Estudio de la Atalaya, “Que llame a los ancianos”, 10-16-Noviembre-2025, Comentarios y Respuestas.

“Que llame a los ancianos de la congregación” (SANT. 5:14).

1. ¿Cómo ha demostrado Jehová que quiere mucho a todas sus ovejas?

Jehová ha demostrado que quiere mucho a todas sus ovejas porque las compró con la sangre de su Hijo Jesús y nombró a los ancianos para que las cuiden con cariño, las animen y las protejan de los peligros espirituales, siguiendo las instrucciones de Cristo, la cabeza de la congregación.

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Hechos 20:28 dice que Jehová las compró con la sangre de su propio Hijo. Pero, además, no nos ha dejado solos. En las congregaciones que Jehová ha creado ha puesto a los ancianos para que cuiden de ellas con cariño.

En Isaías 32:2 se nos dice que los ancianos son un refugio contra el viento y un refugio contra la tormenta de lluvia. Esto significa que nos protegen de los peligros espirituales. Además, el texto continúa diciendo que son como corrientes de agua en una tierra árida y como la sombra de un peñasco inmenso en una tierra reseca. Así que los ancianos también nos animan y reconfortan cuando más los necesitamos.

En Isaías 32:1 dice que ‘príncipes gobernarán con justicia’. En una publicación se mencionaba que los ancianos no andan buscando los defectos de los demás; al contrario, lo que buscan es ayudarnos.

2. ¿Por quiénes se interesa Jehová en especial? (Ezequiel 34:15, 16).

Jehová se interesa por todas sus ovejas, pero en especial por aquellas que están sufriendo o que enfrentan dificultades espirituales, y usa a los ancianos para cuidarlas, consolarlas y fortalecerlas. Si necesitamos ayuda, Dios quiere que le oremos, pero también que acudamos a los “pastores y maestros” de la congregación.

COMENTARIOS ADICIONALES

Jehová se interesa por todas sus ovejas, pero especialmente por los hermanos que sufren y que tienen problemas; son por los que más se preocupa. Por eso ha puesto un grupo de ancianos que se interesan por ellas y las ayudan.

Cuando Ezequiel dice en Ezequiel 34:16: ‘A las perdidas buscaré, a las descarriadas traeré de vuelta, a las heridas vendaré y a las débiles fortaleceré’, encontramos un resumen de las pautas que Jehová les dio a los ancianos para que cuidaran de cada una de sus ovejas, no en conjunto, sino individualmente. Jehová nos ama a cada uno y sabe cuáles son nuestras debilidades y dificultades.

3. ¿Por qué este artículo nos beneficiará a todos?

Este artículo nos beneficiará a todos porque nos ayudará a comprender cómo Jehová usa a los ancianos para fortalecernos espiritualmente, cuándo y por qué debemos acudir a ellos, y cómo pueden ayudarnos. Además, animará incluso a quienes están fuertes en la fe a valorar más la ayuda que Jehová proporciona por medio de los ancianos y a prepararse por si en el futuro necesitan su apoyo.

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Porque es una provisión y ayuda de Jehová, y si entendemos el motivo, nos será más fácil aceptar esto.

Este artículo también ayuda a los que están espiritualmente fuertes a valorar más la ayuda y a prepararse para que, si en un futuro necesitan acudir a los ancianos, ya sepan cómo hacerlo.

CUÁNDO “LLAMAR” A LOS ANCIANOS

4. ¿Cómo sabemos que Santiago 5:14-16, 19, 20 se refiere a alguien enfermo en sentido espiritual? (Mira también las imágenes).

Sabemos que Santiago 5:14-16, 19 y 20 se refiere a alguien enfermo en sentido espiritual porque el texto no indica que se deba llamar a un médico, sino a los ancianos de la congregación, quienes ayudan en asuntos espirituales. Además, menciona que la persona se sana cuando se le perdonan los pecados, lo cual muestra que se trata de una enfermedad espiritual, no física.

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Sabemos que estos versículos de Santiago se refieren a una enfermedad espiritual, porque el versículo 5:14 así lo indica. No habla de acudir a un médico, sino a los ancianos, y menciona que la persona será sanada cuando sus pecados sean perdonados. Eso muestra que el problema es espiritual, no físico.

