Estudio de la Atalaya, Aprendamos a pensar como Jehová y Jesús, 12-18-Mayo-2025, Comentarios y Respuestas.

“Puesto que Cristo sufrió en la carne, ármense ustedes también de la misma actitud mental” (1 PED. 4:1).
1, 2. a) ¿Qué incluye amar a Jehová?
Amar a Jehová implica entregarle todo nuestro ser: nuestro corazón, alma, mente y fuerzas. Esto quiere decir que debemos dedicarle nuestros deseos, emociones, energías y también nuestra forma de pensar. El amor a Dios no es solo un sentimiento, sino un compromiso total que se refleja en nuestra manera de vivir y en cómo imitamos su forma de pensar.
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Amar a Jehová incluye cómo utilizamos nuestra mente, es decir, nuestra manera de pensar. Y para eso, tenemos que saber cómo piensa Jehová, porque si no sabemos cómo piensa Él, difícilmente podremos estar en armonía.
Una clave está en lo que dice 1 Corintios 2:16: queremos ser personas que tengan la mente de Cristo. Las personas que tienen la mente de Cristo se esfuerzan por adoptar su personalidad, su manera de pensar, e imitar su ejemplo de humildad y obediencia. Entonces, si tenemos la mente de Cristo, podremos imitar su manera de actuar y, por ende, la de Jehová.
1, 2. b) ¿Cómo demostró Jesús que amaba a Jehová con toda su mente?
Jesús demostró su amor por Jehová con toda su mente al concentrarse por completo en hacer la voluntad de su Padre. Aunque sabía que obedecer a Dios implicaría sufrimiento, él estaba decidido a cumplir su propósito sin distraerse. Su forma de pensar estaba totalmente alineada con la de Jehová.
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Él conocía perfectamente cuál era la voluntad de su Padre para él, y estaba decidido a cumplirla, aunque eso conllevara sufrimiento para él.
3. ¿Qué aprendió de Jesús el apóstol Pedro, y a qué animó a los cristianos? (1 Pedro 4:1).
Pedro aprendió de Jesús a tener la misma actitud mental, centrada en cumplir la voluntad de Dios a pesar de las dificultades. Pedro animó a los cristianos a armarse con esa misma mentalidad, usando una expresión militar para destacar que imitar la manera de pensar de Jesús es una poderosa arma para combatir los malos deseos y las influencias del mundo de Satanás.
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El apóstol Pedro aprendió que pensar y actuar como Jesús es una poderosa arma que tiene un cristiano para defenderse del pecado y de las malas influencias de Satanás. Por eso, animó a los cristianos a tomar la misma actitud mental que tuvo Cristo, como dice 1 Pedro 4:1.
Cuando se utilizó la palabra “ármense”, que es una expresión militar, se da a entender que habría una lucha. Y sabemos en qué consiste esa lucha. Si vemos lo que dice 2 Corintios 10:3-5, se nos habla de que necesitamos tener armas para luchar en una guerra que no es humana, sino espiritual. Debemos luchar contra todo lo que se opone a la voluntad de Dios, e incluso contra ideas que se levantan contra el conocimiento que tenemos de Él.
En Efesios 6:12 se nos da una idea clara de que no tenemos una lucha contra personas reales, sino una lucha contra pensamientos e influencias que provienen de los gobiernos y fuerzas espirituales. El apóstol Pedro nos animó a que, para poder vencerlas, debemos ponernos la armadura completa que proviene de Jehová. Esa armadura nos ayudará a poner en primer lugar lo que Jehová realmente piensa, y así aprender a pensar como Él.
4. ¿Qué analizaremos en este artículo?
Este artículo analizará cómo era la forma de pensar de Jesús y cómo podemos imitarla. Para ello, se enfocará en tres aspectos clave: 1) Aprender a pensar como Jehová, 2) Ser humildes y 3) Tener buen juicio.
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Primero: aprender a pensar como Jehová. Segundo: ser humildes. Tercero: tener buen juicio. Y también vamos a analizar la forma de pensar de Jesús y cómo imitarla.
