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Tesoros de la Biblia, “El año del Jubileo y la futura libertad” , Discurso, 25-31 Enero 2021.

 

 

“El año del Jubileo y la futura libertad” (10 mins.)

El año del Jubileo tenía una repercusión muy importante y una gran significado para muchos israelitas. Un momento de gran felicidad para los esclavos israelitas y para sus familias que volverían a estar juntos, los esclavos israelitas se reencuentran con sus familias en sus tierras. El año del Jubileo refleja la justicia y la libertad de Dios, del libertador Jehová. Jehová es un Dios de justicia, los israelitas lo sabían profundamente ya que fueron liberados de la esclavitud a la que estaban sometidos en Egipto por parte del faraón, los salvó, los rescató y les proveyó de tierras. El año del Jubileo es un año de libertad, de la futura libertad de ciertos israelitas que vivían en esclavitud o servidumbre.

Este acontecimiento o festividad evitaba que las deudas que pudiesen tener y la pobreza en la que se encontraban no durará para toda la vida, como hemos dicho, a Jehová no le gusta la opresión, es un Dios de libertad y así siempre lo ha demostrado con su pueblo. La ley permitía que una persona pudiera estar a cargo de otra que sería su amo y trabajase para él, si esta persona lo necesitaba, era pobre y no tenía recursos para mantenerse ni a él ni a su familia, por lo que podía servir para otras quién lo mantenía y recompensaba su trabajo. No obstante, esta relación esclavo y amo no podía ser duradera sino que tenía un tiempo determinado, luego el esclavo israelita sería libre y volvería a su tierra con su familia. Éxodo 21:2 dice: “Si compras un esclavo hebreo, él trabajará seis años como esclavo, pero el séptimo año será puesto en libertad sin tener que pagar nada”.

Jehová liberó a los israelitas de la esclavitud de Egipto y les dijo, como podemos ver en Deuteronomio 15:4,5 que nadie entre ellos llegaría a ser pobre porque Jehová sin falta los bendecirá en la tierra que les dará en propiedad como herencia. Esto es, solamente si obedecen estrictamente la voz de Jehová y cumplen al pie de la letra con todos los mandamientos que estableció. Sin embargo, si un hombre caía en la pobreza, como hemos dicho antes, la ley permitía venderse en esclavitud para satisfacer sus necesidades personales y las de su familia, durante este periodo de tiempo limitado. Más allá de esta Ley y la decisión que acabamos de citar en Éxodo 21:2. 

El año del Jubileo, significaba la expresión máxima de libertad en aquella época para sus habitantes, toda persona quedaba libre y sin deudas tal como menciona Levítico 25:10 que vamos a leer dirijámonos por favor al versículo 10  del capitulo 25 de Levítico, si lo encontró acompáñeme con la lectura por favor dice así:  Tienen que santificar el año 50 y proclamar libertad en la tierra para todos sus habitantes. Será un Jubileo para ustedes, y cada uno de ustedes recobrará su propiedad y cada uno de ustedes volverá con su familia.




Según el texto leído hemos visto, en la primera parte del versículo que se habla de la libertad de todos sus habitantes. Y en la segunda parte, no solo habla de esta libertad, sino que cada uno de ustedes recobrará su propiedad y cada uno de ustedes volverá con su familia. ¡Qué momento tan emocionante para los que fueron esclavos y sus familias! ¡Qué emocionante reencuentro!. Esto es así, porque la tierra no podía venderse a perpetuidad, como hemos mencionado anteriormente, en Deuteronomio 15:4,5. La propiedad de la tierra la conserva la misma familia generación tras generación.

Cuando la tierra se “vendía” lo que se estaba haciendo era un arrendamiento, es decir, un alquiler de la tierra. Y el valor de la misma se calculaba de forma justa y siguiendo unos criterios justos, coherentes y claros. Leamos Levítico 25:15. Dice así: “El que le compra algo a su prójimo debe tener en cuenta el número de años que han pasado desde el Jubileo, y el que vende debe tener en cuenta los años que quedan de cosechas.”

