Estudio de la Atalaya, Jehová recuerda todas tus lágrimas, 24-Febrero-2-Marzo-2025, Comentarios y Respuestas.

“Recoge mis lágrimas en tu odre. ¿Acaso no están anotadas en tu libro?” (SAL. 56:8).
1, 2. ¿Qué situaciones podrían hacernos llorar?
Podemos llorar de alegría en momentos felices, como el nacimiento de un hijo, un reencuentro con un amigo o un bonito recuerdo. Sin embargo, muchas veces lloramos debido al dolor emocional, como cuando enfrentamos traiciones, enfermedades graves o la pérdida de un ser querido.
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Hay muchas razones por las que a veces lloramos, puede ser de alegría o tristeza. Por ejemplo, ¿Quién no ha llorado cuando hemos sentido el nacimiento de nuestro hijo? Es algo tan emocionante que lloramos de alegría. También cuando recordamos épocas bonitas que hemos pasado en nuestra vida, o cuando encontramos a alguien que hace muchísimos años que no vemos y a quien tenemos mucho cariño.
La mayoría de las veces es porque nuestro corazón está triste por las desgracias que nos pueden pasar, como la pérdida de un ser querido, o bien una enfermedad, como que nos diagnostiquen cáncer; pues lloramos. Incluso Jeremías lloró cuando dice que vio a Jerusalén, que había sido destruida por los babilonios. Él dice que mis ojos lloraron sin parar, sin descanso.
3. ¿Cómo se siente Jehová al ver a sus siervos sufrir? (Isaías 63:9).
Jehová siente tristeza al ver a sus siervos sufrir, pues es nuestro Padre amoroso y se preocupa profundamente por nosotros. No solo está al tanto de nuestro dolor y escucha nuestras súplicas, sino que también actúa para ayudarnos, como dice Isaías 63:9, Jehová nos consuela y nos sostiene en nuestros momentos de angustia, demostrando su amor y compasión.
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Y es que Él odia vernos sufrir; mejor que nadie sabe cómo lo hemos pasado a lo largo de nuestra vida. Por eso, en Isaías leemos que se angustia con nuestras angustias. Cuando nos hacen daño, como un buen padre, es como si se lo hiciesen a Él y siente el mismo dolor. Así que, cuando le suplicamos ayuda, Él siempre nos la da.
El versículo muestra que durante todas sus angustias, Él también estuvo angustiado. Y esto no es solo que Jehová veía el dolor en el caso de su pueblo o en el nuestro, sino que también lo siente. Jehová siente nuestro dolor y no solo se queda allí, sino que hace más: está dispuesto a ayudarnos.
Algo que es muy bonito es que no solamente Jehová está en el momento en que empieza la angustia, sino que está en todas las fases, hasta que esta se termine o Él dé una solución. Entonces, da igual el tiempo que pasemos o la angustia que tengamos, tenemos a un compañero a nuestro lado, siempre.
Y esto es así por lo que nos dice el Salmo 34:15, que los ojos de Jehová están puestos en los justos y Él está siempre pendiente de cuando nos pasa algo, cuando pedimos auxilio. Y es por eso que, como Él está pendiente, ve cuando nuestro corazón sufre. Y es entonces cuando toma acción.
4. ¿Qué ejemplos bíblicos analizaremos, y qué aprenderemos sobre Jehová?
Analizaremos los casos de Ana, David y el rey Ezequías, quienes experimentaron situaciones de profunda tristeza, traición o desesperación que los hicieron llorar. Veremos cómo Jehová respondió a sus súplicas y los consoló en medio de su dolor.
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Aprenderemos los ejemplos de Ana, David y el rey Ezequías. Veremos qué razones los hicieron llorar, qué hizo Jehová por ellos y cómo nos va a consolar su ejemplo, cuando la tristeza, una traición o la desesperación nos hace sentirnos tristes.
Sin duda, estamos viendo el amor de Jehová hacia sus siervos, no solamente aquellos que en el pasado sufrieron y pasaron por dificultades, sino también aquellos siervos futuros que vendrían y se encontrarían en la misma situación. Por eso, Él registró en su palabra, la Biblia, todo lo que pudo ayudar a estos siervos, para que también nosotros pongamos nuestra confianza en que Él también nos va a ayudar a nosotros.
LÁGRIMAS POR LA TRISTEZA
5. ¿Cómo se sentía Ana?
Ana se sentía muy triste y angustiada, tanto que lloraba con frecuencia y no tenía deseos de comer. Su dolor provenía de varias situaciones difíciles: era estéril, algo que en esa época se consideraba una gran deshonra, y además era maltratada y burlada constantemente por Peniná, la otra esposa de su esposo.
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Se sentía profundamente angustiada, como dice 1 Samuel 1:10, porque su esposo estaba casado con ella y con Peniná, que era una mujer que la trataba muy mal y le hacía daño, porque Ana era estéril y ella tenía varios hijos. Así que, por ese motivo, se burlaba constantemente de ella.
