Estudio de la Atalaya, Sea perspicaz y “tendrá éxito”, 25-31-Mayo-2026, Comentarios y Respuestas.

“El que es perspicaz al tratar un asunto tendrá éxito” (PROV. 16:20).

1, 2. ¿Qué es la perspicacia, y cómo nos ayuda?

La perspicacia es la capacidad de comprender bien una situación y ver más allá de lo obvio. Nos ayuda a entender por qué ocurren ciertas cosas y por qué las personas actúan de determinada manera.

Mediante la perspicacia podemos ser más prudentes y sensatos. Nos ayuda a ponerles freno a nuestros labios, a saber cuándo callar, a controlar la ira, a perdonar a los demás y a aceptar consejos y disciplina. Además, cuando actuamos con perspicacia, agradamos a Jehová y también beneficiamos a quienes nos rodean.

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La perspicacia es la capacidad de comprender bien una situación y de ver más allá de lo obvio.

Esa capacidad también nos ayuda a ser más prudentes y sensatos, y a poner freno a nuestros labios. Nos permite saber cuándo y en qué momento callar, controlar la ira, perdonar a los demás, aceptar los consejos y la disciplina, ser más humildes, mantener la calma y confiar plenamente en Jehová.

En un discurso de adoración matutina se dijo: “Díganle a Jehová lo que quieran; cuéntenle todo, incluso sus enfados, porque es normal enojarse”. Con Jehová podemos desahogarnos, ya que él siempre nos escucha y nunca nos rechazará por expresarle con sinceridad nuestros sentimientos, tal como muestra Salmos 4:4.

Esta cualidad nos ayudará en momentos difíciles. Por ejemplo, si tenemos problemas con otros hermanos y nos sentimos tentados a reaccionar impulsivamente o a dar rienda suelta a nuestras emociones. En realidad, si actuamos de esa manera, no estaríamos demostrando perspicacia. Por eso, si cultivamos esta cualidad, podremos evitar ese tipo de reacciones y actuar con más prudencia y equilibrio.

El párrafo indica que la perspicacia es la capacidad de comprender bien una situación o de ver más allá de lo obvio, ¿Qué implica eso? Implica que uno entiende lo que ocurre cuando suceden ciertas cosas; no solo ve lo que pasa, sino también por qué ha sucedido. Además, permite comprender por qué algunas personas actúan de una manera u otra.

Un buen ejemplo lo encontramos en Proverbios 10:19, que dice: “Cuando se dicen muchas palabras, es inevitable pecar”. En otras partes de la Biblia, se llama insensatos a quienes hablan mucho y sin pensar. A continuación, el proverbio añade: “Pero el que pone freno a sus labios actúa con prudencia”. Por lo tanto, una persona perspicaz se cuida y mide muy bien sus palabras antes de hablar.

EN VEZ DE SER ORGULLOSOS, DEMOSTREMOS HUMILDAD

3. ¿Quién era Naamán?

Naamán era un hombre con mucha autoridad, el jefe del ejército de Siria, una nación que estaba al norte de Israel. Sin embargo, sufría de lepra, una terrible enfermedad de la piel.

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Era un hombre de gran autoridad: el jefe del ejército de Siria, una nación que estaba al norte de Israel. Sin embargo, a pesar de su gran autoridad, padecía una enfermedad de la piel: tenía lepra.

También vemos que, a pesar de su posición, Naamán demostró humildad al escuchar el consejo que recibió y obedecer las instrucciones que le dio el profeta Eliseo.

4. ¿Cómo demostró Naamán que era capaz de ver más allá?

Naamán demostró que era capaz de ver más allá porque no actuó con orgullo ni despreció las palabras de la joven israelita. Aunque ella era una esclava y pertenecía a una nación enemiga, él fue humilde y tomó en serio lo que dijo sobre el profeta de Jehová. Gracias a eso, estuvo dispuesto a ir a Israel en busca de una cura.

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Naamán demostró que era capaz de ver más allá porque, cuando la niña israelita le dijo a su esposa que un profeta de Israel podía curarlo, él podría haber pensado que solo era una niña, además de una sierva perteneciente a una nación enemiga. Por ello, podría haber sospechado que, en realidad, no tenía intención de ayudarlo. Sin embargo, en vez de actuar con orgullo y no hacerle caso, fue humilde y tomó en serio sus palabras.

5. ¿Qué le pasó a Naamán cuando llegó a Israel?

Cuando Naamán llegó a Israel, se presentó ante el rey Jehoram con la esperanza de recuperar la salud. Sin embargo, Jehoram pensó que el rey de Siria buscaba una excusa para pelear. Después, Eliseo ni siquiera salió personalmente a recibirlo, sino que le envió un mensajero con instrucciones sobre lo que debía hacer para sanar.

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Cuando llegó a Israel, las cosas no salieron como esperaba. Eliseo ni siquiera salió a recibirlo, y eso puso a prueba su actitud y sus expectativas.

El rey de Israel, Jehoram, tampoco se tomó muy bien su visita. A diferencia de la niña israelita, que confiaba plenamente en Jehová y en su profeta, él pensó que aquel hombre había sido enviado para buscar pelea. Así que las cosas no salieron como Naamán esperaba.

