TEXTO DIARIO, De hoy Sábado 2 de abril del 2022

Examinemos las Escrituras todos los días 2022
Sábado 2 de abril del 2022
Miren, los campos están blancos, listos para la cosecha (Juan 4:35).
¿Pensamos que las personas a quienes predicamos son como el grano que está listo para la cosecha? En ese caso, sucederán tres cosas. Primero, predicaremos con más sentido de urgencia. Como la época de la cosecha tiene una duración limitada, no hay tiempo que perder. Segundo, nos sentiremos felices al participar con empeño en esta labor. La Biblia dice: “La gente se alegra en el tiempo de la cosecha” (Is. 9:3). Y, tercero, veremos a cada persona como un futuro discípulo, así que adaptaremos nuestra presentación al tema que le interese. Jesús no pensó que los samaritanos fueran un caso perdido, como quizás habrían pensado sus seguidores. Más bien, los vio como futuros discípulos. Así es como debemos ver a las personas de nuestro territorio. El apóstol Pablo nos puso un excelente ejemplo a este respecto. Él conocía un poco las creencias de quienes lo escuchaban, comprendía lo que les interesaba y los veía como futuros discípulos de Jesús. w20.04 8, 9 párrs. 3, 4
De acuerdo con Hechos 14:14-17, ¿Cómo predicó Pablo de manera atrayente a los habitantes de Listra?
(Lea Hechos 14:14-17). Pablo se fijaba en lo que les interesaba a sus oyentes y adaptaba su presentación. Por ejemplo, la multitud a la que predicó en Listra sabía poco o nada de las Escrituras. Así que Pablo habló de cosas que les resultaban familiares, como las cosechas abundantes y la alegría de vivir. Usó palabras y ejemplos fáciles de entender.
¿Qué podemos hacer para averiguar lo que le interesa a una persona y adaptar nuestra presentación?
Tratemos de saber lo que les interesa a las personas de nuestro territorio y adaptemos nuestra presentación. ¿Cómo podemos averiguar lo que le interesa a una persona al acercarnos a ella o a su casa? De nuevo, seamos observadores. Quizás esté trabajando en el jardín, leyendo un libro, reparando un vehículo o haciendo cualquier otra cosa. Si lo vemos apropiado, podemos empezar la conversación hablando de lo que está haciendo (Juan 4:7). Hasta la ropa de la persona nos puede decir algo sobre ella: su nacionalidad, a qué se dedica o su equipo deportivo favorito. Un hermano llamado Gustavo dice: “Empecé una conversación con un joven de 19 años que llevaba en la camiseta la imagen de un cantante famoso. Le pregunté algo sobre su camiseta, y me dijo por qué le gustaba ese cantante. Aquella conversación resultó en un curso bíblico, y el joven es ahora uno de nuestros hermanos”.
¿Cómo podemos ofrecer un curso bíblico de forma atrayente?
Cuando le ofrezcamos a alguien un curso de la Biblia, hagámoslo de manera atractiva. Expliquémosle cómo le beneficiará personalmente (Juan 4:13-15). Por ejemplo, una mujer que mostró interés hizo pasar a su casa a una hermana llamada Hester. Cuando la hermana vio en la pared un diploma que indicaba que la mujer era profesora de Pedagogía, destacó que nosotros también enseñamos mediante cursos bíblicos y nuestras reuniones. La mujer aceptó estudiar la Biblia, fue a una reunión al día siguiente y poco después asistió a una asamblea de circuito. Al cabo de un año, se bautizó. Preguntémonos: “¿Qué les interesa a las personas a las que revisito? ¿Puedo explicarles de una forma atrayente en qué consiste nuestro programa de cursos bíblicos?”.
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