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Seamos Mejores Maestros, 29 Marzo 4 Abril 2021, Discurso, Lección 8, Asignación Preparada.

Discurso (5 mins.): w15 15/5 15 párrs. 5, 6. Título: ¿Cuál es la diferencia entre el orgullo bueno y el malo? (th lec. 8).

El orgullo es necesario para todas las personas y es bueno que lo sintamos cada determinado tiempo de una forma especial. ¿Por qué? Si buscamos la definición de “orgullo” en el diccionario o por internet podemos encontrar dos acepciones, una de ellas lo define como: “Sentimiento de satisfacción hacia algo propio o cercano a uno que se considera de meritorio”. Nos sentimos muy bien por el trabajo que hemos hecho, ha sido un buen trabajo y ahora estamos orgullosos. Hemos visto el fruto de nuestro trabajo por tantos años y estamos felices y nos sentimos orgullosos, por lo que hemos conseguido, por lo que tenemos o por lo que han conseguido allegados a nosotros.




No es un mal sentimiento, todo lo contrario, es muy bueno en su justa medida, nos da las energías, el impulso y la confianza que necesitamos para dar el siguiente paso. Porque siempre hay un siguiente paso. Como humanos imperfectos que somos, por muy orgullosos que estemos de algo que hemos hecho, es imposible que haya sido perfecto, porque tal cosa no existe en la Tierra, y es por eso, que ese orgullo que tenemos en ese momento tenemos que canalizarlo para seguir mejorando en aquello de lo que estamos orgullosos.

La Biblia ha animado con orgullo a hermanos que han conseguido sus metas o que han superado situaciones personales de las cuales son motivos para sentirse orgulloso. Leamos 2 Tesalonicenses 1:4: “Por eso, nosotros mismos hablamos con orgullo de ustedes en las congregaciones de Dios debido al aguante y la fe que demuestran en medio de toda la persecución y las dificultades que están soportando.”

¿Hemos notado? Están orgullosos por todo el trabajo que realizan día a día. No obstante, este aguante y fe se tiene que seguir manteniendo, porque las pruebas y la persecución no termina al escuchar esas palabras de orgullo. El día a día sigue, y nuestro trabajo también, no hay tiempo para acomodarse.

Pongamos un ejemplo muy sencillo. Un hijo decide realizar el precursorado auxiliar, nos sentimos muy orgullosos de que haya tomado esa decisión y de todo el trabajo y esfuerzo que haya hecho. Pero, ¿se acaba aquí? ¿Ya lo ha hecho todo, ya lo sabe todo, ya es un maestro perfecto, ha alcanzado lo máximo que puede dar?. No es cierto, que si trabaja un poco más, se esfuerza un poco más, hace más ajustes… ¿podría convertirse en precursor o precursora regular? Si así ocurre, volveremos a sentir orgullo por él y así se lo mostraremos. Pero, ¿acaba aquí? Nuestro hijo puede canalizar ese orgullo para obtener la fuerza y motivación suficiente para convertirse quizás… ¿en precursor especial? ¿servir en un sitio de necesidad? ¿participar en algún ámbito de la obra, como la construcción de salones?

Si así lo hace, es un ejemplo muy bueno de que el orgullo ayuda mucho a canalizar sus fuerzas, energías y sentimientos para mejorar día a día y dar más y mejor de sí mismo. ¿Cuál es el doble filo del orgullo? Cuando se define sobre nosotros con la segunda acepción que podemos encontrar de esta palabra, que dice: “Exceso de estimación hacia uno mismo y hacia los propios méritos por los cuales la persona se cree superior a los demás”.

Notamos dos aspectos importantes de esta definición, la primera: “exceso” y la segunda “la persona se cree superior a los demás”. Leamos ahora Salmo 141:5, allí leemos: “Si me golpeara alguien justo, sería un gesto de amor leal; si me reprendiera, sería como aceite sobre mi cabeza, que mi cabeza jamás rechazaría”.

Siguiendo el ejemplo que hemos puesto. Nuestro hijo, precursor auxiliar, se siente muy feliz con lo que está haciendo y sabe que está haciendo un muy buen trabajo. Ahora un precursor regular, le encomia por el gran trabajo que está haciendo, se siente muy orgulloso por ver lo que está haciendo nuestro hijo, y quiere darle una serie de pautas para que siga mejorando y avanzando y sentirse aún más orgulloso. Pero ahora, nuestro hijo, le sienta mal y no hace caso a esos consejos porque cree que eso ya lo sabe, que ya lo hace y que incluso lo hace mejor que el hermano precursor regular. ¿Es eso cierto? ¿Cómo ha canalizado en su interior el orgullo que tiene de sí mismo por lo que está haciendo?

En este caso, el orgullo que tiene nuestro hijo en su corazón lo está definiendo como esta segunda acepción donde se cree superior a los demás, quiénes… no le han dicho que esté trabajando mal, sino cómo podría mejorar y hacerlo aún mejor. Este orgullo no lo está canalizando para mejorar día a día y esforzarse más, sino para creerse perfecto, ¿y qué dijimos sobre ello? La perfección no existe en este sistema. ¿Y qué dice la Biblia sobre esto? Ezequiel 33:28: “Convertiré esta tierra en un desierto completamente desolado y acabaré con su arrogancia y su orgullo.”

Hermanos el orgullo es como un arma de doble filo, donde podemos canalizarlo para alabar y honrar el nombre de Dios, o donde se canaliza como soberbia tal como Satanás quiere ver a cristianos arrogantes y altaneros. De seguro, que usaremos nuestro orgullo de la forma correcta, de la primera forma, para alabar y honrar a Jehová.

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