Estudio de la Atalaya, Aprovechemos al máximo los grupos para el servicio del campo. 24-30-Agosto-2026, Comentarios y Respuestas.

“Alabaré a Jehová con todo mi corazón entre los justos reunidos” (SAL. 111:1).
1, 2. ¿Qué opinan algunos hermanos sobre los grupos para el servicio del campo?
Algunos hermanos, como Wendy, opinan que pertenecer a un grupo ha influido muy positivamente en su vida. Los hermanos le han enseñado nuevas habilidades para predicar y enseñar, y la han ayudado a ponerse metas espirituales y alcanzarlas. Además, ha tenido la oportunidad de hacer amigos para toda la vida.
Además, un hermano llamado Rich opina que ser superintendente de grupo es un honor muy especial. Después de que un publicador ayuda a una persona a llegar al bautismo, el superintendente de grupo tiene la bonita oportunidad de ayudar a esa persona a seguir progresando espiritualmente.
También una hermana llamada Dinah opina que le encanta que la congregación esté organizada en grupos de predicación. Ella dice: “Los hermanos de mi grupo son como mi familia”.
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Wendy, por ejemplo, cuenta que él le ha enseñado nuevas habilidades para predicar y enseñar, y la ha ayudado a ponerse metas espirituales.
La hermana Dinah dice que los hermanos de su grupo son como su familia, y eso es muy importante, porque muchos de nosotros estamos solos o estamos lejos de nuestra familia. Por eso, es importante que también tengamos ese sentimiento de familia.
Está el comentario de Rich, que es superintendente de grupo. Él lo considera un honor especial porque, por ejemplo, una de las bonitas oportunidades que tiene es ayudar a una persona que se ha bautizado a seguir progresando espiritualmente.
Gracias a los grupos de predicación, estamos organizados. Mientras más organizados estemos, más fácil será llegar a toda la tierra habitada. Y eso es lo que se ha visto en los últimos años.
Como dice el Salmo 48:12, 13, estamos alabando a Jehová. Y esas palabras se cumplen cuando logramos el objetivo de formar grupos de predicación dispuestos a participar en esa actividad tan importante.
3. ¿Qué vamos a ver en este artículo?
En este artículo veremos tres aspectos principales: primero, cuáles son las responsabilidades del superintendente de grupo y su auxiliar, y cómo cuidan de los hermanos que tienen asignados. Después, veremos qué puede hacer cada uno de nosotros para apoyar a nuestro grupo para el servicio del campo. Por último, analizaremos los beneficios que obtenemos al pertenecer a estos grupos.
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Primero, vamos a ver cuáles son las responsabilidades del superintendente de grupo y de su auxiliar.
Después, veremos lo que cada uno de nosotros puede hacer para apoyar a su grupo en el servicio del campo.
Por último, hablaremos de los beneficios que nos reportan estos grupos.
EL SUPERINTENDENTE DE GRUPO Y SU AUXILIAR
4. a) ¿Cuál es la responsabilidad principal de los superintendentes de grupo para el servicio del campo?
La responsabilidad principal de los superintendentes de grupo para el servicio del campo es ayudar a los publicadores de su grupo a progresar espiritualmente. Para lograrlo, se interesan activamente por cada uno de ellos, los ayudan a participar al máximo posible en la predicación y los capacitan para que lleguen a cumplir los requisitos necesarios para recibir más responsabilidades en la congregación.
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Su responsabilidad principal es ayudar a los publicadores a progresar espiritualmente. Se interesa activamente por cada una de las personas asignadas a su grupo.
4. b) ¿Cómo cuida el superintendente de grupo de los publicadores que tiene asignados? (Vea también el recuadro “ Sugerencias para el superintendente de grupo”).
Lo hace de varias maneras. Primero, se interesa personalmente por cada publicador y se mantiene en contacto con ellos para conocer sus circunstancias y necesidades, y brindarles apoyo espiritual, emocional y práctico.
Segundo, los ayuda a participar al máximo en la predicación, saliendo a predicar con el grupo y también de manera individual para animarlos y capacitarlos.
