BUSQUEMOS PERLAS ESCONDIDAS: 13-19-Abril-2026, ISAÍAS 52, 53. Respuestas.

Busquemos perlas escondidas (10 mins.)
Is 52:11. Explique cómo se aplica este mandato profético (it “Utensilios” párr. 2).
El mandato profético de Isaías 52:11 se aplica a los cristianos hoy en día en el sentido de que, así como los utensilios del templo debían ser santos y quienes los llevaban debían mantenerse limpios, los siervos de Jehová también deben mantenerse limpios en sentido espiritual y moral.
Esto no significa solo evitar lo incorrecto externamente, sino también apartarse de cualquier contaminación de la carne y del espíritu, es decir, de prácticas, pensamientos o actitudes que desagradan a Dios. Por eso, el cristiano debe cuidarse de las influencias del mundo y esforzarse por mantener una conducta limpia, en armonía con el mensaje que predica.
COMENTARIOS ADICIONALES
Llevar el nombre de Dios es un honor, no una rutina. Igual que quienes cuidaban los tesoros del templo, hoy nosotros cuidamos la verdad con nuestra conducta. Se trata de que nuestra vida diaria esté a la altura del mensaje que predicamos.
El mandato de Isaías 52:11 tuvo un cumplimiento inicial cuando los judíos partieron de Babilonia en el año 537 antes de nuestra era. Aquellos hombres tenían el honor de transportar de regreso a Jerusalén los utensilios sagrados del santuario —platos, copas, palanganas, entre otros—, objetos que el rey Nabucodonosor había tomado tiempo atrás. Debido a que estos objetos se utilizaban con un propósito sagrado, eran considerados santos, lo que exigía que quienes los llevaran se mantuvieran limpios en sentido ceremonial, religioso, moral y, sobre todo, de corazón.
Esta pureza no se limitó a los siervos del pasado, pues el apóstol Pablo aplicó este mismo principio a la congregación cristiana. En la actualidad, el mandato implica que todo aquel que desea agradar a Dios debe mantenerse libre de la contaminación tanto de la carne como del espíritu, evitando cualquier práctica o actitud que pueda manchar su relación con el Creador.
Este mandato no implica solo una separación física de Babilonia la Grande, sino una limpieza interior completa, evitando cualquier cosa inmunda a los ojos de Jehová, para que nuestro servicio le sea acepto. Esto nos recuerda que la santidad es un requisito indispensable para quienes tienen el privilegio de representar el nombre de Dios.
Este mandato nos enseña que, así como los israelitas tenían que estar limpios porque llevaban cosas sagradas, nosotros también debemos mantenernos limpios en nuestra conducta y en nuestros pensamientos, porque representamos a Jehová y llevamos su mensaje.
La expresión “mantenernos limpios” nos hace pensar en las decisiones pequeñas del día a día, por ejemplo, lo que vemos, escuchamos o con quién pasamos tiempo. Todo eso puede influir en nuestra limpieza espiritual, así que tratamos de elegir cosas que nos ayuden a mantenernos cerca de Jehová.
Este mandato nos recuerda que servir a Jehová es un privilegio. Al igual que ellos no podían tomarlo a la ligera, nosotros tampoco deberíamos hacerlo. Eso nos motiva a dar lo mejor de nosotros y a esforzarnos por ser personas que reflejen buenos valores en todo momento.
¿Qué perlas espirituales ha encontrado en la lectura bíblica de esta semana?
Isaías 25:7. Lo que decimos puede cambiar el día de alguien. Traer buenas noticias nos hace personas valiosas para los demás. No subestimemos el poder de una palabra de esperanza.
Isaías 52:1, 2. A veces el desánimo nos mantiene en el suelo. Este versículo nos enseña que, con la ayuda de Dios, siempre es momento de levantarse, sacudirse la tristeza y volver a empezar.
Isaías 53:2. En un mundo que vive de la imagen, Jesús nos enseña que lo que realmente importa no es cómo te ves por fuera, sino quién eres y qué estás dispuesto a hacer por otros.
Isaías 53:3, 4. Saber que Jesús entiende nuestro dolor, porque él mismo lo vivió, nos da un consuelo real. No estamos solos en nuestras batallas; tenemos a alguien que sabe exactamente cómo nos sentimos.
