BUSQUEMOS PERLAS ESCONDIDAS: 27-Julio-2-Agosto-2026, JEREMÍAS 20 y 21, Respuestas

Busquemos perlas escondidas (10 mins.)
Jer 20:12. ¿Qué nos anima a hacer este versículo? (w13 15/3 10 párr. 11).
Jeremías 20:12 nos anima a hacer, por lo menos, tres cosas:
Primero, a revelarle nuestra causa a Jehová, abriéndole por completo nuestro corazón en oración cuando enfrentamos injusticias, problemas o persecución, tal como hizo Jeremías.
Segundo, nos alienta a no tomar la justicia por nuestra propia mano, sino a dejar los asuntos difíciles en las manos de Jehová, confiando en que él hará justicia en el momento oportuno.
Y, tercero, nos anima a confiar plenamente en la justicia de Dios, lo que nos da paz y tranquilidad, porque Jehová conoce nuestros pensamientos y nuestras emociones más profundas, y juzgará cada situación con perfecta justicia, a su debido tiempo.
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Este versículo nos anima a examinar con sinceridad cómo está nuestro corazón delante de Jehová. Él no solo ve lo que hacemos por fuera, sino también nuestros pensamientos, nuestros motivos y lo que realmente sentimos. Por eso, queremos revisar con frecuencia si hay alguna actitud, sentimiento o meta que pueda alejarnos de él y hacer los cambios necesarios para seguir teniendo su aprobación.
Este versículo también nos recuerda que no debemos conformarnos con aparentar hacer lo correcto. Jehová conoce nuestro corazón mejor que nadie, así que es importante preguntarnos si le estamos sirviendo por amor y con las motivaciones correctas. Ese autoanálisis nos ayuda a fortalecer nuestra amistad con él.
Así como una persona se hace un chequeo médico para detectar un problema a tiempo, este versículo nos anima a revisar regularmente nuestro corazón espiritual. Si notamos que el orgullo, el resentimiento o el materialismo están creciendo en nosotros, debemos pedirle ayuda a Jehová y actuar de inmediato para corregir esas actitudes antes de que afecten nuestra relación con él.
El texto dice que Dios examina al justo, sus pensamientos más íntimos y su corazón. Esto nos anima a hacernos un autoexamen sincero de nuestro corazón, es decir, de nuestro ser interior. Al hacerlo, podríamos descubrir actitudes o sentimientos arraigados que requieren atención.
Al autoexaminarnos, quizás encontremos algo que esté endureciendo nuestro corazón y que necesitemos extirpar. De ese modo, nos estaríamos sometiendo, en sentido simbólico, a una operación del corazón para mantener una buena relación con Jehová.
Jeremías 20:12 nos anima a hacer un examen sincero de nuestro corazón, recordando que Jehová no solo observa nuestras acciones, sino también nuestras motivaciones, pensamientos y sentimientos más profundos.
Jeremías estaba siendo perseguido injustamente, pero, en vez de intentar hacer justicia por su propia mano, puso su caso en las manos de Jehová, convencido de que él conoce perfectamente el interior de cada persona y siempre juzga con absoluta justicia. Esa confianza le permitió mantenerse fiel a pesar de las dificultades.
Este versículo nos recuerda que no basta con aparentar una buena espiritualidad delante de los demás. Jehová examina los pensamientos más íntimos y el corazón, de modo que debemos preguntarnos con regularidad: ¿Qué nos mueve a servirle? ¿Lo hacemos por amor, por gratitud y por el deseo de agradarle? ¿O dejamos que se infiltren el orgullo, la rutina o el deseo de recibir reconocimiento? Un examen honrado de nuestro corazón nos ayudará a detectar cualquier actitud que necesite corregirse antes de que eche raíces.
En la actualidad vivimos en una sociedad que suele valorar más la apariencia que las verdaderas intenciones. Jeremías 20:12 nos recuerda que Jehová mira mucho más allá de lo que los demás pueden ver. Por eso, es saludable reservar momentos para analizar nuestras motivaciones mediante la oración y el estudio personal de la Biblia, permitiendo que la Palabra de Dios revele aquello que necesita ajustarse.
