Estudio de la Atalaya, La mejor manera de reaccionar ante las injusticias, 17-23-Noviembre-2025, Comentarios y Respuestas.

“Él esperaba justicia, pero resultó que hubo injusticia” (IS. 5:7).

1, 2. ¿Cómo reaccionan muchas personas ante las injusticias, y qué es posible que nos preguntemos?

Muchas personas se indignan al ver tantas injusticias y, con el objetivo de que las cosas cambien, se unen a movimientos sociales y apoyan campañas, manifestaciones o a líderes políticos que prometen luchar contra ellas.

Además, al ver el sufrimiento causado por la injusticia, es posible que nosotros mismos nos preguntemos: “¿Cómo debo reaccionar? ¿Hay algo que pueda hacer ahora para mejorar la situación?”

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En el tiempo en que vivimos estamos viendo muchísimas injusticias. Por ejemplo, personas que son maltratadas por su condición económica, por su cultura o por su raza. Y es natural que sintamos indignación. Podemos preguntarnos: “¿Qué debo hacer yo? ¿Hay algo que pueda hacer para mejorar la situación?”.

Juan 17:16 nos recuerda que no somos parte de este mundo en el que vivimos. Y, como vivimos en un sistema imperfecto, solo el Reino de Dios traerá las condiciones necesarias para eliminar la injusticia.

Fruto de la indignación causada por las injusticias, muchas personas se unen a movimientos sociales porque creen que así van a cambiar las cosas. Apoyan campañas, manifestaciones y quizá a líderes políticos que prometen luchar contra estas injusticias.

Como conocemos lo que nos enseña la Biblia, intentamos seguir el ejemplo de Jesús. Nos damos cuenta de que no está en nuestra mano cambiar la situación, sino dejar que sean Jehová y Jesús quienes, con su sabiduría, restablezcan el orden.

Queremos saber la respuesta sobre cómo debemos actuar o si hay algo que podemos hacer ante las injusticias. En este artículo vamos a hacer algo muy interesante: primero veremos qué es lo que sienten Jehová y Jesús —que son nuestros referentes—, qué es lo que nos prometen y, luego, qué es lo que podemos hacer.

JEHOVÁ Y JESÚS ODIAN LAS INJUSTICIAS

3. ¿Por qué es natural que nos sintamos indignados ante las injusticias? (Isaías 5:7).

Es natural que nos sintamos indignados ante las injusticias porque Jehová nos creó a su imagen, y él ama la rectitud y la justicia. Como Dios nunca comete injusticias y no desea que nadie las cometa, cuando vemos que otros sufren injustamente, reaccionamos con indignación.

Además, como muestra Isaías 5:7, Jehová mismo escucha el “grito de angustia” de quienes son maltratados, lo que confirma que la injusticia es totalmente contraria a su naturaleza y, por eso, también lo es a la nuestra.

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Porque Jehová nos creó a su imagen, y él ama la rectitud y la justicia. Jehová nunca comete injusticias y no quiere que nadie las cometa.

Isaías 5:7 muestra que, en la época del profeta Isaías, Jehová escuchó el grito de angustia de los israelitas que estaban siendo maltratados. Él no concebía esa forma de actuar, porque es un Dios que ama la rectitud y la justicia. Y, puesto que hemos sido creados a su imagen, es normal que nosotros también tengamos los sentimientos que tiene Jehová: que nos revelemos ante las injusticias y deseemos que todo sea más justo.

Jehová también desea que nosotros tengamos esa actitud hacia la justicia. Porque Miqueas 6:8, por ejemplo, dice que una de las cosas que él espera de nosotros es que practiquemos la justicia.

Deuteronomio 32:4 dice: “Él es la Roca, todo lo que hace es perfecto, porque todos sus caminos son justos. Es un Dios fiel que nunca comete injusticias. Él es justo y recto”. Entonces, es natural que nosotros también nos sintamos mal ante las injusticias, porque estamos creados a su imagen y semejanza.

Como Jehová nos hizo a su imagen, reflejamos —aunque de forma imperfecta— su amor por lo que es justo. Por eso, cuando vemos que alguien es tratado con crueldad o se abusa del débil, algo en nosotros reacciona. Así es también el corazón de Jehová: sensible, recto y limpio.

En Isaías 5:5 y 5:13 se muestra que Jehová no se deja llevar por los sentimientos. En el mundo, muchas personas están dispuestas a imponer cierto grado de justicia a un desconocido, pero cuando se trata de un familiar o alguien cercano, se retraen de hacerlo. Pero Jehová no actúa así. Él dijo que enviaría a su pueblo al destierro precisamente por no haberse comportado como debían ni estar a la altura de lo que se esperaba de ellos.

Es normal que a veces nos sintamos mal ante esas injusticias. Como Jehová nunca comete injusticias y no quiere que nadie las cometa, nosotros también debemos verlo así. Entonces, lo que tenemos que hacer es intentar controlarnos, porque Jehová se controla aun cuando ve injusticias; él tiene un dominio absoluto. De modo que nosotros también debemos trabajar en eso: en controlarnos.

