Estudio de la Atalaya, Mejoremos nuestro “arte de enseñar” en la predicación, 4-10-Mayo-2026, Comentarios y Respuestas.

“Predica la palabra […] con mucha paciencia y arte de enseñar” (2 TIM. 4:2).

1. ¿Qué debemos cultivar, y por qué? (2 Timoteo 4:2; vea también la imagen).

Debemos cultivar el “arte de enseñar” para comunicar el mensaje de una forma que toque el corazón de las personas, tal como lo hicieron Pablo y Bernabé. Así podremos contribuir a que más personas lleguen a ser creyentes.

¿Por qué? Porque Jesús mandó a todos los cristianos hacer discípulos y enseñarles a obedecer todo lo que ha mandado. Aunque Jehová atrae a las personas con la actitud correcta y los ángeles nos ayudan a encontrarlas, nosotros tenemos que poner de nuestra parte.

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Según el texto de 2 Timoteo 4:2, debemos cultivar el arte de enseñar, porque esto es lo que nos ayuda a ser mejores maestros y así poder ayudar a nuestros estudiantes a captar el sentido del mensaje que les estamos enseñando.

Porque, como Jesús dijo, tenemos que hacer discípulos y enseñarles. Por lo tanto, todos somos maestros.

Por el resultado que tiene cultivar el arte de enseñar. Lo vemos en el ejemplo de Pablo y Bernabé. Como leemos en Hechos 14:1, cuando entraron en la sinagoga de Iconio, hablaron de tal manera que muchísimos judíos y griegos se hicieron creyentes.

Es muy interesante que esta expresión, “el arte de enseñar”, se centra más en la forma de enseñar que en el contenido. El contenido era el mismo para todos, pero ¿Cómo hablaron ellos? Es decir, la forma en la que hablaron Pablo y Bernabé fue lo que ensalzó este mensaje.

Es verdad que la obra es de Jehová, con Jesucristo a la cabeza y el apoyo de los ángeles, pero ellos nos dirigen a nosotros. Entonces, tenemos que poner de nuestra parte y usar palabras agradables que puedan llegar al corazón.

En la imagen podemos apreciar al apóstol Pablo en el centro, y vemos que todas las personas tienen los ojos fijados en él y están muy alertas, pendientes de lo que dice. Eso demuestra que está hablando de una manera que ellos entienden, pueden seguir su razonamiento y consideran interesante el tema del que habla.

ILUSTRACIÓN

Pablo está en una sinagoga hablando con convicción y los presentes lo escuchan con atención. En un lado está Bernabé, que observa sonriente cómo Pablo enseña.

Podemos mejorar nuestro “arte de enseñar” fijándonos en los ejemplos de Jesús y sus discípulos, como Pablo y Bernabé. (Vea el párrafo 1).

2. ¿Por qué sienten algunos que no pueden mejorar como maestros?

Algunos sienten que no pueden mejorar como maestros porque piensan que no tienen suficiente preparación o habilidad, o que no poseen el “don” de enseñar. Otros se desaniman al comparar sus resultados con los de los demás y creer que no lo están haciendo bien.

Sin embargo, también influye que no todas las personas quieren escuchar y que los resultados no dependen solo de nuestros esfuerzos. Aunque, como vimos, Jehová y los ángeles nos ayudan a encontrar a las personas sinceras, nosotros queremos esforzarnos por presentar el mensaje de la manera más atrayente posible.

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Algunos consideran que no tienen las capacidades necesarias para enseñar. Pensamientos similares también los tuvieron algunos siervos de Jehová del pasado, como Jeremías o Moisés, quien dijo en Éxodo que no sabía hablar.

Quizás haya quienes se desanimen y digan: “Pues yo no debo de ser muy buen maestro, porque no consigo los resultados que otros hermanos consiguen”. Pero, claro, tenemos que entender que no siempre es así. Quien dirige la obra es Jehová y los ángeles. Entonces, aunque nosotros nos esforcemos, quizás la persona no tenga el corazón abierto para aprender de Jehová.

Teniendo en cuenta que es Jehová, junto con los ángeles, quien dirige la predicación, eso no debe llevarnos a decir: “Como es Jehová quien nos ayuda a encontrar a las personas, no voy a mejorar”. Todo lo contrario, porque así como Jesús enseñó a sus discípulos, Jehová también nos está enseñando a nosotros. Y el texto del tema lo muestra: tenemos que aprender de qué manera y cómo enseñar.

INTERESARNOS POR LAS PERSONAS

3. ¿Por qué podía Jesús tocar el corazón de las personas?