Y ¿Esto quiere decir?, que este “acuerdo de venta” o de alquiler o de cesión de la tierra, tenía que velar en dos sentidos, tanto por el vende como por el que compra, para calcular el valor justo del terreno. El valor de la tierra sería establecido por el valor de las cosechas que produciría y durante cuántos años se producirían estas cosechas hasta el siguiente Jubileo, y ese sería el precio de compra. Una vez llega el siguiente Jubileo, el contrato de arrendamiento habrá terminado y la propiedad de uso volverá a la familia (salvo que la tierra se hubiera recobrado antes del Jubileo). Por tanto, como dice Levítico 25:15 que acabamos de leer. El comprador tiene que tener claro el número de años que han pasado desde el Jubileo. Y el vendedor, los años de cosecha que quedan.

Este reglamento también abarcaba a las casas, y se da un tratamiento diferente en caso de que se traten de casas que se encuentren en el campo o casa que se encuentren en una ciudad delimitada. Las que se situaban en el campo entraba dentro del “contrato” del arrendamiento de la tierra y en el caso de una casa en una ciudad amurallada, el derecho de recompra duraba 1 año. Y en el caso de las casas de los levitas este derecho de recompra era indefinido ya que los levitas no tenían ninguna herencia de tierra.

Con este cambio temporal en “la propiedad de la tierra” en manos de unos otros y el año 50 sabático del Jubileo, muchos israelitas y familias podían llegar a plantearse: ¿Qué vamos a comer en el séptimo año si no podemos sembrar ni recoger nuestras cosechas?”. Esta cuestión la encontramos en Levítico 25:20 y también la respuesta que da Dios, leamos Levítico 25:18-22. Dice así: Al cumplir mis estatutos y obedecer mis decisiones judiciales, vivirán seguros en la tierra.La tierra dará su fruto, y ustedes comerán hasta quedar satisfechos y vivirán seguros en ella. ”’Pero, si ustedes preguntaran “¿Qué vamos a comer en el séptimo año si no podemos sembrar ni recoger nuestras cosechas?”, sepan que yo les enviaré mi bendición en el sexto año y la tierra producirá suficiente cosecha para tres años. Entonces en el octavo año sembrarán y comerán de la cosecha vieja hasta el noveno año. Hasta que llegue la cosecha, ustedes comerán de lo viejo.

¿Este texto que nos enseña de Jehová?, Con el año del Jubileo y la futura libertad aprendemos mucho de Dios y nos enseña que Jehová siempre bendecía a su pueblo cuando obedecía la ley del Jubileo. Y lo sigue bendiciendo hoy día. La ley del Jubileo impedía que la nación cayera en pobreza y hambre, siempre habría fruto, la tierra siempre daba el fruto necesario para todos sus habitantes, aspecto que tristemente hoy día no se cumple en muchos territorios o países, en los que se ha producido dos tipos de estatus sociales, una clase social de personas muy ricas, que son una minoría de personas que concentran prácticamente en sus manos toda la riqueza mundial y en el otro extremo, una clase social que prácticamente no tienen nada para comer o directamente sufren hambre y pobreza y son más vulnerables a las enfermedades y por consiguiente, su esperanza de vida es mucho inferior a éste primer grupo o al resto de personas.

Ahora bien entonces podemos ver que los estatus sociales no existían , pues la ley del Jubileo no lo permitía y más que eso, aseguraba grandes beneficios, nadie se vería en una situación de decadencia física por la falta de productividad de su mala situación económica. Sino que todos, formarían parte con sus habilidades y talentos de una nación fuerte y siempre provista de lo que necesitaban. Israel disfrutaba de un gobierno y una prosperidad perfecta que una verdadera teocracia le permitía debido a lo que hemos leído y mencionado varias veces en Deuteronomio 15:4,5. Por lo que, mientras Israel se mantuviera obediente a la Palabra y los estatutos de Dios sería esta nación feliz.

¡Cuántas bendiciones a las que puede acceder una nación al obedecer a Dios! Pronto, llegará otro Jubileo, cuando los cristianos fieles que han obedecido estrictamente la voz de Jehová y seguido al pie de la letra sus mandamientos seamos liberados del pecado y la muerte, estemos seguros de ello, estemos seguros de Romanos 8:21, estemos seguros de que: “de que la creación misma también será liberada de la esclavitud a la corrupción y tendrá gloriosa libertad de los hijos de Dios”

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