Esto también lo podemos comparar con lo que ocurre cuando estamos enfermos físicamente: no pretendemos curarnos solos, porque sabemos que no estamos seguros de cómo hacerlo. De igual manera, cuando estamos enfermos espiritualmente, tenemos que acudir a los ancianos para que nos ayuden a recibir ese ‘antibiótico’ tan bueno que nos va a curar, como son los consejos de la Biblia.

La imagen muestra que el enfermo explica su problema de manera abierta y sincera. En ambos casos —tanto en el problema físico como en el espiritual, representado en la imagen de la derecha— el médico o el anciano escucha con atención y no saca conclusiones apresuradas. Es un buen ejemplo de cómo actuar cuando tenemos un problema, ya sea físico o espiritual.

Algo que demuestra si verdaderamente queremos curarnos y confiamos en las pautas del médico o del anciano, en este caso, es que después las sigamos y las pongamos en práctica, cueste lo que cueste.

En la imagen se muestra que, cuando estamos mal físicamente, acudimos a un médico; pero, cuando estamos mal espiritualmente, acudimos a un anciano, que es como un médico espiritual.

Cuando queremos curarnos, le contamos todo al médico con detalle; no omitimos nada y, además, somos muy específicos. De la misma manera, con los ancianos debemos actuar igual: si queremos que nos ayuden a estar bien con Jehová, no debemos guardarnos nada; lo contamos todo para que puedan ayudarnos a mejorar nuestra salud espiritual.

En Santiago 5:12 se nos anima a ser firmes y consecuentes con nuestras decisiones, y a no incurrir en contradicción. Eso hará que no nos expongamos a ser juzgados.

ILUSTRACIÓN

Serie de imágenes: 1. Un hombre le explica a un médico que le duele el brazo. 2. Un hermano está sentado en un banco al aire libre con un anciano y le está contando lo que le pasa.

Cuando nos enfermamos físicamente, acudimos al médico; cuando nos enfermamos espiritualmente, acudimos a los ancianos. (Mira el párrafo 4).

5. ¿Cómo podemos revisar nuestro estado de salud espiritual?

Podemos revisar nuestro estado de salud espiritual comparando cómo está nuestra relación con Jehová ahora en comparación con cuando nos bautizamos. Por ejemplo, podemos preguntarnos si seguimos disfrutando igual al leer la Biblia, si asistimos con regularidad a las reuniones y si la predicación sigue siendo importante para nosotros.

Si notamos que hemos perdido entusiasmo o que las cosas materiales han ganado más importancia, eso puede indicar una debilidad espiritual. En ese caso, si no logramos corregirla por nuestra cuenta, debemos acudir a los ancianos para recibir ayuda.

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Podemos revisarlo comparando el entusiasmo que tenemos ahora con el que teníamos cuando nos bautizamos.

Preguntándonos si disfrutamos como antes al leer la Biblia, si seguimos meditando en ella, si continuamos asistiendo a las reuniones y preparándonos para ellas, y si seguimos participando en la predicación igual que antes o si ya no es tan importante para nosotros.

En las preguntas que se muestran en el párrafo hay ciertos matices que nos ayudan a ver que no se trata solo de si estamos realizando actividades espirituales, sino de si las hacemos con entusiasmo. Por ejemplo, no es lo mismo leer la Biblia que meditar en ella y dedicarle tiempo. No es lo mismo prepararse las reuniones que hacerlo con tiempo y dedicación. Y no es lo mismo salir a predicar de vez en cuando que considerar la predicación como algo importante para nosotros. Eso nos va a indicar en qué medida se encuentra nuestra salud espiritual.

Continuando con el ejemplo del médico y la enfermedad física, se nos anima constantemente a hacernos exámenes médicos para mantenernos sanos. En el sentido espiritual es lo mismo. Antes de que tengamos un problema en nuestra relación con Jehová, debemos hacernos este test y preguntarnos constantemente cómo se encuentra nuestra relación con Jehová; esto nos ayudará a no caer enfermos espiritualmente.

En el capítulo 5 de Santiago se nos anima a pedirles ayuda a los ancianos en cuanto notemos que tenemos un problema de salud espiritual, antes de que lleguemos a alejarnos de Jehová.

Santiago 1:22 nos recuerda algo que es un problema: que nos engañamos a nosotros mismos. A veces podemos pensar: ‘Estoy fuerte, no necesito nada’, o, por miedo al resultado, preferimos no hacernos un examen. La realidad es que esa es una forma de engaño que queremos superar mediante estas preguntas y este análisis.

6. ¿Qué debe hacer alguien que ha cometido un pecado grave?

