Estudio de la Atalaya, Sazonemos la verdad con palabras agradables, 30-Marzo-5-Abril-2026, Comentarios y Respuestas.

“Jehová, el Dios de la verdad” (SAL. 31:5).

1. ¿Qué tenemos que hacer para formar parte de la familia de Jehová?

Para formar parte de la familia de Jehová, tenemos que demostrar que amamos y vivimos la verdad, lo que incluye ser honestos en lo que decimos y hacemos. De esta manera, demostramos que para nosotros la verdad de la Biblia es muy importante e influye en todos los aspectos de nuestra vida.

COMENTARIOS ADICIONALES

Salmos 15:1-3 dice: “¿Quién puede residir en tu santa montaña? El que anda de manera intachable, el que hace lo que es correcto y habla la verdad en su corazón”. Esto implica que, para demostrar que somos parte de la familia de Jehová, tenemos que amar y vivir la verdad. Esto incluye seguir este principio de Salmos y ser honestos en lo que decimos y hacemos.

Se nota cuando tenemos la verdad en nuestro corazón, porque todo lo que hacemos sale de ahí. Nuestras acciones nacen del corazón; por eso, no basta con decir medias verdades o ser honrados solo en algunas cosas y en otras no. Más bien, tenemos que ser íntegros, que nuestro corazón sea verdaderamente honrado y que demuestre que la verdad está en él.

En este artículo vamos a ver la verdad de dos maneras. Por un lado, se refiere a las verdades bíblicas; allí también se utiliza la palabra “verdad” para todo lo relacionado con lo que vamos a estudiar. Por otro lado, está la verdad como afirmación, es decir, aquello que es cierto y veraz. Ambas son importantes en nuestra vida: la verdad bíblica y el decir siempre cosas que sean ciertas y veraces.

2. a) ¿Qué reputación tenía Jesús? 

Jesús tenía la reputación de decir siempre la verdad; incluso sus enemigos reconocían que era honesto, aun cuando a las demás personas no les gustaba lo que decía.

COMENTARIOS ADICIONALES

Jesús tenía la reputación de ser alguien que siempre decía la verdad. En Mateo 22:16 podemos leer cómo incluso sus enemigos le dicen: “Maestro, sabemos que siempre dices la verdad, que enseñas el camino de Dios de acuerdo con la verdad y que no buscas la aprobación de nadie”. Así, vemos que Jesús era honesto, incluso cuando a los demás no les gustaba lo que decía.

2. b) ¿Qué efecto tenían las verdades que Jesús enseñaba?

Las verdades que Jesús enseñaba tenían el efecto de causar división. Como él dijo en Mateo 10:35: “Vine a causar división: el hijo estará contra su padre, la hija contra su madre y la nuera contra su suegra”. Aunque Jesús no quería provocar esta reacción negativa, era realista, pues sabía que las verdades que él y sus discípulos enseñaban dividirían al mundo en dos grupos: los que aman las verdades bíblicas y los que no.

COMENTARIOS ADICIONALES

Jesús sabía que su mensaje iba a dividir a las personas entre quienes apreciarían las verdades que enseñaba y quienes no. De hecho, él dijo que vino a causar división, no porque lo deseara, sino porque su mensaje inevitablemente provocaría esa división.

De acuerdo con lo que Pablo explica en 2 Tesalonicenses 2:10-12, así como hay verdad, también hay mentira. La mentira proviene de Satanás el Diablo y, como Pablo señala allí, quienes creen la mentira van rumbo a la destrucción, pues no aceptan el amor a la verdad. Así que, como menciona el párrafo, la verdad, sorprendentemente, en algunos aspectos, en lugar de unir a la gente, la divide.

3. ¿Qué analizaremos en este artículo?

En este artículo analizaremos dónde podemos encontrar la verdad. Luego veremos por qué, cómo y cuándo debemos decirla y hablar de ella. De esta manera, podremos ser más hábiles en sazonarla con palabras agradables.

Aunque, al igual que Jesús, nos esforzamos por decir siempre la verdad y por predicar y enseñar las verdades bíblicas, aun cuando a los demás no les guste lo que decimos, eso no significa que no debamos darle importancia a cómo y cuándo nos expresamos.

COMENTARIOS ADICIONALES

Lo que vamos a analizar en este artículo es dónde podemos encontrar la verdad, cómo debemos decirla y en qué momento hacerlo. Todo esto nos ayudará a ser más hábiles y a sazonar la verdad con buenas palabras.

Veremos cómo podemos sazonar la verdad con paciencia y palabras amables, analizando y respetando las opiniones de los demás, aunque sepamos que encontraremos personas que creen en engaños y hechos falsos que nosotros no compartimos.

A veces, hemos oído o incluso hemos dicho: “Yo siempre digo la verdad, yo voy con la verdad por delante”. Pero aquí de lo que se trata no es solo de decir la verdad, sino de cómo la decimos, cuándo la decimos y cómo la expresamos. Y esto es justamente lo que vamos a ver en este artículo.

Como menciona el párrafo, queremos esforzarnos por ser como Jesús, quien, aunque sabía que la verdad no siempre sería del agrado de todo el mundo, sabía cómo decirla. Nosotros tenemos que aprender de él.

