TEXTO DIARIO, Lunes 12 de diciembre 2022, Si a alguno de ustedes le falta sabiduría, que se la pida constantemente a Dios (Sant. 1:5).

Examinemos las Escrituras todos los días 2022
Lunes 12 de diciembre
Si a alguno de ustedes le falta sabiduría, que se la pida constantemente a Dios (Sant. 1:5).
Antes de empezar a leer la Biblia, pidámosle ayuda a Jehová para sacarle provecho a lo que leemos. Por ejemplo, si estamos buscando consejos para solucionar un problema, pidámosle que nos ayude a encontrar en su Palabra principios que nos guíen (Filip. 4:6, 7). La capacidad de ver con la imaginación es un maravilloso regalo de Jehová. Para darle vida a un relato bíblico, imaginemos la escena y tratemos de vernos a nosotros mismos en el lugar del personaje principal. Intentemos ver las cosas que él vio y sentir las emociones que debió sentir. Luego meditemos, es decir, pensemos detenidamente en lo que leemos y en lo que esto nos puede enseñar. Nos ayuda a conectar ideas y a comprender mejor el tema. Leer la Biblia sin meditar es como mirar las piezas de un rompecabezas esparcidas en una mesa pero sin unirlas. Meditar nos ayuda a ver el cuadro completo. w21.03 15 párrs. 3-5.
¿A qué tipo de pruebas nos enfrentamos los siervos de Jehová?
¿ESTAMOS pasando por alguna prueba difícil? Tal vez algún hermano de la congregación nos ha hecho daño (Sant. 3:2). O es posible que nuestros compañeros de escuela o de trabajo se burlen de nosotros porque servimos a Jehová (1 Ped. 4:3, 4). ¿Y qué hay si alguien de nuestra familia está tratando de que dejemos de ir a las reuniones o de hablar con otros sobre nuestra fe? (Mat. 10:35, 36). Si la prueba nos está haciendo sufrir mucho, puede que nos sintamos tentados a tirar la toalla. Pero podemos estar seguros de que, ante cualquier problema que tengamos, Jehová nos dará tanto la sabiduría como las fuerzas para hacerle frente.
Según Romanos 15:4, ¿qué efecto puede tener en nosotros la lectura de la Palabra de Dios?
En su Palabra, Jehová nos ha dado explicaciones en detalle de cómo humanos imperfectos se enfrentaron a situaciones difíciles. Lo ha hecho para que aprendamos de ellos. Eso es lo que escribió el apóstol Pablo por inspiración en Romanos 15:4 (léalo). Leer estos relatos nos puede dar consuelo y esperanza. Pero, para ello, no basta con solo leer la Biblia. Debemos permitir que lo que leemos moldee nuestra forma de pensar y llegue a nuestro corazón. Cuando necesitemos ayuda para saber cómo lidiar con algún problema, podemos seguir este método: 1) orar, 2) imaginar, 3) meditar y 4) aplicar. A continuación, analizaremos en qué consiste cada uno de estos cuatro pasos.b Y, después, usaremos este método para aprender de dos relatos bíblicos: uno sobre el rey David y otro sobre el apóstol Pablo.
¿Por qué debemos aplicar lo que aprendemos?
Aplicar. Jesús dijo que, si no aplicamos lo que aprendemos, somos como un hombre que construye su casa sobre la arena. Trabaja duro, pero sus esfuerzos no sirven de nada. ¿Por qué? Porque, cuando lleguen las tormentas y las inundaciones, la casa se vendrá abajo (Mat. 7:24-27). De manera parecida, si oramos, imaginamos y meditamos pero no aplicamos lo que aprendemos, nuestros esfuerzos no habrán servido de nada. Cuando lleguen las pruebas o la persecución, nuestra fe no será lo bastante fuerte. Por otro lado, si estudiamos y aplicamos lo que aprendemos, tomaremos mejores decisiones, tendremos más paz y nuestra fe se fortalecerá (Is. 48:17, 18). Sigamos estos cuatro pasos para ver qué podemos aprender de un relato sobre el rey David.
¿Qué podemos hacer para que Jehová nos ayude?
Orar. Teniendo presente el relato, contémosle a Jehová de manera específica cómo nos sentimos por que nos hayan tratado mal (Sal. 6:6-9). Después, pidámosle que nos ayude a encontrar los principios que nos muestren qué hacer.
¿Cómo resumiría el relato de David y Absalón?
Imaginar. Pensemos en lo que nos cuenta este relato e imaginemos cómo le afectó todo esto al rey David. Su hijo Absalón se esforzó durante años por ganarse el cariño de la gente (2 Sam. 15:7). Cuando pensó que era el momento oportuno, envió espías por todo Israel a fin de preparar al pueblo para aceptarlo como rey. Llegó a convencer de que se uniera a la rebelión a Ahitofel, que era amigo íntimo y consejero de David. Entonces Absalón se autoproclamó rey y trató de capturar y matar a David, que tal vez estaba gravemente enfermo en ese momento (Sal. 41:1-9). Cuando David se enteró de todo, huyó de Jerusalén. Finalmente, el ejército de Absalón se enfrentó a los hombres leales a David. El ejército rebelde perdió, y Absalón fue asesinado.
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