Jesús podía tocar el corazón de las personas porque, como dice Juan 2:25, era capaz de percibir los pensamientos y los motivos de los demás. Como comprendía sus necesidades, podía llegar a su corazón. Jesús hablaba de cosas que eran importantes para las personas; por eso, muchos se sentían atraídos a él.

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Jesús miraba más allá de las apariencias y veía lo que había en el interior de las personas. Muchos cargaban con dolor emocional, culpa o desesperación. Las palabras tiernas de Jesús se sentían como un bálsamo reconfortante para sus corazones heridos.

Jesús era capaz de percibir los pensamientos y los motivos de la gente, y hablaba de cosas que eran importantes para ellos.

Jesús enseñaba de una manera muy diferente a como lo hacían los líderes religiosos, y esto fue algo que la gente apreció mucho en ese momento. Mateo 23:4 dice que ellos imponían cargas pesadas sobre los hombros de la gente. Sin embargo, Jesús, al contrario, aliviaba esas cargas pesadas.

4. ¿Cómo demostramos que nos interesamos por las personas? (Vea también las imágenes).

Demostramos que nos interesamos por las personas esforzándonos por comprender sus preocupaciones. Recordemos que, en este mundo gobernado por Satanás, todos sufren por una u otra razón. Si tenemos presente esto, podremos empatizar con las personas a las que les predicamos. También podemos intentar imaginar cómo es la vida de quienes viven sin la esperanza que ofrece la Biblia en estos “tiempos críticos”.

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Demostramos que nos interesamos por las personas tratando de comprender sus preocupaciones. Tener eso presente nos ayudará a empatizar con las personas a las que les predicamos.

Todas las personas sufren por un motivo u otro y, como sabemos, en 2 Timoteo 3:1 se dice que en los últimos días vendrían tiempos críticos, difíciles de manejar. Además, muchas personas no tienen la esperanza de un futuro mejor.

Para poder empatizar o ponernos en el lugar de la persona, hay que saber escuchar, es decir, tener los “oídos abiertos”. Debemos escuchar qué le preocupa, qué le interesa y por qué sufre.

Tenemos que “tratar” de comprender, porque a veces es muy difícil llegar a sentir exactamente cómo se sienten las personas. Por ejemplo, quienes no tienen hijos quizás no puedan entender completamente cómo se sienten los padres. Por eso, como dice el párrafo, tenemos que “tratar” de imaginar cómo es su vida, hacernos preguntas y pensar qué cosas les harían bien escuchar.

El texto de Isaías 65:13, 14 nos muestra por qué nosotros estamos así: Jehová nos bendice y tenemos satisfechas nuestras necesidades espirituales e incluso, muchas veces, también las físicas y emocionales, porque los hermanos nos apoyan y están a nuestro lado. Ahora bien, si imaginamos que no tuviéramos todo esto, podríamos entender cómo se sienten las personas. Con tan solo imaginarlo, podemos comprender qué necesitan y cómo se encuentran.

En la imagen se ve cómo la hermana está repasando, por decirlo de alguna manera, la situación de cada uno de sus estudiantes, pensando en las circunstancias que los rodean. De esta manera, puede entender las preocupaciones que tienen que soportar y, en base a eso, tenerlas en cuenta a la hora de dirigir los cursos.

En la imagen de la derecha podemos ver cómo una madre está abrazando muy fuerte a su hijo, porque en ese momento está pasando por una situación muy difícil dentro de su propio hogar.

En la imagen de la derecha también tenemos a una chica que fuma y, a veces, esos vicios son difíciles de dejar. Pero, claro, también se le puede ayudar.

En la imagen de la derecha se ve a una hermana que está recibiendo malas noticias del médico, como lo demuestra la expresión de sorpresa que tiene al llevarse la mano al rostro. Son situaciones que la hermana está repasando para saber qué decirle a cada uno.

Cuando nos preparamos para la predicación, debemos comprender las preocupaciones de las personas a las que enseñamos y aprender a interesarnos por ellas.

ILUSTRACIÓN

Imágenes de una hermana que se prepara para la predicación meditando en las circunstancias de las personas de su territorio: 1. Una madre rodea con sus brazos a su hijito para protegerlo mientras un hombre los amenaza con el puño en alto. 2. Una mujer joven fumando un cigarrillo. 3. Una mujer mayor hablando con su médico, que le da malas noticias sobre su salud.

Tratemos de comprender las preocupaciones de las personas a las que enseñamos y aprendamos a interesarnos por ellas. (Vea el párrafo 4).

5. ¿En qué sentido era Jesús distinto de los fariseos? (Mateo 11:28-30).