DÓNDE ENCONTRAR LA VERDAD

4. ¿Por qué decimos que Jehová es la fuente de la verdad?

Decimos que Jehová es la fuente de la verdad porque, como muestran Salmo 119:142 y 151, todo lo que dice es cierto y jamás rompe sus promesas. De hecho, es imposible que mienta; por esta razón, la Biblia lo llama en Salmo 31:5 “el Dios de la verdad”. Por esa razón, podemos estar seguros de lo que afirma sobre lo que está bien y lo que está mal, y de que todo lo que predice sobre el futuro se hará realidad.

COMENTARIOS ADICIONALES

Como bien sabemos, Jehová es la fuente de la verdad. Todo lo que él dice es cierto y auténtico. Él también predice el futuro, jamás rompe sus promesas y, de hecho, es imposible que mienta. Todas estas cualidades demuestran que es un Dios verídico. En Isaías 55:10, 11 hay un ejemplo perfecto: habla de la lluvia, algo que todos conocemos y vemos; así podemos tener plena confianza en Jehová, seguros de que es el “Dios de la verdad”.

En cuanto a las promesas que Jehová nos ha dado, él siempre las cumple. En Números 23:19 se dice que no es como las personas, de quienes oímos todos los días promesas que sabemos que no cumplen ni piensan cumplir. Sin embargo, en el caso de Jehová es diferente. Sabemos que ya ha cumplido la gran mayoría de sus promesas, y solo queda por ver el cumplimiento de las que aún esperamos con anhelo.

Si analizamos los textos que aparecen en este párrafo, encontramos varios, como Salmos 119:151 y Salmos 31:5. Allí se llama a Jehová el Dios de la verdad. Entonces, no hay ninguna duda de que, a la hora de hablar y de predicar, tenemos que enseñar siempre la verdad, ya que Jehová es “el Dios de la verdad”.

En Salmos 31:5 se menciona: “En tus manos encomiendo mi espíritu”, palabras que sabemos que se cumplieron cuando Jesús las dijo. El salmo continúa: “Me has rescatado, oh Jehová, el Dios de la verdad”. De modo que, así como esas palabras se cumplieron en el caso de Jesús y son una realidad comprobada, también podemos estar seguros de que todo lo que Jehová ha prometido para el futuro se cumplirá de igual manera.

5. ¿Por qué no es difícil encontrar al “Dios de la verdad”? (Hechos 17:27).

No es difícil encontrar al “Dios de la verdad”, porque a nuestro alrededor encontramos muchas pruebas de que él existe y de cómo es. El apóstol Pablo afirmó en Hechos 17:27 que Dios quiere que lo encontremos y que “no está muy lejos de cada uno de nosotros”. Además, Jehová atrae hacia él a las personas humildes que buscan la verdad.

COMENTARIOS ADICIONALES

Porque, si miramos a nuestro alrededor, todo lo que Jehová ha hecho y ha creado, con tantas cosas buenas, nos muestra qué clase de Dios es. Como dice Romanos 1:20, al observar la creación del mundo y las cosas que él ha hecho, no tenemos excusa.

Como dice Juan 6:44: “Nadie puede venir a mí a menos que el Padre, que me envió, lo atraiga”. Eso quiere decir que es posible encontrar al Dios de la verdad si uno tiene ese deseo en su corazón, porque es Jehová quien lo atrae hacia él.

Dios quiere que lo encontremos y, como hemos leído en Hechos 17:27, “no está muy lejos de cada uno de nosotros”. Es decir, no está lejos de la humanidad en general, sino de cada persona en particular, con su personalidad, sus deficiencias y sus imperfecciones. Así que podemos estar seguros de que, si nos lo proponemos, podemos encontrar a Jehová.

Juan 6:44 dice, de una manera muy clara, que es Jehová quien atrae a las personas humildes para que, si buscan la verdad, la encuentren. Es decir, Jehová, por muchos medios y de muchas maneras, se da a conocer y permite que las personas lo encuentren.

Volviendo al texto de Romanos 1:20, es interesante porque la guía de estudio explicaba que la expresión legal “no tienen excusa” se aplicaba a alguien incapaz de presentar pruebas convincentes en su defensa. Y es que las cualidades de Jehová se perciben claramente por medio de las cosas creadas. Además, es curioso que no hace falta ir muy lejos; basta con reflexionar en nuestro interior, en cómo estamos hechos y en lo que sentimos. Todo ello hace evidente lo fácil que es percibir las cualidades de Jehová.

Es interesante que en Hechos 17:27 se diga: “por si lo buscaran, aunque fuera a tientas”. ¿Y qué nos transmite esta idea? “A tientas” implica que algo está cerca, que puedes percibirlo con las manos. Pablo está diciendo, en efecto: “Aunque fuera de noche, lo tienes alrededor; solo extiende la mano y lo vas a encontrar”. Es decir, es accesible.

6. ¿Cuáles son algunas verdades que enseña la Biblia, y por qué agradece usted conocerlas?

Algunas verdades que enseña la Biblia son el origen del universo y de la vida en la Tierra, la razón por la que pecamos, sufrimos y morimos, y la promesa de que Jehová utilizará a su Hijo para reparar todo el daño que ha hecho Satanás. También enseña que Jesús destruirá a los malvados, resucitará a los muertos, convertirá la Tierra en un paraíso y nos ayudará a alcanzar la perfección.

