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Ilustraciones Teocráticas para Nuestro Ministerio, Tema: «APOYO MUTUO»

«APOYO MUTUO»

1) El rugido cercano de un león en la sabana africana quizá haga que los antílopes salgan corriendo a toda velocidad para ponerse a salvo. Sin embargo, los elefantes son un ejemplo de apoyo mutuo. El libro Elephants—Gentle Giants of Africa and Asia (Los elefantes: mansos gigantes de África y Asia) explica: “Una estrategia defensiva muy común en una manada típica es formar un círculo, con los cuerpos de los adultos en la parte exterior de modo que los pequeños queden protegidos en el interior”. Ante tal muestra de fortaleza y cooperación, los leones rara vez atacan a los elefantes, ni siquiera a los jóvenes.

16 Cuando Satanás y sus demonios nos amenazan, nosotros también debemos mantenernos juntos, hombro a hombro con los hermanos que están sólidos en la fe. Pablo reconoció que algunos cristianos habían sido “un socorro fortalecedor” para él durante su encarcelamiento en Roma (Colosenses 4:10, 11). El término griego traducido “socorro fortalecedor” aparece una sola vez en las Escrituras Griegas Cristianas. Según el Diccionario Expositivo de Palabras del Nuevo Testamento, de Vine, “una forma verbal de este vocablo significa medicinas que alivian la irritación”. Como un bálsamo, el apoyo de siervos de Jehová maduros alivia el dolor provocado por el sufrimiento emocional o físico. (w04 15/9 pág. 13 párrs. 15-16)

16 Cuando Satanás y sus demonios nos amenazan, nosotros también debemos mantenernos juntos, hombro a hombro con los hermanos que están sólidos en la fe. Pablo reconoció que algunos cristianos habían sido “un socorro fortalecedor” para él durante su encarcelamiento en Roma (Colosenses 4:10, 11). El término griego traducido “socorro fortalecedor” aparece una sola vez en las Escrituras Griegas Cristianas. Según el Diccionario Expositivo de Palabras del Nuevo Testamento, de Vine, “una forma verbal de este vocablo significa medicinas que alivian la irritación”. Como un bálsamo, el apoyo de siervos de Jehová maduros alivia el dolor provocado por el sufrimiento emocional o físico. (w04 15/9 pág. 13 párrs. 15-16)

2) En el mar reinaba la tranquilidad, turbada tan solo por el alboroto de las aves que anunciaban que algo sucedía en las profundidades. Comenzaron a surgir burbujas que fueron trazando un aro de color blanco. Poco después aparecieron dos moles oscuras en las claras aguas del redondel. Eran dos ballenas jorobadas que emergían con sus barbadas bocas abiertas de par en par. Una vez en la superficie, cerraban sus enormes mandíbulas, emitían su peculiar chorro y se sumergían para repetir el espectáculo.

Aquellos dos cetáceos actuaban en equipo para acorralar y consumir grandes cantidades de kril, crustáceos parecidos a los camarones. Como si ejecutaran un baile subacuático, estos mamíferos de 40 toneladas se zambullían bajo el kril y nadaban en un círculo pequeño, al tiempo que liberaban el aire por sus espiráculos (orificios de respiración). Con esta ingeniosa maniobra formaban una “red” de burbujas en torno a sus presas. Luego ascendían verticalmente por en medio de la “red” y se daban el gran banquete con ellas.

Si nos dirigimos a las llanuras de África, veremos que impalas y babuinos suelen trabajar juntos. “Ambas especies han establecido un sistema para alertarse mutuamente”, indica la revista Scientific American. Con el agudo olfato del impala y la excelente vista del simio, difícilmente se acercará algún depredador sin ser detectado. Otra sociedad similar es la que han creado los avestruces, que gozan de una magnífica vista, y las cebras, dotadas de un fino oído.

Y estos no son más que algunos de los innumerables ejemplos de cooperación en los ecosistemas. Ciertamente, observamos el apoyo mutuo en todos los niveles, desde la vida microscópica hasta la humana, y entre especies semejantes o totalmente diferentes. Hace miles de años, un estudiante de la naturaleza, el rey Salomón, reparó en la humilde hormiga y escribió: “Vete donde la hormiga, oh perezoso; mira sus caminos y hazte sabio. Aunque no tiene comandante, oficial ni gobernante, prepara su alimento aun en el verano; ha recogido su abastecimiento de alimento aun en la siega” (Proverbios 6:6-8). Las hormigas son un magnífico ejemplo de colaboración, laboriosidad y orden. Suelen aunar esfuerzos para arrastrar hasta su hogar objetos mucho mayores que ellas. Algunas hasta ayudan a los miembros heridos o fatigados de su colonia para que consigan regresar al hormiguero. En vista de estos detalles, no es de extrañar que Salomón nos las pusiera como modelo digno de imitar.( g05 8/9 págs. 3-4)

Recopilatorio de varias publicaciones publicada por Watchtower Bible and Tract Society of New York, Inc.

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