Jesús era distinto de los fariseos en que no se consideraba superior a las personas. Ellos se creían superiores y trataban a la gente con desprecio. Por el contrario, Jesús era amable y respetuoso con los demás y, como era “apacible y humilde de corazón”, esto contribuyó a que fuera un excelente maestro.

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Jesús era muy distinto a los fariseos porque se interesaba de manera genuina y auténtica por las personas que lo escuchaban. Y eso siempre lo percibe una persona cuando alguien le está enseñando. Jesús era amable y muy respetuoso con los demás; como dicen las Escrituras, era apacible y humilde de corazón. Y eso, a su vez, contribuyó a que fuera un excelente maestro.

El ejemplo de Jesús nos da una base para cultivar esa sabiduría y esa inteligencia emocional, y así llegar a las personas tal como lo hacía nuestro gran Maestro. Si lo hacemos, sin duda podremos atraer a las personas a la verdad.

Mateo 23:13 habla de cómo Jesús les dice a los fariseos que ellos no dejaban entrar a las personas en el Reino de Dios porque imponían cargas muy difíciles de llevar.

La actitud de los fariseos queda bien reflejada en Juan 7:49. Cuando los soldados dijeron que no habían detenido a Jesús porque nunca habían escuchado a nadie hablar como él, los fariseos les respondieron: “Esta multitud que no conoce la Ley es gente maldita”. Esa era la actitud que percibía el pueblo. En cambio, en Jesús se notaba que se compadecía de las personas, y eso marcaba una gran diferencia.

Mateo 11:28-30 muestra que Jesús es apacible y humilde de corazón, y eso lo demostró con lo que hacía, cómo lo decía y por qué lo decía. Observamos que Jesús no solamente ayudaba a un gran número de personas, a diferencia de los fariseos, sino que también se fijaba en aquellos especialmente necesitados; ya fuera que curara enfermos o que tratara con cariño a quienes tenía que corregir porque se equivocaban o tenían problemas en sentido espiritual.

La manera en que Jesús trataba a las personas producía lo que menciona al final de Mateo 11:29: que encontraban alivio. Esto nos enseña que, si nos esforzamos por mejorar nuestro arte de enseñar, podemos ayudar a que las personas encuentren el alivio que tanto necesitan en la Palabra de Jehová.

6. ¿Qué nos ayudará a mostrar amabilidad y respeto hacia quienes rechazan el mensaje o se oponen a él?

Nos ayudará seguir el consejo de Jesús en Lucas 6:27, 28, que dice: “Traten bien a los que los odian, bendigan a los que los maldicen y oren por los que los insultan”. También nos ayudará pensar que algunas personas nos tratan mal porque están estresadas debido a problemas familiares o a alguna situación que no tiene nada que ver con nosotros, o tal vez simplemente llegamos en un mal momento.

Esforzarnos por comprender a las personas y sus necesidades nos ayudará a no ofendernos con facilidad y podremos ser mejores maestros.

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Nos ayudará esforzarnos por entender e interesarnos por las personas, comprendiendo lo que les está pasando y sus necesidades. Tal vez hemos llegado en un mal momento o estén pasando por situaciones difíciles en casa y no puedan, en ese momento, gestionar de otra manera nuestra visita. Por eso, debemos ser comprensivos.

En el artículo anterior vimos el principio de Proverbios 19:11 aplicado a nuestros hermanos, al fijarnos más allá de las apariencias y al pensar en las posibles razones por las que una persona puede reaccionar de manera negativa. Tener presente este principio también nos ayuda a no tomar las cosas como algo personal, como si las personas tuvieran algo contra los Testigos o contra nosotros. Más bien, como dice Colosenses 4:6, nuestras palabras deben ser siempre agradables.

En estas palabras de Jesús podemos destacar tres ideas: “traten bien”, “bendigan” y “oren”. Es decir, tenemos que actuar así con las personas que nos tratan mal.

Hemos visto en el ejemplo de Jesús que lo primero que debemos hacer es interesarnos por las personas y ser empáticos. Y, una vez que hacemos esto, también debemos hablarles con amabilidad y respeto.

 CENTRAR LA ATENCIÓN EN LA PALABRA DE DIOS

7. ¿Cómo demostró Jesús que basaba sus enseñanzas en la Palabra de Dios? (Juan 7:14-16).

Jesús demostró que basaba sus enseñanzas en la Palabra de Dios porque no se apoyaba en sus propias ideas ni en opiniones humanas, sino que citaba repetidamente las Escrituras. Además, utilizaba la Palabra de Dios para enseñar de manera clara y con autoridad cuál era la voluntad de su Padre.