Agradecemos conocer estas verdades porque fueron inspiradas por el espíritu santo de Dios y son confiables; nos dan esperanza para el futuro y nos brindan la oportunidad de enseñarlas a otros, lo cual es un gran privilegio.

COMENTARIOS ADICIONALES

Tenemos algunos textos, por ejemplo, Romanos 5:12 y Romanos 6:23, que nos explican por qué sufrimos y por qué morimos. Es muy tranquilizador entender por qué suceden las cosas y también saber, en cierta medida, qué ocurrirá después. Todos agradecemos que alguien nos explique claramente qué va a pasar con nosotros, por qué nos suceden ciertas cosas y, además, que nos brinde la tranquilidad de saber que todo esto tendrá un final en el futuro.

Podemos estar seguros de que todo lo que enseña la Biblia es cierto. El motivo es que Jehová Dios dirigió, mediante su espíritu santo, a los escritores bíblicos, lo que nos da la garantía de que lo que se dice es verdad, pues está respaldado por él. Por ejemplo, una de las verdades fundamentales de la Biblia es la creación y cómo Jehová hizo todo, lo cual se registra en Génesis y lo aceptamos como verdad.

Agradecemos que Jehová no se quede con estas verdades para sí mismo. Mateo 28:19, 20 nos recuerda que nos da el privilegio de compartirlas, y eso, para nosotros, es una muestra de confianza, porque Jehová podría usar ángeles, pero elige usar personas imperfectas como nosotros. Esto nos hace sentir parte de algo más grande que nuestra propia vida.

Un ejemplo poderoso se encuentra en Génesis 1:1, donde dice: “En el principio creó Dios los cielos y la tierra”. Esto indica que el universo tuvo un comienzo, algo que la ciencia llegó a comprender mucho tiempo después. Antes, algunas ideas sostenían que el universo era eterno; sin embargo, la Biblia ha dicho la verdad desde el momento en que se escribió.

Otra verdad muy bonita es la confianza de saber que, pase lo que pase en este sistema, Jehová lo va a solucionar; no hay nada irreparable. Pueden ocurrir cosas muy fuertes, y nadie está libre de sufrir desgracias. Pero tener presente lo que dice el final de 1 Juan 3:8, que se desharán todas las obras del Diablo, nos da mucha tranquilidad, pase lo que pase en el futuro.

También nos tranquiliza saber quién es el padre de la mentira: se le identifica como Satanás, así como conocer los planes que Jehová tiene, mediante su Hijo, para restablecer todo esto.

En la sociedad en la que vivimos es común escuchar: “Consejos vendo, pero para mí no tengo”. Sin embargo, la Biblia nos dice en Mateo: “Porque donde están dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos”. Es decir, Jehová, por así decirlo, está ahora mismo reunido con nosotros. ¿Qué más podemos pedir?

El hecho de que Jehová nos haya enseñado todas estas verdades también nos da la oportunidad de enseñárselas a otros.

Lo más importante es que Jehová dio la vida de su Hijo para rescatarnos de todas las cosas malas que teníamos. Hemos estado celebrando ese sacrificio, y gracias a él podremos tener la perspectiva de vivir en la tierra en perfecta paz y tranquilidad.

POR QUÉ DECIR LA VERDAD Y HABLAR DE LA VERDAD

7, 8. ¿Por qué es importante el motivo por el que decimos la verdad? Dé un ejemplo (Marcos 3:11, 12; vea también las imágenes).

Es importante el motivo por el que decimos la verdad porque, para agradar a Dios, no basta con que la digamos, sino que también importa por qué lo hacemos. Por eso, es indispensable que enseñemos la verdad por amor a Jehová y que siempre dirijamos hacia él las alabanzas que tal vez recibamos.

Por ejemplo, durante el ministerio de Jesús, mientras predicaba cerca del mar de Galilea, entre la multitud había unos endemoniados que le gritaron: “¡Tú eres el Hijo de Dios!”. Los demonios dijeron la verdad al reconocer que Jesús era el Hijo de Dios, pero lo hicieron con motivos egoístas, intentando engañar a las personas. Este relato nos enseña que, para Jehová, es importante el motivo por el que decimos la verdad.

COMENTARIOS ADICIONALES

Porque, si no es por el motivo adecuado, por el que decimos la verdad, no va a servir para nada. Al igual que Jesús rechazó a esos demonios que decían la verdad sobre él, cuyo fin era lograr que las personas se alejaran de Jehová. Vemos que esos demonios no pudieron engañar a Jesús. De la misma manera, nuestra motivación y la razón por la que actuamos, si no es por amor a Jehová, tampoco va a servir de nada.

Para Jehová, no solo es importante que digamos la verdad, sino también que lo hagamos con el motivo correcto. Así que, cuando digamos algo, debemos tener esto presente, porque Jehová está muy pendiente de ello.

Puede que, cuando enseñamos la verdad, en vez de atraer la atención hacia Jehová, la desviemos hacia nosotros, como vemos en la imagen. Por eso, cuando recibamos algún tipo de elogio, no debemos pensar que somos los mejores, sino darle el mérito a Jehová.

