BUSQUEMOS PERLAS ESCONDIDAS: 11-17-Agosto-2025, PROVERBIOS 26, Respuestas.

Busquemos perlas escondidas (10 mins.)

Pr 26:4, 5. ¿Por qué no se contradicen estos dos proverbios? (it-2 1143 párr. 4).

Responder a un tonto “conforme a su tontedad”, en el sentido de recurrir a sus pobres métodos de argumentación, pone al que lo hace a la altura de los razonamientos o modos de actuar erróneos del tonto. Por eso, el proverbio aconseja: “No respondas a nadie estúpido conforme a su tontedad”.

Por otra parte, Proverbios 26:4, 5 indica que puede ser provechoso responder “conforme a su tontedad”, en el sentido de analizar sus opiniones y exponer que son ridículas, mostrando que sus razonamientos llevan a conclusiones completamente diferentes a las que él mismo ha llegado.

COMENTARIOS ADICIONALES

Proverbios 26:4, 5 no se contradicen, sino que nos enseñan a usar buen juicio. A veces, lo sabio es no responder a un insensato para no rebajarnos a su nivel, y otras veces es necesario responderle para exponer la falta de lógica en sus palabras. Saber cuándo aplicar cada consejo requiere discernimiento.

Estos versículos nos enseñan que debemos actuar con discernimiento al enfrentarnos a la insensatez. A veces, el silencio o la no confrontación es la mejor respuesta, especialmente cuando responder podría empeorar la situación o dañar nuestro testimonio. Otras veces, es necesario hablar para exponer el error y evitar que el insensato continúe engañándose a sí mismo o a otros.

Cuando nos enfrentamos a personas insensatas, es fácil dejarse llevar por la frustración o el deseo de ganar una discusión. Sin embargo, responder con ira, sarcasmo o argumentos pobres nos hace igual de insensatos.

Hay ocasiones en las que es necesario confrontar la insensatez para evitar que el error se propague o cause daño. Esto debe hacerse con un espíritu de amor y corrección, no de venganza o arrogancia. Al exponer la insensatez, debemos enfocarnos en ayudar a la otra persona a ver su error, no en humillarla o ridiculizarla.

Estos versículos nos enseñan la importancia de usar sabiduría y discernimiento al responder a quienes razonan de manera insensata. Debemos controlar nuestro espíritu para no caer en discusiones inútiles, pero también estar listos para defender la verdad con claridad cuando sea necesario, siempre reflejando las cualidades de Jehová.

Estos dos proverbios pueden parecer contradictorios, pero en realidad se complementan. El primero dice que no debemos rebajarnos al nivel de la persona que se comporta de manera insensata; es decir, no debemos perder la calma ni actuar de manera similar a ella. Pero el segundo dice que sí debemos responder de manera que se le muestre que está equivocada, para que no se crea que tiene razón.

Debemos mantener la calma y la dignidad, pero también ser claros y directos cuando alguien está cometiendo errores. De esta manera, podemos ayudar a la persona a entender su error sin perder nosotros mismos la compostura. Es un equilibrio delicado, pero importante para manejar situaciones difíciles de manera efectiva.

Es importante recordar que aplicar estos proverbios en la vida diaria requiere discernimiento y sabiduría, ya que no siempre es fácil saber cuándo mantener la calma y cuándo responder de manera directa para corregir a alguien. La clave está en conocer a la persona y la situación, y actuar de manera que se logre el objetivo deseado sin causar daño o conflicto innecesario.

Los versículos no se contradicen porque ofrecen dos formas de actuar según lo que sea más sabio en cada caso. A veces es mejor no responder para evitar caer en discusiones necias, pero otras veces sí conviene responder para corregir al tonto o mostrar que está equivocado. La clave está en discernir cuándo callar y cuándo hablar, dependiendo del efecto que tendrá la respuesta.

No responder “conforme a su necedad” significa no rebajarse al nivel del necio usando sus mismos argumentos absurdos o su tono agresivo, para no parecerse a él. Responder “conforme a su necedad” significa exponer con sabiduría los errores del necio, mostrando las consecuencias absurdas de sus ideas para que él u otros vean su equivocación.