Alguien que ha cometido un pecado grave debe hablar con los ancianos de la congregación. Ellos pueden ayudarlo a reparar su amistad con Dios. Además, debe demostrar con “obras” que está realmente arrepentido, y una de esas obras es confesar su pecado a los ancianos para recibir la ayuda espiritual que necesita.

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Lo que debe hacer es hablar con los ancianos, porque en ese caso sí necesita ayuda para poder reparar su amistad con Jehová.

Una muestra de que estamos realmente arrepentidos es hablar con los ancianos y confesarles lo que hemos cometido. Así, al demostrar nuestro arrepentimiento con ‘obras’, es como Jehová realmente nos perdonará.

Si un hermano ha cometido un pecado grave y está completamente arrepentido de corazón, debe buscar ayuda en los ancianos, porque ellos le brindarán la ayuda necesaria con consejos basados en la Biblia. Ellos están capacitados para hacerlo y pueden ayudarlo a recuperar su amistad con Jehová.

Si no confesamos nuestro pecado, nos podría ocurrir lo mismo que le ocurrió al rey David. Él ocultó sus pecados y sufrió en sentido espiritual, emocional e incluso físico. Por lo tanto, la Biblia nos enseña que, cuando cometemos un pecado, debemos acudir inmediatamente a los ancianos.

Un error que cometen muchas personas en el sentido médico es el de automedicarse. Se dice que esto es muy común: hay gente que toma medicinas por su cuenta porque no quiere acudir al especialista. Pero, en el aspecto espiritual, eso es muy peligroso, porque nuestra amistad con Jehová se puede romper. Por lo tanto, para repararla, es necesario confesar a los ‘médicos espirituales’ este pecado.

7. ¿Quiénes necesitan también la ayuda de los ancianos?

También necesitan la ayuda de los ancianos aquellos que están débiles espiritualmente. Por ejemplo, quienes luchan contra malos deseos o hábitos del pasado pueden acudir a los ancianos para recibir ánimo, consejos prácticos y recordatorios del apoyo y la aprobación de Jehová. Los ancianos ayudan a fortalecer la fe de quienes se esfuerzan por mantenerse firmes y no rendirse en su lucha espiritual.

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Los que también necesitan la ayuda de los ancianos son los que están débiles en sentido espiritual. Pueden, por ejemplo, estar luchando contra algún mal deseo o haber tenido alguna práctica antes de conocer la verdad. Deben saber que en esa lucha no están solos: pueden desahogarse con algún anciano, contarle sus preocupaciones; él les prestará atención, les dará buenos consejos y les dirá que, siempre que no cedan a eso, Jehová estará de su lado.

Como dice Eclesiastés 4:12, lo importante de hablar con los ancianos es que, cuando uno no anda solo, puede ser vencido; pero dos unidos pueden hacer frente al agresor, y una cuerda triple no se rompe fácilmente.

Quizá alguien pudiera pensar que pedir ayuda es para personas débiles, pero 1 Corintios 10:12 dice: ‘El que está en pie, cuide de no caer’. Así que reconocer que uno puede caer, ser humilde y admitir que necesita ayuda, en realidad, es muy valiente y requiere mucha fortaleza. Por lo tanto, alguien que pide ayuda es todo lo contrario a una persona débil.

En 1 Corintios 10:12 se nos advierte que, a lo mejor, nosotros pensamos que estamos en pie, porque dice: ‘El que piensa que está en pie’. Esto nos debe advertir de que debemos hacernos un autoexamen y no confiar en nuestros pensamientos.

8. ¿Qué tipo de errores no es necesario contarles a los ancianos?

No es necesario contarles a los ancianos cada error que cometamos y que podamos corregir siguiendo los principios bíblicos. Por ejemplo, si ofendemos a alguien, podemos hacer las paces con esa persona siguiendo el consejo de Jesús en Mateo 5:23, 24. Sin embargo, si el problema persiste o no logramos resolverlo por nuestra cuenta, entonces sí podemos pedir la ayuda de un anciano.

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No es necesario contarles a los ancianos cada error que cometamos. Por ejemplo, si alguien nos trató mal o nos hizo alguna ofensa, podemos seguir el consejo de Jesucristo en Mateo 5:23: ‘Si estás llevando tu ofrenda al altar y te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, deja tu ofrenda, haz las paces con tu hermano y luego vuelve y haz tu ofrenda’. Por lo tanto, no debemos contarles todos nuestros errores a los ancianos; debemos pensar en aliviarles un poco el peso.