APRENDAMOS A PENSAR COMO JEHOVÁ
5. Mencione una ocasión en la que Pedro no reflejó la manera de pensar de Jehová.
Una ocasión en la que Pedro no reflejó la manera de pensar de Jehová fue cuando Jesús les explicó a sus discípulos que sería arrestado, torturado y ejecutado en Jerusalén. Pedro, sin comprender el propósito divino, trató de impedirlo diciéndole a Jesús: “¡Eso jamás te va a pasar a ti!”. Al hacerlo, Pedro mostró que su manera de pensar no estaba alineada con la de Jehová ni con la misión que Jesús debía cumplir como el Mesías.
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Aunque Pedro confiaba en Jesús, era incrédulo porque, al pensar que Jesús era el Mesías prometido y que Él salvaría al pueblo de Dios, no creía que Jehová, su Padre, permitiría su ejecución. Esto nos demostró que su forma de pensar no estaba de acuerdo con la de Jehová.
Pedro, lleno de buenas intenciones, le dice a Jesús: «Señor, no seas tan duro contigo mismo. Eso jamás te va a pasar a ti.» Nos recuerda que las buenas intenciones no significan que tengamos la mente de Jehová.
6. ¿De qué manera demostró Jesús que pensaba como Jehová?
Jesús demostró que pensaba como Jehová al rechazar el consejo de Pedro, quien intentó disuadirlo de cumplir con sufrimiento y muerte. Aunque Pedro tenía buenas intenciones, Jesús reconoció que su consejo no venía de Dios, sino del pensamiento humano. Jesús entendía que obedecer a Jehová implicaba sacrificio, y estaba dispuesto a hacerlo, mostrando así que su forma de pensar estaba completamente alineada con la de su Padre celestial.
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Jesús sabía que, para cumplir con la voluntad de Jehová, no llevaría una vida fácil, sino que tendría que sufrir y morir. Por eso, rechazó el consejo de Pedro.
Él le reprendió y le dijo que se pusiera detrás de él, y la razón era que no pensaba como Jehová. Es decir, era un estorbo para que Jesús pudiera cumplir la voluntad de Jehová. Así que Jesucristo no quería escuchar ese consejo.
No fue una situación fácil para Jesús, porque sabemos que él tampoco quería sufrir, y ahora su amigo le dice: «No necesitas sufrir.» La intención es buena, pero Jesús sabía que lo mejor era hacer la voluntad de Jehová y no quería permitir que esa idea creciera en su mente.
Jesús contrastó la manera de pensar de Jehová con la manera de pensar del hombre. Ahí hay una diferencia, no solo en este caso, sino en muchos casos de la vida. La manera en que Jehová ve las cosas no es como el simple hombre la ve.
Vemos algo muy importante de Jesús: no dejó que sus sentimientos lo alejaran de la forma de pensar que tiene Jehová, algo que le pasó a Pedro. Y esto nos enseña a nosotros que, aunque tengamos una buena disposición, muchas veces los sentimientos y los pensamientos nos pueden alejar, y debemos luchar contra eso.
Cuando el apóstol Pablo comprendió que tenía que aprender a pensar como Jehová, se esforzó por hacerlo. Así que debemos dedicar tiempo para lograrlo, porque todos podemos hacerlo.
7. ¿Cómo demostró Pedro que se estaba esforzando por pensar como Jehová? (Vea la imagen).
Pedro demostró que se estaba esforzando por pensar como Jehová cuando recibió la instrucción de predicarle a Cornelio, un gentil. A pesar de la tradición judía de evitar el contacto con los no judíos, Pedro, una vez que comprendió que esta era la voluntad de Jehová —aceptar a personas de todas las naciones en su pueblo— obedeció “sin poner objeciones”. Fue a la casa de Cornelio, les predicó y aceptó que él y su familia se bautizaran.
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Cuando Pedro recibió la noticia de que debía predicar a Cornelio, quien sería uno de los primeros cristianos no judíos, era de esperar que a Pedro se le hiciera difícil aceptar esta misión, debido a que los judíos solían evitar cualquier tipo de contacto con gente de las naciones. Sin embargo, cuando comprendió cuál era la voluntad de Jehová, cambió completamente su punto de vista, visitando y predicando a Cornelio y a todos los de su casa.
Cuando Pedro estaba junto con Jesús, puso una objeción. Esta vez ya había cambiado su forma de pensar; estaba pensando como piensa Jehová, lo estaba imitando. Y el relato muestra en Hechos 10:28-29 que Pedro ya no puso objeciones, aceptó la manera de pensar de Jehová, a pesar de que era totalmente diferente a lo que pensaban las personas en ese momento.