Cuando sufrimos críticas, malentendidos o injusticias, este versículo nos enseña a no responder con resentimiento ni buscar venganza, sino a confiar en que Jehová conoce toda la situación y hará justicia en el momento oportuno.
¿Qué perlas espirituales ha encontrado en la lectura bíblica de esta semana?
Jeremías 20:1, 2. Nos enseña la importancia del aguante cristiano ante la oposición injusta. Jeremías sufrió agresiones físicas y humillaciones públicas simplemente por cumplir fielmente con la asignación que Jehová le había dado.
Jeremías 20:1, 2. Nos recuerda que, en algunos lugares del mundo, nuestros hermanos afrontan maltratos físicos, arrestos o burlas debido a su fe. El ejemplo de Jeremías nos infunde valor y nos enseña que el verdadero aguante no depende de que las circunstancias sean fáciles, sino de mantener intacta nuestra lealtad a Jehová, aun cuando recibamos un trato injusto.
Jeremías 20:3. Nos enseña a mantener la calma y hablar con la verdad, incluso ante quienes nos persiguen. Después de haber pasado una noche terrible en el cepo, Jeremías no respondió con insultos ni buscó vengarse. Simplemente transmitió con valor el mensaje que Jehová le había encargado.
Jeremías 20:3. Esta es una hermosa lección para nosotros. Cuando nos encontremos con personas hostiles o con autoridades que cuestionen nuestras creencias, debemos mantener la calma, ser respetuosos y amables, pero sin rebajar la verdad de la Palabra de Dios.
Jeremías 20:7. Nos enseña cómo Jehová nos sostiene cuando sentimos que nuestras fuerzas se agotan. Este texto refleja una oración muy sincera y profunda. Jeremías estaba tan agotado por las burlas que sentía que ya no podía seguir adelante. Sin embargo, Jehová lo fortaleció con su poder y le dio las fuerzas necesarias para cumplir la misión que le había encomendado, algo que por sí solo no habría podido lograr.
Jeremías 20:7. Nos recuerda que, cuando nos sentimos abrumados por los problemas o incluso por la depresión y creemos que no podemos seguir adelante, podemos acudir a Jehová en oración. Él usará su inmenso poder para darnos las fuerzas que necesitamos.
Jeremías 20:9. Nos enseña que la Palabra de Dios puede convertirse en un fuego que arde dentro de nuestro corazón. Después de haber sido golpeado y puesto en el cepo, Jeremías pudo haber pensado: “Ya no volveré a hablar”. Sin embargo, su amor por Jehová y la importancia del mensaje eran tan grandes que no pudo contenerse.
Jeremías 20:9. Nos hace reflexionar sobre nuestra labor de predicar. Aunque a veces encontremos apatía en el territorio o sintamos temor al qué dirán, cuando estudiamos y valoramos la verdad, esta se convierte en un fuego interior que nos impulsa a seguir hablando de Jehová. Además, el espíritu santo nos ayuda a no callar.
Jeremías 20:10. Nos enseña a estar alerta ante la presión social y las falsas amistades. Jeremías observó que incluso personas que aparentaban ser sus amigos esperaban que cometiera un error para traicionarlo.
Jeremías 20:10. Nos recuerda que, hoy en día, en las redes sociales, en el trabajo o en la escuela, también podemos afrontar una presión sutil por parte de quienes desean vernos fallar en nuestras normas cristianas para criticar nuestra fe. Este texto nos anima a ser prudentes, escoger bien nuestras amistades y recordar que los amigos verdaderamente leales se encuentran dentro de la congregación.
Jeremías 20:11. Nos enseña que Jehová está a nuestro lado como un guerrero poderoso. Jeremías no se concentró en el poder de sus enemigos, sino en el poder de Aquel que lo defendía.
Jeremías 20:11. En la actualidad, frente a campañas de desprestigio contra el pueblo de Dios o ante problemas personales que parecen gigantescos, este texto nos llena de confianza. Si Jehová está de nuestro lado, ninguna prueba ni ningún opositor podrá hacernos tropezar de forma permanente.