La primera imagen de la izquierda ilustra muy bien la atención mal enfocada. Hasta tiene la Biblia boca abajo; es decir, está dando un estudio y no está enseñando con las publicaciones, sino que habla de su vida o de lo que sea que le esté contando. En la otra imagen, vemos que están sentadas juntas, usando la Biblia correctamente. Incluso la expresión de la estudiante es diferente, y está aprendiendo de lo que realmente proviene de Jehová, la fuente de la verdad.

Lo que siempre nos va a ayudar cuando hablamos, damos un estudio o predicamos es usar la Biblia, porque sabemos que la Biblia es la verdad. De esa manera no hay riesgo de confundirnos; por eso, debemos utilizar la Biblia siempre que podamos.

En Hechos 14:12-15 se relata cómo quisieron hacer dioses a Bernabé y a Pablo. Ellos, en el versículo 15, les dijeron: “Señores, ¿por qué hacen esto? Nosotros también somos humanos y tenemos las mismas debilidades que ustedes”. Así que nosotros también debemos seguir ese ejemplo.

En Hechos 14:15, Bernabé y Pablo dijeron: “Estamos predicando las buenas noticias para que las personas abandonen sus malas acciones”. Esto nos recuerda lo que Jesús siempre decía: “Lo que yo enseño no es mío, sino lo que he oído de parte del Padre. Sigo los mandamientos del Padre”. Por lo tanto, nosotros debemos seguir este ejemplo, porque queremos que nuestros oyentes tengan bien claro que lo que decimos proviene de Jehová y de la Biblia.

ILUSTRACIÓN

Dos escenas contrarias de una hermana dando clases de la Biblia a una joven. 1. La hermana habla de ella misma mientras tiene la Biblia abierta bocabajo en la mesa. 2. La hermana tiene la Biblia abierta en la mano y le muestra un texto a la estudiante.

Cuando enseñamos la verdad, ¿a quién dirigimos la atención? (Vea los párrafos 7 y 8).

9. ¿Qué no debemos hacer, y por qué?

No debemos intentar buscar la admiración de los demás. Imaginemos que un anciano nos cuenta algo confidencial y luego nosotros se lo contamos a alguien. Aunque después esa persona se entere de que lo que dijimos era verdad y se asombre, deduciendo que tenemos acceso a información confidencial y quizás se impresione, eso no impresiona a Jehová.

Porque, aunque lo que digamos sea cierto, nuestro motivo para decir la verdad no es el correcto.

COMENTARIOS ADICIONALES

Imaginemos que un anciano nos cuenta algo confidencial y luego nosotros se lo contamos a alguien. Aunque después esa persona se entere de que lo que dijimos era verdad y se asombre, deduciendo que tenemos acceso a información confidencial y quizás se impresione, eso no impresiona a Jehová.

No debemos buscar la admiración de los demás revelando información que no nos corresponde, porque, aunque sea verdad, no agrada a Jehová y demuestra un motivo incorrecto.

Como dice Proverbios 11:13, se compara a la persona que revela conversaciones confidenciales con un calumniador. Nosotros no queremos llegar a ser así por querer contar la primicia e impresionar a los demás, porque esa no es nuestra intención. Queremos que Jehová nos vea como personas confiables, así que, aunque sea cierto, no debemos revelar información que no nos corresponde.

Puede que alguien se excuse diciendo: “Lo que he dicho es verdad y se puede comprobar”. Sin embargo, el motivo por el cual dice la verdad no es por amor a ella, sino para buscar cierto favor. Por lo tanto, debemos evitar por completo actuar de esa manera.

CÓMO DECIR LA VERDAD Y HABLAR DE LA VERDAD

10. ¿A qué se refiere Colosenses 4:6 cuando dice que las palabras de los cristianos deben ser “agradables”?

Colosenses 4:6 se refiere a que las palabras de los cristianos deben ser “agradables” en el sentido de que nuestra manera de hablar no solo debe beneficiar a los demás, sino que también debe ser bondadosa y atractiva.

COMENTARIOS ADICIONALES

Pablo sabía que nuestras palabras podían hacer que la verdad fuera menos o más atractiva para las personas con las que hablamos. Por eso nos exhorta a esforzarnos en usar palabras amables y cariñosas. Esto hará que la verdad sea más brillante y continúe beneficiando a los demás.

No solo es importante lo que decimos, sino también cómo lo decimos. Contamos con la verdad, pero la manera en que la comunicamos es realmente muy importante. De lo contrario, podríamos empañar la verdad que compartimos.

Una de las cosas que hace la sal es dar sabor; sin ella, algo puede resultar insípido y no dejar huella. Podemos imaginar, por ejemplo, que alguien nos sirve nuestro plato favorito, pero no le pone sal; difícilmente lo disfrutaríamos. Pues lo mismo ocurre con nuestras palabras. Cuando les añadimos “sal”, es decir, cuando hablamos con amabilidad, tacto y respeto, podemos fortalecer a quienes nos escuchan y aportar un toque especial a sus vidas.