Además, vemos un gran esfuerzo en ese cambio de pensar, en pensar como Jehová. Las palabras de Hechos 10:34 nos dicen: «Ahora de veras entiendo.» Es decir, primero obedeció a Jehová y después actuó según su manera perfecta de pensar, y luego entendió la instrucción. Así que, sin duda, detrás de esa rapidez para aceptar ese cambio, había un gran esfuerzo y trabajo por su parte.
La imagen nos ayuda a entender cómo pudo ser aceptar esta misión para Pedro, porque probablemente sería la primera vez que entrara en la casa de un gentil, ya que era algo que la sociedad judía no había hecho nunca antes. Sin embargo, vemos que eso no le impidió detenerse, sino que sabía que Jehová quería que fuera a predicarles, y él aceptó.
Recordamos que, en un principio, Pedro no entendía absolutamente nada. De hecho, tuvo que recibir una visión con una sábana, y él, aunque no entendía, dijo: «Yo hago lo que Jehová me pida.» Y ahora es cuando vemos a Pedro entrar con seguridad y confianza, aunque sus compañeros están un poco atónitos. Pero el punto es que, cuando conoció el punto de vista y la manera de pensar de Jehová, la confianza y la seguridad estaban de su parte.
Una evidencia clara de que Pedro realmente estaba alineándose con la forma de pensar de Jehová la encontramos en Hechos 10:44-48. Porque, en la ocasión en que Pedro estaba predicándole precisamente a Cornelio y a toda su familia, el relato menciona que todos ellos recibieron el espíritu santo de la misma manera que ellos mismos, los judíos, lo habían recibido anteriormente. Eso significa que Jehová veía con aprobación lo que Pedro estaba haciendo al predicarles a ellos y que estaban en sintonía con la forma de pensar de Jehová.
Vemos cómo Jehová ve los corazones de las personas, y se nota que estaban deseosos de que fueran, porque en la imagen se les ve muy contentos de que fuera Pedro.
Hechos 10:34 dice que Dios no es parcial, sino que todo el que hace su voluntad y le teme es aceptado por Él. A veces podemos tener preferencia por un territorio más que por otro, según la clase de personas, pero ese no debe ser nuestro caso. Deberíamos ver a todas las personas como futuros hermanos, porque así es como Jehová los ve.
En Hechos 10 vemos la buena actitud de Pedro, quien se adaptó y fue obediente a lo que Jehová le había dicho, y los resultados fueron que Cornelio y los de su casa fueron bautizados. Nosotros también, si nos adaptamos a los cambios y a las sugerencias que se nos dan, será más fácil que Jehová bendiga nuestros esfuerzos.
ILUSTRACIÓN
Cornelio lleva a Pedro y a sus compañeros al piso de arriba de su casa.
Pedro entra en la casa de Cornelio. (Vea el párrafo 7).
8. ¿Cómo demostramos que pensamos como Jehová? (1 Pedro 3:8 y la nota).
Demostramos que pensamos como Jehová cuando tenemos la misma forma de pensar entre nosotros, lo que implica imitar la manera de pensar de Jehová tal como se revela en su Palabra. Por ejemplo, al seguir el consejo de Jesús de poner el Reino en primer lugar, apoyamos y felicitamos a aquellos hermanos que deciden emprender el servicio de tiempo completo, en lugar de desalentarlos.
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Imitando todos la manera de pensar de Jehová. Y para ello, tenemos que leer y meditar en su palabra, porque ahí es donde vamos a encontrar esa manera de pensar y podremos ponerla en práctica.
Por ejemplo, si un hermano de la congregación decide empezar el servicio de tiempo completo, no le diremos lo que Pedro le dijo a Jesús. Al contrario, lo felicitaremos por esa decisión y le ofreceremos nuestro apoyo.
Adorar a Jehová incluye los sentimientos, nuestras motivaciones, pero también incluye la forma de pensar. Porque quizás nuestras buenas intenciones, como en el caso de Pedro, nos lleven a decirle a un hermano que decidió empezar el servicio a tiempo completo: «Oye, piénsalo mejor, quizás va a ser muy difícil», o cualquier otro consejo poco afortunado. Pero tener la mente de Jehová nos ayuda a que nuestros sentimientos, nuestras emociones e incluso esas motivaciones que tenemos se equilibren perfectamente y podamos dar consejos o actuar en la dirección correcta.