Jeremías 20:12. Nos enseña a dejar los asuntos difíciles en manos de Jehová. Cuando Jeremías dice que reveló su causa a Jehová, nos enseña a no hacer justicia por nuestra propia mano.
Jeremías 20:12. Nos recuerda que, cuando alguien nos trata mal o nos ofende, el rencor solo termina perjudicándonos. Lo más sabio para proteger nuestra espiritualidad es orar, desahogarnos con Jehová y dejar el asunto en sus manos, confiando en que él actuará en el momento oportuno. Eso nos permite conservar la paz mental.
Jeremías 20:13. Es muy llamativo que, inmediatamente después de expresar su dolor, Jeremías alabara a Jehová. Esto nos enseña una lección muy valiosa: no debemos esperar a que desaparezcan todos nuestros problemas para sentirnos felices y agradecidos.
Jeremías 20:13. Nos recuerda que, incluso en los días difíciles, si nos detenemos a pensar en las bendiciones que ya tenemos, como la esperanza del nuevo mundo y la hermandad mundial, siempre encontraremos motivos para alabar a nuestro Padre celestial.
Jeremías 21:1, 2. Nos enseña que no debemos buscar a Jehová únicamente cuando surgen las dificultades. Durante mucho tiempo, Sedequías había ignorado los consejos de Jehová. Sin embargo, cuando el peligro se acercó, buscó la ayuda del profeta.
Jeremías 21:1, 2. Este relato nos advierte del peligro de acudir a Jehová solo cuando las cosas van mal o cuando estamos atravesando una crisis. La verdadera amistad con Jehová se cultiva todos los días mediante la oración, el estudio de su Palabra y la obediencia, no únicamente como un recurso de última hora.
Jeremías 21:5. Nos enseña la importancia de no perder el favor y la aprobación de Jehová. Es una advertencia muy seria ver que Jehová llegó a convertirse en enemigo de su propio pueblo debido a su terquedad. En nuestros días, esto nos hace reflexionar sobre lo importante que es cuidar nuestra relación con Dios.
Jeremías 21:5. Ninguno de nosotros quisiera perder el espíritu santo ni la guía protectora de Jehová. Por eso, este texto nos impulsa a ser obedientes de corazón, procurando que nuestras acciones siempre agraden a Jehová, para disfrutar de su favor y evitar su desaprobación.
Jeremías 21:8. Nos enseña que Jehová siempre nos da la oportunidad de elegir la vida. Aunque el juicio sobre Jerusalén era inminente, Jehová demostró su gran misericordia al ofrecerle al pueblo una oportunidad para salvarse.
Jeremías 21:8. Nos recuerda que, mediante la predicación mundial, Jehová sigue poniendo delante de la humanidad el camino que lleva a la vida eterna. Este relato nos motiva a participar en el ministerio con un espíritu amable y amoroso, conscientes de que estamos extendiendo a las personas la invitación más importante que pueden recibir.
Jeremías 21:9. Nos enseña los beneficios de cultivar la humildad. Para los judíos, rendirse ante los caldeos parecía una humillación y requería mucha humildad, pero era la única manera de conservar la vida. Nos recuerda que En sentido espiritual, a veces las instrucciones que recibimos mediante la organización de Jehová pueden chocar con nuestro orgullo o con nuestra manera de ver las cosas.
Jeremías 21:9. Este relato nos enseña que ser humildes y obedecer las instrucciones teocráticas, aunque desde un punto de vista humano no las entendamos plenamente, siempre contribuye a nuestra protección y bienestar.
Jeremías 21:12. Nos enseña la importancia de practicar la justicia y ayudar al prójimo cada día. Jehová exhortó a los líderes a actuar con justicia cada mañana, dando a entender que debía ser una prioridad diaria y no algo que se dejara para después.
Jeremías 21:12. Nos recuerda que hacer el bien y tratar a los demás con justicia y consideración no debe ser algo ocasional. Cada día, al comenzar nuestra jornada, podemos buscar oportunidades para ser amables, defender los principios bíblicos y ayudar a quienes estén pasando por dificultades o necesiten ánimo.