Y tercero, ayuda a los varones bautizados a progresar espiritualmente, dándoles consejos bíblicos, felicitándolos y capacitándolos para que puedan llegar a cumplir los requisitos necesarios para recibir más responsabilidades en la congregación.
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El texto de Proverbios 27:23 dice que conoce bien el aspecto de su grupo. Así que, qué importante es que el superintendente conozca bien a los hermanos que tiene asignados en su grupo. Esto le permitirá ayudarlos mucho más fácilmente en lo que necesiten. La verdad es que es un trabajo importante y requiere mucho tiempo y esfuerzo.
También se interesa activamente por cada una de las personas asignadas a su grupo. Como es un pastor cariñoso y alerta, se mantiene en contacto con ellas.
Si en un momento determinado hace falta un superintendente, un siervo ministerial con las cualidades necesarias puede ser siervo de grupo hasta que un anciano pueda hacerse cargo. Se le llama siervo de grupo porque no es un superintendente de la congregación, sino que atiende esta responsabilidad bajo la dirección de los ancianos.
Proverbios 12:25 describe muy bien la labor que realizan los superintendentes de grupo, porque dice que “una buena palabra reanima”. Así que, si conocen bien a los hermanos de su grupo, saben qué necesitan en cada momento y pueden fortalecerlos espiritualmente.
También se esfuerza por que cada publicador apoye las salidas y participe al máximo en la predicación. Para ello, pone el ejemplo: sale a predicar con su grupo todas las semanas, sobre todo los fines de semana, cuando hay más apoyo. Además, anima y capacita de manera individual a cada publicador.
Para conocer bien a su grupo, como un buen pastor, tal como se menciona en Proverbios 27:23b, “cuida bien a sus ovejas” o, como dice la nota, “presta atención a ellas”. De este modo, sabe lo que necesita cada una de sus ovejas y puede brindarles ayuda de manera personalizada.
Vemos cómo esta responsabilidad también recae sobre el cuerpo de ancianos. Tienen que ser perspicaces para determinar qué ancianos tienen las mejores cualidades para desarrollar todas estas tareas y elegirlos bien entre ellos.
1 Timoteo 3:1 resalta que, cuando el superintendente se esfuerza, está realizando una buena labor. De hecho, todos podríamos decir que es una buenísima labor.
Al conocer bien a su grupo y a los miembros que lo componen, puede fijarse en quién puede capacitar para que siga esforzándose y progresando. De este modo, el superintendente puede motivarlo a continuar avanzando.
También se centrará en ayudar a los hermanos varones bautizados para que puedan cumplir con los requisitos y llegar a ser siervos ministeriales y ancianos.
SUGERENCIAS
Una sugerencia puede ser, a la hora de hacer los arreglos para las reuniones del servicio, respetar el tiempo máximo de siete minutos, con los arreglos incluidos. Esto permite que la mayoría podamos aprovechar ese tiempo para predicar.
Otra sugerencia es intentar predicar con todos los publicadores. Esto a veces puede ser difícil porque algunos no pueden asistir a las salidas. En ese caso, quizás pueda quedar con ellos otro día o a otra hora.
Otra sugerencia es pastorear regularmente a todos los publicadores del grupo. Esto se puede hacer en los hogares de los publicadores, en el Salón del Reino o en otros lugares, e incluso por teléfono o carta.
Una sugerencia más es capacitar a los varones para que puedan desarrollar todo su potencial y cumplir con los requisitos necesarios para recibir más privilegios.
La última es encargarse también de su grupo, incluso cuando este salga a predicar con otro grupo.
5. ¿Por qué no es fácil cumplir con todo lo que implica atender un grupo para el servicio del campo?
No es fácil porque muchos ancianos tienen varias responsabilidades en la congregación y disponen de un tiempo limitado. Además, cuando hay pocos ancianos y siervos ministeriales, los grupos pueden ser bastante grandes, lo que dificulta pastorear a cada publicador con la frecuencia que se quisiera.
Por otro lado, capacitar a otros requiere tiempo y esfuerzo, y los resultados no siempre se ven rápidamente. Por eso, a veces la labor de capacitación puede quedar en segundo plano frente a otras responsabilidades.
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La capacitación y el acompañamiento individual no son fáciles debido a las múltiples funciones que tiene un anciano, y más aún cuando los grupos de publicadores son muy grandes.
