TEXTO DIARIO, Viernes 16 de diciembre, Si a alguno de ustedes le falta sabiduría, que se la pida constantemente a Dios (Sant. 1:5).

Examinemos las Escrituras todos los días 2022
Viernes 16 de diciembre
Si a alguno de ustedes le falta sabiduría, que se la pida constantemente a Dios (Sant. 1:5).
¿Cómo deberíamos reaccionar si nos parece que Jehová no contesta nuestras oraciones en el momento? Santiago dice que sigamos orando “constantemente a Dios”. Jehová no se va a molestar ni enojar con nosotros porque le pidamos una y otra vez sabiduría para aguantar las pruebas. Al contrario, nuestro Padre celestial nos la dará generosamente (Sal. 25:12, 13). Él está al tanto de nuestras pruebas, se compadece de nosotros y quiere ayudarnos. ¿Verdad que eso nos hace felices? Ahora bien, ¿cómo nos da sabiduría Jehová? Por medio de su Palabra (Prov. 2:6). Para conseguirla, tenemos que estudiar la Biblia y las publicaciones basadas en ella. Sin embargo, no basta con acumular conocimiento. Tenemos que seguir los consejos de Jehová en nuestra vida. Santiago dijo: “Pongan en práctica la palabra y no se limiten a oírla” (Sant. 1:22). Cuando aplicamos los consejos de Dios, nos convertimos en personas más pacíficas, razonables y misericordiosas (Sant. 3:17). Estas cualidades nos ayudan a hacer frente a cualquier prueba sin perder la alegría. w21.02 8:10, 11.
¿Qué pasó poco después de que Santiago llegara a ser discípulo de Jesús?
Poco después de que Santiago, el medio hermano de Jesús, llegara a ser discípulo, se desató una oleada de oposición contra los cristianos en Jerusalén (Hech. 1:14; 5:17, 18). Y, cuando el discípulo Esteban fue asesinado, muchos cristianos huyeron de la ciudad y “fueron esparcidos por las regiones de Judea y Samaria”. Algunos de ellos llegaron hasta Chipre y Antioquía (Hech. 7:58-8:1; 11:19). No podemos ni imaginarnos las dificultades a las que se enfrentaron estos discípulos. Aun así, siguieron predicando las buenas noticias con entusiasmo allá donde fueron, y se formaron congregaciones por todo el Imperio romano (1 Ped. 1:1). Pero los problemas de los primeros cristianos no habían hecho más que empezar.
¿Qué otros problemas tuvieron que aguantar los primeros cristianos?
Los primeros cristianos tuvieron que aguantar diferentes problemas. Por ejemplo, alrededor del año 50, el emperador romano Claudio ordenó que todos los judíos salieran de Roma. Esto obligó a los judíos que se habían hecho cristianos a abandonar sus casas y mudarse a otros lugares (Hech. 18:1-3). Alrededor del año 61, el apóstol Pablo escribió que sus hermanos habían sido expuestos públicamente a insultos, llevados a prisión y despojados de sus bienes (Heb. 10:32-34). Y, al igual que otras personas, los cristianos fueron víctimas de la pobreza y la enfermedad (Rom. 15:26; Filip. 2:25-27).
Según Lucas 6:22, 23, ¿por qué puede un cristiano sentirse feliz cuando se enfrenta a pruebas?
Muchas personas piensan que solo pueden ser felices si tienen buena salud, mucho dinero y una familia feliz. Pero la felicidad a la que Santiago se refería es parte del fruto del espíritu de Dios y no depende de las circunstancias en la vida (Gál. 5:22). A los cristianos nos hace verdaderamente felices saber que tenemos la aprobación de Jehová y seguir el ejemplo de Jesús (lea Lucas 6:22, 23; Col. 1:10, 11). Como una llama en un farol, protegida de la lluvia y el viento, la felicidad está protegida dentro de nuestro corazón. No se apaga cuando el dinero o la salud fallan. Y tampoco la extinguen las burlas o la oposición de la familia o de otros. Su brillo no disminuye, sino que aumenta, cuando algún enemigo trata de hacerla desaparecer. Las pruebas de fe que afrontamos confirman que somos verdaderos discípulos de Cristo (Mat. 10:22; 24:9; Juan 15:20). Con razón, Santiago pudo decir: “Cuando se encuentren con diversas pruebas, considérenlo un motivo de felicidad absoluta” (Sant. 1:2).
¿Qué efecto tienen las pruebas en nuestra fe?
Santiago da otra razón por la que los cristianos están dispuestos a pasar hasta por las pruebas más duras. Dice: “Su fe de calidad probada produce aguante” (Sant. 1:3). Las pruebas se pueden comparar al fuego que se usa para forjar una espada de acero. Cuando la espada se calienta y después se enfría, el acero se vuelve más fuerte. De manera parecida, cuando pasamos por pruebas, nuestra fe se fortalece. Por esta razón, Santiago pudo decir: “Dejen que el aguante complete su obra, para que ustedes sean completos y sanos en todos los sentidos” (Sant. 1:4). Al ver que las pruebas fortalecen nuestra fe, podemos aguantarlas con alegría.
En su carta, Santiago identifica algunos de los problemas que pueden robarnos la felicidad. ¿Cuáles son estos problemas, y cómo podemos solucionarlos?
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