Proverbios 26:4, 5, no se contradicen porque aplican a situaciones distintas. A veces es mejor no responder para no igualar el razonamiento del insensato, y otras veces conviene responder para dejar en claro lo absurdo de su lógica. Estos versículos nos enseñan a usar discernimiento para decidir cuándo callar y cuándo hablar, con el fin de defender la verdad y fomentar la paz.

El versículo 4 nos advierte contra caer en el mismo patrón de razonamiento pobre del insensato al responder con el mismo tono o actitud, ya que corremos el riesgo de rebajarnos y perder credibilidad. Es, por tanto, una invitación a no entrar en discusiones inútiles.

El versículo 5 nos enseña que, en ciertos casos, es necesario responder para desenmascarar la falta de lógica en los argumentos de este tipo de personas, a fin de dejar al descubierto su falta de sabiduría y proteger a otros que podrían ser influenciados por sus razonamientos erróneos.

Estos versículos no se contradicen, sino que ilustran que cada situación requiere sabiduría. En el ministerio, por ejemplo, hay momentos en que es mejor guardar silencio ante una oposición terca y otros en que conviene responder con respeto para defender la verdad y ayudar a quienes escuchan.

¿Qué perlas espirituales ha encontrado en la lectura bíblica de esta semana?

Proverbios 26:2. Esto significa que, cuando las aves levantan el vuelo, lo hacen con un propósito —ya sea para alimentarse o huir—. De igual manera, la maldición que le sobreviene al estúpido tiene como causa su proceder insensato. Por lo tanto, es necesario tener cuidado al juntarse con ellos, para no acarrear también nosotros sus errores.

Proverbios 26:7. En tiempos antiguos, especialmente en ciudades construidas sobre montículos, a menudo era necesario bajar una escalera o un largo tramo de escalones para sacar agua de un pozo. Así como sería muy difícil que un cojo lograra subir agua desde ese tipo de pozo, es igual de improbable que una persona estúpida pronuncie palabras sabias y claras. Una persona estúpida que intente citar o aplicar un proverbio resulta tan torpe e ineficaz como un cojo que trata de subir agua por una escalera. Por lo tanto, prestar atención a sus palabras no tiene sentido.

Proverbios 26:10. Este proverbio muestra el daño que se puede causar cuando, desde una posición de responsabilidad, se asigna un determinado trabajo a una persona que no está capacitada para realizarlo. Por eso, es importante enseñar primero antes de delegar, y hacerlo con responsabilidad. Si actuamos así, lo haremos a la manera de nuestro Dios Jehová.

Proverbios 26:12. Las personas que se hacen “sabias a sus propios ojos” y se elevan por encima de los demás —incluso sobre Dios— son peores que el estúpido que, al menos, no intenta disimularlo. Por lo tanto, debemos evitar sentirnos superiores o sabios, porque ¿Qué tenemos que no se nos haya dado? Si realmente somos sabios, amaremos a quienes nos censuran con rectitud.

Proverbios 26:15. Incluso estando rodeados de comida, podemos acabar con una grave desnutrición si no nos levantamos y tomamos del alimento. ¡Qué triste situación! De igual modo, nosotros pudiéramos hacernos demasiado perezosos y no esforzarnos por estudiar personalmente la Palabra de Dios, la Biblia, y las publicaciones bíblicas concebidas para ayudarnos a recibir alimento espiritual. También pudiéramos cansarnos de prepararnos y participar en las reuniones de la congregación cristiana. De ahí la importancia de no ser perezosos, espiritualmente hablando.