Jeremías 21:13. Nos advierte sobre la trampa de la falsa seguridad y el exceso de confianza. Los habitantes de Jerusalén se sentían muy seguros debido a las defensas naturales y a las murallas de la ciudad. Pensaban que nadie podría vencerlos.
Jeremías 21:13. Nos advierte sobre no caer en la autocomplacencia espiritual. Pensar que nunca vamos a tropezar o que estamos libres de peligro puede convertirse en una trampa. Nuestra verdadera seguridad no depende de nuestras capacidades ni de los años que llevemos en la verdad, sino de mantenernos completamente dependientes de Jehová y leales a él.
Jeremías 21:14. Nos enseña que Jehová evalúa el fruto real de nuestras acciones. Jehová no nos juzga por promesas vacías ni por las apariencias, sino por el fruto de nuestra conducta y por la manera en que tratamos a los demás.
Jeremías 21:14. Nos anima a esforzarnos para que nuestro servicio a Dios produzca frutos visibles. Eso incluye manifestar el fruto del espíritu en el hogar, actuar con honradez en el trabajo y demostrar un amor sincero por nuestros hermanos de la congregación.
Jeremías 20:9. Este versículo nos enseña que el amor por Jehová puede ser más fuerte que cualquier desánimo. Jeremías quiso dejar de hablar porque estaba sufriendo mucho, pero el mensaje de Jehová era como un fuego dentro de él y no podía callarlo.
Jeremías 20:9. Nos hace pensar que, aunque a veces estemos cansados o no tengamos muchas ganas de predicar, si fortalecemos nuestro amor por Jehová y recordamos todo lo que él ha hecho por nosotros, encontraremos las fuerzas para seguir hablándoles a otros de él.
Jeremías 20:11. Estas palabras muestran la gran confianza que Jeremías tenía en Jehová. Aunque tenía muchos enemigos y lo trataban mal, él sabía que Jehová nunca lo abandonaría. Este versículo nos da tranquilidad porque nos recuerda que, cuando enfrentamos burlas, oposición o dificultades por ser cristianos, Jehová también está de nuestro lado. Él puede darnos el valor y la fortaleza que necesitamos para mantenernos fieles.
Jeremías 20:13. Este versículo nos recuerda que Jehová siempre está atento a quienes confían en él. Tal vez no elimine nuestros problemas de inmediato, pero nunca deja solos a sus siervos. Él puede ayudarnos por medio de la Biblia, la oración y el apoyo de los hermanos. Saber que Jehová se interesa por nosotros nos da paz y nos ayuda a seguir adelante, incluso en los momentos difíciles.
Jeremías 20:14-18. Al leer estos versículos vemos que Jeremías pasó por un momento de profunda tristeza y desánimo. Esto nos enseña que incluso personas muy fieles pueden sentirse abatidas. Sin embargo, Jeremías no dejó de servir a Jehová.
Jeremías 20:14-18. Este versículo nos anima a no pensar que Jehová nos rechaza si alguna vez nos sentimos desanimados. Lo importante es seguir orando, confiar en él y permitir que nos fortalezca poco a poco.
Jeremías 21:8. Este versículo nos recuerda que Jehová siempre nos deja escoger. Él nos muestra cuál es el mejor camino, pero somos nosotros quienes decidimos si lo seguimos. En la vida diaria tomamos muchas decisiones, algunas pequeñas y otras muy importantes. Si elegimos hacer caso a los consejos de Jehová, aunque a veces no sea lo más fácil, estaremos escogiendo el camino que nos traerá verdaderos beneficios y nos acercará más a él.
Jeremías 21:11, 12. Jehová les recordó a los gobernantes que debían actuar con justicia y hacer lo correcto. Esto nos enseña que a Jehová le importa mucho cómo tratamos a los demás. Por eso debemos ser honestos, cumplir nuestra palabra y evitar aprovecharnos de alguien.
Jeremías 21:11, 12. Estos versículos nos recuerdan que, cuando actuamos con justicia en el trabajo, en la escuela o en la congregación, demostramos que queremos imitar la manera de pensar de Jehová.