Este ejemplo nos enseña que el tener la misma forma de pensar no implica tomar las mismas decisiones. Quizá cada cristiano, por su circunstancia, puede hacer una cosa y otros otra. Pero cuando pensamos como Jesús nos enseñó, que el Reino es lo primero, los consejos que brindemos serán animadores.
SEAMOS HUMILDES
9, 10. ¿Qué lección de humildad enseñó Jesús?
Jesús enseñó una poderosa lección de humildad la noche antes de su muerte al lavarles los pies a sus discípulos. Aunque esta tarea normalmente la realizaba un esclavo, Jesús, siendo su Maestro y Señor, la hizo personalmente. Incluso le lavó los pies a Judas, quien más tarde lo traicionaría.
Con este acto, Jesús mostró que la verdadera grandeza está en servir a los demás con humildad. Luego les explicó que, si él, siendo su Maestro, había hecho eso, ellos también debían estar dispuestos a servir con humildad a los demás.
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Jesús enseñó una lección de humildad cuando, precisamente la noche antes de morir, les lavó los pies a sus discípulos, incluyendo a Judas, quien lo traicionaría.
Como se menciona en la Biblia, era una actividad que normalmente realizaba un esclavo. Vemos cómo Jesús mostró humildad al realizar esta labor. Y luego les dijo que, si él, siendo su maestro y Señor, hizo esta acción, ellos deberían hacer lo mismo con sus hermanos.
Esta enseñanza que nos dio Cristo Jesús a todos nosotros resalta que la humildad es esencial en la vida cristiana y que todos debemos estar dispuestos a servir a los demás con amor y sin esperar nada a cambio.
Al ver cómo Jesús se arrodillaba y comenzaba a lavarles los pies a cada uno de ellos, sin duda, las palabras que les dijo debieron quedarse grabadas en su mente. Si él, aunque era el Maestro, les había lavado los pies, todos ellos deberían demostrar esa misma humildad.
Esta costumbre de lavar los pies a los invitados se consideraba una tarea servil, pero que fuera el propio anfitrión quien lavara los pies a estos invitados era una especial demostración de humildad y afecto hacia ellos. Y eso es precisamente lo que demostró Jesús al hacer esto: el afecto y la humildad que tenía hacia sus apóstoles.
La forma en que lo hizo Jesús fue más allá de ser un simple acto ostentoso o de una muestra hipócrita de humildad. No tenía el interés de exhibirse, sino el interés de ponerles un ejemplo que le nacía del corazón. De hecho, se dice que cuando vio la necesidad, no tardó nada en hacerlo él mismo directamente. Y es que, como muy bien se dice, la humildad nace de nuestros sentimientos más profundos.
11. ¿Cómo mostró Pedro que había aprendido a ser humilde? (1 Pedro 5:5; vea también la imagen).
Pedro demostró que había aprendido a ser humilde al no atribuirse la gloria después de realizar un milagro impresionante, como la curación del hombre cojo de nacimiento. En lugar de buscar reconocimiento personal o destacar ante la multitud, dio todo el mérito a Jehová y a Jesús, explicando que fue “por medio de su nombre” y “por nuestra fe en su nombre” que el hombre fue sanado. Este acto reflejó su comprensión de que cualquier poder o logro proviene de Dios, no de él mismo. Más tarde, Pedro animó a otros cristianos a adoptar la misma actitud de humildad.
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Aprendió a ser humilde cuando, milagrosamente, curó a un hombre cojo de nacimiento. Él pudo haberse destacado ante la multitud por lo que había hecho, llevarse la gloria, pero demostró humildad y dio todo el mérito a Jehová y a Jesús.
Pedro se dio cuenta de que la humildad de nuestro corazón debería ser visible. Por eso dijo en 1 Pedro 5:5 que Jehová acepta a los humildes y se opone a los arrogantes. Y aunque en su cultura lo importante era destacar, Pedro seguramente recordaba a Jesús y todas las veces que demostró ser humilde.
En la imagen se muestra a Pedro, a la persona que fue curada y a Juan. Su expresión corporal demuestra que, aunque los demás estaban asombrados y lo alababan, él dirige su brazo hacia el cielo, como mostrando que no tuvo nada que ver con eso, sino que le da la gloria y el mérito tanto a Jehová como a Jesús. Él solamente fue un ayudante.