Proverbios 26:17. Si vemos una pelea y nos metemos en ella, nos buscaremos un problema, como el de agarrar a un perro por las orejas. Puede que no sepamos quién empezó la pelea ni por qué están peleando. Quizás la persona que está recibiendo golpes robó algo, y por eso le están pegando. Si la ayudamos, estaríamos ayudando a un ladrón, y eso no estaría bien, ¿verdad? Entonces, ¿Qué debes hacer cuando ves una pelea? Si es en la escuela, puedes correr a decírselo a un maestro. Y si es fuera de la escuela, puedes llamar a tus padres o a un policía. Aunque otras personas quieran pelear, nosotros debemos ser pacíficos.

Proverbios 26:22. ¿Qué sucede si usted se traga mentiras y las repite? Pues, aunque crea que las mentiras son verdades, miente al esparcirlas. Cuando la falsedad de esas mentiras salga a la luz, puede que a usted se le considere un mentiroso. ¿Le gustaría que eso ocurriera? ¿No considera Dios responsables a los falsos maestros por las mentiras religiosas? Puesto que “cada uno de nosotros rendirá cuentas de sí mismo a Dios”, ¿quisiera usted que Él lo condenara por ser un calumniador mentiroso?

Proverbios 26:23. Igual que un “vidriado de plata” ocultaba la vasija de barro que recubría, “los labios fervientes” podían ocultar “un corazón malo” cuando la amistad era solo fingida. ¡Qué importante es seleccionar bien nuestras amistades para no tener que soportar las consecuencias de la decepción!

Proverbios 26:11. Este versículo resalta el peligro de volver a los mismos errores una y otra vez. Jehová desea que aprendamos de nuestros fallos y que hagamos cambios verdaderos. Ser humildes y aceptar corrección nos ayuda a avanzar en sentido espiritual y a evitar repetir el pasado.

Proverbios 26:20. Aquí se compara el chisme con la leña que alimenta un fuego. Para que reine la paz debemos evitar propagar comentarios dañinos. Este consejo nos anima a promover la unidad en la congregación mediante palabras que edifiquen y no dividan.

Proverbios 26:12. Este texto destaca el peligro del orgullo intelectual. Cuando alguien cree que ya lo sabe todo, se cierra al consejo y a la corrección. Jehová valora la humildad, pues solo quien reconoce que necesita ayuda puede realmente adquirir sabiduría.

Proverbios 26:18, 19. Este texto nos enseña a no usar las bromas como excusa para herir o engañar a otros. Las palabras pueden causar daño real, incluso si se disfrazan de chiste. Jehová valora la sinceridad y la bondad; nuestras palabras deben edificar, no herir.

Proverbios 26:17. Este versículo nos advierte que involucrarnos en conflictos ajenos puede causar problemas innecesarios. Nos anima a ser prudentes y a evitar interferir en asuntos que no nos conciernen, promoviendo la paz en la congregación y enfocándonos en nuestro servicio a Jehová.

Proverbios 26:14. Aquí se utiliza una imagen humorística pero profunda para describir la pereza. El perezoso se mueve solo lo necesario para satisfacer sus necesidades mínimas, como una puerta que gira sobre sus bisagras sin ir a ninguna parte. Este versículo nos anima a ser diligentes y activos, evitando la comodidad excesiva que nos impide progresar.

Proverbios 26:25. Este versículo nos enseña que las palabras halagadoras pueden ocultar malas intenciones. Nos anima a ser perspicaces y a confiar en los principios de Jehová para discernir la sinceridad, manteniendo nuestra integridad en la congregación y en el ministerio.

Proverbios 26:27. Este versículo nos muestra que quienes planean el mal sufrirán las consecuencias de sus acciones. Nos impulsa a actuar con rectitud y amor en todas nuestras interacciones, confiando en que Jehová protege a los justos y bendice nuestro servicio fiel.

Proverbios 26:13. Este versículo refleja cómo las excusas pueden convertirse en obstáculos imaginarios que impiden la acción. El perezoso inventa peligros para evitar responsabilidades. Como siervos de Jehová, debemos luchar contra la pereza y no permitir que el temor o la comodidad nos frenen en nuestra adoración.