Ana vivió una época en la que tuvo mucha tristeza, lo que le hizo derramar muchas lágrimas. Esto se dio sobre todo en una época en que la esterilidad de la mujer era considerada una deshonra y la fertilidad una bendición, igual que los hijos. Aparte de eso, su esposo tenía otra esposa que se burlaba de ella y la hacía sentir mal. La mujer era valorada, sobre todo, por la cantidad de hijos que podía tener, porque eso ayudaba a conservar el linaje de la familia. A pesar de todos esos problemas, Ana siempre siguió confiando en Jehová.
El relato cuenta que tal era su angustia que ni siquiera quería comer; lo único que hacía era llorar.
No es que fuera una situación de unos cuantos días, sino que el relato menciona que era año tras año, la situación que tenía Ana. Por lo tanto, es normal que estuviera así, angustiada, no comía y acababa llorando.
6. ¿Qué hizo Ana para sentirse mejor?
Para sentirse mejor, Ana acudió al tabernáculo, el centro de la adoración pura a Jehová, y allí le oró con todo su corazón. Mientras lloraba sin poder contenerse, le expresó a Dios su profundo sufrimiento y le suplicó que se acordara de ella. Ana le abrió su corazón a Jehová, contándole todos sus sentimientos y angustias.
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El relato cuenta que se fue al tabernáculo y allí se puso a orar a Jehová, llorándole y suplicándole que se acordara de ella, que viera su sufrimiento. Y de hecho le dijo: ‘Mira lo que estoy sufriendo, acuérdate de mí, no te olvides de mí, por favor, dame un hijo varón’. Y dijo que se lo entregaría a Jehová, que le serviría en el templo, en el tabernáculo, toda su vida.
Ella tenía claro dónde iba a poder encontrar el alivio y el consuelo que necesitaba, y sabía que lo que necesitaba era hablar con Jehová. Dice que tanto era así, como abrió su corazón, que no podía ni dejar de llorar.
Nos imaginamos el sentimiento de tristeza tan grande que tendría Jehová al ver a su hija tan triste y llorando.
Eso nos trae a la mente las palabras que dijo Jesús: “Ustedes entren en la habitación, cierren la puerta, y diríjanse a Dios como un padre”. Y eso nos hace pensar en cómo se sentirá cuando sus siervos, sus hijos, nos sentimos mal y acudimos a Él como un padre.
Acabamos de ver que Jehová nos oye, escucha nuestros gritos de auxilio y que, además, se angustia con nuestro sufrimiento. Al ver esta situación tan triste, es fácil imaginarnos lo mal que se tuvo que sentir.
7. ¿Cómo se sintió Ana después de abrirle su corazón a Jehová?
Después de abrirle su corazón a Jehová y escuchar las palabras tranquilizadoras del sumo sacerdote Elí, Ana experimentó un cambio inmediato en su estado emocional. El relato indica que se fue, comió y la tristeza desapareció de su cara. Aunque su situación no cambió de inmediato, se sintió mejor porque, al entregar su carga emocional a Jehová, sintió alivio y paz.
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En 1 Samuel dice que se fue, comió, y la tristeza desapareció de su cara. Así que vemos que se sintió muy aliviada al haber dejado la pesada carga que tenía en manos de Jehová.
Aunque su situación todavía no había cambiado, Ana se sintió aliviada, pues había dejado la pesada carga emocional en las manos de Jehová.
La situación de Ana nos recuerda muchas veces lo que nos sucede a nosotros cuando tenemos ansiedad y preocupación por algún resultado médico, cuando vamos al hospital. Pensamos que es algo muy malo lo que tenemos, pero el médico nos dice: “No te preocupes, no pasa nada”, después de explicarnos que es algo que tiene solución. Y te quedas tranquilo, bien, y cuando sales, es como si te cambiara la vida, incluso el aspecto, y tienes ganas de celebrarlo. Algo similar le pasó a Ana; en ese momento, dice que comió y su semblante cambió. Vemos cómo, cuando confiamos en Jehová y le contamos todo lo que nos preocupa, Él lo escucha y nuestra vida cambia.
También vemos en el relato lo generoso que es Jehová, porque Ana le pidió un hijo, pero Jehová la bendijo con muchos más. Ella dijo: “Dame un hijo y lo voy a dejar para ti en el templo”, pero en 1 Samuel 2:21 dice que después Ana tuvo tres hijos y dos hijas. Así que Jehová fue muy generoso con ella. Eso nos demuestra que, cuando confiamos en Jehová, Él no solo nos da lo que necesitamos, sino mucho más.
8, 9. Según Hebreos 10:24, 25, ¿por qué debemos hacer todo lo posible por ir a las reuniones? (Mira también la imagen).