También, como menciona el hermano Abel, en su congregación hay pocos ancianos, así que las responsabilidades recaen sobre muy pocos. Esto requiere tiempo y esfuerzo. Por eso, él también se esfuerza por establecer prioridades, de modo que su trabajo tenga los mejores resultados posibles.
Aparte de todo este trabajo y del pastoreo del que se tienen que encargar los ancianos, también tienen que capacitar a otros, como se está recalcando en la Atalaya. Como comenta Obed, no siempre es fácil, porque requiere tiempo, que no siempre sobra, y esfuerzo. Además, a veces los resultados tardan en verse. Así que, como él dice, a veces esto se descuida un poquito.
6. ¿Por qué conviene que los grupos para el servicio del campo sean pequeños?
Conviene que los grupos sean relativamente pequeños porque así los superintendentes pueden conocer bien a todos los integrantes y cuidar mejor de ellos espiritualmente. De esta manera, pueden cumplir mejor con su responsabilidad de atender sus necesidades y ayudarlos a mantenerse fuertes espiritualmente.
Si hay pocos ancianos, el cuerpo de ancianos puede asignar temporalmente a un siervo ministerial para atender un grupo, evitando que los grupos sean demasiado grandes y dificulten el pastoreo.
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Cuando sea posible, es mejor que los grupos sean pequeños, porque, lógicamente, así al superintendente de grupo le resulta más fácil conocer a todos los integrantes y ayudarlos a progresar espiritualmente.
En la imagen se muestra que, en una congregación, quizá un anciano ha optado por capacitar a un siervo ministerial. Así que lo vemos en el Salón del Reino, repasando con él instrucciones de la página web sobre cómo preparar y ayudar a los hermanos.
Algo que puede ayudar es que estos grupos de predicación sean lo más pequeños posible, porque así el hermano podrá atender a todos. Si tiene que atender a muchos, tendrá que dividir su tiempo y será muy poco el tiempo de calidad que pueda dedicar a ayudar a los hermanos.
7. Si en una congregación hay pocos ancianos, ¿qué pueden hacer los superintendentes de grupo para asegurarse de que los publicadores de su grupo están bien atendidos? (1 Pedro 5:2; vea también la imagen).
Pueden capacitar y delegar algunas tareas a su auxiliar para que los ayude a cuidar del grupo. Por ejemplo, pueden encargarle que dirija de vez en cuando la reunión para el servicio del campo, organice al grupo y los acompañe en las visitas de pastoreo. También pueden orar y hablar juntos sobre la actividad y las necesidades de los publicadores.
Además, pueden pedir la ayuda de hermanos y hermanas maduros, como los precursores y publicadores con experiencia, para que capaciten a los nuevos y a los menos experimentados en la predicación. Así se distribuye mejor la labor y se asegura que todos los publicadores reciban la atención y capacitación que necesitan.
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Lo que pueden hacer es concentrarse en capacitar a algunos siervos ministeriales para que, de esta manera, todos estén bien atendidos.
Hermanos y hermanas maduros que estén dentro de ese grupo para el servicio del campo también pueden echar una mano con la capacitación. Por ejemplo, los precursores y otros cristianos con experiencia pueden predicar con los nuevos y los menos experimentados.
En la imagen, vemos a un hermano con más experiencia ayudando a un siervo ministerial de su grupo, encargándole de vez en cuando que dirija la reunión para la predicación.
Una excelente manera de capacitar es llevando a los hermanos a las visitas de pastoreo, porque es ahí donde aprenden cómo cuidar de los hermanos, cómo escucharlos y cómo mostrar empatía. Pero, para hacer bien esas visitas, hay que hacer lo que se menciona aquí en el párrafo. Hay que prepararse de antemano, reunirse con el hermano, explicarle cuál es el propósito de la visita y hacer que él también prepare algo para que tenga una participación. De ese modo, la visita tendrá mejores resultados.
Podemos ver en la imagen al superintendente dando sugerencias, por ejemplo, sobre cómo utilizar el folleto Una obra de amor. También vemos que destaca algunas cualidades que pueden motivar a los hermanos a aplicarlas en el ministerio.