La humildad de Pedro también nos deja ver que nosotros no debemos hacer las cosas para recibir gloria o alabanzas, sino hacerlo de verdad, con un corazón humilde, mostrando esa humildad genuina que nace de nuestros pensamientos.
Pedro podía haber aprovechado esa oportunidad para llevarse el mérito, porque este milagro no lo vieron solo unos pocos, sino que, como vemos en la imagen, había una multitud de personas. Él podría haber pensado que, como en su cultura era importante destacar, podía aprovecharlo. Sin embargo, no fue así. Recordó que Jesús fue humilde en su momento y él también quiso imitarlo.
Jesús dijo que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha. Así que, si hacemos un favor o cualquier cosa por otros, la alabanza y la honra siempre se la lleva Jehová.
Esto nos indica que si queremos ser seguidores de Jesucristo, debemos aceptar cualquier labor humilde, por muy humilde que parezca ser esa labor. No debemos creer que somos tan importantes como para no poder hacerlo.
1 Pedro 5:5 menciona una idea que se repite varias veces a lo largo de la Biblia, cuando al final dice que Dios se opone a los arrogantes, pero les muestra bondad inmerecida a los humildes. Es decir, constantemente Jehová nos recuerda que no tenemos que pensar que somos más que nadie ni que estamos por encima de nadie, porque todos somos igual de imperfectos y todos tenemos cosas buenas y cosas malas.
ILUSTRACIÓN
Pedro y Juan en el templo. Pedro señala hacia los cielos, y junto a él está un hombre que era cojo de nacimiento y ha sido curado.
Pedro fue humilde y les dio el mérito a Jehová y a Jesús por un milagro que hizo. Nosotros también podemos demostrar humildad haciendo cosas por los demás sin esperar reconocimiento ni alabanzas. (Vea los párrafos 11 y 12).
12. Al igual que Pedro, ¿cómo podemos cultivar la humildad?
Al igual que Pedro, podemos cultivar la humildad recordando que la verdadera humildad se origina en nuestros pensamientos más profundos y se manifiesta en nuestras acciones, motivadas por el amor a Jehová y al prójimo, no por el deseo de recibir alabanza. Servir a Jehová y a los hermanos con alegría, sin buscar reconocimiento ni estar pendientes de que otros nos vean.
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Filipenses 2:3-5 nos anima a tener la misma actitud mental de Cristo: a vivir con amor, unidos con humildad, evitando el conflicto y buscando los intereses de los demás, no solo los nuestros. Porque, tal como Jesucristo lo dejó todo, se humilló, fue humilde y obediente, muriendo por nosotros, de la misma manera nosotros debemos imitar su humildad.
Como hemos visto, la humildad nace en nuestros pensamientos más profundos. Jesús lo describió muy bien en el Sermón del Monte, en Mateo 6:1-4. Si hacemos algo por los demás, no debe ser para que lo vea la gente. Dice: «No recibirán ninguna recompensa de parte de su Padre.» Si ayudas a un necesitado, tienes que hacerlo sin que nadie lo sepa, porque quien te va a recompensar es Jehová. Así que Jehová quiere que la humildad provenga del amor a los demás, del amor a Él, y eso nace de nuestros pensamientos más profundos.
Si, cuando servimos a Jehová en algún aspecto o en una oportunidad que se nos da para servirle, nadie nos está viendo y lo hacemos con alegría, es una señal de que lo estamos haciendo bien.
Cuando se menciona que la humildad nace de los pensamientos más profundos, cobra más importancia el hecho de que nuestra forma de pensar, nuestra mente, debe adaptarse al 100 % a la forma de pensar que tiene Jehová. De esta manera, nuestra humildad será real y justa, que es lo que Jehová nos pide.
Demostramos nuestra humildad cuando hacemos las cosas por los demás por amor a Jehová y por amor al prójimo.
Como vivimos en un mundo en el que la humildad brilla por su ausencia, tenemos que estar continuamente luchando y esforzándonos por cultivar esta cualidad. No es que la podamos cultivar una vez y ya sea permanente. También, en relación con el Sermón del Monte, lo que comentó Jesús acerca de la advertencia sobre actuar con humildad fingida, es importante que pensemos que eso es incompatible para Jehová. Entonces, nos deja una gran reflexión: ¿preferimos que nos paguen los demás con su admiración, o Jehová con su aprobación?