Proverbios 26:22. Este versículo advierte que el chisme puede ser tentador y difícil de ignorar, pero tiene efectos profundos y dañinos. Alimentarnos de comentarios negativos contamina el corazón. Debemos cultivar hábitos de habla que fortalezcan la unidad y reflejen amor cristiano.

Proverbios 26:28. Este versículo advierte sobre el peligro de la mentira y la adulación excesiva. Nos muestra que las mentiras no solo dañan a la víctima, sino que también revelan el odio en el corazón del mentiroso. De manera similar, la adulación exagerada, aunque parece inofensiva, a menudo oculta una intención maliciosa que al final causa la ruina de quien la recibe.

Proverbios 26:16. Este versículo muestra cómo la pereza puede ir acompañada de orgullo. El perezoso no solo evita trabajar, sino que también se justifica y cree tener la razón, incluso por encima de muchos sabios. Este proverbio nos anima a ser humildes, aceptar consejo y mantenernos activos en el servicio a Jehová.

Proverbios 26:7. Aquí se nos enseña que las palabras sabias pierden su valor cuando son pronunciadas por alguien que no entiende su significado ni vive conforme a ellas. Así como las piernas de un cojo no pueden cumplir su propósito, los proverbios en boca de un necio carecen de utilidad. Esto nos recuerda la importancia de vivir de acuerdo con lo que predicamos.

Proverbios 26:1. Al igual que la nieve en verano o la lluvia en la siega son fenómenos fuera de lugar y no esperados, la honra para el necio es igualmente inapropiada porque no se la merece debido a su comportamiento o acciones. Es importante ser cuidadosos al dar reconocimiento o elogios a otros. Cabe destacar que el único que verdaderamente merece honor y adoración es Dios, Jehová. Él es el único que es perfectamente sabio y justo, y toda la honra y la gloria le pertenecen a Él.

Proverbios 26:3. Este texto nos enseña que cada persona necesita un tipo de disciplina o corrección según su comportamiento. En la congregación, la disciplina se aplica de manera amorosa y bíblica para ayudar a los hermanos a arrepentirse y volver al camino correcto. La idea es que la disciplina sea justa y con el objetivo de que nuestro hermano corrija su error, no de castigarlo. De esta manera se busca ayudar a la persona a cambiar y volver a la congregación, demostrando el amor y la misericordia de Dios.

Proverbios 26:4. Este proverbio nos enseña a ser prudentes en nuestras respuestas y a no caer en el mismo nivel de discusión o comportamiento que una persona necia o insensata. La idea es mantener la calma y la sabiduría, sin dejar que la ira o la frustración nos lleven a actuar de manera similar a quien nos provoca. Así, podemos preservar nuestra dignidad y evitar conflictos innecesarios.

Proverbios 26:5. Este texto nos muestra que, en algunos casos, es necesario responder al necio de manera directa y firme para corregir su error o necedad. Esto evita que se sienta justificado o sabio en su propio concepto y ayuda a proteger la verdad. La clave es ser sabios y discernir cuándo es necesario responder de manera firme, para evitar que el necio cause daño. Esto requiere prudencia y sabiduría para saber cuándo hablar y cómo hacerlo de manera efectiva.

Proverbios 26:6. Este versículo nos enseña que es importante probar y evaluar a los hermanos que desean alcanzar privilegios o responsabilidades en la congregación. Los ancianos deben asegurarse de que sean personas fuertes en sentido espiritual y capaces de manejar las responsabilidades asignadas. Así se evita el riesgo de confiar en alguien no preparado que pueda causar daño a la congregación.

Proverbios 26:7. Este texto nos muestra que debemos evitar ser como el cojo que intenta realizar una tarea que requiere habilidad y equilibrio, pero tropieza y falla. Debemos aplicar la sabiduría bíblica en la vida diaria, demostrando equilibrio y sensatez en nuestras acciones y decisiones. De esta manera, nuestras palabras y acciones serán creíbles y efectivas, y podremos ser testigos fieles de Jehová.