4. ¿Qué nos enseña sobre Jesús el relato del hombre que tenía una mano paralizada? (Vea también la imagen).

El relato del hombre que tenía una mano paralizada nos enseña que Jesús ama la justicia y siente compasión por quienes sufren. Él no dudó en sanar al hombre, mostrando su deseo de aliviar el sufrimiento.

Además, Jesús se sintió profundamente dolido por la reacción de los líderes religiosos, para quienes era más importante cumplir su interpretación rígida de la Ley que ayudar a alguien necesitado. Esto mostró la dureza de sus corazones y demuestra que Jesús detesta la injusticia y la falta de misericordia.

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Nos muestra cómo Jesús también amaba la justicia y aborrecía las injusticias, porque curó a este hombre que tenía la mano paralizada. Sin embargo, los líderes religiosos eran insensibles; no les importaba. De hecho, se enojaron con Jesús porque para ellos era más importante seguir una interpretación rígida de la Ley que ayudar a este hombre que estaba sufriendo. A Jesucristo le dolió mucho que ellos tuvieran esa actitud.

De este relato se extrae una enseñanza muy valiosa. Demuestra que Jesús no ignoró el sufrimiento humano por cumplir reglas estrictas, sino que actuó con compasión y justicia. Y nosotros también tenemos que hacer lo mismo; por eso debemos resaltar la “empatía”, que es lo que debemos demostrar con las personas y con nuestros queridos hermanos: ponernos en su lugar y hacer todo lo que podamos por ellos.

El relato de Marcos 3:1-6 muestra cómo actuó Jesús. Primero les hizo una pregunta para que expresaran su opinión y para ver lo que había en su corazón. Pero estaban totalmente en desacuerdo con lo que Jesús hizo. Jesús les dio una lección, pero no les sirvió de nada, porque el relato dice que, cuando salieron, empezaron a planear la muerte de Jesús. Tenían el corazón tan insensibilizado que la compasión no los movía a hacer lo correcto.

En Marcos 3:5 dice que Jesús los miró indignado y que se sintió muy dolido al ver que tenían el corazón tan duro. Eso es lo que nos muestra la imagen, se nota en su expresión una mezcla de incredulidad, como diciendo: “¿Cómo pueden pensar así?”.

En muchas ocasiones nosotros podemos sentirnos igual que Jesús cuando vio el actuar de los líderes religiosos. Pero observamos que la reacción de Jesús fue totalmente digna de admiración: simplemente lo curó y no intentó solucionar la injusticia por otros medios.

Nosotros también debemos reaccionar del mismo modo que Jesús: mostrar empatía, reconocer que puede haber personas con el corazón duro —como en aquel relato—, pero sin tener una reacción desmesurada ni mucho menos.

El relato nos muestra que a los fariseos no les importó para nada el sufrimiento de este hombre; sin embargo, Jesucristo sí se sintió motivado a ayudarlo. Nosotros podemos plantearnos la pregunta de cómo nos sentimos ante el sufrimiento de los demás: ¿mostramos empatía o seremos como los líderes religiosos? El ejemplo de Jesús nos muestra que lo importante es ponernos en el lugar de los demás y mostrar empatía ante el sufrimiento.

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Jesús en una sinagoga hablándoles a los líderes religiosos judíos del hombre que tiene la mano paralizada y al que va a curar. Los líderes religiosos miran a Jesús con desprecio.

Los líderes religiosos judíos no tenían empatía por quienes sufrían, pero Jesús sí. (Vea el párrafo 4).

5. ¿Qué debemos recordar si nos enojamos por una injusticia?

Debemos recordar que, aunque es normal enojarnos por una injusticia, dado que Jehová y Jesús se indignan ante el mal, nuestro enojo no eliminará la injusticia. Además, si permitimos que la ira permanezca por mucho tiempo o no la controlamos, podemos dañarnos emocional y físicamente. Por eso, es importante manejar bien nuestros sentimientos y seguir el ejemplo de Jesús para reaccionar de la mejor manera ante las injusticias.

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Debemos recordar que nuestra ira, aunque a veces pueda ser justificada, no elimina la injusticia. Efesios 4:26 nos aconseja controlar el enojo, y el Salmo 37:8 nos advierte contra dejar que este se encienda. Si no lo controlamos, la indignación puede dañarnos emocionalmente y debilitarnos espiritualmente.

La nota de Efesios 4:26 sobre “cuando se enojen” explica muy bien que no es incorrecto molestarnos cuando vemos una injusticia, porque tanto Jehová como Jesús reaccionan indignados ante la maldad. Pero recordemos que ellos tienen una evaluación perfecta de la situación, mientras que nosotros no. Además, al final de esa nota se nos aconseja que, cuando nos sintamos así, nos desahoguemos con Jehová.

Debemos tener mucho cuidado de que nuestro enojo por una injusticia no nos haga pasar la línea y pecar, dejando que el enojo se convierta en un estallido de ira, porque entonces desagradaríamos a Jehová.

Quizá alguien pudiera escudarse en que, como Jehová se enfadaba con su pueblo y lo castigaba, nosotros también tenemos derecho a hacer lo mismo. Pero, como muestra Santiago 1:20, “la ira del hombre no produce la justicia de Dios”. Así que, como Jehová es perfectamente justo y nosotros no, es legítimo que podamos indignarnos, pero sin pasar esa línea, sino dejando siempre el asunto en las manos de Jehová.

A lo mejor tenemos claro que no debemos tomar acción contra una injusticia, pero el Salmo 37:8 también nos anima a dejar la ira, a no darle vueltas y a no tenerla siempre en la cabeza, porque es algo que nos afecta emocional y espiritualmente. Una injusticia puede dolernos, pero la dejamos en sus manos, porque es a quien le corresponde juzgar.

CÓMO REACCIONÓ JESÚS ANTE LAS INJUSTICIAS

6. ¿Qué injusticias vio Jesús cuando estuvo en la Tierra? (Vea también la imagen).

Jesús vio muchas injusticias durante su vida en la Tierra. Observó cómo los líderes religiosos oprimían a la gente imponiéndoles una gran cantidad de reglas que les hacían la vida difícil. También fue consciente del maltrato de las autoridades romanas hacia el pueblo.

Además, aunque muchos judíos deseaban liberarse de Roma e incluso algunos estaban dispuestos a pelear por esa causa, Jesús no apoyó ni dirigió ningún movimiento social o político. De hecho, cuando intentaron hacerlo rey, él decidió alejarse inmediatamente.

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Veía cómo los líderes religiosos le hacían la vida imposible a la gente por tantas reglas que les imponían. Además, las autoridades romanas también trataban mal al pueblo. Y, ante esta situación, como dice Juan 6:15, la gente quiso hacer rey a Jesús, pero él se retiró porque sabía que no era su momento para gobernar.

En aquel tiempo, había muchos judíos que pensaban que había que rebelarse contra los romanos, quienes hacían difícil la vida del pueblo de Dios. Y algunos, como los zelotes, se involucraron en movimientos, revueltas y luchas contra estas autoridades gubernamentales. Pero Jesús no hizo esto. Jesús nunca se unió a estos grupos que ya existían, sino que confió en que Jehová, a su debido tiempo, establecería su Reino.

El relato dice que, antes de que siquiera llegaran para hacerlo rey, Jesús ya se había ido. Nadie hubiera explicado mejor que Jesús a estas personas por qué no se metía en asuntos políticos, pero no lo vio necesario, porque sabía que no tenía sentido involucrarse en esos debates.

Hay que reconocer que, si Jesús hubiera querido ser líder, habría sido un gran líder, muy exitoso seguramente, porque tenía un gran sentido de la justicia y la capacidad de reflejar muy bien las cualidades de Jehová. Sin embargo, estaba muy convencido de que no era el momento, ni la forma, ni el lugar para hacerlo. Así que, para nosotros, es un ejemplo, porque, siendo imperfectos, con más razón no debemos involucrarnos en estos asuntos.

Vemos el caso de los celotes. Sabemos que, en el año 66, incluso consiguieron matar a algunos soldados romanos que iban en la retaguardia. Aquello no supuso ninguna victoria para ellos, porque poco después, en el año 70, murieron todos los que estaban en Jerusalén. La justicia de Jehová y de su Rey Jesús es la que deberían haber buscado, como lo hicieron los cristianos, quienes sobrevivieron.

La imagen nos muestra a Jesús alejándose de un gran número de personas que intentaban hacerlo rey. Como Rey, Jesús podría haber hecho mucho, pero sabía que no era lo que le correspondía hacer en ese momento. Sin embargo, sí curó a ese hombre con la mano paralizada porque sabía lo que debía hacer en cada momento.

Al igual que Jesús, quien reconoció que ese no era su momento de liderar y se apartó, nosotros debemos seguir su ejemplo: no involucrarnos en las conversaciones o problemas que veamos y, simplemente, debemos apartarnos.

ILUSTRACIÓN

Mientras una multitud de personas está reunida al pie de una montaña, Jesús va subiendo él solo por un camino.

Cuando la gente quiso que Jesús se involucrara en los problemas políticos de su tiempo, él se alejó de ellos. (Vea el párrafo 6).

7, 8. ¿Por qué no intentó Jesús acabar con las injusticias de su tiempo? (Juan 18:36).

Jesús no intentó acabar con las injusticias de su tiempo porque sabía que los seres humanos no tienen ni el derecho ni la capacidad de gobernarse por sí mismos, y por eso tampoco pueden eliminar las causas profundas de la injusticia. Entendía que detrás de ellas están Satanás, quien controla este mundo, y la imperfección humana, que impide que las personas actúen siempre con justicia.

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Jesús sabía que solo el Reino de Dios podrá eliminar por completo las injusticias. Por eso dedicó su tiempo a predicar las buenas noticias del Reino de Dios, asegurando a quienes tienen “hambre y sed de justicia” que llegará el momento en que la corrupción y la injusticia desaparecerán. Tal como dijo en Juan 18:36, el Reino que traerá verdadera justicia “no es parte de este mundo”.

Porque, entre otras cosas, Jesús sabía que los seres humanos no tienen ni el derecho ni la capacidad de gobernarse.

Porque hay dos factores que también hacen que el mundo tenga injusticias: uno es Satanás y el otro es la imperfección del hombre. Y Jesús sabía que, en ese tiempo, no era el momento de acabar con todo esto.

No es que a Jesús no le dolieran profundamente esas situaciones, sino que él decidió dedicar su tiempo a predicar, porque sabía que, aunque su manera de hablar impresionaba a la gente, intentar liderar algún movimiento para terminar con las injusticias de su tiempo habría sido como poner un pequeño parche a un mundo con una hemorragia profunda, que solamente el Reino de Dios podía eliminar de raíz.

En Eclesiastés 7:20 se menciona que no hay nadie en la tierra que sea completamente justo, que siempre haga el bien y que nunca peque. Por lo tanto, esto nos hace ver que, incluso aunque las personas que gobiernen sean buenas y tengan las mejores intenciones del mundo, aún así pueden cometer injusticias.

¿Quiere decir esto que Jesús le dio la espalda a la gente que sufría? Todo lo contrario: él habló a la gente sobre la verdadera solución que existía, tanto en ese momento como en el futuro. En ese momento no se hubiera conseguido nada, pero sí les estaba dando a las personas una visión de futuro y la certeza de que había una solución permanente: el Reino de Dios.

Jesús vino a la Tierra no solamente para demostrar que era el Hijo de Dios, sino por un motivo mayor. Ese motivo no era reinar en ese momento, sino predicar un Reino; por eso escogió a 12 hombres para ayudarlo a predicar. Su objetivo era la predicación, para que las personas supieran que habría un reinado mejor que el que estaban sufriendo.

En Lucas 18:7, Jesús asegura que su Padre, Jehová, solucionaría estas injusticias. Pero, en el versículo 8, les hace la pregunta: cuando llegue el Hijo del Hombre, ¿encontrará realmente esa fe en la Tierra? Así que Jesús se centró en la fe y en las necesidades espirituales de esas personas, para que tuvieran la esperanza de que Jehová solucionaría estos problemas permanentemente.

Jesús, en su Sermón del Monte, en Mateo 5:6, dijo: “Felices son los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados”. Es natural que las personas quieran que desaparezcan las injusticias y la corrupción, y que todos respeten las normas de Dios. Pero, al igual que Jesús, debemos centrarnos en lo que nos corresponde hacer ahora, con la esperanza de que Jehová acabará con las injusticias en su momento.

ANTE UNA INJUSTICIA, IMITEMOS A JESÚS

9. ¿Por qué está usted convencido de que solo el Reino de Dios eliminará las injusticias?

Estoy convencido de que solo el Reino de Dios eliminará las injusticias porque las causas de estas —Satanás y la imperfección humana— no pueden ser resueltas por ningún esfuerzo humano. Aunque hoy vemos incluso más injusticias que en tiempos de Jesús, las raíces siguen siendo las mismas, y solo el Reino de Dios puede eliminarlas por completo.

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Como muestra la experiencia de personas como Stacy, las iniciativas humanas no logran ofrecer soluciones verdaderas ni duraderas, mientras que el Reino de Dios sí garantiza justicia completa y permanente.

Porque solo el Reino de Dios acabará con las injusticias, ya que es el único gobierno perfecto y eterno.

Porque todavía no ha cambiado nada con respecto al tiempo de Jesús, seguimos teniendo los mismos problemas. Satanás sigue presente y seguimos siendo imperfectos. Así que ningún gobierno humano puede solucionar las cosas bajo estas dos premisas.

Muchas personas que tienen buenos sentimientos y quieren hacer algo para solucionar las injusticias se sienten como Stacy: tienen dudas y no saben si están en posición de dar la mejor solución. Pero ella comenta que, cuando conoció la verdad, se dio cuenta de que el Reino sí traería una solución real y afirma que Jehová hará más por los desfavorecidos de lo que ella jamás podría haber hecho.

Cuando vemos las injusticias, nos entran ganas de actuar. Pero Stacy comenta que se dio cuenta de que la mejor forma de actuar era apoyar el Reino de Dios. Ella misma dijo: “Sé que estoy defendiendo la mejor solución”. Por lo tanto, se dio cuenta de que la única solución vendrá por parte del Reino de Dios e hizo todo lo que estaba en su mano para darlo a conocer a otras personas.

Es muy importante lo que dice Stacy al final del párrafo. Ella dice: “Estoy convencida de que Jehová hará esos cambios”. Así que es muy importante que nosotros, en vista de que estamos viviendo en el peor momento de injusticias de la historia, nos convenzamos también de que la solución es el Reino de Dios.

No participamos ni apoyamos protestas, manifestaciones u otros tipos de iniciativas que pretenden luchar contra estas injusticias, porque sabemos y estamos convencidos de que el único gobierno que pondrá fin a las injusticias será el Reino de Dios, y que lo hará de forma completa y definitiva.

10. Según Mateo 5:43-48, ¿por qué no intentamos promover cambios sociales? (Vea también la imagen).

No intentamos promover cambios sociales porque muchos grupos que buscan ese objetivo adoptan una actitud rebelde, conflictiva o incluso violenta, lo cual va en contra de las enseñanzas de Jesús. Él nos mandó amar a todas las personas, incluso a quienes piensan diferente o nos tratan mal, tal como enseña Mateo 5:43-48.

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Los cristianos no intentamos promover cambios sociales porque preferimos seguir el ejemplo de Jesús y mantener una conducta pacífica, evitando participar en movimientos que puedan fomentar la confrontación o la violencia.

Porque vemos que, en el fondo, muchos movimientos que promueven cambios sociales reflejan una actitud rebelde y conflictiva. Y Jesús nos enseña todo lo contrario: amar a todas las personas y también a nuestros enemigos.

Esto lo explica muy bien la experiencia de un hermano llamado Jeffrey, quien dice que, aunque estas protestas muchas veces empiezan siendo pacíficas o con una buena razón, con frecuencia se convierten en actos de violencia y saqueos. Esto estaría en contra de lo que nos dijo Jesús en Efesios 4:31, donde nos aconseja librarnos de la furia, la ira y los gritos; de lo contrario, no estaríamos poniendo en práctica este consejo.

Muchas veces se nos puede tachar de cobardes por no participar en estos cambios sociales. Como vemos en la imagen, la hermana puede verse afectada directamente por la injusticia por la cual se está protestando; sin embargo, en su caso está siendo incluso más valiente y decidida al no participar y simplemente centrarse en lo que tiene que hacer.

Es verdad que no intentamos promover cambios sociales, pero sí debemos procurar promover cambios mentales en armonía con lo que Jesucristo dijo en Mateo 5:43-48. No es fácil amar a nuestros enemigos; es muy difícil. Por eso, qué bueno es que le pidamos a Jehová que nos enseñe a amar.

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En una calle muy transitada, una hermana camina con calma mirando al frente mientras pasa de largo junto a una manifestación.

Tenemos que ser valientes y decididos para mantenernos neutrales en los asuntos políticos y sociales de este mundo. (Vea el párrafo 10).

11. ¿Por qué a veces nos puede resultar difícil seguir el ejemplo de Jesús?

A veces nos puede resultar difícil seguir el ejemplo de Jesús porque, cuando sufrimos una injusticia, es normal sentir tristeza, enojo o el deseo de que los culpables paguen. Esos sentimientos pueden impulsarnos a buscar soluciones humanas, como unirnos a grupos o movimientos que protestan contra la injusticia.

Tal como le ocurrió a Janiya, ella se dio cuenta de que otros estaban influyendo en su manera de pensar y que estaba empezando a confiar en soluciones humanas en lugar de confiar en Jehová.

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Porque la indignación puede nublar nuestra confianza en Jehová y hacer que nos acerquemos a iniciativas que ponen en riesgo nuestra neutralidad cristiana. Por eso, aunque las injusticias duelen, debemos tener cuidado de no dejar que esos sentimientos nos alejen de la postura que Jesús nos enseñó a mantener.

Porque el dolor, la tristeza y la rabia pueden apoderarse de nosotros. Y eso le pasó a la hermana Janiya, quien fue discriminada por el color de su piel; sintió mucha ira y quiso unirse a un grupo de protesta. Pero luego se dio cuenta de que estaba confiando más en soluciones humanas que en Jehová.

Un detalle interesante en la experiencia de la hermana Janiya es que, al final, dice que decidió cortar todo contacto con aquel grupo. A veces, si todavía mantenemos algún contacto, puede que durante un tiempo no participemos en esas actividades, pero es posible que caigamos nuevamente en lo mismo. Así que, si en algún momento hemos participado en algo así, es mucho mejor cortar completamente todo vínculo.

El texto de Juan 15:19 dice que Jesús nos ha elegido entre el mundo. Es un privilegio saber que somos elegidos entre la gente que habita la Tierra, y por eso el mundo nos odia, porque somos parte de Jesucristo y no del mundo. Es hermoso verlo de esta manera: como un privilegio y un honor.

La hermana Janiya no especifica que ella apoyara ese grupo antes de conocer a Jehová. Esto nos enseña que debemos estar muy vigilantes, porque a cualquiera le puede pasar bajar la guardia. Por eso, también debemos estar muy pendientes de las influencias que recibimos, para que eso no disminuya la confianza que tenemos en Jehová.

12. ¿Por qué debemos elegir con cuidado lo que vemos, leemos o escuchamos?

Debemos elegir con cuidado lo que vemos, leemos o escuchamos porque la información exagerada, parcial o alarmista puede afectar nuestras emociones y llevarnos a sentir más frustración, enojo o desánimo cuando vemos o sufrimos una injusticia. Las redes sociales y algunos reporteros a menudo presentan noticias influenciadas por opiniones personales o con la intención de causar alarma.

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Porque si dedicamos demasiado tiempo a ese tipo de contenido, podemos perder la calma e incluso olvidar que la única solución verdadera a las injusticias es el Reino de Dios. Por eso, seleccionar bien lo que consumimos  nos ayuda a proteger nuestra paz mental y espiritual.

Porque si pasamos mucho tiempo sobre la información que leemos, vemos o escuchamos, es posible que acabemos frustrándonos o desanimándonos. Y, como dice Proverbios 24:10, el desánimo nos robará las fuerzas que necesitamos para enfrentarnos a los problemas de la vida. Incluso, mucho peor, podríamos olvidarnos de que la única solución a estas injusticias es el Reino de Dios.

Hay que elegir con cuidado lo que vemos, leemos y escuchamos, porque puede ejercer influencia sobre nosotros. Las redes sociales también contienen historias exageradas; incluso los periodistas muchas veces tergiversan la información, y todo esto podría afectarnos.

Lo que busca el mundo es que, de una manera u otra, nos involucremos, porque si lo hacemos, lo que perdemos es nuestra identidad cristiana. Jehová tiene un tiempo para cada cosa. Jesús conocía lo que dice el Salmo 110: que habría un tiempo para esperar, porque Jehová, en su momento, le daría la orden para ejecutar la justicia contra este sistema; pero ese tiempo no ha llegado. Por lo tanto, como cristianos, tenemos que hacer lo que Jesús nos ha enseñado: seguir predicando las buenas nuevas.

Sabemos que, si nos dejamos influenciar por esa información, nos puede afectar mucho y podríamos olvidar que la única solución a todos estos problemas es el Reino de Dios.

13. ¿Cómo nos ayuda la lectura diaria de la Biblia?

La lectura diaria de la Biblia nos ayuda porque nos recuerda que Jehová es quien solucionará todas las injusticias y que nada escapa a su vista. Meditar en lo que leemos fortalece nuestra confianza en que Dios tiene un sentido perfecto de la justicia y que actuará en el momento adecuado. 

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Tal como le ocurrió a la hermana Alia, al leer textos como Job 34:22-29 podemos mantener la calma y recordar que Jehová ve todo y que él es el único capaz de arreglar las cosas por completo. Esto nos da paz y nos ayuda a mantener la perspectiva correcta mientras esperamos que el Reino de Dios acabe con las injusticias.

Leer la Biblia todos los días y meditar en ella nos ayuda y nos asegura que nadie puede esconderse de Jehová, y que solo él tiene el sentido perfecto de la justicia y puede solucionar las cosas.

Nos da paz y tranquilidad, y además nos da fe de que Jehová va a acabar con todo esto. Como dice Jeremías 10:23, el hombre ha dominado al hombre para su perjuicio. Esto lo vemos todos los días en este sistema, que cada vez está peor, porque es el mundo de Satanás.

El versículo Job 34:25 dice que Jehová sabe lo que los malvados están haciendo. Así que, saber que Jehová lo sabe y que tomará cartas en el asunto cuando llegue el momento, nos alivia y nos hace confiar en que la solución la dará él.

Nos puede pasar igual que a la hermana Alia, que se sintió profundamente indignada al ver que algunas personas de su comunidad eran maltratadas y que no se castigaba a los culpables. Después de leer Job 34:22-29, dijo: «Tuve que recordarme a mí misma que es Jehová quien va a solucionar estos problemas».

Los textos de Job 34:22-28 dicen que, por culpa de personas injustas, los pobres piden ayuda a Jehová a gritos, y él oye a estos indefensos. Por eso, Jehová está indignado, porque sabe lo que están haciendo. Lo que sucede es que él tiene control de los tiempos y, por lo tanto, debemos esperar, llevando a cabo nuestra vida cristiana de la mejor manera que podamos.

Hemos visto que en nosotros influyen las redes sociales y las noticias, y que pueden afectar negativamente. De manera similar, la Biblia también influye en nosotros, pero para bien. Por eso, leerla y estudiarla puede ayudarnos a ver siempre las cosas con claridad.

¿QUÉ PODEMOS HACER AHORA?

14. ¿Cuál es una de las cosas que podemos hacer ahora? (Colosenses 3:10, 11).

Una de las cosas que sí podemos hacer ahora es decidir cómo tratamos a las demás personas, incluso si vivimos en un mundo lleno de injusticias. Podemos imitar a Jesús demostrando amor y respeto hacia todos, aun hacia quienes actúan injustamente.

Cuando tratamos a los demás con amabilidad y justicia, estamos aplicando los principios cristianos y agradando a Jehová, tal como indica Colosenses 3:10, 11.

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Ciertamente no podemos impedir que otros cometan injusticias, pero lo que sí está en nuestras manos es decidir cómo vamos a tratar a los demás. Debemos imitar a Jesús demostrando amor, un amor que nos impulsa a tratar con respeto a todas las personas, incluso a aquellas que actúan injustamente.

No podemos hacer nada frente a las injusticias. Lo que sí podemos hacer es decidir cómo tratamos a los demás. Podemos ver muchas injusticias, pero nosotros también podemos ser justos y respetar a los demás, incluso a los que cometen injusticias. Al hacer esto, imitamos a Jesús.

Jehová se siente feliz cuando ve que somos amables y justos con todos, aunque tal vez suframos injusticias.

Con nuestro actuar y al hacer el bien a otras personas, conseguimos que esas mismas personas sean más amables y cambien un poco la actitud que estaban teniendo, con lo cual también contribuimos a que haya menos personas que actúen injustamente.

15. ¿Qué conseguimos al predicar?

Al predicar encontramos la mejor manera de luchar contra las injusticias, porque el mensaje de la Biblia puede transformar la manera de pensar y actuar de las personas. El “conocimiento de Jehová” tiene el poder de cambiar a alguien agresivo o violento en una persona amable y pacífica.

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Cada persona que permite que la Biblia la transforme se convierte en alguien menos que contribuye a las injusticias de este mundo, tal como ocurrió con un hermano llamado Jemal, quien dejó la violencia al conocer la verdad. De esa manera, la predicación produce un cambio real y profundo en la vida de las personas.

Conseguimos que el conocimiento de Jehová transforme vidas. Tenemos el ejemplo de este hermano Jemal, que abandonó un grupo rebelde al estudiar la Biblia y adoptó una actitud pacífica. La Biblia lo transformó.

Isaías 11:6-7 menciona cómo el lobo puede cambiar y estar con el cordero. La mejor manera de luchar contra las injusticias es predicar, porque de esa manera las personas que son agresivas pueden, luego, cambiar su personalidad.

Lo mejor que podemos hacer es amar a los demás y demostrarles amor, incluso a nuestros enemigos. Si enseñamos esto a las personas cuando predicamos, seguro que todas las que llegan a servir a Jehová ya no serán un problema en el mundo lleno de injusticias.

Lo que conseguimos al predicar es llevar el punto de vista de Jehová sobre todos estos asuntos a las personas, para que puedan pensar como piensa Jehová y para que vean el futuro como lo ve Jehová. De esa manera, todo aquel a quien la Biblia cambia deja de ser una persona rebelde o implicada en injusticias.

16. ¿Por qué quiere usted predicar el mensaje del Reino?

Deseo predicar el mensaje del Reino porque, al igual que Jesús, quiero ayudar a las personas a conocer que el Reino de Dios es la única solución permanente a las injusticias. Este mensaje les da esperanza y consuelo, tal como lo muestra la experiencia de Stacy, quien explica que conocer la verdad le ha ayudado a sobrellevar las injusticias que ha visto y vivido.

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Porque al predicar el mensaje del Reino, y al prepararme bien y estar convencido de que el Reino de Dios eliminará toda injusticia, puedo hablar con tacto si surge el tema en la escuela, el trabajo o en cualquier lugar, y así transmitir esa esperanza a quienes sufren injusticias.

Porque vemos que es la única solución permanente que hay. Aunque nos esforcemos mucho, no tenemos el poder ni el derecho para hacerlo. Y cuando le explicamos a la gente lo que dice Jeremías 29:11, que solo Jehová es quien nos dará esta paz y esta esperanza, es bonito ver cómo se transforma el rostro de las personas al darse cuenta de que solo él, y no los seres humanos ni los gobernantes, puede hacerlo.

Es una manera de convencernos a nosotros mismos, día tras día, de que este Reino quitará todas estas injusticias. Además, será más fácil hablar con la gente cuando estemos convencidos.

Al prepararnos, podemos preguntarnos: ¿Qué me convence a mí de que esto es cierto? Porque si estas enseñanzas tocan mi corazón y despiertan sentimientos, podré tocar el corazón de otras personas.

17. ¿Cómo nos ayuda Jehová a sobrellevar las injusticias de este mundo?

Jehová nos ayuda a sobrellevar las injusticias recordándonos que, mientras Satanás siga gobernando este mundo, estas situaciones continuarán, pero también nos garantiza que pronto “será echado afuera”. A través de la Biblia nos explica por qué existen tantas injusticias y nos asegura que le duele vernos sufrir.

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Nos ayuda mediante Jesús, quien nos enseña cómo reaccionar ante las injusticias y nos asegura que el Reino de Dios muy pronto acabará con toda injusticia. Por eso podemos seguir adelante con ánimo mientras predicamos y esperamos el día en que ‘la justicia y la rectitud’ llenen la Tierra.

Nos da el conocimiento exacto de la verdad, en unión con Cristo y en una misión común. Como vemos en Juan 17:16-17, Jesús pide santificar en la verdad a sus fieles, en unión con él y con un objetivo común, un conocimiento que no es de este mundo injusto.

Nos enseña la importancia de la palabra de Dios, en Jesús y en la Biblia, y de ampliar este conocimiento mediante la oración, la adoración y la enseñanza, con el fin de reaccionar, mejorar y esperar la única solución a las injusticias: el Reino de Dios.

Jehová nos explica el porqué de las injusticias, lo que nos hace sentir comprendidos y también nos ayuda a verlas como algo temporal. A su vez, hace que, como dice el Salmo 34:17-19, no nos centremos en estas injusticias, sino en el poder de Jehová para solucionarlas.

Jehová nos promete que va a quitar la verdadera causa de la injusticia, que es Satanás. Nos dice que será echado afuera, tal como lo muestra la Biblia en Apocalipsis.

¿QUÉ RESPONDERÍA?

¿Por qué nos indignan tanto las injusticias?

Nos indignan tanto las injusticias porque Jehová nos creó a su imagen y él ama la justicia y la rectitud. Como él nunca comete injusticias y detesta que otros las cometan, nosotros también sentimos rechazo natural hacia lo que es injusto. Sin embargo, debemos controlar ese sentimiento y guiarnos por el ejemplo de Jesús para reaccionar de la manera correcta.

COMENTARIOS ADICIONALES

Jesús demostró perfectamente que amaba la justicia, tenía empatía y se dolía al ver el sufrimiento causado por el corazón duro de otros. Por eso, es normal que sintamos indignación ante la injusticia. 

Porque estamos hechos a la imagen de Jehová, al igual que él tiene un sentimiento de justicia y rectitud, nosotros también lo tenemos de forma innata. Además, contamos con el sentido de la conciencia, que nos ayuda a distinguir lo que está bien y lo que está mal.

Ese sentimiento lo tenemos dentro, y por eso es normal que nos sintamos así. Lo que debemos hacer es esforzarnos por controlar nuestra ira, al igual que Jehová se controla, porque nada escapa a su justicia, y él sigue esperando.

¿Por qué no apoyamos las iniciativas humanas que pretenden luchar contra las injusticias?

No apoyamos las iniciativas humanas que buscan luchar contra las injusticias porque muchas de ellas adoptan una actitud rebelde y conflictiva, algo contrario al ejemplo y las enseñanzas de Jesús. Él nos enseñó a tratar con amor incluso a quienes nos persiguen, y los cristianos nos esforzamos por seguirlo fielmente.

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Porque al involucrarnos demasiado en estas iniciativas o en la información que circula en los medios puede llenarnos de frustración, desánimo o incluso hacernos olvidar que la única solución verdadera y permanente a las injusticias es el Reino de Dios.

Porque este sistema está gobernado por el maligno y, además, nosotros somos imperfectos. Por ello, solo Jehová, el Rey Supremo, y su Hijo Jesús tienen la capacidad de gobernar con justicia, sin temor a equivocarse.

¿Qué podemos hacer ahora ante una injusticia?

Aunque no podemos evitar que otros cometan injusticias, sí podemos decidir cómo actuar nosotros. Podemos imitar a Jesús demostrando amor y tratando con respeto a todas las personas, incluso a quienes actúan injustamente. Jehová se agrada cuando somos amables y justos con todos.

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La mejor manera de enfrentar las injusticias es predicando el mensaje de la Biblia, ya que este puede transformar a las personas y ayudarlas a dejar actitudes violentas o rebeldes. Mientras esperamos ese día, podemos seguir predicando con entusiasmo y confiando en que su Reino traerá “justicia y rectitud” a toda la Tierra.

No podemos controlar que haya injusticias, pero sí podemos controlar cómo enfrentamos esas injusticias y cómo tratamos incluso a las personas que las cometen, con amor, imitando a Jesús. Esto será bueno para nosotros, porque evitaremos que nuestra mente se agobie o que le demos rienda suelta a esos sentimientos y, sobre todo, agradaremos al corazón de Jehová.

Debemos entregarnos a la predicación, porque esa es la mejor solución que existe ahora mismo ante las injusticias, ya que ayudaremos a las personas que quizá cometan injusticias a mejorar.

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Por toolsjw

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