El apóstol Pablo dice que nuestras palabras siempre deben ser agradables. La nota de estudio que acompaña a esta expresión explica que esto no se limita solo a cuando estamos con ciertas personas o en determinados ambientes, sino que debe ser nuestra forma habitual de expresarnos. Por lo tanto, nos hará bien preguntarnos si hablamos de manera agradable.

Cuando predicamos, a veces nos topamos con personas que no son muy agradables y dicen: “Es que yo expreso la verdad o lo que me parece a mí, porque así soy”. En esas circunstancias, debemos recordar que es importante sazonar la verdad que llevamos con la “sal de la vida”, porque queremos enseñarla correctamente. Así que no solo debemos predicar siempre que tenemos la oportunidad, sino que también queremos hacerlo de manera especial, porque somos representantes de la verdad y deseamos hacerlo conforme a ella.

La nota de Colosenses 4 explica que Pablo utilizó este término para transmitir la idea de que nuestro lenguaje debe ser beneficioso, especialmente bondadoso, atractivo e incluso encantador al hablar con los demás. Esto no solo se aplica con nuestros hermanos, sino que siempre debemos procurar que lo que digamos cause un beneficio a quienes nos escuchan.

11, 12. ¿Por qué debemos hablar de la verdad con tacto? Ponga un ejemplo (vea también las imágenes).

Debemos hablar de la verdad con tacto porque las verdades bíblicas son como una espada afilada que separa el alma del espíritu, es decir, que revela lo que realmente siente una persona y sus motivos. Si no usamos la Biblia hábilmente, podríamos terminar ofendiendo a alguien o provocando discusiones innecesarias.

Por ejemplo, si en la predicación nos encontramos con un hombre sincero que suele rezar a imágenes y celebra la Navidad y la Pascua en familia, mostrarle de inmediato que esas prácticas son incorrectas sería decir la verdad, pero no usaríamos la Biblia hábilmente. Al hacerlo de esta manera, no estaríamos poniendo en práctica el consejo de Pablo de usar palabras agradables al enseñar la verdad a otros.

COMENTARIOS ADICIONALES

Porque podríamos ofender a las personas cuando les hablamos de la verdad o incluso provocar una discusión innecesaria. Hebreos 4:12 lo explica claramente: la Biblia tiene un poder tan grande que se compara con una espada de dos filos, capaz de penetrar hasta separar el alma y el espíritu, revelando los pensamientos y las cosas más profundas de la persona. Por ello, debemos tener mucho cuidado al comunicar la verdad a alguien.

Esto es porque, ante todo, queremos ser respetuosos con las creencias de los demás. De hecho, cuando predicamos, no buscamos enfrentarnos a nadie, sino acercarnos a ellos. Por eso debemos tener mucho cuidado con cómo usamos estas verdades, para no hacer daño a nadie. Jesús, que es el mejor ejemplo que tenemos, no utilizaba la verdad para regañar ni para desacreditar sistemáticamente lo que hacían los demás, así que tratemos de imitarlo.

Con respecto a las imágenes, podemos ver situaciones con las que cualquiera se puede encontrar. Llegan las Navidades y vemos que la gente ha decorado sus casas. En la primera imagen, los hermanos le enseñan a alguien un artículo sobre la Navidad y explican que es una fiesta pagana. En la segunda imagen, vemos que le enseñan un artículo sobre cómo ser un buen padre, ya que en la escena también aparece un niño pequeño. Podemos notar que la segunda situación es mucho más beneficiosa. 

En la primera imagen, aunque la información sea correcta, la persona puede sentirse atacada; en la segunda, esto no ocurre, y seguramente prestará más atención y valorará mejor lo que se le dice. Con esto aprendemos que, en la vida diaria, debemos ser cuidadosos con lo que decimos, para no ofender ni hacer daño, y ser perspicaces al comunicar la verdad.

Por eso, al observar las imágenes de la izquierda y la derecha, podríamos preguntarnos: con respecto a enseñar la verdad, ¿hay alguna diferencia? Podemos decir que no, porque en ambos casos se está enseñando la verdad. La diferencia está en el tacto que se utiliza, como señala el párrafo anterior: de manera bondadosa y atractiva en la imagen de la derecha.

Solo tenemos que fijarnos en la expresión del amo de casa en cada imagen. En la primera, tiene los brazos cruzados y la cara seria, como diciendo: “¿Vienes a mi casa a decirme esto?” En la segunda, se muestra mucho más afable, con una sonrisa, porque le están hablando también del niño y de otros temas. Podemos comunicar la verdad de muchas maneras que no resulten ofensivas para quienes la escuchan.

ILUSTRACIÓN

Dos escenas contrarias de un matrimonio predicándole a un hombre en la entrada de su casa mientras la familia del hombre decora un árbol de Navidad adentro de la casa. 1. El matrimonio le muestra al hombre el artículo de jw.org “¿Qué dice la Biblia acerca de la Navidad?”. El hombre tiene los brazos cruzados y los escucha con la cara muy seria. 2. El matrimonio le muestra al hombre el artículo de jw.org “Cómo ser un buen papá”. El hombre los escucha con una sonrisa.

Si queremos usar la Biblia hábilmente para enseñar la verdad, ¿qué debemos hacer? (Vea los párrafos 11 y 12).