Jeremías 21:13. Los habitantes de Jerusalén pensaban que nadie podría vencerlos porque confiaban en la protección de su ciudad, pero olvidaron que la verdadera seguridad viene de Jehová. Esto nos hace reflexionar en que no debemos confiar demasiado en el dinero, nuestras habilidades o cualquier otra cosa material. Lo que realmente nos protege es mantener una buena amistad con Jehová y obedecer sus consejos.
Jeremías 20:7, 8. Estos versículos muestran que Jeremías se sentía muy desanimado porque, cada vez que transmitía el mensaje de Jehová, recibía burlas y rechazo. Aun así, siguió siendo fiel y no dejó de cumplir con su responsabilidad. Esto nos enseña que no debemos medir el éxito de nuestro servicio por la reacción de las personas.
Jeremías 20:7, 8. Nos recuerda que, aunque algunos no quieran escuchar o incluso nos critiquen, lo importante es que Jehová valora nuestra obediencia y el esfuerzo que hacemos por mantenernos leales. Esa forma de pensar nos ayuda a no desanimarnos y a seguir predicando con alegría.
Jeremías 20:3. Este versículo nos enseña que Jehová dejó claro que Pasjur había elegido el camino de la destrucción. Además, mediante sus falsas profecías, estaba conduciendo a otras personas por ese mismo camino. De manera parecida, hoy la cristiandad sigue desviando a millones de personas con enseñanzas que no están basadas en la Palabra de Dios.
Jeremías 20:5. Este versículo nos recuerda que las riquezas materiales son temporales y solo son un medio para un fin. Como vimos en el estudio de La Atalaya, los peligros del materialismo y de buscar seguridad en este sistema son muy reales.
Jeremías 20:5. Nos recuerda que lo material puede perderse en un instante o pasar a manos de otra persona. La Biblia incluso dice que, durante la gran tribulación, llegará un momento en que las personas arrojarán su oro a las calles. Por eso, este pasaje nos motiva a hacer tesoros en el cielo y no a centrar nuestra vida en las riquezas materiales.
Jeremías 20:7. Para entender correctamente este texto, debemos recordar que Jehová no engañó a Jeremías con artimañas. Más bien, lo fortaleció y lo ayudó a cumplir una misión que, humanamente, él sentía que no podía llevar a cabo. La oposición era muy intensa, pero Jehová lo respaldó constantemente. En ese sentido, puede decirse que Jehová fue más fuerte que los temores y las inclinaciones naturales del profeta, permitiéndole cumplir fielmente con su comisión.
Jeremías 20:7, 8. Ante la indiferencia, el rechazo y la persecución que sufrió por proclamar los juicios de Jehová, es posible que Jeremías sintiera que ya no podía continuar. Sin embargo, Jehová fortaleció al profeta y le dio las fuerzas necesarias para seguir adelante. Esto nos enseña que, cuando nos sentimos desanimados, Jehová también puede darnos el valor que necesitamos para perseverar.
Jeremías 20:9. La palabra de Jehová llegó a ser como un fuego encerrado en los huesos de Jeremías, y él no pudo dejar de proclamarla. Lo que lo impulsó a continuar con su misión fue expresar con sinceridad sus sentimientos a Jehová y dejarse guiar por su voluntad.
Jeremías 20:9. Este pasaje nos enseña que la Palabra de Dios tiene poder para influir profundamente en nosotros. Aunque la Biblia fue escrita por hombres, ellos lo hicieron bajo inspiración divina, por lo que su mensaje puede fortalecer nuestra fe y motivarnos a seguir sirviendo a Jehová.
Jeremías 20:9. A veces también podemos desanimarnos al ver la indiferencia del territorio. Quizás llevemos años predicando y pocas personas quieran estudiar la Biblia. Jeremías experimentó algo parecido: enfrentó oposición, burlas y apatía. Aun así, permaneció fiel.
Jeremías 20:9. Este relato nos enseña que es normal que los siervos de Dios se sientan desanimados en ocasiones. Pero, cuando le pedimos ayuda a Jehová en oración, él ve nuestro corazón y nos da generosamente su espíritu santo. Si, al igual que Jeremías, llevamos la Palabra de Dios en el corazón, encontraremos las fuerzas para seguir adelante.
