embriaguez: insensibilidad, confusión y una peligrosa negación de la realidad. Aun después de sufrir daño físico, la persona no lo reconoce ni reacciona, y lo más trágico es que quiere seguir bebiendo. Nos enseña cómo el vicio puede esclavizar la mente y el corazón al punto de buscar más daño sin aprender de las consecuencias. Es un fuerte recordatorio de por qué debemos evitar todo lo que debilite nuestra conciencia y nuestro dominio propio.

Proverbios 23:1. Este texto nos enseña la importancia de ser conscientes de nuestro comportamiento cuando estamos en presencia de alguien con mayor autoridad o influencia. Como cristianos, es fundamental esforzarnos por ser respetuosos y considerados, ya que al hacerlo demostramos humildad y reflejamos una cualidad de nuestro Creador, Jehová Dios. Al actuar con respeto y modestia, mostramos nuestra devoción y amor hacia Dios y su organización.

Proverbios 23: 2. Este versículo nos enseña la importancia de controlar nuestros apetitos y deseos, especialmente en lo relacionado con la comida y la bebida. Nos anima a ser moderados y a no dejarnos llevar por nuestros impulsos, sino a ejercer control sobre nuestras acciones y decisiones. Como cristianos, debemos esforzarnos por mantener la autodisciplina y la moderación en todas las áreas de nuestra vida, incluyendo la alimentación y nuestros hábitos.

Proverbios 23:4, 5. Este texto nos enseña que no debemos afanarnos por hacernos ricos. Como cristianos, debemos priorizar la búsqueda de la aprobación de Jehová Dios y enfocarnos en lo que es verdaderamente importante en la vida, en lugar de perseguir la riqueza material de manera excesiva. Jehová nos enseña a ser sensatos y a mantener una perspectiva equilibrada sobre las cosas materiales, recordando que la verdadera riqueza proviene de nuestra relación con él y de buscar su aprobación.

Proverbios 23:6. Este versículo nos enseña a ser cuidadosos con las personas tacañas y a no desear sus cosas con demasiada ansiedad. Nos anima a ser prudentes y a valorar la generosidad y la hospitalidad que provienen de personas que actúan con buena voluntad y amor. Como testigos de Jehová, debemos ser sabios y discernidores, y tomar decisiones que nos permitan mantener nuestra integridad y nuestra relación con Jehová Dios.

Proverbios 23:7. Este texto nos enseña que algunas personas pueden ser hipócritas en su trato con nosotros. Aunque digan “come y bebe” y parezcan amables, en realidad están pensando en sus propios intereses y no se preocupan genuinamente por nuestro bienestar. Como testigos de Jehová, debemos ser cuidadosos y discernidores, y no dejarnos engañar por las apariencias. Debemos evaluar las acciones y palabras de los demás a la luz de la Biblia y buscar la guía de Jehová en nuestras decisiones.

Proverbios 23:1-3. Me enseñan sobre el discernimiento y el autocontrol al decir que, cuando nos sentemos a la mesa con personas de influencia o autoridad, debemos ser prudentes y tener dominio sobre nuestro apetito. Porque los tentadores manjares que nos ofrezcan podrían resultar engañosos y ser el medio para comprometernos o manipularnos. De allí que lo mejor es controlar los deseos de la carne y actuar con prudencia y sabiduría.

Proverbios 23:4-5. Aquí se nos exhorta a no desvivirnos por conseguir riquezas materiales, porque son pasajeras, poco confiables y en cualquier momento pueden desaparecer como un águila que alza el vuelo. De allí que nuestro corazón debe estar puesto en las cosas espirituales, porque allí radica nuestra verdadera seguridad y riqueza.

Proverbios 23:6-8. Aquí se nos alerta sobre las invitaciones de los tacaños y los envidiosos, por lo que no deberíamos aceptar su hospitalidad hipócrita, ya que estas personas, cuando dan algo, siempre lo hacen por interés y con motivaciones ocultas. Así que lo mejor es rodearnos de quienes demuestren tener un buen corazón.