TENGAMOS “BUEN JUICIO”
13. ¿Qué implica tener “buen juicio”?
Tener buen juicio significa tomar decisiones que estén en armonía con la manera de pensar de Jehová, dando prioridad a nuestra amistad con él. También implica tener una visión equilibrada de nosotros mismos, reconociendo nuestras limitaciones y dependiendo de la sabiduría divina.
Para ello, es fundamental orar con humildad y buscar la guía de Jehová. El buen juicio nos ayuda a ser prudentes, evitar la arrogancia y actuar de acuerdo con los principios bíblicos, en lugar de confiar demasiado en nuestras propias capacidades.
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Tomar decisiones que reflejen la manera de pensar de Jehová nos ayudará a tener un punto de vista equilibrado y a no pensar que lo sabemos todo.
Es importante poner en primer lugar nuestra amistad con Él, y para esto debemos seguir el consejo que nos da 1 Pedro 4: apoyarnos profundamente en la oración, para que así Jehová nos pueda guiar correctamente.
La nota los describe muy bien, porque dice que es la capacidad que tiene un cristiano de tomar buenas decisiones basándose en lo que enseña la Biblia. Además, menciona que nos ayuda a pensar con claridad y ser razonables, incluso cuando pasamos por momentos difíciles.
14. Mencione una ocasión en la que Pedro no se apoyó en Jehová.
Una ocasión en la que Pedro no se apoyó en Jehová fue la noche antes de la muerte de Jesús, cuando, confiando demasiado en sí mismo, afirmó que nunca fallaría, a pesar de que Jesús advirtió que todos lo harían. Jesús aconsejó orar y mantenerse despiertos, pero Pedro no siguió ese consejo. Como resultado, negó a Jesús tres veces, lo que luego lamentó profundamente.
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La noche antes de morir, Jesús les dijo a sus discípulos que todos iban a fallar por su causa. Pero Pedro estaba muy seguro de sí mismo y le dijo que, aunque todos le fallaran, él no lo haría. Sin embargo, esa misma noche terminó negando a Jesús tres veces. Lo más probable es que, si hubiera estado orando de continuo, como Jesús les aconsejó, habría tenido el valor necesario para no negar que era discípulo de Jesús.
La oración es lo que nos une con Jehová, y si queremos sentir que Jehová nos ayuda, obviamente no vamos a querer hacer las cosas a nuestra manera. Pedro afirmó que nunca fallaría y no siguió el consejo de mantenerse despierto y orar de continuo, lo cual lamentó profundamente.
Pedro confió demasiado en sí mismo cuando, la noche antes de la muerte de Jesús, afirmó que nunca fallaría y no siguió el consejo de orar y mantenerse despierto. Como resultado, negó a Jesús tres veces, algo que después lamentó profundamente.
15. ¿Qué ayudó a Jesús a tener buen juicio la noche antes de morir?
Jesús tuvo buen juicio la noche antes de morir porque se apoyó totalmente en Jehová, orándole repetidamente con humildad. A pesar de ser perfecto, esta dependencia en la oración le dio el valor necesario para cumplir la voluntad de su Padre. Su ejemplo dejó una impresión duradera en Pedro.
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Su confianza en Jehová lo llevó a orar repetidamente para hacer su voluntad. Él no quería fallarle a Jehová, y sabía que lo que le iba a garantizar ser valiente era orarle en repetidas oportunidades.
En Mateo 26:44 se percibe la cualidad de la constancia. Esta cualidad es notoria en Jesús porque, para él, la oración era la única manera de comunicarse con su Padre y de echar sus cargas. Nos deja un ejemplo muy claro: sin constancia, nada se consigue. Ser constantes en la oración y nunca dar por sentado que saldrán las cosas sin que Jehová lo sepa. Gracias a la oración, estamos protegidos en un mundo rodeado de personas malvadas. Así que, sin duda, este texto nos ayuda a meditar más en Jesús, una persona perfecta.
Después de haber orado tanto como lo hizo en Juan 18:4-5, se menciona que cuando llegó la horda de personas que querían arrestarle, dice que dio un paso al frente y les preguntó. Él sabía lo que tenía que hacer, y gracias a orar, tuvo el valor de afrontar todo lo que iba a desencadenar en su muerte.
Como dice el texto de Mateo, Jesús sabía todo lo que le iba a pasar, sabía muchas cosas que le iban a suceder en ese proceso, y él estuvo dispuesto a pasar por ello gracias al valor que le dio su Padre mediante la oración.