En lugar de intentar impresionar a sus oyentes con el conocimiento que tenía por haber vivido en el cielo o hacerlos sentir que no sabían nada, se centraba en usar la Palabra de Dios para enseñarles la voluntad de su Padre.

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Sabemos que los escribas, cuando hablaban, citaban a otras personas conocidas, pero humanas. Jesús fue la persona más sabia que ha existido en la Tierra y no se basaba en su propia enseñanza ni en todo lo que había aprendido estando con su Padre, sino que cada vez que hablaba citaba las Escrituras, porque, como hemos leído, lo que él enseñaba no provenía de él, sino de su Padre.

Lo importante es que Jesús no demostraba ese conocimiento para hacer ver a los demás que sabía más que todos, como hacían los escribas. Él utilizaba ese conocimiento para enseñar a las personas y hacerlas sentir bien, hacerlas sentir acogidas y mostrarles que Jehová era un Dios de amor; no lo utilizaba para llamar la atención.

En la nota de estudio se hace el contraste en la forma de enseñar entre Jesús y los escribas. Los escribas tenían la costumbre de citar a rabinos importantes como autoridad, pero en el caso de Jesús era la Palabra de Dios. Por eso había una gran diferencia. Y, puesto que Jesús basaba sus enseñanzas en la Biblia, estas eran fáciles de entender y de recordar.

Jesús era una persona que hablaba de las Escrituras y sorprendía a las personas por cómo podía saber tanto sin haber estudiado en ningún lugar. En la parte final de Juan 7:16, Jesús dice: “Lo que yo enseño no es mío, sino del que me envió”. Entonces, claramente Jesús destacaba lo que Jehová le había enseñado y lo que Jehová quería que él transmitiera.

8. ¿Cómo siguió el apóstol Pedro el ejemplo de Jesús?

El apóstol Pedro siguió el ejemplo de Jesús al usar la Palabra de Dios al enseñar, como lo hizo en el Pentecostés del año 33. Aunque no tenía mucha educación, logró tocar el corazón de las personas al utilizar las Escrituras para explicar las profecías que se cumplieron en Jesús. Como resultado, quienes aceptaron de buena gana su mensaje se bautizaron, y unas 3.000 personas se unieron a los discípulos.

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Aunque Pedro era un hombre que no contaba con mucha educación, en el Pentecostés del año 33 logró tocar el corazón de las personas usando las Escrituras para explicar las profecías que se cumplieron en Jesús.

En Hechos 2:1-4 se describe que los discípulos acababan de recibir el don de hablar en lenguas. Entonces Pedro les explica que eso era el cumplimiento de una profecía de Joel, en la que se anunciaba que se derramaría el espíritu santo, y que era una prueba de que Jesús había resucitado. Cuando les habla de Jesús, les dice: “Aquel a quien ustedes ejecutaron en un madero”. Podrían parecer palabras duras, porque la mayoría de ellos ni siquiera conocían a Jesús, pero pertenecían a la nación que lo había matado. Y al decirles esto, realmente les llegó al corazón, porque, como dicen los versículos, sintieron un profundo dolor y preguntaron qué tenían que hacer.

Pedro, sin ser un hombre con educación académica, supo tocar sus corazones citando las Escrituras, en concreto la profecía de Joel. Y el resultado fue que se bautizaron 3.000 personas.

Ese discurso que hizo Pedro fue impresionante. Aparte de algunas profecías, hizo un repaso de la historia. Les habló de David y de cómo incluso David había predicho la muerte de Jesús, que no sería mantenido en la tumba y que luego sería resucitado. También explicó que ese Jesús ya estaba en el cielo al lado de su Padre, que había enviado el espíritu santo y por eso ellos podían hablar en lenguas.

Un hombre que era pescador, que no tenía grandes conocimientos ni había estudiado en escuelas rabínicas, pudo dar un repaso histórico para explicar el propósito de Jehová y cómo las personas tenían ahora que dejar el judaísmo y convertirse en cristianos.

9. ¿Por qué debemos usar la Biblia al enseñar?

Debemos usar la Biblia al enseñar porque no existe una mejor herramienta que la Palabra de Dios para llegar al corazón de las personas. Además, la Biblia supera por mucho la sabiduría humana; está inspirada por Dios y nos enseña lo que tenemos que hacer para agradar al Creador y tener vidas plenas y felices. Queremos predicar “la palabra”, y no nuestras propias ideas, y al usar la Biblia al enseñar estamos dejando que sea Jehová quien hable.

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Cuando usamos la Biblia para enseñar, estamos dejando, por así decirlo, que sea Jehová quien hable.