En el párrafo 4 dice que el superintendente de grupo se interesa activamente por cada una de las personas asignadas a su grupo. Ayuda a cada publicador a participar al máximo posible en la predicación y a los varones bautizados a calificar para recibir más responsabilidades en la congregación.
ILUSTRACIÓN
Un superintendente de grupo capacita a un hermano usando el folleto “Hacer discípulos: una obra de amor”.
Un anciano puede capacitar a un siervo ministerial de su grupo encargándole de vez en cuando que dirija la reunión para el servicio del campo. (Vea el párrafo 7).
FORMAS DE APOYAR A NUESTRO GRUPO
8. ¿Qué podemos hacer para apoyar a nuestro grupo? (Romanos 1:12).
Podemos apoyar a nuestro grupo estando presentes y participando regularmente en la predicación con los hermanos, pues así podemos animarnos unos a otros, como indica Romanos 1:12.
Si nuestras circunstancias nos dificultan asistir, podemos buscar soluciones, como ajustar nuestro horario de trabajo. También podemos hablar con el superintendente de grupo para encontrar otras formas de participar, por ejemplo, mediante videoconferencia, por carta o por teléfono.
Si somos jóvenes y tenemos buena salud, podemos hacer planes para predicar con alguien del grupo cada semana y, si es necesario, revisar nuestras prioridades y nuestra manera de manejar el tiempo. También podemos pedirle a Jehová que nos dé tanto el deseo como las fuerzas para actuar.
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Estamos hablando de grupos de predicación, así que la mejor manera de apoyar a nuestro grupo es predicar con los hermanos de nuestro grupo. Así, como dice Romanos 1:12, podremos animarnos unos a otros mediante nuestra fe. Qué mejor manera de ver la fe de nuestros hermanos que viéndola reflejada en su participación en la predicación.
Tenemos que estar presentes para animarnos unos a otros, hablar con ellos, sentirnos bien juntos y predicar con ellos en diferentes zonas. De esta manera, podremos animarnos mutuamente cuando salgamos a predicar.
Romanos 12:11 nos recuerda que seamos esclavos de Jehová. Y esto viene justo después de la pregunta que debemos hacernos. Si somos jóvenes, tenemos energías y quizás no nos guste o no estemos apoyando tanto a nuestro grupo. Pero, si somos esclavos de Jehová, vamos a poner siempre en primer lugar lo que él quiere, y él quiere que apoyemos a nuestros grupos de predicación. Así que recordar este punto nos ayudará a hacer los mejores planes para apoyar de la mejor manera a nuestro grupo.
Si quizá nos sentimos cansados a lo largo de la semana y llega el día de la salida del grupo, podemos pedirle a Jehová, como se menciona en Filipenses 2:13, que nos dé tanto el deseo como las fuerzas para actuar, apoyar a nuestro grupo y participar en la predicación. Seguro que, una vez que hayamos salido, llegaremos a casa felices y con más energías.
Alguien que tenga mala salud o que sea de edad avanzada puede hablar con el superintendente de grupo y, posiblemente, hacer los arreglos necesarios para conectarse a la salida por videoconferencia. Incluso pueden hacer planes con él; por ejemplo, que algún hermano se quede predicando por carta o por videoconferencia, o que lo inviten a acompañarlos a un curso bíblico. Así, los hermanos pueden estar presentes con el estudiante y el hermano puede participar conectado por Zoom, por ejemplo.
9. ¿Cómo conseguiremos que en nuestro grupo haya un ambiente acogedor? (Romanos 12:13).
Conseguiremos que nuestro grupo tenga un ambiente acogedor siendo hospitalarios y mostrando interés sincero por los demás. Por ejemplo, podemos ofrecer nuestra casa como punto de encuentro para la predicación o aprovechar otras oportunidades para compartir con los hermanos.
No es necesario preparar algo complicado ni preocuparse por que todo sea perfecto. Lo más importante es centrarnos en conocer mejor a los demás y hacer que se sientan cómodos y queridos. Así contribuiremos a que nuestro grupo sea como una familia cariñosa y nos sentiremos más cerca de Jehová y de nuestros hermanos.
