TEXTO DIARIO, De hoy Lunes 22 de agosto del 2022

Examinemos las Escrituras todos los días 2022
Lunes 22 de agosto del 2022
Somos colaboradores de Dios. Ustedes son el campo de Dios que él está cultivando (1 Cor. 3:9).
¿Predicamos en un territorio en el que no es fácil encontrar a las personas en sus casas o conseguir que nos escuchen? Si eso nos desanima, ¿qué podemos hacer para mantener o incluso aumentar nuestra alegría? Es importante tener el punto de vista correcto sobre el ministerio. ¿Qué significa esto? Tengamos presente que lo más importante es proclamar el nombre de Dios y el Reino. Jesús dejó claro que pocas personas encontrarían el camino que lleva a la vida (Mat. 7:13, 14). Por otro lado, al predicar tenemos el honor de colaborar con Jehová, Jesús y los ángeles (Mat. 28:19, 20; Apoc. 14:6, 7). Además, es Jehová quien trae a su organización a quienes desean servirle (Juan 6:44). Así que puede ser que una persona no escuche el mensaje ahora pero sí lo haga la próxima vez que hablemos con ella. Una hermana llamada Deborah dice: “El desánimo puede ser un arma muy poderosa en manos de Satanás”. Pero Satanás y sus armas no tienen ninguna posibilidad contra Jehová. w20.12 26 párr. 18; 27 párrs. 19, 21
¿Cómo nos animan Salmo 41:3 y 94:19?
Busquemos la ayuda de Jehová. No es fácil mantener una actitud positiva cuando uno está enfermo, sobre todo si se trata de una enfermedad crónica. Claro, Jehová no nos va a curar hoy día de manera milagrosa, pero lo que sí hace es consolarnos y darnos las fuerzas que necesitamos para aguantar (lea Salmo 41:3; 94:19). ¿Cómo lo hace? Tal vez impulse a algunos hermanos a ofrecerse para ayudar con algunas compras o tareas del hogar. También puede impulsar a nuestros hermanos a orar con nosotros. Incluso puede hacer que recordemos ideas consoladoras de su Palabra, como la maravillosa esperanza de disfrutar de una vida perfecta sin dolor ni enfermedades en el nuevo mundo (Rom. 15:4).
¿Qué ayudó a Isang a seguir adelante después de su accidente?
Isang, que vive en Nigeria, quedó paralítico tras un accidente, y un doctor le dijo que nunca más podría volver a caminar. Él admite: “Tenía el corazón destrozado y estaba hundido en el desánimo”. ¿Qué lo ayudó a salir del hoyo? Explica: “Mi esposa y yo nunca dejamos de orar a Jehová y de estudiar su Palabra. Además, estábamos decididos a mostrar gratitud por las cosas buenas que tenemos, entre ellas la esperanza de vivir en el nuevo mundo de Dios”.
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