Proverbios 26:8. Este proverbio nos enseña que dar honra o responsabilidad a alguien que no la merece o no la puede manejar es como atar una piedra a una honda y lanzarla: puede causar daño a otros o a uno mismo. La honra o responsabilidad debe darse a quienes son dignos y capaces de manejarla, para evitar consecuencias negativas.

Proverbios 26:9. Las palabras de sabiduría o los mensajes espirituales pierden su valor e incluso pueden ser perjudiciales cuando son expresados por alguien que no los vive o no los entiende. Como testigos de Jehová, debemos asegurarnos de que nuestras palabras y acciones estén en armonía con los principios bíblicos.

Proverbios 26:10. Este texto es un recordatorio valioso para los ancianos sobre la importancia de ser prudentes y responsables al asignar tareas y responsabilidades. Al considerar cuidadosamente la capacitación y la aptitud de las personas para servir en diferentes capacidades, los ancianos pueden evitar problemas y asegurarse de que la congregación funcione de manera efectiva y armoniosa.

Proverbios 26:11. Este proverbio nos enseña que las personas que no aprenden de sus errores y siguen repitiendo los mismos patrones negativos se vuelven como el perro que vuelve a su vómito: algo repugnante y sin sentido. Nos recuerda la importancia de aprender de nuestros errores y cambiar nuestro comportamiento para evitar repetirlos.

Proverbios 26:12. Este proverbio nos enseña que la persona que se cree sabia y no está dispuesta a escuchar consejos o aprender de otros puede ser más problemática que un necio que al menos está abierto a aprender. Nos recuerda la importancia de la humildad y la disposición a aprender, y nos advierte sobre los peligros de la autosuficiencia y la arrogancia. Jehová valora estas cualidades y nos invita a cultivarlas para crecer en sabiduría y acercarnos más a Él.

Proverbios 26:3. Esto enseña que la disciplina tiene su lugar. Sin embargo, cuando alguien rechaza la enseñanza recta, puede que necesite corrección clara. No es falta de amor corregir a un hermano insensato cuando su conducta pone en peligro el honor de Jehová o la unidad de la congregación.

Proverbios 26:6. Este proverbio compara el acto de confiar tareas importantes a una persona insensata con alguien que se mutila los propios pies. Eso muestra que delegar mal no solo es inútil, sino autodestructivo. Antes de confiar responsabilidades, hay que asegurarse de que la persona tenga juicio, responsabilidad y sabiduría.

Proverbios 26:6. Como el que se amputa los pies y se hace daño a sí mismo, así es el que deja sus asuntos en manos de un insensato. Dejar responsabilidades importantes en manos de personas sin juicio causa daño. En la congregación, escuela o familia, debemos ser selectivos al delegar tareas; de lo contrario, creamos situaciones que luego resultan contraproducentes para todos.

Proverbios 26:7. Un proverbio tiene el propósito de guiar y enseñar, pero en la boca del insensato no produce ningún efecto útil. Al igual que las piernas inútiles del cojo, el proverbio en labios de alguien necio no lleva a ninguna parte.

Proverbios 26:9. Así como un borracho no tiene control de sus acciones, el insensato tampoco controla su lengua ni reflexiona antes de hablar. La sabiduría no solo consiste en tener conocimientos, sino en saber cuándo, cómo y por qué decirlos.

Proverbios 26:12. Una persona que se cree sabia se vuelve cerrada al consejo y a la corrección. Esta autosuficiencia la pone en mayor riesgo espiritual que alguien abiertamente necio, porque el que reconoce su ignorancia puede cambiar, pero el que cree que ya lo sabe todo no ve necesidad de mejorar.

Proverbios 26:17. El sabio sabe cuándo hablar y cuándo callar. Inmiscuirse en pleitos ajenos sin ser invitado demuestra falta de dominio propio y puede causar más problemas que soluciones.

Proverbios 26:18-19. Este proverbio compara a quien engaña a otro con intención dañina y luego lo excusa diciendo que era una broma, como un loco que lanza armas mortales al azar. No debemos usar las bromas como excusa para herir, humillar o manipular a otros. Aunque suene gracioso para quien lo dice, puede ser devastador para quien lo recibe.