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El párrafo da una idea muy interesante: cuando tenemos la reunión del fin de semana y viene un hermano a dar un discurso, podemos hacer que cada miembro del grupo invite al orador junto con otros hermanos del grupo. Así, por turnos, se van conociendo los hermanos del grupo. Y aunque en alguna ocasión el orador no pueda venir, no importa; lo importante es que creemos un ambiente acogedor dentro del grupo.
El párrafo muestra la experiencia de esta hermana, Sarah, quien dice que cuando tiene invitados se pone muy nerviosa. Lo que ha hecho es centrarse en conocer a los hermanos de su grupo, sin complicarse demasiado con la comida ni hacer cosas muy espectaculares. Más bien, prepara una comida sencilla, porque su objetivo principal es conocer mejor a los hermanos de su grupo.
El objetivo es que consigamos que nuestro grupo sea como una familia cariñosa, y lo primero que necesita una familia es un lugar donde pueda reunirse. Si podemos ofrecer nuestra casa para comer juntos, pasar un rato o simplemente tener un punto de encuentro, estaremos contribuyendo a crear ese ambiente familiar en el grupo.
Cuán importante es también que estemos atentos a los programas de las reuniones de fin de semana, que se nos suelen enviar con cierta antelación. Así podemos ver quiénes vienen y ser muy hospitalarios, invitando al discursante aunque no lo conozcamos. En muchas ocasiones, son hermanos conocidos nuestros que también agradecerán que los invitemos, quizás por amistad, afinidad o porque los conocemos desde hace mucho tiempo.
Si nos esforzamos por quedar con los hermanos del grupo y ser hospitalarios, como se menciona en el párrafo, todos nos beneficiaremos. Conseguiremos que el grupo, como dice al final, sea una familia cariñosa. Nos sentiremos más cerca de Jehová y de nuestros hermanos y, como dice Hechos 20:35, seremos más felices porque estaremos dando.
ILUSTRACIÓN
10. ¿Qué podemos hacer si hay algún aspecto del ministerio en el que nos gustaría mejorar? (Proverbios 1:5; 27:17; vea también la imagen).
Podemos tomar la iniciativa y pedir ayuda. Por ejemplo, podemos hablar con un precursor o con un publicador experimentado del grupo y contarle qué aspecto del ministerio queremos mejorar. También podemos hablar de nuestra meta con el superintendente de grupo, quien hará todo lo posible por ayudarnos.
Como muestran Proverbios 1:5 y 27:17, escuchar los consejos de otros y aprender de ellos puede ayudarnos a mejorar. Además, cuando mejoramos nuestra forma de predicar y enseñar, podemos disfrutar más de participar en el ministerio con nuestro grupo.
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Debemos tomar la iniciativa, porque de lo que se trata es de que mejoremos en la predicación y en la enseñanza, y nosotros sabemos lo que necesitamos. Por eso, debemos tomar la iniciativa para pedir ayuda. Podemos hablar con el superintendente de grupo o con alguien del grupo que sea precursor y que, por su experiencia, pueda ayudarnos.
Una hermana muy tímida, llamada Heather, cuenta que decidió hablar con una precursora que era muy cariñosa, porque le costaba hacer revisitas. La hermana hizo planes para salir con ella con frecuencia e incluso la ayudó a comenzar un curso bíblico. Heather comenta que está muy contenta de haber pedido ayuda, porque gracias a eso volvió a disfrutar del ministerio.
En la imagen se muestra que la hermana está tomando la iniciativa y está invitando a una hermana mayor a salir a predicar con ella. Le está haciendo un gesto con la mano, como diciéndole: “¿Quieres salir conmigo?”.
Si recordamos la idea del párrafo 1, se menciona que los grupos nos ayudan a cumplir nuestra comisión de predicar las buenas noticias. Por lo tanto, la hermana de la imagen está colaborando con el grupo de predicación. Es cierto que ahora no nos estamos centrando en el superintendente, sino en lo que cada uno de nosotros puede hacer a nivel individual.
Como predicar es una responsabilidad de todos, la hermana de la imagen está pidiendo ayuda a las hermanas mayores y, al mismo tiempo, ellas también se verán beneficiadas por la hermana joven, pues podrán salir juntas al ministerio.