13. ¿De qué manera sazonamos con sal nuestras palabras?

Sazonamos con sal nuestras palabras al presentar la verdad de manera que se adapte al gusto de la persona que la recibe, sin disfrazarla ni esconderla. Esto significa hablar de forma comprensible y agradable para quien nos escucha, teniendo en cuenta su cultura, costumbres y manera de pensar, para que el mensaje sea efectivo y no resulte ofensivo. Lo importante es sazonar nuestras palabras de acuerdo con la cultura y el gusto de la persona con la que hablamos.

COMENTARIOS ADICIONALES

Sazonamos nuestras palabras con “sal” cuando presentamos la verdad de una manera que se adapte al gusto de la persona, recordando siempre que no debemos disfrazar ni ocultar la verdad. Es decir, debemos hablar de forma comprensible y agradable para quienes nos escuchan, teniendo en cuenta su cultura, sus costumbres y su manera de pensar, de modo que el mensaje sea efectivo y no resulte ofensivo.

El detalle que da el párrafo acerca de las diferencias culturales y la manera de expresar las cosas es muy interesante. Hay culturas en las que decir las cosas de frente, de manera directa, es lo que se valora; es como la gente se siente a gusto. Otras culturas, en cambio, funcionan totalmente al contrario.

Evidentemente, no podemos conocer todas las culturas del mundo, y muchas veces interactuamos con personas de diferentes culturas. Por eso, resulta útil investigar o, al hablar con alguien, preguntarle y tratar de comprender qué le hace sentirse a gusto, de modo que la comunicación no se base en nuestro propio criterio cultural, sino en el gusto y la comodidad de la otra persona.

Esto es similar a lo que ocurre, por ejemplo, cuando invitamos a alguien a nuestra casa: nos interesa saber si la comida que preparamos le agrada, si la prefiere más sosa, más salada, más picante o menos picante. Si conocemos sus preferencias, tratamos de adaptar la comida para que le resulte agradable. No se trata de sazonarla a nuestro gusto, sino al de la otra persona.

CUÁNDO DECIR LA VERDAD Y HABLAR DE LA VERDAD

14. Mientras estuvo en la Tierra, ¿les enseñó Jesús a sus discípulos todo lo que sabía?

Jesús no les enseñó a sus discípulos todo lo que sabía. Fue considerado con ellos y tuvo en cuenta sus limitaciones, enseñándoles solo lo que podían comprender en ese momento, porque sabía que algunas verdades bíblicas aún no eran el momento indicado para aprenderlas. Incluso les dijo que sería demasiado para ellos.

COMENTARIOS ADICIONALES

Aunque sus discípulos tenían mucho por aprender y Jesús no permanecería mucho tiempo en la tierra, no intentó enseñarles todo lo que sabía de inmediato.

Tal como los buenos padres no revelan ciertas cosas a sus hijos hasta que tienen la edad suficiente para comprenderlas, Cristo no les reveló algunas verdades hasta que fueran maduros y capaces de entenderlas. Es decir, actuó con consideración y bondad, pensando primero en ellos y teniendo en cuenta sus imperfecciones y limitaciones.

Así lo demuestra Juan 16:12, donde Jesús les dijo: “Todavía tengo muchas cosas que decirles, pero ahora sería demasiado para ustedes.”

En algunas instrucciones de las asignaciones se nos dice: “No hable demasiado, escuche y atienda a la persona…”. ¿Qué significa “demasiado”? Significa que, cuando la conversación se convierte en un monólogo y soltamos toda una perorata de lo que sabemos, incluyendo profecías, quizá no sea el momento adecuado, sobre todo en las primeras conversaciones. Hay que tener en cuenta que, para algunas personas, cierta información puede resultar demasiada.

Como vemos en la imagen de la Navidad, para ese hombre saber que la Navidad es una celebración pagana puede ser información que ya conoce o que no le interesa, ya que la celebra por tradición. Explicarle el origen en ese momento sería demasiado. Por eso, es importante saber cuándo detenerse.

15. ¿Hay que enseñarles a los estudiantes todo lo que sabemos de una vez? (Proverbios 25:11; vea también la imagen).

No hay que enseñarles a los estudiantes todo lo que sabemos de una vez. Debemos imitar a Jesús y ser considerados, enseñando las verdades bíblicas de manera gradual y en el momento adecuado. Aunque algunos estudiantes aplican enseguida lo que aprenden, a otros les toma más tiempo cambiar su manera de pensar y actuar, por lo que es importante saber cuándo enseñarles las verdades que necesitan oír.

COMENTARIOS ADICIONALES

No, porque lo único que lograríamos sería saturarlo con tantas cosas que no sabría por dónde empezar. Cada cosa tiene su tiempo y su momento, ya que ciertas enseñanzas nos han costado tiempo comprenderlas a nosotros mismos. No podemos darle a la persona que está estudiando todo de golpe; debe avanzar poco a poco, asimilando la información para que penetre en su mente y, lo más importante, en su corazón.

En la imagen se ve que los hermanos ya sabían qué decir y cómo decirlo. Se nota que la persona está tranquila en su casa y ha recibido la información adecuada. Supieron expresarse correctamente y, al comunicar la verdad con palabras agradables, lograron un impacto positivo en el corazón de la persona.