Por si fuera poco, Eliseo no fue a recibirlo; ni siquiera salió de su casa. Simplemente le dio instrucciones por medio de un mensajero acerca de lo que tenía que hacer. Así que las expectativas de Naamán no se cumplieron como él esperaba.

El panorama que se le presentó a Naamán era humillante. Primero, tuvo que recurrir a un Dios que no era el suyo; después, aceptar lo que le había dicho una niña; luego, llegar y ver que el rey ni siquiera le prestaba atención; y, además, que el profeta tampoco lo recibiera personalmente. Así que la situación no no se mostraba como él esperaba.

El panorama que se le presentó a Naamán era humillante. Primero, tuvo que recurrir a un Dios que no era el suyo; después, aceptar lo que le había dicho una niña; luego, llegar y ver que el rey ni siquiera le prestaba atención; y, además, que el profeta tampoco lo recibiera personalmente. Así que la situación no se mostraba nada favorable para él.

6. a) ¿Por qué es posible que Naamán reaccionara con orgullo ante las instrucciones del mensajero?

Naamán reaccionó con orgullo porque pensó que, como líder del ejército sirio, merecía un trato más respetuoso. Además, quizá creyó que Eliseo estaba despreciando a Siria con las instrucciones que le dio mediante un mensajero.

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Naamán era un hombre con poder y estaba acostumbrado a que la gente lo tratara mejor que a los demás. Por eso, no le gustó nada que no fuera el propio Eliseo quien saliera a hablar con él.

Si leemos el relato de 2 Reyes 5:11, 12, veremos lo que él esperaba. Pensaba que Eliseo saldría a recibirlo, invocaría el nombre de Jehová e incluso realizaría algún gesto llamativo para curarlo de la lepra. Y, para colmo, le dijo que tenía que bañarse en el río Jordán. Para Naamán, aquello era un desprecio, pues consideraba que en su tierra había ríos mucho mejores.

Cuando leemos el relato, son apenas unos versículos y parece que el viaje de Naamán hubiera durado solo unos instantes. Sin embargo, la realidad es que probablemente pasó muchas horas reflexionando. En 2 Reyes 5:11 dice: “Yo había pensado…”, lo que indica que ya tenía una idea preconcebida de lo que ocurriría. Seguramente pasó mucho tiempo imaginando cómo sería recibido y qué haría Eliseo para curarlo.

En 2 Reyes 5:12, Naamán comienza a comparar los ríos de su tierra con el Jordán, preguntándose si aquellos no eran mejores. Todo esto muestra que dedicó bastante tiempo a pensar en el motivo de su viaje y en lo que iba a encontrarse. Sin embargo, las cosas no sucedieron como él esperaba.

6. b) ¿Cómo demostraron los siervos de Naamán que eran perspicaces, y qué pasó al final? (2 Reyes 5:13, 14).

Los siervos de Naamán demostraron que eran perspicaces porque lo ayudaron a razonar con calma y le suplicaron que pensara mejor las cosas. Gracias a eso, Naamán dejó a un lado el orgullo, obedeció humildemente las instrucciones de Eliseo y recuperó la salud.

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Como indica 2 Reyes 5:13, sus siervos le pidieron que lo pensara bien. Le dijeron que, si el profeta le hubiera pedido algo extraordinario, seguramente lo habría hecho. Entonces, ¿por qué no hacer algo tan sencillo como bañarse en el río para quedar curado? Así que lo animaron a reflexionar y a seguir las instrucciones que había recibido.

El resultado fue que cuando salió del río Jordán, quedó completamente curado; estaba limpio de su enfermedad. Por cierto, más adelante en el relato vemos que Guehazí, el siervo de Eliseo, actuó con codicia. Como consecuencia, la lepra de Naamán pasó a él.

En este relato vemos la importancia de la humildad, que es precisamente lo que se destaca en este subtema. Si Naamán no hubiera sido humilde, habría reaccionado como lo hizo al principio: se habría marchado furioso. Sin embargo, gracias a que demostró humildad, pudo beneficiarse del milagro que Jehová realizó por medio de su profeta.

7. ¿Qué aprendemos de Naamán? (Proverbios 22:4; vea también las imágenes).

Aprendemos que la perspicacia nos ayuda a ver más allá de las apariencias y a no dejar que las emociones nos dominen. También nos motiva a ser humildes y a reconocer que necesitamos la ayuda de los demás y, sobre todo, la de Jehová.

Naamán demostró perspicacia porque escuchó con humildad a la joven israelita, a sus siervos y a Eliseo, quien hablaba en nombre de Jehová. Gracias a que dejó a un lado el orgullo, tomó una buena decisión y recuperó la salud.

Este relato también nos enseña que, antes de reaccionar ante una situación o un consejo que no entendemos del todo, debemos detenernos y pensar si nuestras palabras y acciones reflejarán humildad o orgullo.

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Aprendemos que, al ser perspicaces, vemos más allá de lo obvio y de las apariencias. Además, evitamos que las emociones que pueden surgir cuando no actuamos con perspicacia nos lleven a cometer errores o a reaccionar de manera incorrecta. Sobre todo, esta cualidad nos ayuda a ser humildes y a reconocer que necesitamos ayuda en muchas ocasiones, especialmente la ayuda de Jehová.

Naamán fue capaz de dejar a un lado su orgullo y, gracias a eso, pudo recuperar su salud. Esto nos enseña que, antes de reaccionar ante una situación, debemos detenernos y pensar.

En la imagen vemos a un hermano mayor escuchando a una hermana más joven. No se le nota pensando: “¿Y esta jovencita qué tiene que enseñarme a mí?” o “¿Qué puede decirme que yo no sepa ya?”. No se muestra orgulloso por su experiencia ni por su responsabilidad en la congregación. Por el contrario, se le ve humilde, dispuesto a aceptar consejo y consciente de que no lo sabe todo. Como señala el párrafo, esa actitud es un excelente ejemplo. Se nota que se deja guiar por la dirección que proporciona la organización.

¿Cómo podemos saber si somos personas perspicaces, es decir, si pensamos las cosas antes de hablar o actuar? Como se menciona al final del párrafo, una manera de comprobarlo es observando cómo reaccionamos cuando no entendemos algo o no lo aceptamos a primera vista. En esos casos, no nos apresuramos a disgustarnos, molestarnos ni a hablar en contra de un asunto que todavía no comprendemos. Más bien, nos tomamos el tiempo para analizarlo con calma.

Aprendemos que existe un conducto aprobado: la Biblia. Si recibimos un consejo basado en ella y que proviene de ese conducto aprobado, la persona perspicaz lo considera con respeto y procura ponerlo en práctica.

Al igual que las instrucciones que recibió Naamán eran muy sencillas y no requerían gran cosa, el verdadero esfuerzo que tenía que hacer era dejar a un lado su orgullo. De manera parecida, a veces lo que nos piden los hermanos, aunque sean más jóvenes, o las indicaciones que recibimos mediante el Broadcasting, son cosas sencillas. No implican cambios drásticos en nuestra vida. Sin embargo, lo que realmente se requiere es dejar de lado el orgullo y actuar con humildad. Precisamente ahí es donde demostramos perspicacia.

Aprendemos que antes de reaccionar, debemos detenernos y pensar. Y esto no es nada fácil; de hecho, puede ser muy difícil. Pero nadie nos ha dicho que hacerlo sería sencillo.

Lo que Jehová nos ha prometido es que, si nos esforzamos por actuar con humildad, como indica Proverbios 22:4, el resultado será riqueza, gloria y vida. Así que, sin duda, vale la pena intentarlo.

A veces puede ser difícil identificar si tenemos algún rasgo de orgullo. Sin embargo, la pregunta que se hace al final del párrafo lo pone de manifiesto de una manera muy clara: ¿Qué reflejan mis palabras y mis acciones? Por eso, sería apropiado que estuviéramos muy atentos a nuestra manera de hablar y de actuar, especialmente cuando estamos en la intimidad con las personas que queremos y con las que tenemos confianza. Conviene preguntarnos: ¿Son nuestros comentarios positivos, humildes y edificantes? La forma en que hablamos y nos comportamos puede revelar si existe algún rasgo de nuestra personalidad que necesitamos corregir o mejorar.

¿Qué reflejan nuestras acciones y nuestra actitud? Por ejemplo, a veces surgen cuestiones relacionadas con la forma de vestir o con otros asuntos en los que quizá no todo está completamente definido. En esos casos, ¿Qué es más importante para nosotros: tener la razón o estar dispuestos a seguir la orientación que se nos da? Puede que algunos de estos temas no sean tan importantes en sí mismos, pero nuestra actitud sí revela mucho. Muestra si insistimos en imponer nuestra opinión o si estamos dispuestos a ceder con humildad y espíritu de cooperación.

Aprendemos que tenemos que ser humildes. Además, es importante escuchar y seguir bien las instrucciones. Por ejemplo, la niña israelita habló de un profeta, pero Naamán fue primero a ver al rey. Como era de esperar, el rey se asustó y pensó: “Este viene buscando pelea”. Más tarde, cuando el profeta le indicó lo que debía hacer, Naamán se dio cuenta de que las cosas no iban a suceder como él había imaginado.

Aprendemos que a veces nuestra imaginación nos lleva a esperar ciertas cosas, pero la realidad puede ser muy diferente. Felizmente, Naamán fue humilde y, gracias a ello, finalmente consiguió la curación.

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Imágenes de un hermano siendo perspicaz al escuchar con humildad a otros: 1. Le presta atención a un hermano más joven que está usando el folleto “Seamos mejores lectores y maestros” para darle un consejo. 2. Escucha a una hermana mayor que le habla de los planes que tiene la congregación para predicar con los carritos. 3. Ve con atención en su táblet un video de JW Broadcasting.

Seamos como Naamán y escuchemos con humildad cuando nos aconsejen, nos den una sugerencia o recibamos instrucciones de la organización. (Vea el párrafo 7).

EN VEZ DE REACCIONAR CON IRA, MANTENGAMOS LA CALMA

8. ¿En qué situaciones puede resultarnos difícil mantener la calma?

Puede resultarnos difícil mantener la calma cuando enfrentamos situaciones frustrantes, especialmente si alguien no nos trata bien o sufrimos una injusticia. En esos momentos, aunque tengamos motivos para sentirnos molestos, la perspicacia nos ayuda a controlar nuestras emociones y a mantener la calma.

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Podrían ser situaciones en las que sufrimos una injusticia o nos tratan mal. En esos casos, quizás tengamos motivos justificados para sentirnos molestos, lo que hace aún más difícil mantener la calma.

La nota de estudio de la carta a los Efesios explica que no es incorrecto sentirnos así. Tanto Jehová como Jesús reaccionaron con indignación ante la maldad y la injusticia. Sin embargo, eso no debe servir de justificación para dejar que nuestro enojo, aunque esté justificado, termine convirtiéndose en estallidos de furia. Por eso, necesitamos perspicacia para mantener la calma y actuar de una manera que agrade a Jehová.

Por poner una situación que suele ocurrirnos a muchos, imaginemos que vamos conduciendo y, de repente, otro vehículo se nos cruza de forma imprudente. Es normal que nos sintamos molestos e incluso que pensemos que tenemos motivos para reclamar. Sin embargo, ahí es donde entra en juego la perspicacia. Si actuamos con perspicacia, no nos dejamos llevar por la ira ni entramos en discusiones o reacciones impulsivas. Más bien, mantenemos la calma y actuamos con prudencia.

Como muestra el párrafo, pueden existir motivos justificados que nos alteren. Sin embargo, si nos dejamos llevar por esas emociones, podríamos terminar actuando de una manera incorrecta. Lo que se nos aconseja es que, cuando nos encontremos en una situación así, recurramos a Jehová en oración y hagamos todo lo posible por mantener la calma y controlar nuestras emociones.

Naamán era un hombre de gran autoridad, acostumbrado a dirigir a otros y a que quienes estaban bajo su mando hicieran lo que él decía. Por ello, la humildad probablemente no era el rasgo más destacado de su personalidad. Sin embargo, cuando finalmente la demostró, obtuvo muy buenos resultados. De manera parecida, puede que en nuestra vida diaria, e incluso en el ámbito espiritual, nos cueste actuar con humildad. Aun así, debemos tener presente que cultivar esta cualidad siempre produce buenos frutos.

9. ¿Cómo trató Nabal a David?

Nabal trató a David con desprecio y lo insultó. En vez de agradecer la protección que David y sus hombres les habían dado a sus pastores y rebaños, respondió de manera irrespetuosa cuando David le pidió provisiones con amabilidad.

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Como muestra el párrafo, es fácil imaginar la escena. David y sus hombres eran fugitivos y estaban siendo perseguidos por el rey Saúl. Por eso, se refugiaron en el desierto de Parán. Allí vivía Nabal un hombre con muchas riquezas, gran prestigio y numerosos rebaños. Llegó el tiempo de esquilar las ovejas, y David decidió pedirle algo de alimento. Lo hizo con mucho respeto, enviando mensajeros para transmitir su petición. Sin embargo, Nabal los trató con total desprecio. Les respondió: “¿Y quién es ese David? ¿Qué se cree el hijo de Jesé? ¿Por qué habría de darles algo?”. Así que los mensajeros tuvieron que regresar con las manos vacías.

Vemos cómo el avaro Nabal dirigió reproches e insultos a David, tratándolo como a una persona despreciable y considerándolo, junto con sus hombres, como esclavos fugitivos.

Algo que nos puede pasar a nosotros es que, cuando hacemos un buen trabajo y sabemos que lo hemos hecho bien, podemos esperar recibir agradecimiento. Sin embargo, a veces ocurre todo lo contrario: recibimos desprecio o vemos que se infravalora nuestro esfuerzo, como les sucedió a David y a sus hombres. Es comprensible que eso nos moleste, pero debemos tener cuidado de no permitir que esos sentimientos nos controlen.

Como dice 1 Samuel 25:8, David tampoco estaba pidiendo demasiado. Aunque sabía que Nabal era un hombre rico, le dijo: “Por favor, danos cualquier cosa que puedas darnos”. Así que no estaba abusando de la situación; más bien, actuaba con humildad al pedir simplemente lo que Nabal estuviera dispuesto a darle. Sin embargo, Nabal los trató con mucho desprecio, a pesar de que no lo merecían.

10. ¿Cómo demostraron perspicacia Abigaíl y David? (1 Samuel 25:32, 33; vea también la imagen).

Abigaíl demostró perspicacia porque fue capaz de ver más allá de la reacción impulsiva de David. Aunque él estaba muy furioso y decidido a vengarse, ella comprendió que David era un hombre bueno e hizo todo lo posible por ayudarlo a tranquilizarse. Con humildad, le llevó regalos y le dio consejos sabios que reflejaban el punto de vista de Jehová.

David también demostró perspicacia porque escuchó atentamente a Abigaíl y reconoció que sus palabras eran sabias. Gracias a eso, logró calmarse y evitó cometer un grave error.

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Abigaíl fue muy perspicaz porque fue capaz de ver más allá de la reacción exagerada de David. Y tenía razones para hacerlo, pues conocía bien a su esposo. Hizo todo lo posible para que David se tranquilizara. Le llevó abundantes provisiones y lo aconsejó con humildad. Además, todas sus palabras estuvieron enfocadas en ayudarlo a ver los asuntos desde el punto de vista de Jehová y a evitar cometer una acción que no sería de su agrado.

En 1 Samuel 25:26, vemos cómo Abigaíl le dice a David: “Tan cierto como que Jehová y tú viven, es Jehová quien te está frenando para que no te tomes la justicia por tu mano”. Y, más adelante, en el versículo 31, añade que así “no tendrás que lamentarte ni arrepentirte en tu corazón por haberte tomado la justicia por tu mano y haber derramado sangre sin motivo”.

Como sabemos, David era el ungido de Jehová y un valiente guerrero. Había participado en muchas batallas, pero en este caso no tenía derecho a matar a Nabal. De hecho, sabemos que en otra ocasión tuvo la oportunidad de matar a Saúl y no lo hizo. Por lo tanto, aunque David estaba muy enfadado —y era comprensible que se sintiera así—, gracias a las palabras de Abigaíl y al consejo que reflejaba el punto de vista de Jehová, pudo refrenarse y actuar con prudencia.

Abigaíl no estaba al tanto de lo que había ocurrido entre los hombres de David y los de su esposo. Sin embargo, cuando le informaron de la situación, actuó con rapidez. Como conocía bien a Nabal y comprendía la gravedad del problema, tomó la iniciativa. Incluso llegó a decir: “Échame la culpa a mí”, con tal de mantener la paz.

Abigaíl demostró que confiaba plenamente en Jehová y estaba dispuesta a asumir la responsabilidad necesaria para evitar un derramamiento de sangre. A pesar de que David estaba muy furioso, ella confió en Jehová, se inclinó rostro a tierra y le pidió que le permitiera hablar.

Qué bien refleja la imagen la humildad de Abigaíl Allí aparece postrada ante David y sus siervos, con los regalos que había llevado, pidiendo perdón por algo que ella ni siquiera había hecho. Además, quien había cometido la falta era Nabal, y había razones para pensar que merecía las consecuencias de sus actos. Sin embargo, Abigaíl fue muy perspicaz. Fue capaz de ver más allá de la situación inmediata y actuar de la manera más sabia.

La humildad que demostró Abigaíl  al pedir perdón a David nos deja, sin duda, un excelente ejemplo para cuando nosotros tengamos que afrontar situaciones parecidas.

Lo que David hizo fue reconocer que las sabias palabras que salían de la boca de Abigaíl eran como si Jehová mismo le estuviera hablando. Así que fue perspicaz, porque pudo ver más allá de aquella situación y comprender el consejo que se le estaba dando.

Este relato nos enseña que, muchas veces, cualquier hermano puede darnos un consejo valioso; no hace falta que sea un anciano. Si ese consejo está basado en los principios de Jehová, podemos considerarlo como una ayuda que él nos brinda para corregirnos y guiarnos.

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David escucha con atención las súplicas de Abigaíl, quien está arrodillada. Los hombres de David, que están a su lado, observan atentamente. Los siervos de Abigaíl esperan detrás de ella con las manos llenas de regalos.

David y Abigaíl demostraron perspicacia en una situación muy tensa, y así evitaron una tragedia. (Vea el párrafo 10).

11. ¿Cómo nos ayuda la perspicacia cuando alguien o algo nos enoja? (Proverbios 19:11).

La perspicacia nos ayuda a mantener la calma cuando alguien o algo nos enoja. Nos permite pensar en las consecuencias de nuestras palabras y acciones en vez de reaccionar impulsivamente.

Además, la perspicacia nos ayuda a buscar el punto de vista de Jehová sobre la situación y a controlar nuestras emociones. En lugar de actuar con ira y sin pensar, podemos orar a Jehová y reflexionar antes de reaccionar.

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La perspicacia nos ayuda a no reaccionar de inmediato cuando algo nos enoja. Como hemos visto en el texto, hace que una persona sea paciente y pase por alto una ofensa. Por eso, nos ayuda a ver el cuadro completo, considerar las circunstancias de la otra persona y pensar antes de actuar, en lugar de dejarnos llevar por la ira.

El párrafo habla de lograr mantener la calma, incluso cuando tenemos razones para no hacerlo. Proverbios 19:11 dice que es un gesto hermoso pasar por alto una ofensa. A veces pensamos en tener una muestra de aprecio con alguien de la congregación. Pues bien, si estamos molestos con una persona, una muestra muy hermosa de nuestra parte sería pasar por alto aquello que nos ha ofendido.

Si algo nos ha molestado o nos pone furiosos, lo que debemos hacer es hablar con Jehová, presentarle el asunto y no actuar de forma impulsiva. En lugar de eso, debemos ser perspicaces y pensar en las consecuencias que pueden venir. De esa manera, haremos las cosas bien.

12. ¿Cómo pueden ayudarnos otros a ser perspicaces y mantener la calma?

Otros pueden ayudarnos a ser perspicaces y mantener la calma al ayudarnos a ver las situaciones desde el punto de vista de Jehová. Por ejemplo, un hermano maduro puede darnos consejos sabios y ayudarnos a pensar antes de reaccionar cuando estamos enojados.

Además, nosotros también podemos ayudar a otros, tal como hizo Abigaíl con David, mostrándoles con tacto y calma el punto de vista de Jehová para que no actúen impulsivamente.

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Proverbios 12:15 menciona: “Al tonto le parece que su camino es correcto, pero el sabio acepta consejos”. Es decir, puede que en ese momento, debido al enfado o al disgusto, no veamos ni razonemos con claridad. Pero, si somos humildes, podemos hablar con un hermano maduro, y ese hermano puede ayudarnos a ver las cosas como las ve Jehová.

En el caso de David, si no hubiese escuchado a Abigaíl, que no había sufrido la misma ofensa y que actuó con objetividad, y si se hubiera dejado llevar solo por el grupo que también estaba enfadado, habría cometido algo muy grave. Sin embargo, al escuchar a esa persona que Jehová puso en su camino, o a cualquier hermano maduro, lo que hacemos puede mantenerse en armonía con la voluntad de Jehová.

A lo mejor nos puede pasar algo parecido a Abigaíl, porque en el momento en que ella habló, se puso delante de David en una situación muy tensa. David estaba enfadado y tenía un grupo de soldados que también lo estaban. Cualquiera se habría puesto nervioso en medio de aquella situación.

Esto puede pasarnos con un amigo o incluso con un familiar que esté pasando por un momento tenso, en el que tengamos que controlar muy bien lo que decimos. Qué bueno es ser perspicaces y actuar como Abigaíl, siendo amables y expresándonos de una buena manera para no empeorar la situación y, al contrario, poder ayudar.

EN VEZ DE TENER MIEDO, CONFIEMOS EN JEHOVÁ

13. ¿Cómo nos ayuda la perspicacia a ver más allá de nuestros temores?

La perspicacia nos ayuda a ver más allá de nuestros temores porque nos recuerda que cualquier problema o situación que nos asuste no es nada comparado con el inmenso poder de Jehová. También nos ayuda a confiar en que Jehová puede ayudarnos en cualquier situación, incluso cuando parece que no hay salida.

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Salmo 27:1 dice: “Jehová es mi luz y mi salvación; Jehová es la fortaleza de mi vida”. Estas palabras nos recuerdan que cualquier cosa o persona que nos cause temor no es nada en comparación con el inmenso poder que tiene Jehová. Él siempre nos ayudará en cualquier situación en la que nos encontremos.

También podemos ver que la perspicacia nos invita a hacer una pausa, a mirar más allá del sentimiento y a recordar que ningún callejón sin salida es realmente un callejón para Jehová. Él siempre tiene una salida, un propósito y una manera de sostenernos.

14. ¿Por qué es posible que a Jonás le diera miedo la tarea que Jehová le encargó?

Es posible que a Jonás le diera miedo la tarea que Jehová le encargó porque debía viajar a Nínive, una ciudad asiria conocida por su crueldad y violencia, para anunciar un mensaje de destrucción. Además, el viaje era largo y peligroso. Por eso, Jonás se sintió intimidado y decidió huir en vez de obedecer de inmediato.

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Jonás probablemente tuvo miedo porque Jehová lo envió a Nínive, una ciudad conocida por su violencia y crueldad. Predicar allí era peligroso y, además, debía anunciar un mensaje de juicio a personas que eran enemigas de Israel. Tal vez temía el rechazo, el maltrato e incluso perder la vida.

Vemos que los relieves del palacio de Senaquerib atestiguan la crudeza de los torturadores. Por ejemplo, muchachas y muchachos que eran prisioneros eran empalados, quemados o también desollados; otros eran cegados o mutilados, perdiendo manos, orejas o nariz, entre otras cosas. Todo esto seguramente lo sabía Jonás. Por eso, si además tenía que anunciarles un mensaje de juicio, es comprensible que sintiera miedo. Así que esos miedos lo llevaron a ir en dirección contraria.

15. ¿Qué ayudó a Jonás a confiar más en Jehová? (Jonás 2:6-9).

Lo que ayudó a Jonás a confiar más en Jehová fue ver el inmenso poder de Dios cuando le salvó la vida de una manera espectacular. Esa experiencia le enseñó que Jehová podía protegerlo de cualquier peligro y lo ayudó a ver más allá de sus temores. Gracias a eso, Jonás obedeció la segunda oportunidad que Jehová le dio y fue a Nínive.

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El hecho de que Jehová le salvara la vida a Jonás le permitió comprobar el inmenso poder que tiene Jehová, lo que le dio la fortaleza para no sentir miedo ante los ninivitas. Así que, ahora sí, obedeció a Jehová, fue allí y tuvo mucho éxito.

