Queridos hermanos, si pensamos en las personas que han dejado una huella positiva en nuestra vida, seguramente recordaremos a algún buen maestro. No solo a alguien que nos transmitió información o conocimientos, sino a alguien que nos ayudó a tomar mejores decisiones y a ver la vida desde una perspectiva diferente.
Hace unos 2.000 años vivió en la tierra el maestro más grande de todos los tiempos: Jesús de Nazaret. Lo que hacía de Jesús un maestro extraordinario no eran solamente sus palabras, sino la manera en que llegaba al corazón de las personas. Él conocía perfectamente la naturaleza humana. Sabía lo que nos preocupa, lo que nos causa dolor y lo que realmente necesitamos para ser felices.
Por eso, sus consejos siguen teniendo valor hoy. Aunque han pasado muchos años, los problemas que enfrentamos los seres humanos siguen siendo muy parecidos: necesitamos llevarnos bien con los demás, superar heridas emocionales y manejar nuestras preocupaciones.
En esta ocasión analizaremos tres consejos de Jesús registrados en el Sermón del Monte y veremos por qué siguen funcionando.
El secreto de las buenas relaciones, la regla de oro
En el Sermón del Monte, Jesús dio un consejo muy conocido que hoy se conoce como la Regla de Oro.
VAMOS A LEER MATEO 7:12
“Por eso, hagan por los demás todo lo que les gustaría que hicieran por ustedes. De hecho, en eso se resumen la Ley y los Profetas.”
Algo interesante es que Jesús no dijo simplemente: “No traten mal a los demás”. Él fue más allá. Enseñó que debemos tomar la iniciativa: hacer primero el bien.
Pensemos en la vida diaria. Muchas veces esperamos que los demás sean amables con nosotros antes de demostrar amabilidad. Esperamos que nos respeten antes de mostrar respeto. Esperamos que nos escuchen antes de escuchar.
Pero Jesús enseñó un camino diferente. Si queremos que nuestro cónyuge, nuestros familiares o nuestros compañeros sean comprensivos con nosotros, podemos comenzar siendo comprensivos nosotros. Si queremos recibir respeto, podemos dar respeto. Si queremos que nos traten con amor, podemos ser los primeros en mostrar amor.
Imaginen cómo cambiarían nuestras familias y nuestras congregaciones si cada uno aplicara este consejo todos los días. Sin duda, tendríamos relaciones más fuertes y un ambiente más agradable.
El camino hacia la paz mental, el perdón
Sin embargo, Jesús sabía que aunque intentemos hacer lo correcto, vivimos en un mundo imperfecto. A veces las personas nos lastiman, incluso aquellas que queremos mucho. Por eso, otro de sus consejos fue sobre el perdón.
VAMOS A LEER MATEO 6:14, 15
“Porque, si ustedes les perdonan a otros sus ofensas, su Padre celestial también los perdonará a ustedes. 15 Pero, si no les perdonan sus ofensas a los demás, su Padre tampoco perdonará las ofensas de ustedes.”
Jesús no enseñó a perdonar porque el daño no importe o porque debamos ignorar lo que ocurrió. Más bien, enseñó que el perdón nos libera de una carga que puede afectar nuestra paz.
Guardar resentimiento es como cargar una mochila muy pesada esperando que otra persona se canse. Al final, el que lleva el peso somos nosotros.
El perdón no cambia el pasado, pero sí puede cambiar nuestro presente. Nos ayuda a recuperar la tranquilidad y a mantener una buena relación con Jehová.
Por eso, cuando alguien nos haga daño, podemos preguntarnos: “¿Quiero seguir llevando esta carga o quiero recuperar la paz que viene de perdonar?”.
El remedio contra la ansiedad, vivir el presente
Jesús también entendía que los seres humanos tenemos la tendencia a preocuparnos demasiado por el futuro. Por eso nos dio este consejo:
VAMOS A LEER MATEO 6:34
“Así que nunca se angustien por el día siguiente, porque el día siguiente traerá sus propias preocupaciones. Bastante hay con los problemas de cada día.”
Jesús no quiso decir que no debemos planificar. La planificación es importante. Lo que enseñó es que no debemos permitir que las preocupaciones del futuro nos roben la paz del presente. Muchas veces sufrimos por cosas que todavía no han ocurrido. Pensamos en problemas que quizás nunca lleguen.
Cuando la ansiedad nos abrume por la salud, las responsabilidades o las dificultades del mañana, podemos preguntarnos: “¿Puedo resolver ese problema hoy?”. Si la respuesta es no, entonces podemos confiar en Jehová y concentrarnos en hacer lo mejor que podamos en este día.
Conclusión
Queridos hermanos, los consejos de Jesús no son ideas antiguas ni simples palabras bonitas. Son consejos prácticos, llenos de amor y diseñados para ayudarnos en la vida diaria.
La regla de oro mejora nuestras relaciones.
El perdón protege nuestra paz mental.
Y vivir un día a la vez nos ayuda a controlar la ansiedad.
Jesús demostró que fue, es y seguirá siendo el Gran Maestro. Esforcémonos por aplicar sus enseñanzas y así comprobaremos por nosotros mismos que, aunque hayan pasado muchos años, sus consejos siguen siendo prácticos y siempre funcionan.