Como dice el párrafo, no todos los estudiantes progresan de la misma manera. A algunos les cuesta más que a otros poner en práctica lo que van aprendiendo. Por eso debemos actuar como lo hacía Jesús: ser considerados y tener en cuenta cuándo y cómo deben aplicar lo aprendido.

Nosotros tampoco pudimos aprenderlo todo en un solo día. Además, el curso bíblico del esclavo está muy bien estructurado. Hasta la sección 3, lección 44, no se empieza a analizar cuáles festividades son aceptables para Dios y cuáles no. Por lo tanto, no tenemos por qué adelantarnos; hacerlo podría abrumar al estudiante o al interesado y hacer que pierda interés en continuar el curso.

El texto citado, Proverbios 25:11, nos presenta otra verdad valiosa, como todas las que encontramos en la Palabra de Jehová. Dice que “es como manzanas de oro en adornos de plata”. No se refiere solamente a la verdad en sí, sino a la palabra dicha en el momento oportuno: cualquier palabra expresada en el momento adecuado se convierte en algo bello, en un verdadero regalo.

Las palabras bien escogidas y bien dichas, en el momento oportuno y bien sazonadas, pueden hacer que en la persona a quien se las digamos, y a quien intentamos ayudar, se queden grabadas por mucho tiempo.

Lo importante es ser prudentes. A veces puede ocurrir que quisiéramos decir muchas cosas, pero, como dijo Jesús, quizá no las soporten. Por eso debemos ser equilibrados: no queremos ser tan escasos que la persona quede con demasiada hambre de conocimiento o no comprenda bien la idea que queremos transmitirle. Al mismo tiempo, debemos ser prudentes y comedidos, ofreciendo la enseñanza como si fuera un regalo.

Debemos ser discernidores. El uso del discernimiento nos ayudará a decidir si es el momento adecuado o no, así como cuándo y cómo decir algo. A veces surgen situaciones directas, pero si somos discernidores, sabremos cómo actuar.

Analizando la ilustración de una buena receta, se puede ver que los ingredientes son importantes, pero no basta con tenerlos; también es necesario saber cuándo agregarlos, cómo hacerlo y cómo regular el fuego, ya sea más fuerte o más bajo, para que al final la receta tenga el mejor resultado.

Podemos ver en la imagen algo que llama la atención. Se trata de la misma pareja de la imagen anterior. En esta ocasión, el hermano brindó el mensaje correctamente y, como consecuencia, ha conseguido un estudio. Ahora la persona está en su propia casa, el arbolito sigue allí y está aprendiendo los principios poco a poco.

El informe 2 de este año nos indicaba que podíamos ajustar el estudio según el estudiante. A veces hay algunos vídeos que decidimos mostrar o no, según deduzcamos si al estudiante le resultarán más interesantes. Por ejemplo, si se trata de una persona que ya está bastante avanzada porque ha estado estudiando anteriormente, hay cosas que podemos omitir y otras que sí mostramos. En los vídeos que sí vemos, profundizamos más porque necesita mayor información sobre ese asunto.

ILUSTRACIÓN

El matrimonio de la imagen anterior estudiando el folleto “Disfrute de la vida” con el hombre en su casa. El árbol de Navidad está delante de ellos.

Al enseñar la verdad, imitemos a Jesús y pensemos en qué decir y cuándo decirlo. (Vea el párrafo 15).

16. ¿Cómo podemos ayudar a un estudiante a seguir “andando en la verdad”?

Podemos ayudar a un estudiante a seguir “andando en la verdad” poniendo un buen ejemplo con nuestra propia vida, demostrando que creemos en las promesas de la Biblia. También debemos hablar de la verdad con el motivo correcto, usando palabras agradables, amables y oportunas, y dirigir a Jehová cualquier alabanza que recibamos. De esta manera, mostramos que servimos a Jehová, el Dios de la verdad.

COMENTARIOS ADICIONALES

Para ayudar a alguien a seguir avanzando en la verdad, es importante dar un buen ejemplo, es decir, mostrar con nuestra propia vida que creemos en las promesas de la Biblia. ¿Cómo se nota esto? En nuestra manera de hablar y de actuar.

Si mostramos entusiasmo y una actitud sincera cuando hablamos de la verdad, el estudiante lo percibirá. También debemos utilizar palabras agradables, amables y oportunas. Y si, por alguna circunstancia, recibimos elogios, debemos dirigir toda alabanza a Jehová; de esa manera, también estamos ayudando al estudiante.

3 Juan 1:3, 4 hace referencia a andar en la verdad y resalta la importancia de dar un buen ejemplo. Los estudiantes deben poder ver que realmente sentimos lo que decimos, que nuestras palabras salen del corazón y que creemos en lo que enseñamos, porque así el mensaje les llegará de manera más directa.

¿QUÉ APRENDIÓ DE LOS SIGUIENTES TEXTOS BÍBLICOS?

Hechos 17:27

De Hechos 17:27 aprendí que Jehová quiere que lo encontremos y que no está muy lejos de cada uno de nosotros. Además, atrae hacia él a las personas humildes que están sinceramente buscando la verdad. Esto nos muestra que Dios facilita que las personas lo conozcan si tienen un corazón dispuesto a aprender de él.

