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Tesoros de la Biblia, “Démosle a Jehová lo mejor”, Discurso, 16-22 Noviembre 2020.

 

 

“Démosle a Jehová lo mejor” (10 mins.)

Vivimos en un tiempo en el que los que son ricos disfrutan de ciertas bendiciones que no tienen los que son pobres, por ejemplo quienes tienen prosperidad material disfrutan normalmente de mejor educación, también pueden acceder a mejores condiciones de salud pueden tener una vida más confortable más cómoda si no se disponen de todos estos recursos materiales normalmente estas ventajas no son accesibles. Sin embargo y felizmente hay un ámbito de nuestra vida en el que ser rico o pobre no importa o no es el factor determinante, ¿A qué ámbito nos estamos refiriendo? pues nos estamos refiriendo al ámbito o al aspecto más importante de nuestra vida, nuestro servicio y nuestra adoración a Jehová. 




En ese campo no importa cuánto tengamos no importa si somos ricos o pobres, todos podemos servir a Jehová en igualdad de condiciones, hay muchas pruebas que demuestran que esto es una gran verdad, pero hoy vamos a analizar un aspecto de la ley Mosaica dentro de la lectura asignada de esta semana que demuestra de forma contundente esta realidad, vamos a analizar el contexto de esta ley vamos a ponernos en el lugar de un Israelita que estuviera sometido a esta ley y después en la parte final analizaremos que aunque no estamos hoy sometidos a una ley como ésta, pero podemos aplicar el principio respecto a nuestras circunstancias actuales. 

 Bueno pues vamos a considerar esa ley la encontramos en el Libro del levítico capítulo 5 y vamos a leer primero los versículos 5 y 6, Levítico capítulo 5 leemos primero los versículos 5 y 6 Dice: si alguien se hace culpable de alguna de estas cosas, entonces tiene que confesar de qué manera ha pecado, también le llevará a Jehová su ofrenda por la culpa debido al pecado que cometió. Es decir una hembra del rebaño ya sea una cordero o una cabrita como ofrenda por el pecado, luego el sacerdote hará expiación por él por su pecado. 

Lo que acabamos de leer es una descripción de una situación en la que un Israelita había cometido un error sentía cierta culpa y tenía que hacer una ofrenda para remediar y enmendar esa situación, bueno vamos a ponernos por un momento en la situación, vamos a ponernos en el caso de esa Israelita y tratemos de imaginar la angustia a la que estuvo sometido, pues tenía un sentimiento de desazón, mala conciencia había ofendido a Jehová y deseaba de todo corazón recuperar su paz con Dios y aliviar ese castigo por esa mala conciencia, es un sentimiento que podemos entender bien, porque nosotros lo sentimos en muchas ocasiones cuando sentimos que ofendemos a nuestro Padre. 

Ahora bien en aquel momento y bajo aquella ley, la manera de aliviar esa angustia era haciendo una ofrenda y como hemos leído en los versículos 5 y 6 una hembra del rebaño un cordero, imaginemos que ese Israelita ni tenía un rebaño ni tenía los medios económicos para comprar un animal de esas características y ofrecerlo como sacrificio, ¿Estaría entonces condenado a vivir atormentado con ese sentimiento de mala conciencia porque no tenía lo suficiente para ofrecer la ofrenda que la ley pedía?, para contestar a esa pregunta leamos por favor el versículo 7 levítico capítulo 5 ahora el versículo 7 dice. Sin embargo, si él no tiene lo suficiente para ofrecer una oveja, tiene que llevarle a Jehová dos tórtolas o dos pichones de paloma como su ofrenda por la culpa debido al pecado que ha cometido. Un ave como ofrenda por el pecado y otra como ofrenda quemada. 

¿Qué ternura y que muestra de consideración por parte de Jehová?, ¿verdad?, la condición económica de este Israelita no iba a privarle de recuperar lo más valioso que podía tener, la paz con Jehová, pues podía adquirir dos tórtolas o dos pichones, que sin duda podrían adquirirse a un precio mucho menor que lo que costaría una oveja, un detalle interesante en el que podemos reflexionar es que la frase Hebrea que en este versículo se traduce, «si no tiene lo suficiente» literalmente significa «Si su mano no puede alcanzar». Así no es que el Israelita fuera menos generoso que el anterior o que prefiriera a hacer una ofrenda más barata por que prefiriera no gastar sus recursos, no, sencillamente como dice la Biblia es que no estaba a su alcance conseguir una oveja, por eso tenía la opción de conseguir dos pichones o dos tórtolas lo que estaba a su alcance dicho de otra manera, era solamente eso en otras palabras Jehová acepta lo que sí está a nuestro alcance, pero Jehová no demanda de nosotros lo que no está a nuestro alcance después en la parte final de nuestro discurso volveremos a esta idea tan interesante.