Isaías 53:5. El amor de verdad se demuestra con hechos. El sacrificio de Jesús es el recordatorio más grande de que nuestra paz y nuestro futuro fueron pagados con un precio muy alto: el amor puro.
Isaías 52:1, 2. Jehová le dice a Sion: “¡Despierta, despierta!”. Esto da la idea de que su pueblo no debía seguir viéndose como derrotado o sin valor. Aunque habían pasado por humillación y sufrimiento, Jehová todavía los consideraba su pueblo y quería devolverle su dignidad.
Isaías 52:1, 2. La expresión “vístete de fuerza” nos enseña que la fortaleza verdadera no proviene de uno mismo, sino de la ayuda de Jehová. A veces podemos sentirnos cansados, desanimados o incluso atrapados por problemas. Pero este pasaje nos recuerda que Jehová no quiere que permanezcamos espiritualmente en el suelo. Él nos anima a levantarnos, sacudirnos el polvo y recuperar una actitud fuerte y limpia delante de él.
Isaías 52:3. En este versículo, Jehová dice: “Ustedes fueron vendidos por nada y serán recomprados sin dinero”. Esto es muy consolador, porque muestra que Jehová no depende de medios humanos para rescatar a sus siervos. Cuando las personas sufren injusticias, a veces parece que nadie puede hacer nada, pero Jehová sí puede intervenir en el momento adecuado.
Isaías 52:3. Nos enseña que, para Jehová, su pueblo tiene mucho valor, aunque otros lo traten como si no valiera nada en la vida diaria. Esto nos ayuda a recordar que nuestro valor no lo determina el mundo, sino Jehová. Él nunca olvida a sus siervos fieles y puede liberarlos de cualquier situación, según su voluntad.
Isaías 52:5, 6. Estos versículos nos muestran que a Jehová le duele que su nombre sea tratado con falta de respeto. Eso demuestra que su nombre no es solo una palabra, sino que representa su reputación, su manera de actuar y todo lo que él es. Por eso, dice que su pueblo llegaría a conocer su nombre de verdad.
Isaías 52:5, 6. Estos versículos nos dan una lección muy práctica, porque conocer el nombre de Jehová no consiste solo en pronunciarlo, sino en entender su personalidad y actuar de una forma que lo honre. Cuando somos obedientes, humildes y leales, ayudamos a que otros vean quién es Jehová en realidad. De modo que estos versículos nos motiva a preguntarnos: ¿estoy defendiendo el buen nombre de Jehová con mi conducta?
Isaías 52:7. Este pasaje nos enseña lo valiosa que es para Jehová la obra de anunciar buenas noticias. Él dice que son hermosos los pies del que lleva un mensaje de paz, salvación y esperanza. Eso quiere decir que Jehová aprecia muchísimo a quienes se esfuerzan por hablarles a otros de él. No se fija solo en los resultados, sino en la disposición del corazón.
Isaías 52:7. A veces alguien pudiera pensar que su participación en la predicación es pequeña o limitada, pero este versículo demuestra que Jehová la ve como algo hermoso. También nos recuerda que el mensaje que llevamos no es negativo ni pesado, sino un mensaje de paz y de algo mejor. Eso nos puede ayudar a participar en el ministerio con alegría y convicción.
Isaías 52:13-15. En estos versículos se habla del siervo de Jehová, que primero sería humillado y después sería muy ensalzado. Esto enseña una lección muy profunda: a los ojos de Jehová, el sufrimiento fiel nunca es inútil. Aunque muchos no entendieron lo que ocurrió con el siervo, Jehová sí tenía claro su propósito y, al final, lo exaltó.
Isaías 52:13-15. Nos ayuda a recordar que no siempre las cosas son como parecen. A veces, la fidelidad, la humildad y la obediencia pueden parecer debilidad para el mundo, pero para Jehová tienen muchísimo valor. También nos anima a aguantar con lealtad, sabiendo que Jehová ve todo y que, en su debido momento, bendice la fidelidad.
Isaías 53:1. Algo que llama la atención es la pregunta: “¿Quién ha puesto su fe en nuestro mensaje?”. Esto muestra que no todo el mundo iba a aceptar con fe lo que Jehová revelaría sobre su siervo. La lección es que la verdad de Jehová no siempre es aceptada por la mayoría, pero eso no le quita valor ni veracidad.