16. ¿Cómo demostró Pedro que había desarrollado buen juicio? (1 Pedro 4:7).
Pedro demostró que había desarrollado buen juicio al aprender a apoyarse en Jehová por medio de la oración. Después de la resurrección de Jesús, Pedro obedeció la instrucción de esperar en Jerusalén y, junto con otros discípulos, se mantuvo perseverando en la oración. Más adelante, en su primera carta, animó a los cristianos a tener buen juicio y a orar constantemente.
COMENTARIOS ADICIONALES
Cuando aprendió a apoyarse en Jehová mediante la oración, la misma Biblia dice que él y otros cristianos perseveraban en la oración, y por eso llegó a ser columna de la congregación.
Pedro era impaciente e impetuoso. Sin embargo, cuando Jesús ya había resucitado, les dijo que recibirían el Espíritu Santo para ayudarles y que debían esperar y quedarse en Jerusalén. Una personalidad como la de Pedro podría haber reaccionado con esa impaciencia, pero en este caso no lo hizo. Esperó y perseveró en la oración, así que demostró, por sus acciones, que estaba aprendiendo.
17. ¿Qué tenemos que hacer siempre, sin importar las habilidades que tengamos? (Vea también la imagen).
Siempre debemos orarle a Jehová, sin importar cuán capaces o hábiles seamos en algo. Incluso cuando realizamos tareas que nos resultan fáciles, es importante pedir su guía, y con más razón debemos buscar su ayuda al tomar decisiones importantes, confiando en que Jehová siempre sabe lo que es mejor para nosotros.
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Debemos apoyarnos en Jehová mediante la oración, constantemente. Sabemos que Él nos ama, que quiere lo mejor para nosotros, y que es él quien nos va a ayudar a tener buen juicio cuando tengamos que tomar alguna decisión.
Es verdad que estamos acostumbrados a pedir ayuda a Jehová en situaciones difíciles, pero también debemos hacerlo en aquellas que no nos resultan tan difíciles, que son casi habituales. Debemos pedir su guía incluso cuando realizamos tareas que consideramos fáciles, para seguir poniendo siempre a Jehová en primer lugar.
A través de nuestras oraciones, también podemos mostrar si tenemos la mente de Jehová. Un hermano podría orar para obtener un trabajo, a pesar de la gran competencia, pero también debería orar para entender cómo ve Jehová ese puesto, reflexionar sobre el ambiente laboral y considerar si los horarios entrarían en conflicto con su vida cristiana.
Si queremos pensar como Jehová y Jesús, si deseamos tener buen juicio y tomar buenas decisiones en nuestra vida para tener éxito, es necesario que oremos, y que lo hagamos en todo momento. No solo, en situaciones difíciles —cuando con seguridad recurrimos a Jehová por ayuda—, sino también en las cosas pequeñas, para demostrar precisamente que queremos tener buen juicio en todo.
Quizá Pedro tuvo un exceso de confianza. Dijo: “Tengo claro que no voy a fallar”, y luego falló. Quizá, para la hermana de la ilustración, no sea su primera entrevista; tal vez ha hecho muchas, y aunque lo tenga claro, vemos que en este momento está orando, entendiendo que dependemos de Jehová.
El hecho de que la hermana de la imagen esté orando allí mismo, delante de todas las personas que están presentes, incluidas las otras participantes, demuestra que toma en cuenta a Jehová. No le da vergüenza hacerlo. Para ella, es más importante orarle a Jehová, incluso si las demás personas se dan cuenta.
En nuestro propio caso, podríamos hacer las cosas creyendo que las estamos haciendo bien, pero sin tomar en cuenta a Jehová. De esa manera, estaríamos demostrando que no nos estamos apoyando en Jehová, es decir, que no estamos teniendo buen juicio.
Es importante que, incluso en las cosas más pequeñas, siempre tomemos en cuenta a Jehová. Mediante la oración, pidámosle su guía, y así estaremos demostrando que tenemos ese buen juicio a lo largo de toda nuestra vida.
ILUSTRACIÓN
Pedro aprendió a apoyarse en Jehová mediante la oración. Nosotros también podemos tener buen juicio pidiéndole ayuda a Jehová, en especial cuando tenemos que tomar decisiones importantes. (Vea el párrafo 17).