Porque se podría decir que cometemos errores todos los días. Entonces, no deberíamos acudir a los ancianos por cada error que cometamos. Se nos anima a ser espiritualmente maduros y a buscar información en la Biblia y en nuestras publicaciones. Si vemos que se nos va de las manos, entonces sí podríamos acudir a ellos, pero antes recordemos que tenemos mucha información y guía para saber qué hacer.

El ejemplo que se menciona en Filipenses 4:2-3, cuando Pablo dice que ayuden a Evodia y a Síntique, probablemente se debe a que ya habían hablado y pasado tiempo juntas, pero la diferencia no se resolvía. Entonces, Pablo dice que las ayuden, porque las dos eran colaboradoras, mujeres importantes, pero quizá necesitaban de parte de los ancianos alguna ayuda o algunos consejos para resolver esas diferencias.

POR QUÉ “LLAMAR” A LOS ANCIANOS

9. Aunque nos dé vergüenza hablar con los ancianos, ¿por qué debemos hacerlo? (Proverbios 28:13).

Aunque nos dé vergüenza hablar con los ancianos, debemos hacerlo porque Jehová los ha puesto para ayudarnos a mantenernos fuertes y sanos espiritualmente. Al acudir a ellos demostramos confianza en Dios y en sus instrucciones, y así podemos recibir su misericordia y perdón al confesar y abandonar nuestros pecados.

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Como se ha leído en Proverbios 28:13, esa será la forma en la que realmente demostremos a Jehová que estamos arrepentidos y que Jehová nos perdone. Además, acudir a los ancianos es el medio por el cual Jehová también nos ayuda a mantenernos fuertes espiritualmente.

En Proverbios 28:13 dice: ‘Hay que confesar y abandonar.’ Parece que deben hacerse ambas cosas. No basta solo con confesar y no abandonar, pero tampoco con abandonar y no confesar. Hay que combinar las dos cosas.

Salmo 94:18 habla de que Jehová, con su amor leal, nos puede sostener, al igual que lo hacía con el salmista. Pero, para confiar en que esto va a suceder y que Jehová nos sostendrá, debemos acudir a las instrucciones y al método que él ha propuesto para hacerlo, que es acudir a los ancianos. Es importante que, aunque nos dé vergüenza o nos sintamos retraídos, vayamos directamente a ellos, porque es la forma en la que Jehová nos podrá ayudar.

Acudir a los ancianos, además, es una forma de manifestar nuestra fe. Mostramos fe cuando confiamos en el medio que Jehová ha puesto. Le estamos diciendo a Jehová: ‘Confío en ti.’ Y eso es lo que hacemos cuando confesamos nuestros errores, cuando vamos a predicar o cuando asistimos a las reuniones. Es una demostración de nuestra fe.

En Proverbios 28:13 se nos dice que no nos irá bien si escondemos nuestros pecados. Jehová nos recuerda que está con nosotros y no nos quiere dejar solos, sino que quiere que estemos bien; por eso ha puesto a los ancianos. Debemos confiar tanto en los ancianos como en Jehová.

El párrafo hace referencia a que se puede llegar a sentir vergüenza, y es normal que, tras cometer un pecado, uno se sienta mal. Sin embargo, debemos tener muy presente que, cuando alguien está sufriendo, el objetivo de los ancianos no es buscar faltas ni defectos, ni poner de manifiesto lo que uno está haciendo mal, sino todo lo contrario: ayudar a que uno se sienta mejor y pueda recuperarse espiritualmente.

10. ¿Qué puede pasar si intentamos esconder nuestros pecados?

Si intentamos esconder nuestros pecados, nos perjudicaremos, tal como le ocurrió al rey David, quien sufrió en sentido espiritual, emocional y físico al ocultar sus errores. Los problemas espirituales, al igual que las lesiones físicas, empeoran si no se tratan. Por eso, Jehová nos invita amorosamente a acudir a los ancianos para “arreglar las cosas” y recuperar nuestra salud espiritual.

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Si tratamos de esconder nuestros pecados, nos perjudicaremos, tal como nos muestra el ejemplo del rey David: cuando ocultó sus pecados, sufrió física, emocional y espiritualmente; pero cuando los confesó, Jehová lo perdonó y lo ayudó.

Siguiendo con el ejemplo de una enfermedad física, si no acudimos al médico, lo más probable es que no nos curemos. En sentido espiritual, ocurre lo mismo: cuando tratamos de esconder nuestros pecados y no los confesamos, nos resultará perjudicial.