Jeremías 20:11. Jehová permaneció al lado de Jeremías como un guerrero poderoso, dándole el apoyo y las fuerzas que necesitaba para cumplir su ministerio. Su valentía fue tan conocida que, siglos después, algunas personas llegaron a pensar que Jesús era Jeremías resucitado, al ver la firmeza y el valor con que actuaba.
Jeremías 20:13. Después de haber sido puesto en el cepo por Pasjur y de pasar una noche de intenso sufrimiento, Jeremías pudo alegrarse al comprobar que Jehová libera a quienes confían en él. De igual manera, cuando Jehová nos ayuda en momentos difíciles o bendice nuestro servicio, sentimos un profundo deseo de alabarlo. Nos alegra saber que nuestros hermanos de distintas partes del mundo experimentan el cuidado y la liberación de Jehová.
Jeremías 20:9. Este versículo nos deja ver el lado más humano de Jeremías. Él no era una persona fría ni insensible. Llegó a sentirse agotado por las burlas y el rechazo, hasta el punto de pensar en dejar de predicar. Pero había algo más fuerte que el miedo: el amor que sentía por Jehová. El mensaje de Dios era como un fuego que no podía apagar. Eso demuestra que la verdadera motivación para servir a Jehová no nace de la obligación, sino del cariño que sentimos por él.
Jeremías 20:9. A muchos puede pasarnos que algún día salgamos a predicar o asistamos a una reunión con menos ánimo debido a alguna decepción o algún problema personal. Este versículo nos recuerda que, si seguimos alimentando nuestro amor por Jehová mediante el estudio y la oración, ese fuego nunca se apagará por completo.
Jeremías 20:12. Este versículo demuestra que Jehová no juzga solo lo que hacemos, sino también por qué lo hacemos. Las personas solo pueden ver nuestras palabras o nuestras acciones, pero Jehová ve las motivaciones que hay detrás. Eso debió darle mucha tranquilidad a Jeremías, porque, aunque muchos lo criticaban injustamente, sabía que Jehová conocía perfectamente la sinceridad de su corazón.
Jeremías 20:12. Este versículo nos da mucha paz. A veces, nuestro esfuerzo puede pasar desapercibido o incluso ser malinterpretado, pero Jehová conoce nuestras verdaderas intenciones. Al mismo tiempo, nos anima a examinarnos con sinceridad y preguntarnos qué motivos nos impulsan a servirle.
Jeremías 21:8. Llama la atención que, incluso cuando el juicio sobre Jerusalén ya estaba decidido, Jehová siguiera ofreciendo una oportunidad para salvar la vida. Nunca obligó a nadie a obedecerle. Puso delante del pueblo dos caminos y dejó que cada uno eligiera. Eso demuestra cuánto respeta Jehová nuestro libre albedrío, aunque también deja claro que cada decisión tiene sus consecuencias..
Jeremías 21:8. Hoy Jehová sigue poniendo delante de nosotros dos caminos mediante su Palabra. Cada día tomamos decisiones que, aunque parezcan pequeñas, pueden acercarnos o alejarnos poco a poco de él. Este versículo nos enseña que la verdadera libertad no consiste en hacer lo que uno quiera, sino en escoger el camino que Jehová sabe que nos llevará a la vida.
Jeremías 21:12. Es interesante que Jehová diga “cada mañana”. Eso da la idea de que la justicia no debía practicarse solo en ocasiones especiales, sino convertirse en un hábito diario. Los gobernantes de Judá habían descuidado esa responsabilidad y, por eso, el pueblo sufría las consecuencias. Jehová esperaba que protegieran especialmente a quienes eran más vulnerables.
Jeremías 21:12. Aunque nosotros no somos jueces ni gobernantes, este principio sigue siendo muy actual. Podemos preguntarnos cada día si tratamos a los demás con justicia, si somos imparciales y si procuramos ayudar a quien está pasando por un mal momento. En la congregación, muchas veces defender la justicia consiste en algo tan sencillo como no dejarnos llevar por los rumores, escuchar antes de opinar o mostrar empatía con quien necesita apoyo.
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