Proverbios 26:21. Quien busca agradar a Jehová evita actitudes contenciosas, porque sabe que el enojo y las discusiones constantes no traen paz ni unidad. En vez de dejarse llevar por el orgullo o por la necesidad de tener siempre la razón, cultiva la humildad, la paciencia y la empatía. Así demuestra que el amor a Jehová y al prójimo es más importante que ganar una discusión.

Proverbios 26:22. Las palabras del calumniador son como bocados sabrosos que se tragan y van derecho al estómago. Los chismes a menudo resultan placenteros para quien los escucha, aunque destruyen reputaciones y relaciones. La congregación debe evitar las murmuraciones y estar alerta para no tener conversaciones destructivas. Es mejor promover palabras edificantes, respetuosas y fieles a la verdad.

Proverbios 26:25. Este proverbio también nos advierte para que nosotros mismos no imitemos este comportamiento. No debemos hablar con hipocresía ni esconder sentimientos negativos detrás de palabras suaves. Jehová valora la sinceridad y la pureza del corazón.

Proverbios 26:27. Los que actúan con engaño o violencia acabarán atrapados por las consecuencias de sus propios actos. Esto nos invita a ser íntegros incluso cuando otros no lo son. Es mejor construir que destruir. En vez de cavar hoyos para que otros caigan o empujar piedras con intención de dañar, el siervo de Dios busca maneras de edificar, animar y ayudar.

Proverbios 26:1. Este texto nos enseña que es importante vivir con integridad. Si actuamos con necedad —ya sea por egoísmo, orgullo o irresponsabilidad—, perdemos el respeto de otros. Pero cuando buscamos sabiduría, nuestro progreso espiritual es evidente.

Proverbios 26:2. Nos enseña que, si enfrentamos dificultades, examinemos si hay algo que corregir. Jehová es justo y, muchas veces, las consecuencias vienen de nuestras decisiones. Pero también hay tiempo favorable para cambiar y hacer las cosas bien.

Proverbios 26:3. Este texto nos enseña que la disciplina es necesaria para crecer. A nadie le gusta la corrección, pero es señal de amor. Si aceptamos la disciplina de Jehová, evitaremos mayores caídas.

Proverbios 26:4. Este texto nos enseña que, a veces, callar es la mejor respuesta. No entramos en discusiones sin sentido, mantenemos la paz y dejamos que nuestra conducta hable por nosotros.

Proverbios 26:5. Nos enseña que hay momentos en que el amor exige decir la verdad con firmeza. Si alguien vive en error o está dando un paso en falso, podríamos ayudarlo con bondad, pero también con claridad.

Proverbios 26:6. Nos enseña que es importante aprender a no confiar en toda persona, es decir, ser selectivos con quién compartimos nuestras metas, sueños, problemas y decisiones. Es fundamental rodearnos de personas sabias y maduras que nos ayuden a progresar.

Proverbios 26:13. Este texto nos enseña que la pereza es peligrosa; la excusa es el arma del perezoso. Jehová nos llama a ser diligentes, a vencer el miedo y la procrastinación. Esto nos motiva a esforzarnos.

Proverbios 26:20. Nos enseña que hay que evitar los chismes, pues esto nos ayuda a vivir en paz y a promoverla. Los chismes pueden meternos, a nosotros y a otros, en serios problemas.

Proverbios 26:24. Nos enseña que una persona inteligente cree solo la mitad de lo que le dicen. Una persona sabia escoge qué mitad creer.

Proverbios 26:28. Este texto nos enseña que la adulación es peligrosa. No debemos dejarnos llevar por halagos excesivos. La verdadera amistad nos anima, pero también nos corrige.

Proverbios 26:1. Esto me enseña que debemos ser selectivos al dar elogios y responsabilidades, a fin de no honrar a personas que demuestran insensatez, porque eso sería inapropiado.

Proverbios 26:2. Esto me enseña que no debemos culpar a otros por los problemas que nos sobrevienen, ya que a menudo las dificultades son el resultado de nuestras propias acciones o falta de disciplina.