En el Salmo 32:3-5 se muestra cómo se sentía David mientras mantenía en secreto sus pecados. Dice que sus huesos se consumían, que se lamentaba todo el día, que su conciencia le molestaba muchísimo y que la mano de Jehová se sentía muy pesada sobre él. Sin embargo, cuando finalmente confesó su pecado, sintió alivio y volvió a experimentar el gran amor de Jehová, porque Jehová lo perdonó al ver su sinceridad, a pesar de que sus pecados habían sido graves.

En Isaías 1:5-6 se habla de cómo era la situación de Israel: estaban golpeados, magullados, con un montón de heridas, porque no se habían arrepentido y seguían mostrándose tercos. Sin embargo, en el versículo 18 les dice: ‘Vengan y arreglemos las cosas entre nosotros’, y de esa manera serán curados. Y eso es lo que ocurre: cuando confesamos los errores que hemos cometido, es cuando empieza la curación.

11. ¿Qué más puede pasar cuando se esconden pecados graves?

Cuando se esconden pecados graves, no solo se perjudica la relación personal con Jehová, sino también la paz espiritual de la congregación, ya que el espíritu de Dios puede dejar de fluir libremente.

Además, si sabemos que alguien ha cometido un pecado grave y lo ocultamos, también nos hacemos responsables. Por eso, debemos animar con amor a esa persona a hablar con los ancianos, ayudando así a mantener limpia la congregación y a que recupere su relación con Dios.

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Puede pasar lo que menciona el apóstol Pablo en su carta a los efesios: que estemos entristeciendo al Espíritu Santo de Dios. Así que vemos que esconder un pecado solo puede provocar que, en la congregación, el espíritu de Dios deje de fluir libremente y que la paz se vea amenazada. Por ello, nuestro amor hacia Jehová debe impulsarnos a dar el paso de confesar nuestros pecados.

Si conocemos a algún hermano que ha cometido una falta seria, deberíamos hablar con él, animarlo a dar el paso de hablar con los ancianos, porque si no, podríamos hacernos cómplices de dicho pecado. Si el hermano no da este paso, entonces deberíamos nosotros tomar la iniciativa y hacerlo, porque de esa manera contribuimos a que la congregación se mantenga limpia y mostramos nuestro amor y cariño por ese hermano, ya que cuanto antes solucione esta situación, antes se recuperará espiritualmente.

CÓMO NOS AYUDAN LOS ANCIANOS

12. ¿Cómo apoyan los ancianos a los que están débiles en sentido espiritual?

Los ancianos apoyan a los que están débiles en sentido espiritual escuchándolos con paciencia y comprensión. Hacen preguntas sabias para entender lo que la persona siente y piensa, y no se apresuran a juzgar ni a sacar conclusiones. Se esfuerzan por escuchar con atención y brindar consejo solo después de comprender bien la situación.

Además, muestran empatía y dedicación, sabiendo que algunas dificultades requieren tiempo para resolverse y que su meta es ayudar a restaurar la relación de la persona con Jehová.

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Los ayudan de varias maneras. En 1 Tesalonicenses 5:14 se les dan instrucciones sobre cómo hacerlo: además de corregir a los hermanos, deben consolar a quienes sufren, apoyar a los débiles y ser pacientes con todos. Es una labor bastante importante que requiere mucho esfuerzo.

Una manera de facilitar el trabajo de los ancianos quizá es ser abierto y expresarse; y si se dice algo que no sea lo más correcto o apropiado, no pasa nada. Tenemos el ejemplo de Job, quien dijo en Job 42:3: ‘Y es verdad, yo hablaba sin entendimiento de cosas demasiado maravillosas para mí, cosas que no conocía’, pero Jehová no tomó en cuenta sus palabras porque sabía que estaba en una situación complicada; por eso podemos expresarnos libremente.

Proverbios 20:5 dice que los pensamientos del corazón del hombre son como aguas profundas, pero el hombre discernidor sabe sacarlos. Así son los ancianos, porque pueden hacer preguntas bien pensadas, que no presionen demasiado, pero que permitan ir al fondo de la situación, de manera que los hermanos que han pecado puedan expresarse con mayor facilidad.

Los ancianos también ayudan con su paciencia, porque al final del párrafo se explica que hay casos en los que toma tiempo llegar a alguna conclusión; entonces, se pueden tener más de una conversación con los hermanos que lo necesiten.

13. ¿Qué más harán los ancianos para ayudarnos? (Mira también las imágenes).

Los ancianos nos ayudan orando por nosotros y usando la Biblia para consolarnos y fortalecernos. Sus oraciones tienen un efecto poderoso que puede levantarnos el ánimo.

Además, aplican “aceite en el nombre de Jehová”; es decir, usan con amor y habilidad las verdades de la Palabra de Dios para aliviarnos, consolarnos y ayudarnos a recuperar nuestra relación con Jehová. Mediante sus consejos y apoyo, Jehová nos da fuerzas y nos muestra el camino correcto.

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Como dice Santiago 5:15, los ancianos orarán por nosotros, y esta oración tiene un efecto muy poderoso, tal como menciona el texto: hará que el enfermo se recupere, que Jehová lo levantará y que sus pecados serán perdonados.

El párrafo también dice que procurarán no hacer nada que nos haga sentir todavía más culpables y que, con habilidad, usarán la Biblia para aliviarnos, consolarnos y ayudarnos a recuperar nuestra relación con Jehová.

Nunca nos imaginaríamos que, además de que alguien haya cometido un pecado grave y esté en una posición en la que necesita ayuda, un anciano sea duro. Incluso puede ser muy difícil para ellos, porque a veces también pueden sentirse emocionalmente afectados.

Los ancianos tratan mucho con los hermanos de la congregación y, cuando se encuentran en una situación difícil, tienen que dejar sus sentimientos aparte y actuar como dice Santiago 5:15, y eso es un verdadero regalo de parte de los ancianos.

Siguiendo con esta ilustración de los médicos, cuando después de haber hecho el análisis, las preguntas y los exámenes respectivos al paciente, se llega a un diagnostico, lo que procede es darle una receta de lo que debe tomar para mejorar. De igual manera, los ancianos, cuando escuchan, pueden estar en condiciones de dar buenos consejos bíblicos para que el hermano en cuestión pueda recuperarse.

De la misma manera que uno va a la farmacia, compra los medicamentos y se los toma, nosotros debemos aplicar los consejos que hemos recibido de parte de los ancianos; de lo contrario, no serviría de nada todo lo que se ha hecho anteriormente.

Cuando van desanimados o con alguna carga de culpa que hayan tenido, puede que se sorprendan al ver que las oraciones de los ancianos llegan a su corazón. El efecto tiene que ser muy positivo; quizá se sorprendan al experimentar esto.

La imagen nos muestra que las personas son las mismas de la foto anterior; sin embargo, su expresión es totalmente distinta. En la foto anterior estaban preocupados y dolidos. Ahora, los dos tienen una sonrisa y miran al frente, porque, al haber confiado en los ancianos y puesto en sus manos esa posible falta o necesidad, han podido transformar su situación en alegría.

ILUSTRACIÓN

Serie de imágenes: 1. El médico de la imagen anterior le revisa el brazo al hombre. En la pared hay una radiografía del brazo. 2. El anciano de la imagen anterior está con otro anciano en la casa del hermano animándolo con la Biblia. El hermano los escucha con una sonrisa.

Los ancianos usan la Biblia para aliviar y consolar. (Mira los párrafos 13 y 14).

14. Según Gálatas 6:1, ¿cómo ayudan los ancianos a quien da “un paso en falso”? (Mira también las imágenes).

Los ancianos ayudan a quien da “un paso en falso” corrigiéndolo con un espíritu apacible y mostrando bondad y compasión. Al igual que un médico que reajusta un hueso con cuidado para no causar más dolor, ellos aconsejan con ternura y humildad, recordando que también son imperfectos. Su objetivo es restaurar la amistad del hermano con Jehová, no juzgarlo ni hacerlo sentir más dolor.

COMENTARIOS ADICIONALES

Los ancianos no corrigen con dureza; lo hacen con comprensión, y su meta principal es ayudar al hermano a levantarse y a fortalecer su fe. Ellos son conscientes de que, si no se mantienen espiritualmente firmes, también pueden tropezar.

Al igual que si alguien se disloca el hombro y va al médico, lo que más le preocupa al paciente es no sufrir más dolor. Cuando alguno de nosotros pide ayuda, puede pensar cómo nos tratarán, qué pensarán de nosotros, cómo nos evaluarán y si nos etiquetarán. 1 Pedro 3:8 nos enseña que se puede minimizar el dolor si el hermano es tratado con empatía, poniéndose en su lugar, con cariño y tierna compasión, motivados por el amor y con humildad, sin creerse superiores a él; así, seguramente el dolor no se incrementará.

La palabra “corregir” o “reajustar” puede referirse a la acción de recolocar un hueso dislocado para evitar una lesión permanente, es decir, colocarlo en su sitio. Del mismo modo que lo hace un buen médico, los ancianos tratan de corregir al hermano con mucha bondad, para no causarle un daño mayor.

Se dice que quienes aconsejan a otros deben vigilarse a sí mismos, de manera que sus palabras sean como un bálsamo, colocando al hermano en su lugar dentro de la congregación y ayudándolo a reparar su relación con Jehová.

15. ¿Qué podemos hacer si tenemos un problema?

Si tenemos un problema, podemos acudir con confianza a los ancianos de la congregación, ya que ellos guardan la confidencialidad y basan sus consejos en la Biblia, no en opiniones personales. Aunque cada uno tiene una personalidad y experiencia diferentes, todos están capacitados para ayudarnos.

No debemos buscar solo a quien nos diga lo que queremos oír, sino aceptar la orientación basada en la Palabra de Dios. Además, los ancianos pueden colaborar entre sí para darnos el mejor consejo posible, mostrando modestia y sabiduría.

COMENTARIOS ADICIONALES

Debemos confiar en los ancianos; ellos poseen las cualidades que Jehová les ha dado para ayudarnos. No actuarán según opiniones personales, sino que siempre seguirán los consejos de la Biblia, y tampoco traicionarán la confianza que hemos depositado en ellos. Como dice Gálatas 6:2, nos ayudarán a llevar también nuestras propias cargas.

Proverbios 11:13 dice: “La persona confiable sabe guardar una confidencia.” Y precisamente así son los ancianos: personas confiables. No podemos ir de anciano en anciano pidiendo consejos hasta que alguno nos diga lo que queremos oír; debemos hablar con alguno y, en ese caso, tal vez nos pregunte si ya hemos tratado el tema con otro anciano y qué consejos nos dio. La modestia tal vez lo impulse a pedir la opinión de otro anciano.

Los hermanos que llevan muchos años en la verdad conocen a los ancianos; aunque saben que cada uno tiene su forma de ser, todos son maravillosos, amables, cariñosos y están pendientes de nosotros.

Proverbios 11:13 dice: “El calumniador anda por ahí revelando conversaciones confidenciales, mientras que la persona confiable sabe guardar una confidencia”. Esto es un factor que los ancianos deben tener muy en cuenta. Cuando un hermano comete un error o alguna falta, ellos no deben basarse en sus opiniones personales, sino en los principios de la Biblia para poder ayudar adecuadamente a ese hermano.

En cuanto a guardar lo confidencial, por supuesto, un anciano no se lo contaría a su esposa ni a un amigo; pero ni siquiera entre los ancianos se comparte lo que el otro no necesita saber. Si alguien les confesó algo, no hace falta que otra persona conozca los detalles.

QUÉ RESPONSABILIDAD TENEMOS CADA UNO

16. ¿Qué responsabilidad tenemos?

Tenemos la responsabilidad personal de demostrarle a Jehová, mediante nuestras palabras y acciones, que lo amamos y deseamos agradarle. Aunque los ancianos nos orientan con la Biblia, no deciden por nosotros; cada uno debe aplicar los principios bíblicos y tomar sus propias decisiones. Esto nos ayuda a fortalecer nuestra capacidad de discernimiento y a ser fieles a Jehová por convicción personal.

COMENTARIOS ADICIONALES

Tenemos la responsabilidad de tomar nuestras propias decisiones y de que estas demuestren que amamos a Jehová. Qué bueno que contamos con los ancianos, quienes nos pueden ayudar a ver principios bíblicos que nos orienten para tomar esas decisiones; pero, al final, la responsabilidad es nuestra.

¿Qué pasaría si, además de pedir consejo, le pedimos al anciano que nos diga lo que debemos hacer? Está claro que eso no estaría en armonía con lo que dice Romanos 14:12: que nadie rendirá cuentas por nosotros, sino que somos nosotros quienes las rendiremos.

Jehová también nos ha dado libre albedrío para tomar nuestras decisiones. Por eso, lo que dice Hebreos 5:14 es muy apropiado para aplicar en estos temas: si entrenamos nuestra capacidad para distinguir lo bueno de lo malo, aunque necesitemos ayuda o guía para ello, al final cada uno debe tomar su propia decisión.