Ahora pensemos en el caso excepcional y extraordinariamente extraño por así decirlo de alguien que no tiene recursos ni para adquirir una oveja, pero tampoco para comprar dos tórtolas es extremadamente pobre, en este caso que ocurre pues bueno leamos lo que dice el versículo 11 ahora de este mismo capítulo levítico capítulo 5 ahora el versículo 11 dice así: ahora bien si él no tiene lo suficiente para ofrecer dos tórtolas o dos pichones de paloma, entonces tiene que llevar como ofrenda por el pecado que ha cometido la décima parte de un efa de harina fina como ofrenda por el pecado, no debe echarle aceite ni ponerle oliva, no encima, porque es una ofrenda por el pecado.

Bueno pues en este caso el Israelita lo que podía hacer, era ofrecer la décima parte de una efa de harina fina que sería lo equivalente a ocho o nueve tazas de harina. Hay dos detalles interesantes en esta ofrenda, la primera es que en este caso en este tercer supuesto, Jehová estaba dispuesto a hacer una excepción, ¿A qué nos referimos?, bueno era un sacrificio, sin sangre de los tres en este no había sangre y ¿Por qué tiene tanto valor la sangre?, porque la sangre tiene valor expiatorio, como sabemos cuando uno ofrecía un sacrificio con sangre a Jehová, puesto que la sangre representa la vida, ese componente sagrado es el que permitía perdonar nuestros pecados, pero en el caso de la harina no había sangre. Así que cómo podía Jehová aceptar un sacrificio así, pues excepcionalmente en este caso Jehová estaba dispuesto a usar la sangre de los sacrificios del día de la expiación para aplicarlo a este sacrificio de harina que no tenía sangre. Sin duda alguna, la condición económica nunca era un obstáculo para encontrar la paz con Jehová.

Y otro detalle interesante es que se requería harina fina, la harina fina es diferente de la harina común, la harina fina se obtiene a base de moler y moler y moler la harina. Así que aunque el Israelita no tuviera recursos para obtener otros sacrificios, pero lo que sí podía hacer era moler y moler y moler el grano hasta conseguir una harina fina. Sin duda lo mejor dentro de lo que podía hacer.

En resumen si miramos por un momento la imagen que tenemos en nuestra Guía de Actividades, hemos aprendido las tres situaciones diferentes en recursos y diferentes en posición económica, pero que no impedían disfrutar de la misma la bendición y el perdón de Jehová, bueno hoy no estamos bajo esa ley, pero puede sernos de ayuda a meditar en el principio que subyace tras la ley que hemos repasado, pensemos por un momento en el sacrificio que hoy todos tenemos que ofrecer es como dice la biblia el sacrificio de alabanza que ofrece declaración pública para nuestro Dios, pero no todos somos iguales no todos tenemos las mismas circunstancias, recursos, tiempo, algunos disfrutan de todas esas ventajas y también tienen capacidades y habilidades realmente excepcionales, podríamos decir que en sentido figurativo ofrecen una oveja del rebaño lo mejor. Algunos otros tienen condiciones menos favorables y quizá ofrecen figurativamente hablando las dos tórtolas, pero hay otros quienes nos sentimos tremendamente limitados y quizá ni siquiera podemos ya salir de casa para ofrecer nuestro sacrificio, pensemos en nuestro caso personal con cuál de estas tres situaciones me identifico: siento que mi sacrificio no vale mucho que tiene menos valor que el que ofrecía antes, pues aquí tenemos el principio que hemos analizado para reflexionar Jehová acepta lo que está a nuestro alcance, lo que no está a nuestro alcance ni lo afecta ni lo requiere. Si Jehová no lo requiere porque vamos a requerirlo nosotros  mismos. 

Y recordemos la harina fina es lo único que Jehová nos pide, darle lo mejor dentro de lo que podemos darle, si observamos la otra imagen que tenemos en la guía de actividades, ahí vemos en la parte de la derecha a nuestra hermana mayor su trabajo quizá es menos abarcador que el que hace la hermana que está en la parte izquierda, menos variado quizás, pero el esfuerzo si nos fijamos en su rostro el esfuerzo es proporcionalmente igual ambas están dando lo mejor y Jehová considera un sacrificio igual el de ambas. En conclusión sigamos aprendiendo cómo es que va a medida que leamos los prefectos de la ley Mosaica que encontramos en el Libro del Levítico, hoy hemos aprendido que las limitaciones de cualquier tipo nunca son una desventaja en nuestras ofrendas a Jehová siempre y cuando de lo que tenemos sea mucho o poco, le demos lo mejor.

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