La imagen puede dar lugar a varias respuestas. Puede ser que la hermana esté pidiendo ayuda a la hermana mayor, que tiene más experiencia en la predicación, para aprender cómo hacer revisitas o cómo hablar con una persona que quizás le resulte difícil. Pero también puede ser que la hermana mayor tenga movilidad reducida y no pueda participar en diferentes formas de predicación, y la hermana joven se esté ofreciendo a llevarla a dar un curso bíblico o a predicar con el carrito. Es decir, esa es la idea del grupo: que entre todos nos apoyemos.
Proverbios 27:17 nos recuerda que “el hierro se afila con el hierro”. Así que, si queremos mejorar en algún aspecto de la predicación, no hay nada mejor que acudir a alguien que realmente sea bueno en ese aspecto y pedirle consejo. De esa forma, nosotros también nos capacitaremos y aprenderemos a hacerlo bien.
Tres formas de apoyar a nuestro grupo son: estar presentes en la predicación, ser hospitalarios para fomentar un buen ambiente y tomar la iniciativa.
ILUSTRACIÓN
Una hermana joven le pide a una hermana de más edad y experiencia que la acompañe en el ministerio.
Como los grupos para el servicio del campo son pequeños, es más fácil conocer a los hermanos y predicar con ellos. (Vea el párrafo 10).
BENEFICIOS DE PERTENECER A UN GRUPO
11, 12. ¿Qué beneficios obtenemos al pertenecer a un grupo? Cuente una experiencia.
Obtenemos muchos beneficios espirituales. Por ejemplo, las viudas, los huérfanos y los hermanos mayores reciben ánimo y pastoreo siempre que lo necesitan. También se nos ayuda a mejorar nuestra forma de predicar y enseñar, y los hermanos bautizados pueden recibir capacitación para asumir más responsabilidades en la congregación.
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Pensando, por ejemplo, en los varones que quieren asumir más responsabilidades, los grupos de predicación son un lugar perfecto para poner a prueba sus capacidades. Como dice 1 Timoteo 3:10, así podrán ir asumiendo poco a poco más responsabilidades y recibir la capacitación que hemos visto en los párrafos anteriores.
Hemos analizado que los superintendentes de grupo tienen que estar muy pendientes de cada miembro de su grupo. Así que uno de los beneficios que obtenemos como miembros o integrantes de este grupo es que recibimos ánimo y pastoreo siempre que lo necesitamos.
13. ¿Cuáles son algunos beneficios emocionales de apoyar a nuestro grupo para el servicio del campo? (Vea también la imagen).
Al apoyar a nuestro grupo y predicar lado a lado con los hermanos, estrechamos nuestra amistad con ellos. Además, como los grupos son pequeños, quienes son tímidos o se sienten incómodos con muchas personas pueden hacer amistades con mayor facilidad.
También podemos contar con el apoyo de nuestros hermanos cuando estamos enfermos, pasamos por una depresión o sufrimos la pérdida de un ser querido. Aunque su apoyo no elimina nuestros problemas, nos ayuda a sobrellevarlos mejor y nos da la seguridad de que no estamos solos.
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En este grupo más pequeño es más fácil acercarnos a los demás y hacer amigos, y eso es importante porque todos necesitamos amigos.
Por ejemplo, si pasamos por alguna enfermedad, perdemos a un ser querido o enfrentamos alguna situación difícil, al pertenecer a un grupo pequeño recibiremos el ánimo y el apoyo que necesitamos.
Proverbios 17:17 nos recuerda la importancia de tener hermanos en tiempos de angustia. A veces, cuando tenemos un problema, no necesitamos que este desaparezca, sino simplemente saber que no estamos solos para afrontarlo.
En 2 Corintios 6:13, Pablo nos aconseja que debemos ensancharnos, es decir, abrir nuestro corazón. Entonces, cuando salimos al servicio en grupos más pequeños, tenemos la oportunidad de predicar con distintos hermanos, conocer sus habilidades y permitir que ellos también nos conozcan. Esto nos ayuda a fortalecer la fe, porque podemos conocer personalmente y aprendernos los nombres de los hermanos con los que salimos a predicar. De esa manera, también nos beneficiamos.