Proverbios 23:9. Este versículo dice que al insensato no le hablemos al oído. Aquí la lección es que debemos ser prudentes al compartir las verdades de la Biblia con quienes han demostrado un claro desprecio por la sabiduría divina. En lugar de desperdiciar nuestro valioso tiempo y esfuerzos en aquellos que no valoran lo que es sagrado, debemos buscar a quienes tienen un corazón sincero y bien dispuesto para la vida eterna.

Proverbios 23:10, 11. Estos versículos nos recuerdan la importancia de la justicia y el respeto por los derechos de los más vulnerables, en este caso, los huérfanos. No debemos aprovecharnos de su situación, porque el mismísimo Jehová es su defensor y se encargará de cualquiera que los oprima. Esta enseñanza debe impulsarnos a actuar siempre con equidad y compasión.

Proverbios 23:12. Esto me enseña que, para crecer espiritualmente, debemos ser humildes, enseñables y estar siempre dispuestos a aprender de la Palabra de Dios y de la amorosa dirección que recibimos a través de su organización.

Proverbios 23:13-14. Estos proverbios resaltan la necesidad de la disciplina paternal, donde la vara representa la corrección y la guía firme que son esenciales para salvar al muchacho de los caminos que puedan llevarlo a la muerte, tanto física como espiritual. Esto me enseña que el verdadero amor por nuestros hijos implica corregirlos con firmeza, paciencia y constancia, a fin de que les vaya bien ahora y, en el futuro, obtengan la vida eterna que Jehová nos ha prometido.

Proverbios 23:15. De esto aprendo que, cuando un hijo cultiva sabiduría en su corazón, le produce una profunda alegría a sus padres, también a quienes lo guían espiritualmente, pero especialmente a Jehová.

Proverbios 23:16. Aprendo que nuestras palabras revelan madurez espiritual y lo que tenemos en el corazón. No se trata solo de hablar lo que está bien, sino de reflejar las cualidades que hemos cultivado y el conocimiento exacto que hemos aprendido de la Biblia.

Proverbios 23:17, 18. Aquí se nos advierte para que no envidiemos a los pecadores y, más bien, temamos a Jehová todo el día. Es decir, que lo respetemos tan profundamente que nos sintamos impulsados a obedecerlo. Aprendo que la obediencia y el temor de Dios nos garantizan la aprobación y las bendiciones de Jehová.

Proverbios 23:19. Esta es una invitación a la meditación y el autoexamen constante, a fin de conocer lo que tenemos en nuestro corazón y asegurarnos de que esté siempre de acuerdo con la voluntad de Jehová. Solo así contaremos con sus bendiciones y aprobación.

Proverbios 23:20, 21. Esta advertencia nos enseña que debemos ser prudentes y moderados, a fin de evitar situaciones o malas compañías que nos lleven a cometer tales excesos.

Proverbios 23:20. Esto pudiera referirse a beber en exceso en una misma ocasión o a beber poco pero con mucha frecuencia. De esto aprendo que, sea cual sea el caso, estos excesos pueden dañar nuestra salud física y espiritual, ser un mal ejemplo para los demás o una piedra de tropiezo para algunos.

Proverbios 23:22. Este versículo nos enseña que, aunque seamos mayores y hayamos formado nuestro propio hogar, todavía podemos beneficiarnos de la sabiduría de nuestros padres, aunque estos ya sean muy mayores.

Proverbios 23:22. Este versículo nos enseña que el simple hecho de que nuestros padres nos hayan permitido nacer es una razón suficiente para honrarlos. Además, nuestros padres siempre nos aventajarán en experiencia, por lo que escuchar sus consejos siempre será beneficioso para nosotros.

Proverbios 23:23. Aquí se nos enseña que la Biblia contiene verdades tan valiosas que son comparables a tesoros. De allí que se nos invite, en este proverbio, a «comprar la verdad y nunca venderla.» Por lo tanto, debemos seguir esforzándonos por estudiarla, meditarla y aplicarla en todos los aspectos de nuestra vida.

Proverbios 23:27-28. Estos versículos hablan de las prostitutas, de las mujeres inmorales y de los hombres infieles. Nos enseñan a evitar cualquier forma de inmoralidad sexual y a proteger nuestra pureza moral a toda costa, para no dañar nuestra relación con Jehová ni con nuestros seres queridos.

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Por toolsjw

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