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Examinando las Escrituras diariamente 2020

Viernes 6 de noviembre del 2020

¡No quitaré de mí mi integridad! (Job 27:5).

Como sabemos que somos imperfectos y que cometemos muchos errores, puede que nos preguntemos: “¿Debemos ser perfectos para ser íntegros?”. Claro que no. Jehová no se concentra en nuestras faltas. Su Palabra nos dice: “Si errores fuera lo que tú vigilas, oh Jah, oh Jehová, ¿quién podría estar de pie?” (Sal. 130:3). Él sabe que somos imperfectos y pecadores, y nos perdona con generosidad (Sal. 86:5). Además, Jehová conoce nuestras limitaciones y no espera de nosotros más de lo que podemos dar (Sal. 103:12-14). La clave para que seamos íntegros es el amor. El amor y la lealtad que le mostramos a Jehová por ser nuestro Padre celestial deben ser completos. Si nuestro amor se mantiene intacto pese a las pruebas, entonces somos íntegros (1 Crón. 28:9; Mat. 22:37). Sabemos que las normas divinas son justas y lo que más nos importa es agradar a nuestro Padre celestial. El amor a Jehová nos mueve a poner su criterio por encima de todo al tomar decisiones. Así demostramos que somos íntegros. w19.02 3 párrs. 4, 5.

POR QUÉ ES TAN IMPORTANTE QUE SEAMOS ÍNTEGROS

¿Por qué es tan importante que cada uno de nosotros sea íntegro? y ¿Cómo demostraron Adán y Eva que no eran íntegros?

¿Por qué es tan importante que cada uno de nosotros sea íntegro? Porque Satanás ha desafiado a Jehová y a cada uno de nosotros. En el jardín de Edén, ese ángel rebelde se convirtió en Satanás, que significa “Opositor”. Él manchó el buen nombre de Jehová dando a entender que es un gobernante malo, egoísta y corrupto. Por desgracia, Adán y Eva se pusieron del lado de Satanás y se rebelaron contra Dios (Gén. 3:1-6). Mientras vivían en Edén, habían tenido incontables oportunidades de fortalecer su amor por Jehová. Pero, cuando Satanás se rebeló, el amor que ellos sentían por Jehová no era completo o íntegro. Mucho tiempo después, en los días de Job, se planteó otra cuestión: ¿Habría seres humanos que fueran leales a Jehová por amor? En otras palabras, ¿son los seres humanos capaces de ser íntegros?

De acuerdo con Job 1:8-11, ¿cómo veía Jehová la integridad de Job, y cómo la veía Satanás?

Job vivió en la misma época en la que los israelitas estaban en Egipto. En aquel tiempo, no había ningún ser humano tan íntegro como él. Claro, era imperfecto y cometía errores, como todos nosotros. Pero Dios lo amaba por su integridad. Es probable que Satanás ya hubiera desafiado antes a Jehová afirmando que los seres humanos no son íntegros. Así que Dios le dijo que se fijara en Job. Su forma de vivir demostraba que Satanás era un mentiroso. Entonces, Satanás le exigió que lo dejara someter a prueba la integridad de Job. Jehová confiaba en su amigo Job, así que permitió que Satanás lo probara (lea Job 1:8-11).

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