Mateo 24:21 habla de la gran tribulación. El párrafo dice que, cuanto más cerca estemos de ese momento, más necesitaremos buenos amigos. Así que esto nos hace pensar que las amistades que estamos cultivando ahora en la congregación y en los grupos serán muy importantes en el futuro.
En la imagen vemos que todos están contentos y pueden ir estrechando sus lazos de amistad. También observamos que la ayuda es mucho más directa y personalizada. En primer plano de la fotografía, vemos cómo esta hermana joven ha hecho arreglos con la hermana que le había pedido ayuda. Sin duda, disfrutarán juntas de una buena mañana o tarde de predicación.
En la imagen parece que la hermana joven puede ser un poco más tímida, por lo que la hermana mayor está llevando la delantera en la conversación. Se pueden ver las expresiones de ambas: la hermana mayor toma la iniciativa, mientras que la hermana más joven se siente a gusto.
En la imagen vemos, un poco más atrás, a un hermano joven que está ofreciendo un lugar en su coche a un hermano mayor. Seguramente, por pertenecer al mismo grupo pequeño, ya conocen sus necesidades, y el hermano joven ha tenido la oportunidad de ofrecerle su ayuda.
ILUSTRACIÓN
Las hermanas de la imagen anterior salen de la reunión para el servicio del campo y se dirigen al territorio. Varios hermanos y hermanas del mismo grupo para el servicio del campo también se dirigen al territorio.
Dos hermanas del mismo grupo para el servicio del campo predican juntas. (Vea el párrafo 13).
14. ¿Cómo nos beneficia pertenecer a un grupo para el servicio del campo cuando ocurren emergencias?
Cuando ocurren emergencias, como epidemias, desastres naturales, emergencias médicas, persecución o crisis económicas, podemos recibir apoyo práctico por medio de nuestro grupo. Los superintendentes de grupo se encargan de localizar a las familias, identificar sus necesidades inmediatas y coordinar la ayuda que necesiten, como atención médica, alimentos, agua, alojamiento o ropa. Además, cuando es posible, ya existen planes preparados para atender a quienes tienen necesidades especiales.
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El primer beneficio que vemos en el párrafo es que, en momentos de epidemias, desastres naturales, emergencias médicas, persecución o crisis financieras, recibiremos el apoyo que necesitamos por medio de nuestro grupo para el servicio del campo.
Por ejemplo, durante la epidemia que vivimos en el 2019, hermanos de muchos países hicieron arreglos para ayudar a congregaciones de otros países, de modo que no les faltaran ropa, agua ni otras cosas necesarias.
Cuando ocurren emergencias, formar parte de un grupo puede ayudar a los superintendentes a tomar la iniciativa para localizar a todas las familias de su grupo e identificar también sus necesidades inmediatas.
Siempre es muy importante mantener una buena comunicación entre los miembros del grupo. Cuando cambiamos de casa o de número de teléfono, debemos mantener informado al superintendente de grupo, porque nunca sabemos cuándo podemos necesitar ayuda. Como estamos viendo en estos últimos días, tenemos que estar preparados para cualquier situación.
Es muy interesante la última idea del párrafo, donde dice que podemos contar con el cariño y la ayuda del grupo. En muchas emergencias, quizás podemos perder cosas materiales, pero saber que nuestros hermanos están pendientes de nosotros puede darnos muchísimo ánimo y hacernos sentir el cariño de Jehová.
En casos de emergencia, el comité de servicio, junto con el cuerpo de ancianos, elabora un plan. Un plan significa prever qué situaciones pueden presentarse en una circunstancia especial. Por ejemplo, en una emergencia se puede atender a los hermanos mayores que quizás carezcan de transporte o no tengan familiares en la verdad. De esta manera, los superintendentes, los auxiliares y el grupo en general pueden estar pendientes de ellos. Así, si se presenta alguna situación, se les puede ir a buscar o llevarles lo que necesiten.
15. ¿Qué queremos hacer todos los que pertenecemos a la organización de Jehová?
Todos queremos aprovechar al máximo nuestro grupo para el servicio del campo, ya que nos ayuda a trabajar unidos en la predicación de las buenas noticias del Reino y a alabar a Jehová con todo nuestro corazón.