Proverbios 26:4, 5. Esto me enseña a usar discernimiento al predicar: si alguien está dispuesto a escuchar, puedo responder con respeto para corregir su error; pero si solo busca discutir, será mejor retirarme para no rebajarme a su nivel.

Proverbios 26:6-10. Esto me enseña que debemos ser cuidadosos al delegar tareas importantes en el trabajo, la familia y la congregación, asegurándonos de que la persona tenga la sabiduría necesaria para manejar esa responsabilidad, y así evitar malas consecuencias.

Proverbios 26:11, 12. Estos versículos muestran que el insensato repite su tontería como el perro que vuelve a su vómito. Sin embargo, hay más esperanza para este insensato que para una persona que se cree sabia. Esto nos enseña que la humildad es un rasgo de la verdadera sabiduría, por lo que debemos esforzarnos por cultivarla.

Proverbios 26:13-16. Estos versículos enseñan que la pereza es un obstáculo para la acción, porque el perezoso siempre encuentra excusas. Además, se considera más sabio que los demás. Por ello, debemos evitar ser perezosos, ya que Jehová quiere que sus siervos no solo sean industriosos, sino que también se mantengan intensamente ocupados en la obra del Reino.

Proverbios 26:13-16. Estos versículos también me enseñan que no debemos permitir que la pereza nos impida cumplir con nuestras responsabilidades teocráticas. Así como el perezoso se queda en la cama, podríamos quedarnos estancados en nuestra zona de confort. Al contrario, debemos esforzarnos por ser proactivos en la predicación y no dejar que las excusas nos impidan darle a Jehová lo mejor de nosotros.

Proverbios 26:17. Este versículo me enseña que entrometerse en una discusión ajena es peligroso y tonto. Es como agarrar a un perro por las orejas, ya que este se enojará y morderá. En consecuencia, debemos evitar meternos en los conflictos de otras personas y mantenernos al margen para no agravar la situación y salir perjudicados.

Proverbios 26:18, 19. Estos versículos muestran que el hombre que engaña a su prójimo y luego dice que era una broma es un ser dañino. Esto me enseña que debemos ser honestos en nuestras palabras y acciones, y que no debemos usar las bromas como excusas para herir a los demás, ya que el daño causado puede ser real y profundo.

Proverbios 26:20-22. Estos versículos enseñan que el chisme y la calumnia son como el fuego: si no hay leña, se apaga. Debemos evitar oír y repetir los chismes para que no se propaguen como un fuego que consuma la paz y la unidad de la congregación.

Proverbios 26:20-22. Estos versículos nos enseñan que, en la congregación, la mejor manera de evitar malos entendidos y conflictos es no alimentar los chismes. Si lo hacemos, los rumores y calumnias seguirán esparciéndose, y tarde o temprano acabarán con nuestra unidad cristiana.

Proverbios 26:23-26. Estos versículos me enseñan que debo ser prudente al confiar en los demás y no dejarme llevar por palabras amables que, al final, podrían resultar en hipocresía. Más bien, hay que ser observadores y dar tiempo al tiempo, porque al final la verdad siempre sale a la luz.

Proverbios 26:27, 28. Estos versículos hablan de cómo la maldad y la mentira se vuelven en contra de la persona que las practica. De esto aprendo que las mentiras y los engaños pueden parecer beneficiosos a corto plazo, pero a largo plazo causan la ruina. Por ello, es mucho mejor actuar con rectitud y decir la verdad, confiando en que siempre nos irá bien por nuestra honestidad.

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Por toolsjw

Un comentario en «BUSQUEMOS PERLAS ESCONDIDAS: Semana del 11 al 17 de Agosto 2025, PROVERBIOS 26, Respuestas.»
  1. Gracias queridos hermanos por ayudarnos a entender mejor la biblia excelente nos animan a participar en los comentarios y así alabamos a nuestro Dios Jehová. Que Jehová los bendiga. Se les quiere mucho.

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