Isaías 53:1. Nos hace pensar en nosotros: no basta con oír el mensaje; hay que poner fe en él. La fe verdadera se demuestra cuando confiamos en la manera de actuar de Jehová, aunque otros no la entiendan o la rechacen.
Isaías 53:6. Este pasaje nos muestra que todos hemos andado perdidos como ovejas; cada uno ha ido por su propio camino. Es una descripción muy realista de la humanidad imperfecta. Nos recuerda que, sin la guía de Jehová, tendemos a desviarnos.
Isaías 53:6. Nos ayuda a ser modestos, porque ninguno puede decir que siempre ha sabido dirigir bien su vida por sí mismo. También resalta la misericordia de Jehová, que no nos dejó sin esperanza, sino que hizo posible que nuestros errores recayeran sobre el siervo. Eso nos motiva a valorar más la guía de Jehová y a no insistir en ir por nuestro propio camino.
Isaías 53:8, 9. En este texto se habla de opresión, juicio injusto y de que él no había hecho nada malo ni hubo engaño en su boca. Eso deja claro que sufrió una injusticia completa. Sin embargo, Jehová nunca perdió de vista lo que estaba pasando.
Isaías 53:8, 9. Nos enseña que, aunque en este sistema pueda haber injusticias dolorosas, Jehová ve perfectamente la diferencia entre el inocente y el culpable. Eso nos da consuelo, porque confirma que la justicia final no depende de los seres humanos, sino de Jehová.
Isaías 53:10, 11. En estos versículos notamos que, aunque Jehová permitió ese sufrimiento con un propósito, el resultado sería muy bueno: muchos serían considerados justos. Eso enseña que Jehová puede permitir algo doloroso por un tiempo si con ello logra un bien mucho mayor.
Isaías 53:10, 11. Nos muestra que el siervo verá los resultados y quedará satisfecho; es decir, su sufrimiento no habrá sido inútil. Esta lección puede ayudarnos cuando hacemos sacrificios por servir a Jehová. Tal vez ahora cueste, pero Jehová puede hacer que esos esfuerzos produzcan resultados hermosos y duraderos.
Isaías 53:12. Nos indica que, después de su fidelidad hasta la muerte, el siervo sería honrado por Jehová. Eso confirma un principio muy importante: Jehová nunca pasa por alto la obediencia leal. Puede que por un tiempo la fidelidad no reciba reconocimiento humano, pero Jehová sí la recompensa.
Isaías 53:12. Nos enseña que, al decir que llevó los pecados de muchas personas y que intercedió por los pecadores, se nota su gran compasión. Eso nos anima a imitar ese espíritu, siendo comprensivos, misericordiosos y dispuestos a ayudar a otros a acercarse a Jehová.
Isaías 52:1, 2. Señala que Sion debe despertar, vestirse de fuerza y sacudirse el polvo para soltarse de las ataduras. Esto nos enseña que, aunque hayamos pasado por momentos de desánimo o cautiverio espiritual, Jehová nos invita a recuperar nuestra dignidad y energía. No debemos quedarnos “sentados en el polvo” de la autocompasión, sino levantarnos con la fuerza que él nos da.
Isaías 52:7. Habla de lo hermosos que son los pies del que lleva buenas noticias y proclama la paz. Esto nos enseña el valor que Jehová le da a nuestra obra de predicación. Aunque a veces nos cansemos de caminar o de ir de puerta en puerta, para Dios y para quienes aceptan el mensaje, nuestros pies son hermosos porque llevamos la noticia de que “¡Tu Dios ha llegado a ser Rey!”.
Isaías 52:11. Señala el mandato de “no tocar nada impuro y mantenerse limpios”, especialmente para quienes “llevan los utensilios de Jehová”. Esto nos enseña que, para servir en la congregación y representar a Jehová, debemos estar limpios moral y espiritualmente. No podemos mezclar la adoración pura con las costumbres ni con los pecados de este mundo.
Isaías 52:12. Muestra que Jehová no solo irá delante de nosotros, sino que también será nuestra “retaguardia”. Esto nos enseña que estamos totalmente protegidos. Así que, al enfrentar pruebas, no tenemos que salir corriendo con pánico, porque Jehová nos cuida por el frente y por la espalda.