Así contribuimos a la obra que realiza la organización de Jehová, tanto en la parte celestial, donde están los ángeles fieles, como en la parte terrestre, donde están sus siervos.
COMENTARIOS ADICIONALES
Por lo tanto, aprovechemos al máximo nuestro grupo para el servicio del campo, que tanto nos ayuda a alabar a Jehová con todo nuestro corazón.
La relación entre el Salmo 112:1 y los grupos para el servicio del campo es que precisamente los grupos están hechos para facilitar las cosas en todos los sentidos. Aunque hemos visto que también hay otros beneficios, el principal es alabar a Jehová. Y es allí donde vamos a recibir la ayuda más inmediata.
¿QUÉ RESPONDERÍA?
¿Cómo cuidan el superintendente de grupo y su auxiliar de los publicadores que tienen asignados?
El superintendente de grupo y su auxiliar cuidan de los publicadores de varias maneras. Se interesan personalmente por cada uno, se mantienen en contacto con ellos y les brindan apoyo espiritual, emocional y práctico.
También los ayudan a participar al máximo en la predicación, saliendo a predicar con el grupo y de manera individual para animarlos y capacitarlos. Si el superintendente no puede atender al grupo en alguna ocasión, se asegura de que su auxiliar u otro publicador capacitado lo haga.
Además, ayudan a los varones bautizados a progresar espiritualmente mediante felicitaciones sinceras, consejos bíblicos y capacitación, con el objetivo de que puedan cumplir los requisitos para recibir más responsabilidades en la congregación.
COMENTARIOS ADICIONALES
Lo demuestran cuando se esfuerzan por conocer bien al rebaño, por interesarse por las ovejas y también por ayudar a los hermanos a desarrollar su máximo potencial en la predicación y en la congregación.
¿De qué formas podemos apoyar a nuestro grupo?
Podemos apoyar a nuestro grupo de tres maneras principales:
Estando presentes: Participando regularmente en la predicación con los hermanos, ya que así podemos animarnos unos a otros. Si nuestras circunstancias nos dificultan asistir, podemos buscar otras formas de participar, como ajustar nuestro horario, conectarnos por videoconferencia o predicar por carta o teléfono.
Siendo hospitalarios: Podemos contribuir a que haya un ambiente de cariño mostrando hospitalidad. Por ejemplo, podemos ofrecer nuestro hogar como punto de encuentro, compartir una comida sencilla o buscar oportunidades para conocer mejor a los hermanos.
Tomando la iniciativa: Podemos buscar maneras de mejorar nuestra forma de predicar y enseñar. Para ello, podemos pedir ayuda a un precursor, a un publicador experimentado o al superintendente de grupo.
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Hemos visto tres ideas principales: estar presentes en la predicación, ser hospitalarios y tomar la iniciativa, ya sea que ofrezcamos ayuda o que la pidamos cuando la necesitemos.
¿Cuáles son los beneficios de pertenecer a un grupo?
Obtenemos beneficios espirituales, emocionales y prácticos. En sentido espiritual, recibimos ánimo y pastoreo, mejoramos nuestra forma de predicar y enseñar, y los hermanos bautizados pueden recibir capacitación para asumir más responsabilidades en la congregación.
En sentido emocional, estrechamos nuestra amistad con los hermanos al predicar juntos. Además, los grupos pequeños facilitan que quienes son tímidos puedan hacer amistades. Cuando enfrentamos una enfermedad, la pérdida de un ser querido u otra situación difícil, podemos contar con el apoyo y el cariño de nuestros hermanos.
Y en sentido práctico, cuando ocurren emergencias, desastres naturales, problemas de salud, persecución o dificultades económicas, podemos recibir ayuda concreta. Los hermanos pueden colaborar para atender necesidades como alimentos, agua, alojamiento, ropa o asistencia médica.
COMENTARIOS ADICIONALES
Recibimos beneficios espirituales, emocionales y prácticos. Pertenecer a un grupo nos permite progresar espiritualmente, fortalecer nuestras amistades y contar con el apoyo de una verdadera familia espiritual.
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