18. Al igual que Pedro, ¿Qué podemos hacer?
Al igual que Pedro, podemos esforzarnos por aprender a pensar como Jehová, cultivar la humildad y desarrollar buen juicio.
COMENTARIOS ADICIONALES
Podemos aprender a pensar como Jehová, ser humildes y tener buen juicio.
Aunque somos imperfectos, tenemos la capacidad de reflejar las cualidades de Jehová, porque Él nos hizo a su imagen. Para pensar como Él, nos ha dado dos grandes ayudas: su Palabra, la Biblia —a través de un estudio profundo de ella podemos saber cómo piensa—, y la oración, a la cual debemos aferrarnos siempre, como lo hizo Jesús.
Pedro demostró humildad y fue cambiando con el tiempo. Eso le permitió convertirse en un hombre humilde y de buen juicio, gracias a que no confió en sus propios pensamientos, sino en cómo piensa Jehová.
¿QUÉ RESPONDERÍA?
¿Cómo podemos aprender a pensar como Jehová?
Podemos aprender a pensar como Jehová estudiando su palabra, la Biblia, donde se revela su manera de pensar. Al meditar en sus enseñanzas y en el ejemplo de Jesús, quien reflejó perfectamente el pensamiento de su Padre, podemos moldear nuestra propia manera de pensar para que se alinee más con la de Jehová.
COMENTARIOS ADICIONALES
Lo hacemos sabiendo cuál es la voluntad de Jehová y viendo cómo Jesús ejemplificó en su vida cómo pensó de la misma manera que su propio Padre.
Jehová también nos dejó su palabra. Tenemos que dedicar nuestro tiempo a estudiarla, a meditar en ella y a analizar, antes de tomar las decisiones, lo que Él piensa.
Hemos visto muy claramente, en el caso ilustrado del apóstol Pedro, que las buenas intenciones a veces no son guías muy confiables, porque nos pueden llevar a errores. Por eso, debemos cultivar la humildad. Tenemos esa capacidad porque estamos hechos a la imagen de Dios, pero hay que aprender sus normas, conocerlas y aplicarlas. En este caso, eso incluye a veces hacer cambios en la vida y en la personalidad.
¿Cómo podemos ser humildes?
Podemos ser humildes al reconocer que nuestras habilidades y logros provienen de Jehová, evitando pensar que lo sabemos todo o buscar reconocimiento personal. Servir a otros con amor y sin esperar recompensa, así como recordar ejemplos como el de Jesús lavando los pies de los discípulos, nos ayuda a cultivar una actitud de verdadera humildad.
COMENTARIOS ADICIONALES
Si servimos con alegría a Jehová y a los hermanos, sin estar pendientes de que otros nos vean, estaremos demostrando que somos humildes. La verdadera humildad va más allá de lo que decimos; nace de nuestros pensamientos más profundos.
Si la verdadera humildad nace de nuestros pensamientos más profundos, quizás nos haga detenernos a pensar profundamente en qué motivación tenemos al hacer las cosas. Porque a veces podemos tener una rutina, incluso espiritual, de querer tener privilegios, y quizás no nos paramos a pensar qué hay detrás. Lo que queremos es hacer las cosas por Jehová, por amor a Jehová y por amor a nuestros hermanos.
También vimos el ejemplo de Pedro, que cuando él hizo ese milagro, los méritos fueron para Jehová. De la misma manera, nosotros, si tenemos alguna habilidad o experiencia en algo, los méritos no deben ser para nosotros, sino que debemos decir que ha sido Jehová quien nos los ha dado.
¿Cómo podemos tener buen juicio?
Tener buen juicio significa tomar decisiones que reflejen la manera de pensar de Jehová y poner nuestra relación con Él por encima de todo. Implica orar con frecuencia, incluso para tareas que nos parezcan fáciles, reconociendo que dependemos completamente de la guía de Dios. También requiere mantener una visión equilibrada de nosotros mismos, evitando la arrogancia y confiando en la sabiduría divina.
COMENTARIOS ADICIONALES
Tomando decisiones que reflejen la manera de pensar de Jehová, teniendo también un punto de vista equilibrado sobre nosotros mismos y orándole para que nos guíe a la hora de tomar decisiones que sean de su agrado.
Queremos aprender a pensar como Jehová, aunque a veces nos cuesta, pero podemos pedírselo, y Él nos ayudará.
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