Isaías 52:3. Dice: “Ustedes fueron vendidos a cambio de nada y serán recomprados sin dinero”. Esto nos enseña que el pecado y la imperfección nos esclavizaron a un sistema que no nos dio nada bueno a cambio. Sin embargo, Jehová nos rescata mediante el sacrificio de Jesús, un rescate que no se puede comprar con oro ni plata, sino con algo mucho más valioso: la sangre preciosa de su Hijo.
Isaías 52:5. Menciona que el nombre de Jehová es “tratado con falta de respeto” constantemente. Esto nos enseña una de las razones principales por las que Jehová actúa para santificar su nombre. Cuando nos esforzamos por ser buenos cristianos, no solo nos beneficiamos nosotros, sino que también contribuimos a que el nombre de Dios deje de ser vituperado por la conducta de personas que dicen servirle, pero no lo hacen.
Isaías 52:8. Habla de los “vigilantes” que ven claramente cuando Jehová reúne de vuelta a Sion. Esto nos enseña la importancia de estar alerta espiritualmente. En la organización de Jehová, el “esclavo fiel y prudente” actúa como un vigilante que nos ayuda a ver el cumplimiento de las profecías. Debemos estar atentos a su guía para no perdernos los actos de salvación de Dios.
Isaías 52:10. Dice que Jehová ha “desnudado su santo brazo”. En tiempos bíblicos, un guerrero se remangaba la túnica para pelear con libertad. Esto nos enseña que Jehová no es un espectador pasivo. Cuando llega el momento de salvar a su pueblo, él entra en acción con toda su fuerza y energía.
Isaías 52:13. Dice que el siervo actuaría con “perspicacia”. Esto nos enseña que el éxito en el servicio a Dios no depende solo del entusiasmo, sino de usar el discernimiento y la sabiduría bíblica para manejar situaciones difíciles.
Isaías 53:2, 3. Señala que el siervo de Dios no tendría un aspecto digno ni un esplendor que atrajera a la gente, sino que sería despreciado y evitado. Esto nos enseña que no debemos juzgar a las personas por su apariencia externa o su estatus social. Jesús, el hombre más importante de la historia, no buscó impresionar con lujos, y nosotros debemos valorar a nuestros hermanos por su fe, no por su aspecto.
Isaías 53:4-6. Habla de que él llevó nuestras enfermedades y fue traspasado por nuestros pecados, como una oveja que carga con los errores de otros. Esto nos enseña la inmensa gratitud que debemos sentir por el sacrificio de Jesús. Él pagó un precio que nosotros no podíamos pagar, permitiendo que, gracias a sus heridas, nuestra relación con Dios fuera sanada.
Isaías 53:7. Señala que, aunque fue oprimido y maltratado, él “no abría la boca”, como una oveja ante sus esquiladores. Esto nos enseña una lección de autocontrol impresionante. Cuando somos víctimas de injusticias o burlas por nuestra fe, debemos imitar a Jesús y no responder con insultos o ira, confiando en que Jehová es quien juzga con justicia.
Isaías 53:10. Muestra que fue “la voluntad de Jehová” permitir que su siervo fuera aplastado. Esto nos enseña que Jehová no permitió el sufrimiento de su Hijo por crueldad, sino por un propósito mayor: salvar a la humanidad y vindicar su soberanía. A veces, Jehová permite que pasemos por pruebas difíciles porque sabe que el resultado final servirá para cumplir su voluntad y fortalecernos.
Isaías 53:12. Señala que el siervo “intercedió” por los pecadores y derramó su vida hasta la muerte. Esto nos enseña el espíritu de sacrificio que debemos tener. Si Jesús dio su vida por nosotros cuando aún éramos pecadores, nosotros deberíamos estar dispuestos a usar nuestra vida para ayudar a otros a conocer a Jehová y alcanzar la salvación.
Isaías 53:11. Dice que, por su conocimiento, el siervo hará que muchos sean “considerados justos”. Esto nos recuerda que nuestra justicia no viene de nuestras propias obras, sino de ejercer fe en el sacrificio de Cristo y conocer profundamente la verdad de Jehová.
Isaías 53:2. Describe al siervo como una “raíz en tierra reseca”. Esto nos enseña que Jesús creció en un ambiente espiritual “seco”, rodeado de tradiciones religiosas humanas y falta de fe verdadera. Aun así, floreció y se mantuvo fiel. Esto nos anima cuando sentimos que nuestro entorno —familia, trabajo o escuela— es espiritualmente árido. Con la ayuda de Jehová, nosotros también podemos crecer y dar fruto.
Isaías 53:8. Pregunta: “¿Y quién se interesará por los detalles de su generación?”. En los juicios romanos y judíos se suponía que alguien debía presentarse para hablar a favor del acusado, pero nadie lo hizo por Jesús. Esto nos enseña la soledad que Jesús estuvo dispuesto a aguantar por amor a nosotros. Él fue abandonado por todos para que nosotros nunca tuviéramos que ser abandonados por Dios.
Isaías 52:7. Este versículo nos enseña que, para Jehová, es muy valioso el trabajo de predicar. A veces podemos pensar que hacemos poco o que no lo hacemos tan bien, pero Jehová no lo ve así. Él aprecia el esfuerzo que hacemos por llevar las buenas noticias. Eso nos anima a seguir participando en la predicación con una actitud positiva.
Isaías 52:11. Aquí se nos recuerda la importancia de mantenernos limpios en sentido espiritual. Hoy en día, eso puede incluir evitar cosas como el entretenimiento inapropiado o las amistades que nos alejan de Jehová. Nos hace pensar que no solo se trata de lo que hacemos en público, sino también de lo que hacemos cuando nadie nos ve.
Isaías 52:12. Este versículo muestra que Jehová va delante y detrás de su pueblo, protegiéndolo. Eso nos da mucha tranquilidad, porque sabemos que no estamos solos. Cuando enfrentamos problemas o decisiones difíciles, podemos confiar en que Jehová nos cuida y nos guía si tratamos de hacer lo correcto.
Isaías 52:14. Aquí se describe lo mucho que sufrió Jesús, incluso físicamente. Pensar en eso nos ayuda a valorar más su sacrificio. Él pasó por todo ese sufrimiento por amor a nosotros. Eso nos motiva a no rendirnos fácilmente cuando enfrentamos dificultades.
Isaías 53:3. Este texto muestra que Jesús fue rechazado y despreciado. Eso nos ayuda a recordar que, si a veces las personas no escuchan el mensaje o no nos tratan bien, no es algo nuevo. Jesús pasó por lo mismo y, aun así, siguió fiel. Eso nos anima a no desanimarnos.
Isaías 53:5. Este versículo me hace pensar que el sacrificio de Jesús fue algo muy personal. Él sufrió por mis errores, no solo por los de la humanidad en general. Eso me ayuda a ser más agradecido y a esforzarme por no repetir los mismos errores.
Isaías 53:7. Aquí vemos que Jesús no respondió cuando lo trataron injustamente. Eso nos enseña a controlar nuestras reacciones. A veces uno quiere defenderse o responder mal, pero este ejemplo nos recuerda que es mejor mantener la calma y confiar en Jehová.
Isaías 53:11. Este versículo muestra que, gracias a Jesús, muchas personas pueden ser consideradas justas. Eso nos da esperanza, porque significa que, aunque cometamos errores, podemos tener una buena relación con Jehová. También nos motiva a seguir aprendiendo más y a aplicar lo que aprendemos.
Isaías 52:2. Estas palabras de Isaías se cumplen en la congregación de cristianos ungidos. De ella puede decirse que es la moderna “hija de Sion”, ya que su madre es “la Jerusalén de arriba”. Una vez liberados de las enseñanzas paganas y doctrinas apóstatas, los ungidos deben mantenerse puros ante Jehová, no circuncidándose la carne, sino el corazón. Ello supone preservar su pureza espiritual y moral.
Isaías 52:4. Del mismo modo, ni la Babilonia antigua ni Babilonia la Grande pueden eludir las consecuencias de haber oprimido al pueblo de Dios.
Isaías 52:5. ¿Qué aplicación tiene todo lo antedicho en “la Jerusalén de arriba”? Desde que la apostasía echó raíces entre los supuestos cristianos, podría decirse que “el nombre de Dios es blasfemado entre las naciones a causa de ellos”.
Isaías 52:7. ¿Qué efecto tienen las buenas nuevas del Reino en quienes las aceptan? Como en tiempos de Jesús, estas siguen siendo una fuente de esperanza y consuelo. Infunden esperanza en la gente de buen corazón porque les enseñan razones sólidas para aguardar tiempos mejores. Dicha esperanza genera optimismo en las personas temerosas de Dios, de quienes dice el salmista que “no temerán recibir malas noticias”.
Isaías 52:8. La participación en esta obra unificadora exige humildad y amor fraternal. Para que la llamada resulte eficaz, todos deben predicar el mismo mensaje: un mensaje que proclama el nombre de Jehová, su provisión del rescate, su sabiduría, su amor y su Reino. Al trabajar hombro a hombro en todo el mundo, los cristianos fortalecen sus lazos personales con Dios, lo que les permite anunciar al unísono las alegres noticias.
Isaías 52:12. Al conservar su pureza, los siervos de Dios actuales pueden confiar en que Jehová seguirá marchando delante de ellos y también será su retaguardia. Como componen su pueblo purificado, tienen sobradas razones para ‘clamar gozosamente a una’.
Isaías 53:11. Es el conocimiento que Jesús adquirió al venir a la Tierra como ser humano y sufrir injustamente hasta el extremo de morir. Así proporcionó un sacrificio redentor, lo cual era necesario para que los cristianos ungidos y la gran muchedumbre llegaran a tener una posición justa ante Dios.
Isaías 53:112. De igual modo, otorgará una porción a su siervo mesiánico. Ciertamente, no dejará su integridad sin recompensa. Nosotros, asimismo, podemos estar seguros de que Jehová no “olvidará nuestra obra y el amor que mostramos para con su nombre”.
Isaías 52:7. Este versículo muestra cómo ve Jehová a quienes anuncian su mensaje. En tiempos antiguos se refería a los mensajeros que traían la noticia de que Jehová liberaría a su pueblo. Imagino a los vigilantes de Jerusalén viendo a lo lejos a alguien correr por las montañas con buenas noticias. Para Jehová, incluso los pies de ese mensajero eran hermosos, porque traía un mensaje de paz y salvación.
Isaías 52:7. Nos recuerda la importancia de la predicación del Reino. Cuando salimos al ministerio, quizá pensamos que es algo pequeño, pero para Jehová es algo muy valioso.
Isaías 52:11. Aquí Jehová les dio una instrucción muy clara a los judíos que iban a salir de Babilonia. Algunos de ellos llevarían los utensilios sagrados del templo, así que debían mantenerse limpios. Pero no solo se trataba de limpieza ceremonial. Jehová quería que también estuvieran limpios en sentido moral y espiritual, separados de la influencia de Babilonia.
Isaías 52:11. Nos recuerda que quienes servimos a Jehová también debemos esforzarnos por mantenernos limpios. Vivimos en un mundo con muchas influencias negativas, pero Jehová nos anima a apartarnos de lo que pueda contaminarnos espiritualmente.
Isaías 53:5. Este versículo es impresionante porque describe, con muchos siglos de anticipación, el sufrimiento del Mesías. Isaías explica que el siervo de Jehová sufriría no por sus propios errores, sino por los nuestros. Su sacrificio permitiría que las personas obtuviéramos paz con Dios y sanación espiritual.
Isaías 53:5. Pensar en este versículo nos ayuda a valorar mucho más el rescate de Jesús. Nos recuerda cuánto costó abrir el camino para que tengamos una buena relación con Jehová. Eso nos motiva a demostrar agradecimiento viviendo de una manera que honre ese sacrificio.
Isaías 53:7. Aquí Isaías describe la actitud humilde del siervo de Jehová. Aunque sería tratado injustamente, no respondería con violencia ni con rebeldía. La comparación con una oveja muestra su mansedumbre y su disposición a cumplir la voluntad de Jehová.
Isaías 53:7. Nos hace pensar en el ejemplo de Jesús cuando fue maltratado y acusado injustamente, pero mantuvo la calma y la dignidad. Para nosotros, es un recordatorio de que, cuando enfrentamos críticas o injusticias, podemos esforzarnos por reaccionar con la misma mansedumbre y confianza en Jehová.
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