En realidad, cuando predicamos, simplemente somos un instrumento, porque trasladamos el mensaje de la Palabra; es decir, lo que Jehová quiere que la humanidad sepa para que ponga su vida en armonía con lo que él espera.

En Proverbios 2:6 se dice que Jehová es quien da la sabiduría y que de su boca provienen el conocimiento y el entendimiento. Así que hablar de su palabra dará el conocimiento que las personas necesitan.

Hebreos 4:12 dice que la palabra de Dios está viva y ejerce poder. Es decir, nada de lo que nosotros podamos decir puede superar eso. Por eso, debemos usar la palabra de Dios.

Como dice en 2 Timoteo 3:16-17, si utilizamos la Palabra de Dios, ella nos va a enseñar cuál es su propósito. Por ejemplo, nos va a corregir y a censurar las cosas o las tendencias malas que tenemos, y también va a rectificar las cosas que quizás veamos desde un punto de vista meramente humano. Así que es importante utilizar la Palabra de Dios para nuestras vidas y para enseñar a otros.

Es una obviedad: si necesitas arreglar algo y tienes la mejor herramienta, toma la herramienta y arréglalo. Y el párrafo dice: “No existe mejor herramienta que la Palabra de Dios para llegar al corazón de las personas”. Entonces, usemos la Palabra de Dios.

10. ¿Cómo podemos centrar la atención del estudiante en la Biblia?

Podemos centrar la atención del estudiante en la Biblia preparándonos bien y destacando lo que esta enseña. Durante la clase, es importante leer con él los textos clave y ayudarlo a reflexionar en lo que aprende de ellos, dándole tiempo para captar su significado e incluso volver a leerlos si es necesario.

También debemos asegurarnos de que entienda que los videos y las imágenes son solo ayudas, y que lo principal es la Biblia. Así, el estudiante tendrá claro que está aprendiendo de la Palabra de Dios, y no de los recursos que se le brindan.

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Cuando realizamos cursos bíblicos, es importante que leamos los textos clave, pero es mucho más importante que ayudemos a las personas a pensar en qué aprenden de esos textos bíblicos y en el principio que hay detrás de ellos. Y cuando mostramos imágenes o videos, también deben captar el principio bíblico que hay detrás. De esta manera, la persona se dará cuenta de que está estudiando la Biblia y no solo un libro o viendo una imagen.

Debemos personalizar la enseñanza. La misma lección puede presentarse a diferentes personas o estudiantes. Debemos tratar por todos los medios de que entiendan, y no todos lo hacemos de la misma manera. Por eso, la preparación es importantísima, pensando en las necesidades de cada estudiante y ayudándole a que lo entienda.

A veces necesitamos demostrar paciencia, pues no todos captan el significado de los textos, versículos o principios bíblicos al mismo tiempo. Necesitamos ayudarles a entender e, incluso, a veces volver a leer los textos clave para que puedan comprender lo que dice 1 Corintios 2:13, que son “palabras enseñadas por el espíritu”.

11, 12. a) ¿Cómo podemos ser pacientes con nuestro estudiante? (Hechos 17:1-4; vea también la imagen).

Podemos ser pacientes con nuestro estudiante recordando que no todos progresan al mismo ritmo y aplicando el consejo de predicar con mucha paciencia. También implica darle tiempo suficiente para responder, evitar hablar demasiado y escucharlo con atención para entender su forma de pensar. Además, podemos razonar con él usando las Escrituras las veces que sea necesario, tal como hizo Pablo.

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Por ejemplo, hacerle una pregunta, darle tiempo para que piense y responda, y evitar la tentación de hablar demasiado; más bien, dejar que el estudiante se exprese.

A veces puede que tengamos que explicar las mismas cosas varias veces porque les cuesta entenderlo. Eso fue lo que hizo el apóstol Pablo, como muestra el relato en Hechos 17:1-4. Él trató de persuadir a los judíos, probando con referencias que era necesario que el Cristo muriera y sufriera. A lo mejor en una conversación sería suficiente, pero él razonó con ellos durante tres sábados, lo cual demuestra paciencia.

En Lucas 11:28 dice: “Felices los que oyen la palabra de Dios y la ponen en práctica”. Así que podríamos hacerles ver que, para que tengan verdadera felicidad y hagan feliz a Jehová, es importante poner en práctica todo lo que van aprendiendo en su estudio de la Biblia.

También podemos ayudarlos a ver su valor práctico leyendo un par de versículos de la pregunta 15, que habla de cómo la Biblia nos ayuda a ser felices.

También se destaca en la Traducción del Nuevo Mundo que llevamos la “Introducción a la Palabra de Dios”. Ahí, al principio, vemos una serie de preguntas que es fácil que la persona que está estudiando se haya hecho, o que también se hayan hecho sus parientes o amigos, y que pueden ayudarles a ver el valor práctico de la Biblia, ya que no solo explica doctrina, sino también aspectos prácticos para nuestros días.

11, 12. b) ¿Qué debemos recordar sobre algunas personas, y cómo podemos ayudarlas?

Debemos recordar que algunas personas nunca han tenido contacto con la Biblia o saben muy poco de ella, por lo que pueden necesitar más tiempo para comprender. Para ayudarlas, podemos llevarles una Biblia, mostrarles secciones como la “Introducción a la Palabra de Dios” y usar versículos claros que les permitan ver su valor práctico. Así, poco a poco, podrán entender mejor y apreciar lo que la Biblia enseña.

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No todo el mundo progresa al mismo ritmo Tenemos que recordar que quizás estemos con una persona que nunca antes ha visto una Biblia o no ha tenido una Biblia y no tiene ni idea de lo que dice.

El párrafo menciona que es útil, por ejemplo, llevar la Traducción del Nuevo Mundo en papel y así poder mostrarle la sección de introducción a la Palabra de Dios, para que pueda ver por sí misma la cantidad de información que contiene la Biblia.

Algunas personas no han visto una Biblia y no saben cómo buscar ni lo que son los capítulos y los versículos. Llevársela en papel y que la vean les ayudará a aprender cómo buscar. Además, tienen la idea de que es un libro muy antiguo y que no es práctico para la actualidad, pero si les mostramos el valor práctico de la Biblia, esto también les ayudará.

En la imagen vemos a la hermana de la izquierda escuchando a una joven, que al parecer es la misma de la imagen anterior en la que estaba fumando. Entonces, la joven le está contando sus problemas, sus adicciones y sus preocupaciones, y la hermana lo que está haciendo es lo que debemos hacer y lo que hace un buen maestro: hablar poco y escuchar mucho.

En la imagen, lo más importante es que la hermana está escuchando muy bien a su estudiante. También podemos notar que la estudiante tiene su propia forma de vida, pues lleva una mochila con una calavera dibujada.

Jesús sabía lo que había dentro del hombre. Nosotros no podemos saber lo que hay en el corazón de las personas si no las escuchamos.

En la imagen vemos que la hermana está muy atenta y escucha con atención a su estudiante. Y, a lo mejor, ni siquiera es la respuesta a la pregunta que la hermana le hizo, pero la escucha, no la interrumpe ni habla. Ella no dice: “No, eso no es así”. Es importante escuchar lo que el estudiante tenga que expresar para poder ayudarlo; de lo contrario, no podremos hacerlo.

En la imagen vemos cómo están empezando la primera lección del folleto Disfrute. Ni siquiera están con el libro. Entonces, al parecer, la joven tiene muchas inquietudes, preguntas y dudas.

En vez de centrarnos en nuestras propias ideas o en nuestro conocimiento, hagamos que todo gire en torno a la Palabra de Dios, que, como hemos visto, es superior a cualquier idea humana.

ILUSTRACIÓN

La hermana de la imagen anterior le está dando clases de la Biblia a la mujer joven que estaba fumando. Están sentadas en un banco al aire libre, y la hermana escucha con mucha atención a la mujer.

Los buenos maestros hablan poco y escuchan mucho. (Vea los párrafos 11 y 12).

PONER EL FOCO EN JEHOVÁ

13. Cuando estamos enseñando, ¿en quién queremos enfocar la atención? Ponga un ejemplo.

Cuando estamos enseñando, queremos enfocar la atención en Jehová, ayudando a las personas a conocerlo y acercarse a él.

Un ejemplo es el del encargado de las luces en una obra de teatro: él no se enfoca en sí mismo, sino que dirige las luces hacia los personajes principales. De manera similar, nosotros dirigimos la atención hacia Jehová, no hacia nosotros mismos.

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Queremos enfocar la atención en Jehová. De la misma manera que el encargado de las luces de un teatro dirige el foco hacia los personajes principales, nosotros dirigimos toda la atención a Jehová, no a nosotros mismos.

El ejemplo del encargado de las luces es sencillo, pero muy importante, y es algo que no debemos olvidar. No se trata solo de enfocar, sino de asegurarse de dirigir bien la atención hacia la persona, como un cantante o un actor en una obra de teatro. Es decir, no basta con mencionar a Jehová, sino que debemos asegurarnos de que el foco esté realmente sobre él y no sobre nosotros mismos.

Enfocar la atención en Jehová es un trabajo que tenemos que hacer durante el estudio, utilizando las fotos, los vídeos y todo lo que esté dirigido a Jehová. Y, a veces, necesitaremos tiempo para prepararnos para que eso sea así.

14. ¿Cómo podemos ayudar al estudiante a cultivar el deseo de hacer feliz a Jehová?

Podemos ayudar al estudiante a cultivar el deseo de hacer feliz a Jehová motivándolo a pensar en Él. No se trata de que cumpla una serie de reglas, sino de que haga cambios porque desea agradar a Dios.

Para lograrlo, podemos hacerle preguntas que lo ayuden a reflexionar, como por qué Jehová desaprueba cierta práctica o cómo eso demuestra su amor. Así, cuanto más piense en Jehová y lo conozca mejor, más comprenderá lo maravilloso que es y sentirá el deseo de agradarlo.

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Una idea muy bonita es que, si tiene que hacer cambios en su vida, se le enseñe el porqué. No es por agradarnos a nosotros, sino principalmente por amor a Jehová y por hacer feliz a Jehová.

Una idea muy bonita es que, si tiene que hacer cambios en su vida, se le enseñe el porqué. No es por agradarnos a nosotros, sino principalmente por amor a Jehová y por hacer feliz a Jehová.

El texto de Proverbios 27:11 es muy importante porque ahí Jehová nos habla como un padre, ya que dice: “Sé sabio, hijo mío”. Jehová nos habla y nos enseña como un padre. De la misma manera, nosotros, cuando enseñamos a nuestros hijos, nos alegramos al ver que ponen en práctica lo que les enseñamos. Cuánto alegrará a Jehová el que seamos hijos que obedecen sus mandatos.

Las preguntas que se sugiere que hagamos son: ¿por qué odia Jehová esa práctica?, ¿por qué quiere él que usted la deje? y ¿cómo le demuestra eso que Jehová lo ama? Entonces, en lugar de preguntar por qué no debemos hacer eso o por qué debemos empezar a hacer aquello, nos enfocamos en la personalidad de Jehová y podemos cultivar el deseo de que ellos, por su propia voluntad, quieran agradarlo. No se trata de cumplir requisitos, sino de acercarse a Jehová.

Proverbios 27:11 muestra que hay un desafío implicado y que cualquiera de las cosas que hacemos da respuesta a ese desafío. No se trata de cosas banales ni de asuntos que solo afectan a nuestra vida o que no importan a nadie; a Jehová le importan, y además, con nuestra actitud y nuestra manera de comportarnos, damos respuesta a Satanás.

No estamos pidiendo a la persona que deje de fumar o haga algo solo para ser testigo de Jehová. Tenemos que ayudarle a entender que hay que dejar de fumar porque Jehová quiere que lo haga y es una manera de mostrarle amor. No se trata simplemente de cumplir requisitos para ser testigos de Jehová. Más bien, hacemos estos cambios para hacer feliz a Jehová y agradarle.

Algo muy importante es motivar al estudiante a que piense en Jehová, para que se dé cuenta de que, cuanto más piense en sus cualidades y en cómo le está ayudando, más se va a acercar a él y más tendrá el deseo de hacerlo feliz.

SIGAMOS MEJORANDO NUESTRO ARTE DE ENSEÑAR

15. ¿Qué podemos hacer para seguir mejorando nuestro arte de enseñar?

Podemos seguir mejorando nuestro arte de enseñar orándole a Jehová para que nos ayude y prestando atención a la capacitación que recibimos, poniéndola en práctica. También es útil pedirle a un hermano o hermana con experiencia que nos acompañe y nos dé sugerencias para mejorar.

Debemos ponernos en el lugar del estudiante, ayudándolo a valorar los beneficios de lo que aprende y las promesas de Jehová. De este modo, contribuimos a que se acerque a Dios y llegue a ser su amigo.

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Podemos orarle a Jehová para que nos ayude a ver maneras de mejorar nuestro arte de enseñar. Además, cuando vayamos a dar clase a un alumno o a un estudiante, también podemos invitar a un hermano o una hermana de experiencia para que después nos dé algún consejo de cómo mejorar.

Se nos menciona que prestemos mucha atención a las reuniones de entre semana, y es muy importante porque ahí se nos enseña y se nos capacita para ser mejores maestros. Una idea o sugerencia es que, aunque no tengamos esa asignación o no sea la nuestra, la preparemos como si fuéramos a presentarla. De esta manera, cuando vayamos a dirigir el estudio, estaremos mejor capacitados para hacerlo de buena manera.

Nuestro objetivo es que nuestro estudiante llegue a ser amigo de Jehová. Como dice Salmo 1:1-3, queremos que disfrute de la ley de Jehová, que día y noche la lea y medite en ella, y que, como consecuencia, sea como un árbol plantado junto a corrientes de agua, frondoso, y que todo lo que haga tenga éxito.

En el párrafo se nos menciona que debemos ayudar al estudiante a valorar los beneficios de lo que está aprendiendo y las hermosas promesas de Jehová. De esta manera, podrá interiorizarlo y disfrutar de una estrecha relación con Jehová.

16. ¿Por qué es bueno que sigamos mejorando nuestro arte de enseñar?

Es bueno que sigamos mejorando nuestro arte de enseñar porque en el nuevo mundo hará mucha falta seguir enseñando. Además, enseñar sobre Jehová es una de las cosas que nos hacen más felices. Por esa razón, continuamos interesándonos por las personas, centrando la atención en la Palabra de Dios y poniendo el foco en Jehová.

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Si ahora mejoramos nuestro arte de enseñar, también nos será útil en el nuevo mundo, por ejemplo, cuando enseñemos a los que resuciten.

Debemos pensar que vamos a enseñar acerca de Jehová a las personas. Entonces, al predicar estas buenas noticias, debemos centrar nuestro foco en Jehová Dios. Eso también nos hará mejores maestros, porque estamos enseñando al estudiante a conocer a Jehová y a amarlo.

Cuando predicamos y hablamos de Jehová, nos sentimos felices. Y muchos hemos experimentado que, cuando hemos tenido una buena conversación y vemos que esa semilla ha quedado plantada, nos vamos a casa muy contentos. Entonces pensemos: “¿Lo podría hacer todavía mejor?”. Si así lo hacemos, nos sentiremos aún más felices.

¿QUÉ RESPONDERÍA?

¿Cómo demostramos que nos interesamos por las personas?

Demostramos que nos interesamos por las personas tratando de comprender sus preocupaciones y circunstancias. Esto implica ponernos en su lugar, reconocer que todos sufren de alguna manera y desarrollar empatía por ellas.

También, siguiendo el ejemplo de Jesús, las tratamos con amabilidad y respeto, sin creernos superiores. Incluso cuando alguien rechaza el mensaje o se opone, mostramos interés siendo pacientes, respondiendo con bondad y usando palabras agradables.

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Demostramos que nos interesamos por las personas cuando tratamos de comprender sus circunstancias y preocupaciones.

Demostramos que nos interesamos por las personas si seguimos el ejemplo de Jesús, tratándolas con respeto y amabilidad. Y nunca debemos ofendernos si recibimos un rechazo, porque lo importante es dejar la puerta abierta.

Por qué es importante centrar la atención en la Palabra de Dios al enseñar?

Es importante centrar la atención en la Palabra de Dios al enseñar porque es la mejor herramienta para llegar al corazón de las personas. No predicamos nuestras propias ideas, sino lo que Jehová enseña mediante la Biblia.

Además, la Biblia es superior a la sabiduría humana, ya que está inspirada por Dios y nos da conocimiento, discernimiento y guía para agradarlo y tener una vida plena. Cuando enseñamos usando la Biblia, permitimos que sea Jehová quien hable, y no ideas humanas.

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Es importante porque, si no se hace, no vamos a tener resultados. Vimos el ejemplo de Jesús, pero también tenemos un ejemplo más cercano a nosotros: el del apóstol Pablo, que era imperfecto igual que nosotros. Aun así, consiguió llegar al corazón de 3.000 personas porque centró toda su atención en la Palabra de Dios al enseñar a los demás.

Proverbios 2:6 dice: “Jehová es quien da sabiduría; de su boca vienen conocimiento y discernimiento”. Por eso, queremos predicar la Palabra y no nuestras propias ideas.

¿Cómo podemos poner el foco en Jehová al enseñar?

Podemos poner el foco en Jehová al enseñar ayudando a las personas a conocerlo y acercarse a él, sin centrar la atención en nosotros mismos. Debemos actuar como el encargado de las luces en una obra de teatro, que dirige la atención hacia los personajes principales, en este caso, hacia Jehová.

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El estudiante tiene que entender que lo que aprende tiene que ver con una relación entre Jehová y él. Santiago 4:8 dice que, cuando nos acercamos a Jehová, él se acerca a nosotros. Así que, cuando la persona desarrolle amor por Jehová, todo lo que haga será por él y no simplemente por cumplir requisitos para ser testigo de Jehová o pertenecer a un grupo.

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Por toolsjw

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