17. ¿A qué debemos estar decididos?

Debemos estar decididos a aprovechar al máximo el hermoso regalo que Jehová nos ha dado: la ayuda de los ancianos. Cuando nos sentimos débiles o enfermos espiritualmente, no debemos dudar en acudir a ellos, confiando en que Jehová los ha puesto para guiarnos, fortalecernos y alimentarnos con conocimiento y entendimiento.

COMENTARIOS ADICIONALES

Como se ha visto a lo largo de La Atalaya, los ancianos son uno de los regalos que Jehová concede a sus siervos, y por eso debemos aprovecharlos; de lo contrario, sería como si estuviéramos rechazando un regalo de Jehová al no contar con ellos.

Al mirar atrás, vemos cómo Jehová ha cumplido su promesa de dar pastores que actúan de acuerdo con su voluntad. Es algo que ha sucedido durante siglos, y muchos hermanos, cuando se han complicado la vida por la imperfección o por debilidades, han recibido ayuda de los ancianos, quienes con misericordia los han impulsado hacia adelante.

Cuando hemos cometido un pecado grave, debemos hablar con los ancianos para que nos ayuden a reparar nuestra relación con Dios. Pero también, cuando notemos que tenemos un mal deseo al que no podemos resistir, antes de caer podemos pedirles ayuda para que nos ayuden a reajustarnos.

¿QUÉ CONTESTARÍAS?

¿Cuándo debemos “llamar” a los ancianos?

Debemos “llamar” a los ancianos cuando notamos que tenemos un problema de salud espiritual; es decir, cuando sentimos que nuestra relación con Jehová se está debilitando o dañando.

No es necesario esperar a que la situación empeore; podemos acudir a ellos tan pronto como notemos una debilidad espiritual o una lucha contra algún mal deseo que nos cueste manejar y sintamos que podríamos perder la batalla. Si cometemos un pecado grave, también debemos buscar su ayuda para recuperar nuestra amistad con Dios.

COMENTARIOS ADICIONALES

Cuando hemos cometido un pecado grave, debemos hablar con los ancianos para que nos ayuden a reparar nuestra relación con Dios. Pero también, cuando notemos que tenemos un mal deseo al que no podemos resistir, antes de caer podemos pedirles ayuda para que nos ayuden a reajustarnos.

¿Por qué debemos “llamar” a los ancianos?

Debemos “llamar” a los ancianos porque Jehová nos los ha dado para ayudarnos a mantenernos fuertes y sanos espiritualmente. Al acudir a ellos, demostramos que confiamos en Dios y en sus instrucciones. Además, buscar su ayuda nos protege de sufrir más daño espiritual, evita que ocultemos nuestros errores y ayuda a preservar la paz y la limpieza de la congregación, contribuyendo a que mantengamos una buena relación con Jehová.

COMENTARIOS ADICIONALES

Porque es un regalo de Jehová. Él ha puesto a los ancianos para que nos ayuden a mantenernos fuertes espiritualmente, y al acudir a ellos, demostramos que confiamos en él y en sus instrucciones.

Porque si ocultamos nuestros pecados, podemos perjudicarnos tanto física como espiritualmente, a nosotros mismos y también a quienes nos rodean.

¿Cómo nos ayudan los ancianos?

Los ancianos nos escuchan con atención y comprensión, nos fortalecen espiritualmente, nos corrigen con bondad y humildad, y nos dan consejos bíblicos para restaurar nuestra amistad con Jehová.

Además, alivian nuestro dolor espiritual y nos dan consejos sin sacar conclusiones apresuradas, esforzándose por formarse un cuadro completo antes de aconsejarnos.

COMENTARIOS ADICIONALES

La Biblia muestra que la oración de los ancianos tiene mucho poder, así como los consejos de la Palabra de Dios, que nos consolarán y aliviarán. Gracias a estos consejos bíblicos, es como si oyéramos directamente a Jehová, tal como dice Isaías 30:21, indicándonos cuál es el camino y que debemos andar por él, ya que los ancianos están puestos por Jehová para ayudarnos.

Vimos cómo, con empatía, los ancianos tratarán de entender qué le sucede al hermano o a la hermana para poder ayudarlos. También nos tratarán con cariño y bondad si necesitamos corrección, y nunca nos harán sentir menos ni se considerarán superiores a nosotros.

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Por toolsjw

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