COMENTARIOS ADICIONALES

De Hechos 17:27 aprendemos que la verdad es accesible para todo el mundo. De hecho, el versículo indica que Dios no está lejos de ninguno de nosotros. Además, vemos que es Dios quien atrae a las personas para que lo encuentren; por lo tanto, si una persona tiene un corazón dispuesto, Él se encargará de que descubra la verdad.

Nos impacta la manera en que se describe a Jehová: un Dios que quiere ser encontrado, no un Dios distante, inaccesible o reservado solo para unos pocos privilegiados. Aquí, Pablo nos dice que Él no está lejos de ninguno de nosotros.

Colosenses 4:6

De Colosenses 4:6 aprendí que nuestras palabras deben ser siempre agradables, lo que significa que, al hablar con los demás, debemos ser bondadosos, de manera que nuestro mensaje sea atractivo y los beneficie.

También aprendí que debemos “sazonar” nuestras palabras, es decir, presentar la verdad de forma que se adapte al gusto de la persona que la recibe, teniendo en cuenta su cultura, costumbres y manera de pensar, para que el mensaje sea efectivo y no ofenda.

COMENTARIOS ADICIONALES

No debemos esconder la verdad ni disfrazarla, pero tampoco podemos ofender. Debemos ser hábiles al presentarla de manera bondadosa y atractiva, siempre pensando en la persona.

Proverbios 25:11

De Proverbios 25:11 aprendí que es importante enseñar la verdad en el momento adecuado y de la manera correcta. Así como un “manzana de oro con figuras de plata” es valiosa y agradable a la vista, nuestras palabras deben ser oportunas y bien elegidas para que tengan un buen efecto en quien las recibe.

Esto nos enseña que, al enseñar la verdad, no basta con decir lo que sabemos; también debemos pensar en qué decir y cuándo decirlo, imitando a Jesús y mostrando consideración por la persona que está aprendiendo.

Este texto, además de indicarnos que debemos sazonar nuestras palabras con sal, nos enseña que debemos saber cómo dar una respuesta a cada persona. Las respuestas no deben ser mecánicas ni iguales para todos; así como a uno le gusta la comida de una manera y a otro de otra, debemos saber cómo comunicarnos para llegar al corazón de las personas.

También vimos que las palabras pueden ser verdaderas, pero a veces pueden ofender a algunas personas. Por eso, se trata de decir la verdad con tacto.

COMENTARIOS ADICIONALES

Nos enseña que, para poder decir palabras en el momento oportuno, debemos tener en cuenta las limitaciones de las personas. No queremos saturarlas con todo lo que sabemos ni con todo lo que dice la Biblia de una vez. Debemos ser considerados y mostrar paciencia con el progreso de los estudiantes. Hay quienes aplican lo aprendido antes y hay quienes tardan un poco más; por eso, debemos ser pacientes.

No se trata solo de enseñar las verdades que las personas necesitan hoy, sino de saber cuándo es el momento adecuado para hacerlo. Como decía el proverbio, “como manzanas de oro en adornos de plata” deben ser nuestras palabras: bonitas, atractivas y siempre con el fin de ayudar a los demás.

Aprendemos que Jehová valora profundamente la sensibilidad en nuestra manera de hablar. Una palabra correcta dicha en el momento equivocado puede perder su valor, pero una palabra sabia, dicha con calma, respeto y oportunidad, puede convertirse en algo precioso que realmente edifica.

ATENCIÓN: Hay una aplicación, canales de YouTube, páginas de Facebook y sitios web, etc. Que ¡Copian! estos comentarios y ganan dinero a costa de nuestro esfuerzo. Razón por la cual les pedimos, Queridos Hermanos por favor, si encuentra estos comentarios en otra página o aplicación le recomendamos no visitar esos sitios, o de lo contrario «Denúncielo». De esa manera nos apoyaría y animaría muchísimo para poder seguir subiendo contenido, ya que este trabajo que hacemos no tiene ningún fin comercial, más bien nuestro objetivo es servir de ayuda a nuestros Hermanos. De antemano muchas gracias, y que Jehová los llene de bendiciones este día.

NOTA: Los anuncios que aparecen en este Sitio, son únicamente para costear los gastos implicados que requieren mantener una página. Por lo tanto este sitio no se responsabiliza de «Los contenidos de las publicidades que aparecen», ya que los anunciantes publicitarios no son Testigos de Jehová. De modo que se le sugiere no prestar atención ni confiar en dichos anuncios. Atentamente TOOLSJW.COM.

IMPORTANTE: Saludos Cordiales mis Queridos Hermanos, les informamos que estamos teniendo problemas con la aplicación en Google Play, lo animamos a descargar nuestra aplicación interna solo hasta que solucionemos el problema, Y tenga la seguridad que esta aplicación es muy confiable y lo mejor es que ya «NO CONTIENE ANUNCIOS», solo que por no ser de Google Play les saldrá un mensaje de advertencia, pero no se preocupe está libre de virus. Muchas gracias por su comprensión, y que Jehová los llene de bendiciones este día, para descargarlo clic abajo

Por toolsjw

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *