Estudio de la Atalaya, Cómo mantener la alegría en la vejez, 5-11-Enero-2026, Comentarios y Respuestas.

“En su vejez seguirán prosperando” (SAL. 92:14).

1, 2. ¿Cómo ve Jehová a los hermanos fieles que están envejeciendo? (Salmo 92:12-14; vea también la imagen).

Jehová ve a los hermanos fieles que están envejeciendo como árboles prósperos y maduros, que siguen siendo hermosos y valiosos con el paso del tiempo. Para él, no son menos importantes por las canas o la edad; al contrario, se fija en sus extraordinarias cualidades espirituales y en su servicio fiel durante muchos años, tanto en las buenas como en las malas.

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Jehová los ve como árboles prósperos. En el párrafo se pone el ejemplo del cerezo de flor japonés, del cual se dice que puede superar los mil años de vida y que está lleno de flores preciosas y fragantes, así como de hermosas hojas. De la misma manera, Jehová los ve a ellos: hermosos y valiosos, tal como se muestra en la ilustración.

En Proverbios 16:31 se comparan las canas con una corona, es decir, con la experiencia y la sabiduría de las personas mayores, como una corona que inspira respeto y honra. Sin embargo, el texto añade que esto es así solo cuando se halla en el camino de la justicia. Es decir, la vejez no es automáticamente honorable por el solo hecho de ser anciano, sino que resulta valiosa y hermosa a los ojos de Jehová cuando ha sido vivida con justicia y fidelidad.

Como se señala en el Salmo 92:13, los mayores nos recuerdan a árboles que florecen año tras año, aportando alegría y sombra. Jehová los considera una fuente de ánimo y sabiduría para los demás, pues están firmemente plantados en su casa y prosperan en sus patios.

Otro detalle muy bonito es que Jehová los compara con palmeras. En particular, la palmera datilera es uno de los pocos seres vivos que, a medida que envejece y suma años, se vuelve más hermosa. De la misma manera, Jehová ve así a nuestros hermanos mayores: cuantos más años y más canas tienen, más bellos le resultan y más los valora. 

La imagen nos muestra que a lo largo de su vida, estos hermanos mayores han podido desarrollar cualidades tan bonitas, pasando por distintas circunstancias que, al final, los hacen parecer como árboles hermosos y florecidos.

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Un matrimonio de edad avanzada está sentado en un banco al aire libre rodeado de cerezos en flor.

Como florecientes árboles maduros, los hermanos mayores son muy hermosos y siguen prosperando. (Vea el párrafo 2).

3. Mencione cómo usó Jehová a alguno de sus siervos de edad avanzada para cumplir su voluntad.

Jehová usó a varios de sus siervos cuando ya eran de edad avanzada para cumplir su voluntad. Por ejemplo, utilizó a Sara para que diera a luz a un hijo del que surgiría una nación poderosa y de quien vendría el Mesías. También usó a Moisés, quien ya era mayor, para liberar a los israelitas de Egipto. Además, en su vejez, Jehová inspiró al apóstol Juan a escribir cinco libros bíblicos.

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Por ejemplo, cuando Sara ya era bastante mayor, se le anunció que tendría un hijo, del cual saldría una nación poderosa y que sería antepasado del Mesías. De igual manera, Moisés estaba muy entrado en años cuando se le encargó sacar a los israelitas de Egipto. Además, fue en su vejez cuando el apóstol Juan escribió, por inspiración, cinco libros bíblicos.

En el caso de Sara, tenía 90 años; Moisés, 80; y el apóstol Juan podía tener casi 100 años. Por lo tanto, al pensar en personas mayores que a esa edad dicen que ya no tienen mucho valor, estos ejemplos resultan un gran ánimo.

Acerca del video Es muy bonito ver las lecciones que podemos sacar de cómo esta hermana enfoca su situación. Sin duda, echa de menos todo lo que ya no puede hacer, sobre todo cuando ve a su lado a jóvenes con toda la energía y, como ella misma dice, piensa en todos los privilegios que todavía tienen por delante al servir a Jehová. Sin embargo, ha reenfocado su manera de ver las cosas y dice: “Sé que puedo hacer mucho para animar y apoyar a estos jóvenes”. Por eso, toma la decisión de acercarse a ellos y compartir su experiencia para apoyarlos y animarlos a alcanzar esos objetivos. De esta manera, concluye diciendo: “Jehová, gracias por darme esta oportunidad.”

4. Según Proverbios 15:15, ¿Qué cualidad ayuda a los hermanos mayores a encarar las dificultades? (Vea también la imagen).

Según Proverbios 15:15, la cualidad que ayuda a los hermanos mayores a encarar las dificultades es la alegría, ya que un corazón alegre les permite afrontar los desafíos de la edad con una actitud positiva.

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Como dice el artículo, una actitud alegre y positiva ayuda a los hermanos mayores a encarar las dificultades que vienen con los años.

Es muy bonita la idea que se menciona en la nota, porque señala que la alegría está estrechamente relacionada con la felicidad, y sabemos que la felicidad forma parte del fruto del espíritu mencionado en Gálatas 5:22. Así que la clave para tener esta felicidad es mantener una amistad cercana con Jehová.

En la imagen se muestra un matrimonio ya mayor, que refleja en sus rostros una actitud alegre y positiva, como hemos comentado. Aunque quizás se estén enfrentando a ciertas dificultades propias de la edad, ellos mantienen diariamente esa actitud positiva.

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El matrimonio de la imagen anterior, abrazados y sonrientes bajo las ramas de un cerezo en flor.

Una actitud alegre y positiva ayuda a los hermanos mayores a encarar las dificultades que vienen con los años. (Vea el párrafo 4).

EL RETO DE MANTENER LA ALEGRÍA

5. ¿Qué cosas podrían desanimarnos al hacernos mayores?

Al hacernos mayores, podríamos desanimarnos porque ya no somos capaces de hacer lo mismo que antes, porque extrañamos la juventud y la buena salud de otros tiempos, y por las limitaciones físicas y el dolor que acompañan a la edad avanzada. Estas dificultades pueden generar frustración, tristeza e incluso rabia al ver cómo cambia nuestro cuerpo y nuestras habilidades.

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Tal vez nos entristece no ser capaces de hacer lo mismo que antes y pensemos lo que leemos en Eclesiastés 7:10: que los tiempos pasados eran mucho mejores que los de ahora, quizá porque, debido a la edad o a alguna enfermedad, ya no podemos hacer tanto como antes.

A través del estudio de La Atalaya vemos que la vejez no es una enfermedad, sino algo que llega con los años. Sin embargo, la mente puede mantenerse despierta, y nuestro deseo sigue siendo hacer la voluntad de Jehová.

Tener ciertas dificultades no significa que ya no podamos hacer las cosas que antes hacíamos. Tal vez ahora las hagamos con más dificultad o con molestias, pero seguimos adelante y cumplimos, porque esto da testimonio de que somos cristianos y verdaderos testigos de Jehová.

El hermano Harold comenta que actividades que antes le resultaban muy sencillas, cuando era muy atlético, ahora le resultan difíciles y quizá ya no podría lograrlas. Esto convierte en un reto para los hermanos mayores mantener una actitud positiva.

6. a) ¿Qué otras cosas podrían desanimarnos?

Otras cosas que podrían desanimarnos son la pérdida de autonomía, como tener que depender de un cuidador, mudarnos con un familiar o ya no poder conducir debido a la mala salud o a la pérdida de la vista. Estas situaciones pueden resultar muy difíciles a nivel emocional.

Para evitar desanimarnos, debemos recordar que seguimos siendo muy valiosos para Jehová y que él comprende nuestros sentimientos. Él toma en cuenta cómo somos por dentro y el gran amor y aprecio que sentimos por él y por nuestros hermanos.

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Sobre todo, no poder tener la autonomía de hacer las cosas por uno mismo. Sin embargo, debemos tener en cuenta que esto es algo que con el tiempo nos irá pasando a todos; incluso a los jóvenes, si el nuevo sistema todavía tarda, también les sucederá. Pensar que Jehová nos sigue viendo como algo valioso nos da esperanza y alegría.

Al hacernos mayores, podemos llegar a sentirnos muy frustrados cuando nos damos cuenta de que ya no podemos hacer cosas básicas que antes sí hacíamos y de que ahora dependemos de otras personas. Tal vez necesitemos que alguien nos cuide casi todo el día o tengamos que irnos a vivir con un familiar o con un hijo, lo que implica desprendernos, tal vez, de nuestra casa o de nuestro entorno, donde quizá no nos sentimos del todo a gusto, aunque nos traten bien.

Se menciona el no poder ir solos a ciertos lugares porque ya no ven bien, o tener que dejar de conducir. Quien ha conducido toda su vida, de repente puede sentirse incompleto, como si le faltara algo, ya que conducir representaba su facilidad de movimiento.

6. b) ¿Qué deben tomar en cuenta los hermanos mayores para saber si deberían dejar de conducir? (Vea en esta revista el artículo “¿Debo dejar de conducir?”).

Para saber si deberían dejar de conducir, los hermanos mayores deben tomar en cuenta con honestidad su estado de salud, su vista y su capacidad para desplazarse con seguridad. Al hacerlo, es importante pensar tanto en su propia seguridad como en la de los demás, recordando que su valor no depende de su independencia, sino del amor y la lealtad que Jehová ve en su corazón.

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En este artículo se citan nueve puntos que debemos analizar, y si en algunos de ellos estamos fallando, es necesario plantearnos si debemos seguir conduciendo o no.

En primer lugar, evitar la culpa de derramar sangre, es decir, no vernos envueltos en un accidente debido a nuestras limitaciones. En segundo lugar, reconocer con modestia las limitaciones que surgen con la edad.

Proverbios 11:2 dice, en su parte final, que la sabiduría está con los modestos. Por lo tanto, el hermano o la hermana mayor que empieza a reconocer sus limitaciones quizá intente, al principio, reducir poco a poco el tiempo de conducción o las distancias. Sin embargo, probablemente llegue el momento en que tenga que dejar de conducir definitivamente, y eso será una clara muestra de modestia.

7. ¿Qué nos ayudará si nos entristece la posibilidad de no ver el fin de este sistema?

Si nos entristece la posibilidad de no ver el fin de este sistema, nos ayudará recordar la paciencia de Jehová. Él está dando tiempo para que más personas lo conozcan y le sirvan, y pensar en los beneficios que otros —incluso familiares nuestros— recibirán gracias a esa paciencia puede cambiar nuestra perspectiva y animarnos a seguir sirviendo a Jehová con alegría.

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Tener el mismo punto de vista que Jehová, quien está esperando pacientemente a que el mayor número posible de personas se salven.

El texto de Isaías 30:18, en su parte final, habla del resultado de tener este enfoque positivo. Dice: “Felices todos los que lo esperan con anhelo.” Así, si el enfoque se centra en los beneficios de demostrar esta paciencia, será más fácil aguantar.

Aunque quizá no lleguemos a ver el fin de este sistema, podríamos preguntarnos: ¿cuántas personas podrían beneficiarse de la paciencia que Jehová está demostrando en este sistema de cosas?

8. ¿Cómo podrían afectar a los mayores los problemas de la edad?

El dolor, el cansancio o las enfermedades pueden afectar el estado emocional tanto de jóvenes como de mayores y llevarlos, en algunos momentos, a decir o hacer cosas que luego lamenten. El malestar físico o el sufrimiento pueden hacer que reaccionen de manera poco habitual o hablen de forma impetuosa, tal como le pasó al fiel Job.

Sin embargo, la Biblia muestra que, aunque estas dificultades influyen, no son una excusa para tratar mal a otros, y que es importante reconocer los errores y pedir perdón cuando sea necesario.

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Independientemente de la edad, cuando alguno de nosotros tiene una molestia física que parece no terminar, o pasa por períodos largos de ansiedad, insomnio o angustia, nuestra personalidad puede verse afectada y sentimos que no somos los mismos.

La vejez es una condición crónica: una vez que se llega a cierta edad, lo único que queda es seguir cumpliendo años y envejeciendo. Como resultado, esas limitaciones y molestias pueden influir en el carácter de las personas.

Tal como menciona el párrafo, a Job le pasó que dijo cosas impetuosas, y esto es algo que puede suceder a veces, no solo a los hermanos mayores, sino también a cualquiera de nosotros. En esos momentos, quizá no seamos demasiado agradables o nos volvamos un poco exigentes. Si eso llegara a suceder y nos damos cuenta, simplemente pedimos perdón y seguimos adelante.

La edad no nos da licencia para hablar como queramos. Hay que tener muchísimo cuidado, porque Jesús dijo en Mateo que, si alguien tiene algo contra nosotros, debemos hacer las paces con nuestro hermano, ya que eso es lo mejor que se puede hacer. Y si hay que pedir perdón, se pide las veces que haga falta.

A pesar de todo lo que sufrió, Job no perdió su lealtad a Jehová. Aun así, después tuvo la humildad de reconocer su error. Por eso, nosotros debemos ser comprensivos y pacientes con este tipo de comportamientos, sabiendo que Jehová entiende el dolor por el que están pasando estas personas.

Todos podemos imaginar que tener un dolor crónico a veces amarga un poco el ánimo, pero, como dice el párrafo, eso no está justificado. Es cierto que tenemos que sacar fuerzas y, como dice Salomón en Eclesiastés 7:9, puede que en algún momento perdamos el control, pero lo ideal es recuperarlo pronto.

CONSEJOS PARA MANTENER LA ALEGRÍA

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Una rama de cerezo llena de flores. En varios círculos se ven cosas que hacen hermanos y hermanas para mantener la alegría en la vejez. Las imágenes se repiten en los párrafos 9 a 13.

¿Cómo podemos mantener la alegría a pesar de los retos de la vejez? (Vea los párrafos 9 a 13).

9. ¿Por qué es bueno dejarnos ayudar? (Vea también las imágenes).

Es bueno dejarnos ayudar porque demuestra humildad y fortalece el amor cristiano. Al aceptar la ayuda de los demás, no solo recibimos apoyo y sentimos su cariño y preocupación, sino que también les damos la oportunidad de experimentar la felicidad que viene de dar. Esto beneficia a todos y contribuye a nuestra alegría.

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Es bueno dejarnos ayudar porque, aunque al principio pueda resultarnos difícil por orgullo o por no querer ser una carga, aceptar ayuda nos enseña humildad y nos permite reconocer que necesitamos de los demás. 

Cuando nos dejamos ayudar, damos a otros la oportunidad de sentir la felicidad que produce dar. Al mismo tiempo, nosotros nos sentimos animados y felices al ver el amor y la preocupación que nos muestran.

Porque les damos a los demás la oportunidad de experimentar la felicidad que viene de dar, y además nosotros mismos nos sentimos más felices al ver cuánto nos quieren y se preocupan por nosotros.

Normalmente, cuando uno es mayor, hay muchos hermanos que se ofrecen a ayudar: “¿Te puedo echar una mano?” o “¿Te puedo ayudar?” En muchas ocasiones, no es que uno no acepte ese tipo de ayuda; normalmente es porque no quiere ser una carga.

Si uno es humilde y se da cuenta de que las personas que quieren ayudarte también necesitan sentirse útiles, rechazar siempre la ayuda les impide experimentar la felicidad de dar, como dice la Biblia: “Hay más felicidad en dar que en recibir”. Cuando ellos se sienten realizados al ayudarte y tú eres humilde y reconoces que lo hacen con buena intención, lo mejor es aceptarlo y agradecerlo, aunque no quieras ser una carga.

La sensación que se experimenta al ayudar a alguien que lo necesita, ya sea una persona mayor o alguien con dificultades, es muy bonita. Algo tan sencillo como ayudar a llevar sus cosas o abrirle la puerta puede traer mucha satisfacción. Esto es lo que dice el texto de Hechos 20:35: “Hay más felicidad en dar que en recibir”. De esta manera, se hace un pequeño favor a quienes ayudamos y, al mismo tiempo, nosotros también aumentamos nuestra propia felicidad.

En la imagen podemos ver a una hermana mayor que se apoya en un bastón para sostenerse, mientras una hermana más joven la ayuda a hacer la compra. Un rasgo característico que se refleja en sus rostros es la alegría: la hermana mayor, porque está dispuesta a recibir la ayuda, y la hermana más joven, porque está dándola.

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Una hermana mayor va agarrada del brazo de una hermana joven mientras van juntas a comprar alimentos.

(Vea el párrafo 9).

10. ¿Por qué no debemos olvidarnos de demostrar nuestro agradecimiento? (Vea también la imagen).

No debemos olvidarnos de demostrar nuestro agradecimiento porque expresar gratitud hace que los demás se sientan valorados y apreciados por lo que hacen por nosotros. Un gesto sencillo, como una sonrisa o un “gracias”, puede animarlos mucho y transmitirles cariño.

Además, al mostrar agradecimiento fortalecemos los lazos de amor y hacemos felices a quienes nos ayudan, pues saben que su esfuerzo realmente es reconocido.

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Cuando los demás hacen cosas por nosotros, sentimos gratitud, aunque a veces se nos olvide demostrarla. Con una sonrisa y un gesto amable, lograremos que la otra persona sienta que apreciamos mucho lo que hace.

Quizás con pequeños detalles podemos agradecer la ayuda que nos prestan los hermanos. Por ejemplo, la experiencia de esta hermana que cuidaba a hermanos mayores en Betel: eran notitas pequeñas, pero, como ella dice, estaban llenas de cariño.

La imagen nos muestra que no necesitamos grandes gestos para demostrar nuestro agradecimiento. Una simple notita puede lograr que ese sentimiento no se quede solo en nuestro interior, sino que rebote y esa alegría se transmita también a otras personas.

Seguramente la hermana de la imagen tiene muchos problemas y dolencias. Por sus manos podemos ver que es de edad avanzada, pero ella se ha detenido a pensar en todo lo que están haciendo por ella. Ahora lo está expresando de manera específica, para que su gratitud llegue a la persona que la está ayudando y ambas puedan sentirse felices.

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Una hermana mayor escribiendo una tarjeta de agradecimiento.

(Vea el párrafo 10).

11. ¿De qué maneras podemos ayudar a los demás? (Vea también la imagen).

Podemos ayudar a los demás dando de nuestro tiempo y energías, compartiendo con ellos nuestro conocimiento y experiencia. Al interesarnos en los más jóvenes, hacerles preguntas y escucharlos con atención, los fortalecemos.

También los ayudamos al explicarles por qué obedecer a Jehová siempre es lo mejor y conduce a la felicidad. De este modo, no solo consolamos y animamos a otros, sino que nosotros mismos nos sentimos felices al hacerlo.

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En el párrafo se comparan los mayores con bibliotecas llenas de sabiduría. A diferencia de los libros que se quedan en los estantes y no enseñan nada, los mayores sí pueden enseñarnos a los jóvenes cuando comparten sus experiencias y cualidades. De esta manera, nos ayudan mucho con su ejemplo y su fidelidad.

Como veíamos antes, los mayores quizá ya no pueden participar tanto en el ministerio, pero sí pueden animar a los jóvenes con la experiencia de su vida. Qué bonito es no quedarse con el conocimiento solo para uno, sino compartir las experiencias de nuestra vida que nos han marcado, para que los jóvenes puedan tomarlas como un gran ejemplo.

Salmo 71:18 dice: “Deja que le hable sobre tu poder a la próxima generación, sobre tu poderío a todos los que están por venir.” El párrafo explica que los hermanos mayores pueden hacer preguntas y luego escuchar. Así, un hermano mayor puede ayudar a un joven, guiándolo mediante preguntas para mostrarle cómo Jehová puede ayudarle en algún aspecto.

En la imagen se ve a un joven y a una persona mayor. El que está hablando es el joven, mientras que el hermano mayor, la “biblioteca”, está escuchando. ¿Por qué? Porque quiere ayudarle y demostrarle por qué obedecer a Jehová es lo mejor, y su ejemplo dará mucho peso a las palabras que le diga. De esta manera, el joven puede aprender cómo obedecer a Jehová le proporciona verdadera felicidad.

Vemos cómo hay un beneficio para ambos. El hermano mayor quizás no se sienta valioso porque cree que no puede aportar mucho físicamente, pero al escuchar y dar un buen consejo, realmente es de gran ayuda. Y el hermano joven también se beneficia, porque seguramente el consejo que recibe del hermano mayor le será de muchísima utilidad.

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Un hermano mayor escuchando a un hermano joven que le está contando algo.

(Vea el párrafo 11).

12. ¿Qué les promete Jehová en Isaías 46:4 a sus siervos de edad avanzada? (Vea también la imagen).

En Isaías 46:4, Jehová les promete a sus siervos de edad avanzada que los sostendrá y cuidará a lo largo de toda su vida, incluso cuando sus fuerzas físicas disminuyan. Jehová siempre cumple sus promesas. Esta promesa les asegura que no estarán solos y que siempre podrán confiar en su ayuda y apoyo.

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Jehová les dice: “Yo seré el mismo.” Es decir, igual que en el pasado, cuando tenían más energías o circunstancias más fáciles, Él los ha cuidado y ayudado. Jehová promete que, tal como lo hizo entonces, también seguirá sosteniéndolos y ayudándolos a enfrentar los nuevos retos que puedan surgir con la edad avanzada.

En Isaías 40:29-31 se menciona, que Jehová es quien nos llena de vigor. Aunque estemos cansados —y los jóvenes también se cansan, no solo las personas mayores—, Jehová nos da la fuerza necesaria para seguirle sirviendo como a Él le agrada.

En Isaías 40:28 dice que Jehová ni se cansa ni se agota. Nosotros podemos sentirnos agotados físicamente, pero Él utiliza toda su energía para ayudar a los mayores, como hemos leído en el texto. Esto significa que, al ver que Jehová nos apoya, nos cuida y nos ayuda, podemos desarrollar la cualidad necesaria en la vejez: la verdadera felicidad.

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Un hermano mayor haciendo una oración.

(Vea el párrafo 12).

13. De acuerdo con 2 Corintios 4:16-18, ¿Qué debemos recordar? (Vea también la imagen).

De acuerdo con 2 Corintios 4:16-18, debemos recordar que, aunque nuestro cuerpo envejezca y enfrentemos dificultades físicas, la Biblia nos asegura que estas son temporales y que dejarán de existir.

También debemos mantener la vista en lo que es eterno, en lugar de centrarnos solo en lo temporal, porque las dificultades presentes son pasajeras y Jehová nos promete que nuestros mejores días aún están por venir.

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Debemos recordar que La vejez es algo temporal. No debemos pensar como quienes no tienen esperanza, creyendo que solo queda la cuesta abajo y la muerte al final. Tenemos la esperanza de que podremos recuperar la fuerza e incluso la vitalidad. Como dice Pablo, hay que tener la vista fija en las cosas que no se ven o que aún no se ven, porque pertenecen al futuro: al Reino de Dios y a la restauración de todas las cosas.

Este texto nos muestra que la edad no condiciona nuestra relación con Jehová ni el cumplimiento de sus promesas. Definitivamente, podemos confiar en que se cumplirán, y pensar y meditar en ello, independientemente de nuestra edad, nos puede dar alegría y ayudarnos a superar cualquier problema.

Nos ayuda a ver también que nuestras pruebas son temporales. Ahora mismo pueden ser difíciles, pero no nos agobian, porque sabemos que nuestros mejores días todavía están por venir.

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Una hermana mayor en silla de ruedas está leyendo la Biblia y se imagina a sí misma en el Paraíso siendo joven y levantándose de la silla.

(Vea el párrafo 13).

¿CÓMO PODEMOS AYUDAR A LOS MAYORES?

14. ¿Por qué es importante llamar y visitar a los hermanos mayores?

Es importante llamar y visitar a los hermanos mayores porque muchas veces se sienten solos. Al visitarlos o llamarlos, les demostramos que nos importan y que los queremos, lo que les brinda alegría y consuelo.

Además, planificar estas visitas o llamadas con anticipación nos ayuda a asegurarnos de que dedicamos tiempo a lo que realmente es importante, fortaleciendo así los lazos de amor dentro de la congregación.

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A veces, por sus circunstancias, los mayores tienen que quedarse mucho tiempo solos y no pueden participar tanto en las actividades de la congregación como les gustaría. Por eso, si nos acordamos de ellos, los llamamos y estamos pendientes de su bienestar, se sienten valorados y comprenden que nos hacen falta. Esto los anima mucho a ellos y también a nosotros.

El párrafo nos da una idea muy práctica: ponernos un recordatorio o hacer un plan concreto. Es verdad que muchas veces nos acordamos de ellos o pensamos en incluirlos en nuestras oraciones, pero a veces, por la vida tan ajetreada que llevamos, no encontramos el momento para llamarlos o visitarlos. Por eso, hacer un plan concreto es tan útil: sabiendo lo bien que les hace y lo bien que se pueden sentir, nos sentiremos muy contentos de haber dedicado ese tiempo para atenderlos.

15. ¿Qué pueden hacer juntos jóvenes y ancianos?

Jóvenes y ancianos pueden pasar tiempo juntos conversando y compartiendo experiencias, como contar anécdotas, hablar de textos favoritos o reírse juntos. También pueden disfrutar de actividades comunes, como ver programas de JW Broadcasting®, salir a pasear, comer fuera o ver la creación.

Además, los jóvenes pueden ayudar de manera práctica, por ejemplo, actualizando dispositivos electrónicos o descargando publicaciones de estudio. Lo importante es ser buenos amigos, apoyarse mutuamente y disfrutar de la compañía del otro.

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Lo que se puede hacer es hablar. A veces los jóvenes piensan: “¿Y de qué hablo yo con un hermano mayor? ¿Qué tenemos en común?” Algunas sugerencias incluyen hablar sobre cuál es su texto bíblico favorito, cómo llegó a conocer la verdad, qué problemas ha podido vencer o qué situaciones difíciles ha tenido que superar.

La comunicación ayuda a que se forme una amistad entre el joven y la persona mayor, y también es una fuente de ánimo para el mayor, quien puede expresarse y compartir parte de su vida con otra persona.

No hay que darle muchas vueltas a las cosas. A veces ponemos obstáculos donde quizá no los hay. Pensamos que los hermanos mayores no pueden hacer cosas que realmente sí pueden, como, por ejemplo, ver películas juntos. Si es un plan que funciona perfectamente entre jóvenes, ¿por qué no adaptarlo para hacerlo con un hermano mayor?

Lo importante es tomar la iniciativa. Ser un buen amigo también implica ayudar de maneras prácticas, aunque sean sencillas, como actualizar sus dispositivos electrónicos o descargarles las últimas publicaciones. Ellos realmente lo agradecerán.

La hermana Carol dice que “tiene sus añitos y que le gusta ir de compras, salir a comer y ver la creación.” Esto nos muestra que los hermanos no han perdido la ilusión y que sienten alegría al hacer estas cosas. Por eso, lo que debemos hacer nosotros es tomar la iniciativa e invitarlos a participar en estas actividades, y seguro que tanto ellos como nosotros disfrutaremos mucho la experiencia.

Otra cosa que podemos hacer con nuestros hermanos mayores es orar con ellos. En la oración pueden contar sus penas y compartir las decisiones que deben tomar. En esas oraciones pedimos a Jehová que nos ayude, porque todos tenemos problemas, tanto los jóvenes como los mayores.

16. ¿Por qué puede ser conveniente acompañar a los mayores al médico?

Puede ser conveniente acompañar a los mayores al médico porque así nos aseguramos de que reciban la atención adecuada y sean tratados con respeto. Además, podemos ayudar tomando notas de lo que diga el médico y apoyarlos durante la cita, lo que les brinda seguridad y tranquilidad. Esta compañía también puede hacer que los doctores los tomen más en serio y que la experiencia sea más positiva.

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Porque así nos aseguramos de que los tratan bien y les dan toda la atención que necesitan. Además, cuando van acompañados, el trato suele ser muy diferente, y ellos se sienten agradecidos de que saquemos tiempo para acompañarlos.

Esto es muy importante, porque en la sociedad en la que vivimos, a veces los médicos no atienden a los mayores con toda la dedicación que necesitan, pensando que, como son mayores, los recursos o el esfuerzo no se justifican.

Es importante que los acompañemos, ya que los hermanos mayores a veces se quejan por dolores o padecimientos físicos y no porque sufran enfermedades psicológicas. Acompañarlos de esta manera es una forma muy positiva de ayudarles.

17. ¿En qué facetas del ministerio podemos participar con los mayores?

Podemos participar con los mayores en diferentes facetas del ministerio, como invitarlos a acompañarnos en el carrito mientras predicamos, llevarles una silla para que se sienten o incluirlos en cursos bíblicos, incluso permitiéndoles dirigirlos desde su hogar.

También podemos ayudar organizando reuniones de predicación en sus casas para que les sea más fácil participar. Estas acciones nos permiten honrarlos y beneficiarnos mutuamente al compartir la obra del ministerio.

COMENTARIOS ADICIONALES

A veces los mayores ya no tienen tantas fuerzas para participar en la predicación de casa en casa, pero hay otras formas en las que pueden colaborar. Por ejemplo, podemos invitarlos a acompañarnos al carrito, llevando incluso una silla para que puedan sentarse si se cansan. También se les puede invitar a algún curso bíblico, que incluso puede realizarse en el propio hogar del hermano.

La nota de Romanos 12:10 habla sobre tomar la delantera al mostrar honor. Es como una competencia positiva por ser los más rápidos en mostrar bondad. Así es como queremos tratar a nuestros hermanos mayores. En lugar de sentirnos intimidados por sus años de servicio, podemos tomar la iniciativa para apoyarlos en la parte del ministerio que deseen realizar.

18. ¿De qué tratará el siguiente artículo de estudio?

El siguiente artículo de estudio tratará sobre cómo podemos mantener la alegría y el ánimo cuando cuidamos de un familiar mayor, un hijo o un amigo enfermo, y qué nos puede ayudar a no perder la alegría mientras les brindamos apoyo y atención.

COMENTARIOS ADICIONALES

Nos ayudará a no perder la alegría si somos nosotros quienes estamos cuidando de un familiar mayor, un hijo o un amigo que esté enfermo.

El texto de Salmos 37:25 dice: “Fui joven y ahora soy viejo, pero nunca he visto a un justo abandonado ni a sus hijos buscando pan.” En el siguiente artículo, veremos las bendiciones que Jehová derrama sobre los cuidadores y los cuidados.

¿QUÉ RESPONDERÍAMOS?

¿Qué cosas podrían desanimar a los hermanos mayores?

Los hermanos mayores podrían desanimarse por varias razones, como sentir que ya no pueden hacer lo mismo que antes, extrañar la juventud y la buena salud, o enfrentar dificultades para realizar tareas sencillas debido a dolencias físicas, como problemas de movilidad o artrosis.

También puede desanimarlos perder autonomía, depender de un cuidador, mudarse a casa de un hijo o ya no poder conducir o desplazarse solos. Estas situaciones pueden hacer que se sientan frustrados o tristes, aunque siguen siendo muy valiosos para Jehová y para los demás.

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Sus limitaciones, como el ver que la mala salud les impide hacer lo que antes podían hacer por sí mismos, y el tener que pedir ayuda, pueden desanimarlos e incluso hacer que se sientan deprimidos. Lo que no deben olvidar es que Jehová y los hermanos los valoran mucho, y que Él se fija en lo que hay en sus corazones.

¿Qué pueden hacer los mayores para mantener la alegría?

Los mayores pueden mantener la alegría de varias maneras:

Dejándose ayudar: Aceptar la ayuda de los demás les permite recibir apoyo y, al mismo tiempo, dar a otros la oportunidad de experimentar la felicidad de dar. Esto también les hace sentir apreciados y queridos.

Demostrando agradecimiento: Expresar gratitud con palabras o gestos sencillos, como un “gracias” o una notita, fortalece los lazos con quienes les ayudan y aumenta su propia felicidad.

Ayudando a otros: Compartir tiempo, conocimientos y experiencias con los más jóvenes, consolarlos y guiarlos, les permite sentirse útiles y experimentar alegría al fortalecer a otros.

Pidiéndole fuerzas a Jehová: Confiar en Jehová y apoyarse en su energía infinita les da fortaleza física y emocional, y experimentar su amor y apoyo les llena de felicidad.

Recordando que la vejez y los achaques son temporales: Tener presente que las dificultades físicas y la vejez no durarán para siempre les ayuda a mantener la esperanza y la alegría, confiando en las promesas de Jehová sobre un futuro mejor.

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Los mayores pueden mantener la alegría dejándose ayudar, demostrando agradecimiento y ayudando a otros. Además, pueden pedirle fuerzas a Jehová y recordar que la vejez y los achaques son temporales.

¿Cómo podemos ayudar a los cristianos de edad avanzada?

Podemos ayudar a los cristianos de edad avanzada de varias maneras:

Visitándolos y llamándolos: Mantener contacto regular les demuestra que los queremos y que nos importan, ayudando a disminuir su soledad y ansiedad. Planificar estas visitas o llamadas nos ayuda a priorizar su compañía en medio de nuestras ocupaciones.

Compartiendo tiempo y actividades: Conversar con ellos, pedirles que cuenten anécdotas o textos favoritos, ver juntos programas de JW Broadcasting® o disfrutar actividades recreativas fortalece la amistad y les brinda alegría. También podemos ayudarlos de manera práctica, como actualizando dispositivos electrónicos o descargando publicaciones de estudio.

Acompañándolos al médico: Ir con ellos a las citas médicas les brinda seguridad, asegura que reciban buena atención y nos permite tomar notas de lo que diga el doctor. Esto también puede hacer que los médicos los tomen más en serio y se sientan apoyados.

Participando con ellos en el ministerio: Involucrarlos en la predicación, ya sea acompañándolos en el carrito, facilitando una silla, invitándolos a cursos bíblicos o reuniones de predicación en su hogar, les permite seguir activos y sentirse útiles, mientras los honramos y fortalecemos su ánimo.

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Visitándolos y llamándolos periódicamente, y asegurándonos de que no les falte nada. Si también les hace falta comida, podemos ayudarlos con eso.

Otro consejo es acompañarlos al médico, para asegurarnos de que los atienden bien y reciben la atención que necesitan.

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Por toolsjw

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