Desde un punto de vista humano, Jonás pudo haber pensado que nadie lo libraría de los asirios al darles ese mensaje. Pero, desde una perspectiva humana, tampoco parecía posible que alguien lo librara en el mar, en medio de aquella tormenta. Entonces, él aprendió que para Jehová no hay nada imposible, y eso le dio la confianza de que en la asignación que le había dado, Jehová también lo protegería.

Recordemos que, en el momento en que Jehová salvó a Jonás, él no se dirigía precisamente a Nínive, sino que estaba huyendo de la asignación que Jehová le había dado. Por lo tanto, Jonás pudo percibir que no solo Jehová es todopoderoso, sino también un Dios misericordioso. Y eso, sin duda, le ayudó a confiar en él.

16. ¿Cómo nos ayuda la perspicacia a afrontar situaciones intimidantes? (Proverbios 29:25; vea también las imágenes).

La perspicacia nos ayuda a afrontar situaciones intimidantes porque nos permite centrarnos en Jehová y no en nuestros miedos o en el temor al hombre. También nos ayuda a recordar cómo Jehová nos ha protegido y ayudado en el pasado, lo que fortalece nuestra confianza en él.

Además, meditar en el ejemplo de hermanos que afrontaron situaciones difíciles gracias a su confianza en Jehová nos anima a hacer lo mismo. Así, podemos seguir sirviendo a Jehová con valor y ayudar a otros a confiar plenamente en él.

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Nos ayuda a confiar en Jehová y a no permitir que el miedo nos impida hacer lo correcto y cumplir nuestras responsabilidades espirituales. Es decir, la perspicacia nos ayuda a no temer al hombre para servir a Jehová.

También podemos reflexionar en todos estos casos y en cosas que nos han sucedido a nosotros mismos, así como en experiencias del pasado, y cómo Jehová nos ha ayudado a superar todos esos miedos. Eso mismo también podemos transmitirlo a otros hermanos y contárselo.

La comparación que muestra la imagen es muy acertada. Quizás Jonás iba a una ciudad muy cruel, como ya se ha descrito, y este hermano de la imagen va a un instituto que también puede ser muy duro a veces, sobre todo por las distintas maneras de pensar, como vemos en la imagen, o por las diferencias de posición social. Tener confianza en Jehová y saber que él nos va a proteger, además de hablar con seguridad de lo que tengamos que decir, nos ayuda mucho.

Esto lo pueden demostrar incluso personas que llevan poco tiempo sirviendo a Jehová. En la nota donde se narra la experiencia de nuestro hermano, él solo llevaba unos meses estudiando cuando se bautizó. Aunque dice que no tenía demasiado conocimiento, su amor por Jehová era tan intenso que tomó la decisión de bautizarse. Sin embargo, solo dos meses después fue arrestado. Él mismo comenta que, aunque todavía no sabía mucho de la Biblia, conocía a Jehová lo suficiente como para serle leal.

La experiencia que se narra en la nota nos lleva a hacernos una pregunta: ¿conozco yo lo suficiente a Jehová como para mantenerme leal y confiar en él, como hizo Jonás? Es algo que cada uno tenemos que responder.

ILUSTRACIÓN

Serie de imágenes: 1. El profeta Jonás camina hacia las puertas de la ciudad de Nínive. 2. Un hermano joven camina por los pasillos de su escuela. Lo rodean cosas que le desagradan a Jehová. Por todas partes hay banderas de arcoíris. Y un joven amenaza a otro.

El ejemplo de Jonás nos enseña que la perspicacia nos ayuda a hacer lo que Jehová nos pide y a afrontar con éxito situaciones intimidantes. (Vea el párrafo 16).

ESFORCÉMONOS POR SER CADA VEZ MÁS PERSPICACES

17. ¿Qué podemos hacer para ser más perspicaces?

Para ser más perspicaces, debemos acercarnos más a Jehová, porque él es quien puede ayudarnos a desarrollar esta cualidad. Podemos lograrlo meditando con atención en la Biblia y aplicando sus consejos para tomar buenas decisiones y controlar nuestras emociones.

Además, debemos pedir constantemente el espíritu santo de Jehová, ya que este nos ayuda a tener perspicacia y a ver las situaciones como Jehová las ve para reaccionar de la mejor manera.

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Podemos aprovechar las ayudas que nos ofrece Jehová en su Palabra, la Biblia, donde nos da consejos para tomar buenas decisiones, y también su espíritu santo nos ayuda a tener perspicacia.

El objetivo es que veamos las cosas como las ve Jehová y, de esa manera, nuestra reacción será la adecuada, será sabia, como dice Proverbios 21:11, y desarrollaremos aún más la perspicacia.

El texto de Salmo 32:8 dice: “Te haré perspicaz y te enseñaré el camino por el que debes ir”. Como vemos, la enseñanza viene de Jehová. La perspicacia es una cualidad que no se adquiere fácilmente; por lo tanto, es un trabajo que tenemos que realizar continuamente.

Es verdad que cuando pensamos en el fruto del espíritu santo no se incluye la perspicacia. Sin embargo, en Nehemías 9:20 se dice que Jehová les dio su buen espíritu, o espíritu santo, para que tuvieran entendimiento. La nota explica que esto se relaciona con la perspicacia. Es decir, si le pedimos a Jehová su espíritu, podremos desarrollar perspicacia.

18. ¿Qué está usted decidido a hacer?

Estoy decidido a seguir pidiéndole a Jehová que me dé perspicacia y a esforzarme por mostrar esta cualidad en toda situación. De esa manera, no me desviaré “del camino de la perspicacia” y haré feliz a Jehová.

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Estoy decidido a seguir cultivando la perspicacia y, para ello, tengo que ser constante y pedírselo a Jehová diariamente. Estoy seguro de que Jehová me dará su ayuda incondicional.

Si nos hemos identificado con alguna de las situaciones que hemos visto, pensemos en ellas y pongámonos manos a la obra para pedir perspicacia y trabajar en ello. De esa manera, haremos feliz a Jehová y también seremos más felices nosotros.

¿QUÉ PODEMOS HACER PARA SER PERSPICACES COMO LOS SIGUIENTES PERSONAJES?

Naamán

Para ser perspicaces como Naamán, debemos esforzarnos por ver más allá de las apariencias y no dejar que las emociones nos dominen. También es importante ser humildes y reconocer que no lo sabemos todo, por lo que necesitamos escuchar a los demás y, sobre todo, a Jehová.

Antes de reaccionar ante una situación, debemos detenernos y pensar. Si recibimos un consejo bíblico que no nos gusta o no entendemos una instrucción, debemos preguntarnos si nuestras palabras y acciones reflejan humildad o orgullo.

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Podemos aceptar los consejos de manera humilde y no fijarnos en quién nos los da, sino de dónde provienen. Si estos consejos provienen de la Biblia, cualquier hermano que nos los dé nos está dando un buen consejo, sin duda.

Tenemos que estar dispuestos a escuchar. Naamán escuchó primero a la niña, después al profeta y luego a sus siervos. De este modo, pudo ver que lo que le decían lo motivaba a ser perspicaz y a seguir los consejos.

David y Abigaíl

Para ser perspicaces como Abigaíl, debemos aprender a ver más allá de las reacciones impulsivas de los demás, actuar con humildad y reconocer las cualidades que pueda tener la otra persona. Tal como Abigaíl se dio cuenta de que David era un hombre bueno, pero que actuaba llevado por la ira, e hizo todo lo posible por ayudarlo a tranquilizarse.

Para ser perspicaces como David, debemos estar dispuestos a escuchar consejos y reconocer cuando reflejan el punto de vista de Jehová. También debemos mantener la calma y no dejarnos llevar por las emociones cuando estamos molestos. De esa manera, podemos evitar cometer errores y actuar con sabiduría.

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Si nos mantenemos quietos y calmados y pensamos antes de actuar, podremos ver el punto de vista de Jehová cuando nos enfrentemos a situaciones difíciles.

Algo interesante de lo que hizo Abigaíl es que fue capaz de ver más allá, es decir, de usar perspicacia ante la reacción exagerada de David. No lo juzgó por la imagen que tenía en ese momento de un hombre furioso, sino que vio lo bueno que había en él. Vio más allá de la situación y, por eso, pudo tratarlo de la manera en que lo hizo.

En el caso de David, él escuchó con atención a Abigaíl. También estuvo dispuesto a recapacitar y a darse cuenta de que estaba yendo por el camino equivocado, a detener a sus compañeros y a sus soldados, y a tomar la decisión correcta y actuar con calma.

Jonás

Para ser perspicaces como Jonás, debemos evitar que el temor al hombre nos frene de servir a Jehová. También necesitamos centrarnos en que Jehová está de nuestro lado y no en los desafíos que tengamos por delante.

Además, podemos ver más allá de nuestros miedos si recordamos cómo Jehová nos ha ayudado y protegido en el pasado y si meditamos en el ejemplo de hermanos que confiaron en él en situaciones difíciles. Así, al confiar plenamente en Jehová y ayudar a otros a hacer lo mismo, demostramos verdadera perspicacia.

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La experiencia del profeta Jonás nos deja una lección muy valiosa. No debemos dejar que el temor al hombre impida o paralice nuestro servicio a Jehová.

En Proverbios 29:25, Salomón dijo: “Temblar ante los hombres es una trampa, pero el que confía en Jehová será protegido”. Gracias a la perspicacia, Jonás se centró en Dios. Sabía que Jehová estaba de su lado y no temía lo que tenía por delante. 

Mientras estaba en el vientre del pez, Jonás reflexionó y se dio cuenta de que, más allá de sus propios miedos, Jehová estaba con él. También recordó cómo Jehová lo había ayudado en el pasado, lo que le enseñó una lección importante. Nosotros también debemos hacer lo mismo; sabemos que Jehová siempre nos ha ayudado, está a nuestro lado y nuestros miedos no deben prevalecer.

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Por toolsjw

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