Debemos hacer todo lo posible por ir a las reuniones porque son una fuente de consuelo y ánimo en momentos difíciles. Al asistir, escuchamos pasajes bíblicos que nos animan y nos ayudan a reemplazar pensamientos negativos con pensamientos positivos. Además, los hermanos nos muestran amor y apoyo, lo que nos levanta el ánimo.
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En las reuniones, los hermanos nos consuelan y nos muestran cuánto nos quieren, y eso puede levantarnos el ánimo.
Normalmente, cuando estamos pasando por una situación complicada, ya sea por una enfermedad o la muerte de un ser querido, quizás no tengamos ganas de hablar con nadie y queremos aislarnos, ¿verdad? Pero eso puede ser muy peligroso, este texto nos recuerda que, cuando estemos pasando por estas situaciones, debemos recordar el ejemplo de Ana. Ella fue al tabernáculo, le abrió su corazón a Jehová y Él le pudo ayudar mucho, ¿verdad? Entonces, nosotros, cuando estemos pasando por estas mismas situaciones, abramos nuestro corazón a Jehová, vayamos a las reuniones, y seguro que los hermanos nos consolaran.
El final del párrafo 8 nos explica que en las reuniones, con las ideas que escuchamos de la Biblia, Jehová nos ayuda a reemplazar los pensamientos negativos con pensamientos positivos, y eso hace que, poco a poco, nos vayamos sintiendo mejor, independientemente de que nuestra situación no haya cambiado. Así que, si nos quedamos en casa, probablemente esos sentimientos negativos aumentarán; si venimos a la reunión, seguramente mejorarán.
En la ilustración vemos el caso de la experiencia de este precursor especial, quien dice que lloraba. A veces se ponía en un rincón y se ponía a llorar y llorar. Pero ir a las reuniones le permitía sentir el amor de Jehová a través de sus hermanos. Tal vez él no quería mostrarse triste, pero el no mostrar esa tristeza puede impedir que sintamos el cariño que Jehová nos está mostrando a través de los demás.
Viendo la imagen y también repasando lo que dice 1 Tesalonicenses 5:14, podemos ver la imagen al revés, ¿verdad? Estamos poniéndonos en la piel del que necesita ese ánimo. Pero si nos ponemos en la piel de los que están alrededor del hermano, ahí, en 1 Tesalonicenses, se nos pone una carga de responsabilidad a cada uno de nosotros. Se nos dice que tenemos que consolar a los deprimidos y apoyar a los débiles. Así que tenemos que estar conscientes de cómo están nuestros hermanos en la congregación, hacer un esfuerzo por conocer sus circunstancias, porque, como dice al final del párrafo, Jehová usa a los hermanos para animarlos. Y si Jehová nos quiere usar y nosotros no estamos haciendo nuestra parte, ¡qué triste sería!
De todos estos comentarios extraemos una lección muy valiosa, sobre todo si estamos pasando por circunstancias muy difíciles o complicadas. Y es que el método que Jehová utiliza para ayudarnos en situaciones así son las reuniones. Ahí se ha comentado que Jehová nos da su espíritu, escuchamos consejos muy buenos y, además, están los hermanos. Por eso, como ya se ha dicho, aunque no nos apetezca, porque en un momento malo todo el mundo quiere estar tranquilo y aislado, el método que utiliza Jehová son las reuniones. No abandonemos nunca al reunirnos.
Puede ser que estemos pasando por la pérdida de un familiar, no tengamos ganas de ver a nadie, y esto nos recuerda a cuando estamos muy enfermos y lo último que nos apetece es vestirnos, tomar el coche e irnos al hospital para que nos atiendan. Pero nadie, por no apetecerle, deja de ir al hospital, aunque no le apetezca, es el último lugar al que le gustaría ir, pero va, para que lo curen. Pues al final, tenemos que verlo de la misma manera. Quizás sea lo que menos nos apetezca, pero tenemos que tener claro que en el único lugar donde vamos a recibir ánimo y consuelo es aquí, en la reunión, con nuestros hermanos, con la ayuda de Jehová. Así que no debemos dudar, cuando nos sintamos mal anímicamente o estemos pasando por un problema, que aquí es el mejor hospital espiritual que vamos a encontrar.
Y es que, incluso a veces, podemos pensar que Jehová no se interesa en nosotros, que por qué ha permitido esa situación de tanta angustia, porque realmente lo estamos pasando mal, y que incluso hemos hecho algo mal. Pero es al revés; deberíamos pensar que Jehová se interesa por nosotros, y ese pequeño esfuerzo de ir a la reunión lo va a bendecir.
ILUSTRACIÓN
En un Salón del Reino, un grupo de hermanos y hermanas está consolando a un hermano mayor que está muy triste. Los hermanos nos consuelan. (Mira los párrafos 8 y 9).
10. ¿Cómo podemos seguir el ejemplo de Ana en momentos de profunda tristeza?
Podemos seguir el ejemplo de Ana desahogándonos con Jehová en oración, confiando en que él nos escucha y comprende nuestros sentimientos. Aunque no siempre sepamos cómo expresar nuestro dolor, Jehová nos entiende y nos da paz y consuelo en medio de la tristeza. Además, al confiar en Él, recibimos la fuerza para seguir adelante y la promesa de que recompensará nuestra perseverancia.
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Al igual que Ana, si estamos angustiados, debemos desahogarnos con Jehová y dejarle a Él todas nuestras inquietudes, ya que, como dice el Salmo 94:19, Él nos consolará y tranquilizará.
El texto de 1 Pedro 5:7 dice que tenemos que echar todas nuestras cargas, y “echar” no se refiere a compartir, sino a transferir, por decirlo así. Porque claro, Jehová nos está diciendo: “Dámelas, que yo me encargo. A lo mejor el problema no te lo puedo quitar ahora, pero en el futuro te lo quitaré. Pero por el momento te voy a ayudar a sobrellevarlo”. Y puede ser que a veces cueste expresárselo a Jehová o no sepamos cómo expresárselo, pero si lo hacemos con fe y le pedimos ayuda, la ayuda está garantizada.
Es interesante que Ana no mejoró cuando Jehová la bendijo; ella no sabía lo que iba a pasar, sino que mejoró en el momento en que echó su carga sobre Jehová. Es decir, que mediante sus acciones y su actitud, primero al ir al tabernáculo a desahogarse con Jehová, y luego también, en vez de estar dándole vueltas al mismo asunto, lo dejó en manos de Jehová y ya no se volvió a acordar del asunto. Y mediante sus acciones, porque ella tomó la iniciativa de comer, como dice el relato. Así que esto nos ayuda a entender que, muchas veces, si pasamos por estos problemas, muchas veces los problemas no se van a solucionar en este sistema, pero podemos poner mucho de nuestra parte con nuestra actitud y nuestras acciones.
Aunque hemos comentado que Jehová nos ayuda a través de los hermanos en la congregación, que se interesan por nosotros y nos animan. Muchas veces el dolor es tan intenso, tan íntimo, tan personal, que los hermanos no pueden entenderlo, no nos pueden ayudar mucho, porque no podemos explicárselo siquiera. Es tan fuerte lo que sentimos que es difícil que nos entiendan y nos ayuden. Pero justamente esto es lo que estamos hablando ahora: que Jehová sí nos entiende, se pone en nuestro lugar, conoce nuestro corazón, nuestra mente, lo que nos está pasando, y por eso se nos anima a desahogarnos con Él. Porque Él, como dice Filipenses, su paz es más fuerte que todo lo demás, supera todo lo demás y nos llena.
Jehová puede darnos la paz que tanto necesitamos en momentos de angustia. Como lo dice el Salmo: “Cuando las preocupaciones me abruman, Tú me consuelas y me tranquilizas”. De verdad que es un remanente de mucha paz saber que un Dios tan grande y poderoso se fija en nosotros, sabe cuántas lágrimas hemos derramado, conoce nuestras preocupaciones, por más que seamos imperfectos, está dispuesto a ayudarnos. De verdad, eso hace que nuestro amor por Él crezca aún más.
Una de las cosas que nos puede retraer de hacer una oración es que nuestro dolor es tan profundo que no sabemos bien cómo expresarlo, cómo explicarlo. Sin embargo, me gusta mucho el versículo 6 de Filipenses 4, porque ahí se nos demuestra que el remedio para la preocupación es la oración. Es casi como un proceso que debe ser automático, igual que cuando algo nos quema mucho, retiramos la mano automáticamente. Pues, cada vez que tenemos una preocupación, la oración debería ser nuestra respuesta automática, porque, como se ha comentado, es verdad que puede que inmediatamente no se solucione todo al hacer una oración, pero podemos sentir esa calma de Jehová.
Una de las cosas que nos puede retraer orar es que nuestro dolor es tan profundo que no sabemos bien cómo expresarlo, cómo explicarlo. Sin embargo, Filipenses 6:4 nos demuestra que el remedio para la preocupación es la oración. Es casi como un proceso que debe ser automático, igual que cuando algo nos quema mucho, retiramos la mano automáticamente. Pues, cada vez que tenemos una preocupación, la oración debería ser nuestra respuesta automática, porque puede que inmediatamente no se solucione todo al orar, pero podemos sentir esa calma de Jehová.
LÁGRIMAS POR UNA TRAICIÓN
11. ¿Cómo se sintió David cuando otros lo trataron mal?
David se sintió muy triste y herido cuando otros lo trataron mal, especialmente cuando fue traicionado por familiares y amigos cercanos. Pasó por momentos tan dolorosos que lloraba sin poder contenerse, como lo expresó en el Salmo 6:6, 7: “Me he agotado de tanto suspirar; toda la noche empapo mi cama de lágrimas, con mi llanto inundo mi lecho”.
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David se sintió con mucho dolor, tanto que llegaron a sacarle lágrimas, y eso vino de algunos familiares y amigos que traicionaron su confianza e intentaron hacerle daño. Por eso, para él era imposible contener las lágrimas.
Llama la atención el texto que dice: “Me he agotado de tanto suspirar”. Eso nos puede pasar a muchos, porque llega un momento en que estamos tan cansados de tanto dolor que ya no sabemos ni qué decir ni qué hacer. En este caso, David lo expresó a lo largo de toda su vida, por las traiciones que recibió tanto de familiares como de amigos, hasta el punto de que ya no tenía fuerzas, por decirlo así, ni siquiera para expresarse a Jehová.
12. Según Salmo 56:8, ¿de qué estaba convencido David?
David estaba convencido de que Jehová lo amaba profundamente y se preocupaba por su dolor. En Salmo 56:8, expresó su fe con palabras poéticas, diciendo que era como si Jehová recogiera cada una de sus lágrimas en un odre o las anotara en un libro. Esto refleja su total confianza en que su Padre celestial no solo estaba al tanto de sus sufrimientos, sino que también los recordaba y entendía cómo lo hacían sentir.
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Estas palabras nos demuestran que David estaba seguro de que Jehová lo amaba y se interesaba por él. Y es que David dijo que se sentía como si su amoroso padre recogiera sus lágrimas en un odre. Es decir, estaba convencido de que Jehová conocía y sabía cómo lo hacían sentir las duras pruebas por las que estaba pasando.
La idea de que Jehová guarde en un odre simbólico todas las lágrimas, demuestra el cariño y la compasión que nos tiene, porque no desea olvidar ninguna de esas lágrimas. Tanto David como nosotros estamos convencidos de que no solo nos escucha y nos recuerda, sino que también va a actuar en consecuencia por sus sentimientos.
13. ¿Qué nos puede consolar si alguien nos decepcionó o nos traicionó? (Mira también la imagen).
Si alguien nos decepciona o traiciona, podemos encontrar consuelo en el amor inquebrantable de Jehová. A diferencia de los humanos, que pueden fallar, Él nunca nos abandona. Como dijo un hermano cuya esposa lo traicionó: “Las personas te pueden fallar, pero Jehová no. Él es nuestra roca, siempre va a estar ahí”. Jehová nos ama profundamente y valora nuestra lealtad, sin importar las circunstancias.
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Como muy bien cuenta el hermano en la experiencia, puede ser que nos sintamos realmente dolidos, traicionados e incluso abandonados por la persona que nos ha traicionado. Pero algo que sí debemos tener en cuenta es, que Jehová nunca nos va a abandonar, como dice el Salmo 37:29, Jehová nunca abandonará a sus leales. Así que, por muy solos que nos sintamos, siempre vamos a tener a alguien a nuestro lado, que es Jehová, quien nos va a consolar de la mejor manera.
Algo que también nos consuela son las palabras de Romanos 8:38, 39, donde, por inspiración, el apóstol Pablo escribió que no había ninguna circunstancia, persona ni lugar que pudiera separarnos del amor de Jehová. Así que, aunque todos nos abandonen o por difícil que sea la circunstancia, podemos estar convencidos de que Jehová siempre va a estar a nuestro lado y nos va a seguir queriendo.
A veces es muy fácil dar por sentado que tenemos a Jehová ahí y no nos acordamos de Él. Por eso, como vemos en la foto, el hermano, tras haber pasado por alguna decepción de cualquier tipo, está meditando en lo mucho que Jehová le quiere, lo mucho que Jehová le cuida, lo mucho que Jehová se preocupa por él, que sufre con él. Y eso, sin duda, va a hacer reavivar esa fe, esa confianza en que Jehová no le va a fallar, que siempre va a estar ahí. Así, podrá superar cualquier problema que se le presente en la vida.
En la imagen se puede ver a un hermano que tiene la Biblia abierta en los Salmos, está meditando en lo que ha leído, y de esa manera puede recordar que el amor que las personas puedan tenernos en un momento o no, no depende del amor que Jehová nos tiene, que Él es nuestra roca, siempre va a estar ahí y va a ser leal para nosotros.
Además, podemos percibir una cara similar a la del rey David, con sus manos puestas en el anillo de boda, que no sabemos si va a tomar cierta decisión o no sobre alguna traición que posiblemente haya sufrido. Pero lo que está claro que, como bien se ha comentado, él, aunque tiene esos problemas y esos sentimientos tan profundos, lo primero que hace es ir a Jehová, ir a la Biblia, y eso es lo que le va a dar las fuerzas para tomar una buena decisión.
La imagen muestra que es muy bonito pensar que, aunque quizás este hermano pueda estar solo en su casa o sentirse solo, la Biblia nos recuerda lo que dice el párrafo: que nadie nos quiere tanto como Jehová. Así que, pase lo que pase, siempre vamos a tener a Jehová de nuestro lado, ese recurso, Él nos habla mediante su palabra, la Biblia, y también hemos visto antes que lo hace mediante la oración. Así que este hermano lo está pasando mal, pero tiene claro que no está solo, y eso es lo que queremos grabarnos.
ILUSTRACIÓN
Un hermano está agarrando su anillo de boda con cara de preocupación mientras medita en algunas de las cosas que vivió el rey David. El libro de los Salmos nos asegura que Jehová está cerca de los que tienen el corazón destrozado. (Mira el párrafo 13).
14. ¿Qué nos asegura Salmo 34:18?
El Salmo 34:18 nos asegura que Jehová está cerca de los que están destrozados de corazón y salva a los que están hundidos en el desánimo, incluso cuando sienten que no tienen nada bueno que esperar. Como un padre amoroso que consuela a su hijo, Él siente nuestro dolor y acude a ayudarnos. Nos da esperanza al recordarnos que hay cosas buenas por venir.
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El texto nos muestra dos pasos que hace Jehová. Primero, dice que Él está cerca, como un padre, conoce que sufrimos y siente el dolor de nosotros, porque Él también conoce el sentimiento de ser traicionado y abandonado. Pero el segundo paso es también muy bonito, porque dice que Él salva, y Él quiere y también puede ayudarnos a calmar nuestro corazón y aliviar nuestro sufrimiento.
En Isaías 65:17, Jehová Dios nos da una maravillosa promesa. Nos dice que en esos nuevos cielos y nueva tierra que nos promete, las cosas del pasado no serán recordadas ni subirán al corazón. Así que eso también nos ayuda, porque si quizás ahora nuestra prueba no tiene fácil solución o no tiene la que nosotros esperamos, el saber que en un futuro muy próximo ni siquiera vamos a recordar el sufrimiento que estamos padeciendo ahora, nos ayuda a seguir confiando plenamente en Jehová.
La imagen que nos hace ver el párrafo, la imagen mental de cuando un padre toma a un niño pequeño en sus brazos y lo consuela cuando está mal. Podemos imaginar cómo, cuando un niño pierde un juguete o algo similar, se puede poner a llorar muy fuertemente, y como a lo mejor su padre lo tranquiliza y le dice que ahora van a comprar otro. El niño, a lo mejor, ya deja de llorar y ni siquiera tiene todavía el nuevo juguete, pero ya esas palabras de su padre, el cariño que le muestra y esa promesa, que para el padre es muy sencilla de cumplir, ya lo ha consolado. Pues igual a nosotros, aunque estemos pasando por un problema ahora mismo, esas promesas de Jehová, que Él las va a cumplir, nos consuelan y nos ayudan a aguantar.
Jehová dio lo que más quería, dice que estaba encariñado con él, después de millones de años con él, y la manera como murió. Él nos entiende mejor, y Él pagó ese precio para que tengamos esta maravillosa esperanza. Así que tenemos la plena confianza de que, sin importar lo difícil que sea la situación, Él nos entiende.
LÁGRIMAS POR LA DESESPERACIÓN
15. ¿Qué situación hizo que el rey Ezequías llorara desconsoladamente?
El rey Ezequías lloró desconsoladamente cuando, a los 39 años, se enfermó gravemente y Jehová, por medio del profeta Isaías, le comunicó que iba a morir. Esta noticia lo llevó a derramar lágrimas de angustia y a clamar fervientemente a Jehová en oración, pidiendo su ayuda.
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Le dijeron que moriría a causa de su enfermedad y moriría a los 39 años, lo cual es demasiado pronto. Además, el diagnóstico no lo recibió de un médico, sino de Jehová, y por eso podemos entender por qué la noticia lo dejó en un mar de lágrimas.
16. Cuando Jehová escuchó la oración de Ezequías y vio sus lágrimas, ¿Qué sintió y qué hizo por él?
Jehová se conmovió profundamente al escuchar la oración de Ezequías y al ver sus lágrimas. A través de Isaías, le respondió: “He escuchado tu oración, he visto tus lágrimas, voy a curarte”. Movido por compasión, no solo sanó al rey y le prolongó la vida, sino que también prometió proteger a Jerusalén de los asirios.
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Jehová se conmovió muchísimo al ver cómo estaba Ezequías y le dijo que había escuchado su oración, que había visto sus lágrimas y que lo iba a curar. Como Jehová es un Dios misericordioso, le daría la paz que necesitaba y le dio 15 años más de vida.
Un detalle muy bonito es lo que dice en el versículo 4, que Isaías todavía no había salido del patio central cuando recibió el mensaje de Jehová, para volver a decirle a Ezequías que Jehová lo iba a sanar y que iba a poder defender a su pueblo. Así que también la inmediatez con la que Jehová escucha las oraciones es significativa; no las deja ahí como mensajes pendientes para luego leerlos, sino que cuando Ezequías lo necesitaba, oró a Jehová y Él lo escuchó y respondió inmediatamente. Esto nos hace sentir muy cerca de Jehová, sabiendo que nos escucha en el momento exacto en que le estamos orando.
Además, ¿Qué efecto tuvo esa oración en Jehová? ¿Cómo lo conmovió? Porque Jehová le podía haber dicho: “Bueno, no te preocupes, en el futuro estarás en el paraíso si eres una buena persona y me has sido fiel”. Pero no, Jehová inmediatamente se conmovió de tal forma que actuó de inmediato y le alargó la vida, curándole de esa enfermedad.
17. ¿Cómo nos sostiene Jehová cuando tenemos problemas de salud graves? (Salmo 41:3; mira también la imagen).
Jehová nos sostiene al darnos consuelo, fortaleza y esperanza en medio de los problemas de salud. Aunque no siempre elimina inmediatamente nuestras dolencias, promete estar a nuestro lado y ayudarnos a sobrellevarlas. Por medio de su Espíritu Santo, nos da fuerzas, sabiduría y paz interior para enfrentar la situación. Además, fortalece nuestra fe con la esperanza de que, en el futuro, todas las enfermedades serán erradicadas.
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Como hemos leído en el Salmo, debemos desahogarnos con Jehová, incluso con los ojos llenos de lágrimas, y es que nos garantiza lo que nos dice, y esto lo ha escrito Jehová para nosotros. Así que tenemos que tener plena confianza en Él. Aunque no podemos esperar que Jehová elimine todos nuestros problemas, sí nos va a sostener, como dice el Salmo 41:3: “Cuando estés enfermo en cama”, lo que quiere decir es en todas las situaciones, no hay excepciones. Así que podemos confiar en ello.
Como podemos observar en la imagen, no es de esperar que Jehová ahora nos quite las enfermedades, aunque lo desearíamos. Sin embargo, nos da tres cosas muy bonitas: nos puede dar fuerzas cuando estamos pasando por una situación, nos da sabiduría para saber qué tratamientos quizás escoger que estén en su voluntad, y sobre todo, paz interior, para tener una conciencia tranquila en armonía con Él.
También nos sostiene, nos da la certeza de que nos va a sostener mediante su Espíritu Santo, que nos ayuda a tener la fuerza, la sabiduría y la paz interior.
También nos da una esperanza. Así que, aunque afrontemos la situación más difícil, e incluso la muerte, sabemos que es algo temporal.
En la imagen vemos al rey Ezequías allí, pidiéndole a Jehová, orándole con todo su corazón, y en el otro extremo, una hermana recibiendo un tratamiento de quimioterapia. Pero se ve allí que está orando intensamente a Jehová. Entonces, quizás los problemas y las enfermedades Jehová no las quite, pero, como ya se ha mencionado, nos da esa paz interior. No tenemos el control de todo, pero Jehová nos ayuda a calmar la situación, las angustias, esas lágrimas que hemos derramado por esas situaciones. Pero sabemos que en el futuro, Jehová va a eliminar por completo las enfermedades y nos da esa esperanza para seguir adelante.
Las palabras de Proverbios 18:14 dicen que el espíritu de una persona puede sostenerle en la enfermedad. Es verdad que puedes tener fuerza para sobrellevar una enfermedad, pero cuando la enfermedad ya te hace tener un espíritu aplastado, eso ya es más difícil. Entonces, cuando recurrimos a Jehová en busca de ayuda, Él nos va a dar todo lo que necesitamos, porque Él nos conoce perfectamente.
ILUSTRACIÓN
Serie de imágenes: 1. Una hermana ora con intensidad mientras recibe un tratamiento de quimioterapia. 2. El rey Ezequías le suplica a Jehová mientras está enfermo en su cama. Jehová contesta nuestras oraciones dándonos fuerzas, sabiduría y paz interior. (Mira el párrafo 17).
18. ¿Qué texto bíblico te ha ayudado en una situación especialmente complicada? (Mira el recuadro “ Palabras con las que Jehová seca nuestras lágrimas”).
Esta pregunta es un poco más personal. Si ha enfrentado alguna situación especialmente difícil o complicada, y alguno de estos textos u otro pasaje bíblico le brindó ayuda o consuelo, puede compartir su experiencia.
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Las palabras mencionadas en el libro de Jeremías 31:16, me recuerdan cómo fue posible superar una situación muy dolorosa y difícil como la pérdida de un ser amado. Llorar ayuda a desahogar las penas que parecen no tener fin, pero llega ese momento en el que Jehová nos consuela con sus promesas. Cuando dice: “Detén tu llanto y que tus ojos no derramen más lágrimas, porque recibirás una recompensa”.
Un texto que muy animador es el de Isaías 33:6. Ahí dice que Jehová es la estabilidad de tus tiempos. Y a veces, cuando sentimos que tal vez todo se desmorona a nuestro alrededor, Jehová nos está recordando que Él es quien nos da esa estabilidad. Ponerlo a Él en primer lugar en nuestra vida es lo que hace que todo lo demás se estabilice.
Éxodo 3:7 explica con claridad cómo para Jehová no pasamos desapercibidos, ni nosotros, ni nuestros dolores, ni nuestra situación. Nos conoce perfectamente y, como dice al final, se refería a los sufrimientos de su pueblo, pero por extensión a nosotros: “Conozco bien sus sufrimientos”, es decir, al detalle. Está pendiente, sus ojos y sus oídos están para que nosotros confiemos y oremos.
Isaías 57:15, pone a Jehová como el Alto, como el Supremo, pero aún así le identifica que, aunque viva allí, está con los aplastados de espíritu humilde para revivir el espíritu de los humildes y para revivir el corazón de los aplastados. Entonces, pensar en esto, en que el ser más poderoso del universo está pendiente de cada uno de nosotros, sin duda nos fortalece en los momentos de dificultad.
En Filipenses 4:6, 7, Jehová nos consuela, dice que no nos angustiemos por nada, que le oremos, que le hagamos nuestras peticiones, y que, más allá de lo que ningún ser humano puede entender, Él protegerá nuestro corazón y nuestra mente.
Muchas veces, los problemas que enfrentamos hacen sentirnos débiles y hasta cobardes al pensar en un posible futuro problema, pensando que no seremos capaces de afrontarlo. Pero un texto muy alentador es Salmo 138:3, ahí dice que Jehová nos hace valientes y fuertes. Pensar que da igual lo que podamos enfrentar en el futuro, nuestra fuente de fuerza y valentía es inagotable.
El texto de “arroja tu carga sobre Jehová”, que es de Salmo 55:22, porque al final, cuando oras, lo que haces es arrojarle todos tus problemas a Jehová. Empatizas con Él, vemos que somos una creación Suya, que nos ha enseñado cómo aliviar todas esas cantidades de emociones con las que sobrevivimos en el día a día. Y cuando llegan las emociones tristes, ahí estamos, lloramos, nos descargamos ante Él, empatizamos con Él y Él alivia todos nuestros dolores.
19. ¿Qué recompensa nos espera?
Si aguantamos fielmente, Jehová nos recompensará con la promesa de que secará todas nuestras lágrimas de dolor. En el nuevo mundo, ya no habrá sufrimiento, enfermedades ni tristeza; solo lágrimas de alegría. Mientras tanto, podemos confiar en que Jehová ve nuestras lágrimas, siente nuestro dolor y nos consuela a través de su palabra y la hermandad cristiana.
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Como dice Apocalipsis, llegará el momento en que solo habrá lágrimas de alegría. Pero por el momento, lo que nos queda es lo que hemos analizado: abrirle nuestro corazón a Jehová, apoyar a la congregación, porque es una de las maneras que Jehová utiliza para consolarnos. Y si continuamos aguantando, Jehová nos bendecirá mucho, tanto ahora como en el futuro.
¿CÓMO CONSOLÓ JEHOVÁ A ESTOS SIERVOS SUYOS?
Ana
Jehová consoló a Ana al escuchar su oración y ver sus lágrimas. Aunque su situación no cambió de inmediato, él le dio paz y alivio emocional. Más tarde, la bendijo permitiéndole tener un hijo, lo que demostró que había escuchado su súplica.
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Una vez que Ana fue al tabernáculo y derramó su corazón ante Jehová, 1 Samuel 1:17 muestra que la tristeza desapareció de su cara y empezó a comer. Además, Jehová fue muy generoso con ella porque la escuchó y le dio varios hijos e hijas.
David
Jehová consoló a David al estar cerca de él en medio de las traiciones y los ataques de otros. Aunque David lloró amargamente debido al rechazo y el desánimo, Jehová le dio paz y fortaleza, recordándole que nunca lo abandonaría.
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Jehová estaba muy al tanto de su sufrimiento y que estaría ahí para para ayudarlo.
También aprendimos del ejemplo del rey David que, pase lo que pase a nuestro alrededor, aunque nos sintamos traicionados o abandonados, quizás por la familia o los amigos, Jehová siempre va a estar ahí para nosotros. El amor, como vimos en ese texto tan bonito, no hay nada que pueda alejarnos del amor de Jehová, y esto nos ayudará en esos momentos.
El rey Ezequías
Cuando Ezequías enfrentó una enfermedad grave y pensó que moriría, Jehová se conmovió por sus lágrimas y oración sincera. Le prometió sanarlo, prolongar su vida y proteger a Jerusalén de los asirios, mostrando así su misericordia y disposición para responder a las súplicas de su siervo.
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Jehová escuchó la oración del rey Ezequías, vio sus lágrimas, su sufrimiento y le mostró misericordia, curándolo y alargando la vida de su fiel siervo 15 años más. Y no solo lo libró a él, sino que también libró a todo su pueblo, a toda la ciudad del rey Asirio.
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