TEXTO DIARIO, Domingo 18 de Diciembre, Si decimos “No tenemos pecado”, nos estamos engañando a nosotros mismos (1 Juan 1:8).

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Domingo 18 de diciembre

Si decimos “No tenemos pecado”, nos estamos engañando a nosotros mismos (1 Juan 1:8).

Todos los cristianos, seamos jóvenes o mayores, debemos luchar contra la tentación de llevar una doble vida. El apóstol Juan se refirió a esto cuando señaló que no podemos andar en la verdad y al mismo tiempo vivir una vida inmoral (1 Juan 1:6). Si queremos contar con la aprobación de Dios ahora y en el futuro, debemos comportarnos como si todo el mundo viera lo que hacemos. En realidad, no existen los pecados secretos, pues Jehová lo ve todo (Heb. 4:13). También debemos rechazar la actitud del mundo hacia el pecado. En los días de Juan, los apóstatas opinaban que una persona podía pecar a sabiendas y aun así seguir siendo amiga de Dios. Hoy muchos piensan igual. Afirman creer en Dios, pero no aceptan lo que él dice sobre el pecado, especialmente en temas de sexo. Lo que Jehová llama pecado, la gente lo llama preferencia personal o estilo de vida alternativo. w20.07 22 párrs. 7, 8

¿Cómo les beneficia a los jóvenes vivir de acuerdo con sus convicciones bíblicas?

Los jóvenes cristianos, sobre todo, pueden verse tentados a imitar la opinión de sus compañeros de trabajo o de escuela sobre la conducta inmoral. Este fue el caso de un Testigo llamado Aleksandar. Él recuerda: “Algunas chicas en la escuela intentaban presionarme para que tuviera sexo con ellas. Decían que, como no tenía novia, debía de ser homosexual”. Quizás tú, joven, te enfrentes a pruebas parecidas. En tal caso, recuerda que, cuando vives de acuerdo con tus convicciones bíblicas, proteges tu dignidad, tu salud, tu bienestar emocional y tu amistad con Jehová. Y, cuantas más tentaciones resistas, más fácil será para ti hacer lo correcto. No olvides que Satanás está detrás del criterio torcido de este mundo sobre el sexo. Así que, cuando te niegas a pensar como las personas de este mundo, vences al Maligno (1 Juan 2:14).

¿Cómo nos ayuda 1 Juan 1:9 a servir a Jehová con la conciencia limpia?

Sabemos que Jehová tiene el derecho de decir qué cosas son pecado. Y nos esforzamos al máximo por evitarlas. Pero, cuando pecamos, se lo confesamos en oración (lea 1 Juan 1:9). Y, si se trata de un pecado grave, buscamos la ayuda de los ancianos, pues Jehová los ha nombrado para que nos cuiden (Sant. 5:14-16). Ahora bien, no deberíamos permitir que los sentimientos de culpa por errores pasados nos aplasten. ¿Por qué no? Porque nuestro cariñoso Padre dio el sacrificio de su Hijo para que se nos puedan perdonar los pecados. Cuando Jehová dice que perdonará a los pecadores arrepentidos, cumple su palabra. Así que podemos servirle con la conciencia limpia (1 Juan 2:1, 2, 12; 3:19, 20).

¿Cómo podemos impedir que dañe nuestra fe lo que dicen los apóstatas?

Hay algo más que debemos rechazar: lo que dicen los apóstatas. Desde que se formó la congregación cristiana, el Diablo se ha valido de muchos individuos para sembrar dudas en la mente de los siervos fieles de Dios. Por tal razón, debemos saber distinguir entre una verdad y una mentira. Nuestros enemigos pueden usar Internet y las redes sociales para intentar debilitar nuestra confianza en Jehová y el amor que les tenemos a los hermanos. Rechacemos esas mentiras, pues vienen de Satanás (1 Juan 4:1, 6; Apoc. 12:9).

¿Por qué debemos fortalecer nuestra fe en las verdades que hemos aprendido?

Si queremos resistir los ataques de Satanás, debemos fortalecer nuestra confianza en Jesús y en la función que cumple en el propósito de Dios. También debemos confiar en el esclavo fiel y prudente, el único canal que Jehová usa hoy para dirigir su organización (Mat. 24:45-47). Con el estudio regular de la Palabra de Dios, esa confianza se fortalecerá y nuestra fe llegará a ser como un árbol con raíces profundas. Pablo mencionó esta idea cuando les escribió a los colosenses: “Tal como han aceptado a Cristo Jesús el Señor, sigan andando en unión con él, siendo arraigados en él, edificados sobre él y estabilizados en la fe” (Col. 2:6, 7). Si nuestra fe es así de sólida, nada de lo que hagan Satanás o los que se dejan influir por él logrará desestabilizarnos (2 Juan 8, 9).

¿Qué sabemos los cristianos, y por qué?

Sabemos que el mundo va a odiarnos (1 Juan 3:13). Juan nos recuerda que “el mundo entero está bajo el poder del Maligno” (1 Juan 5:19). El fin de este sistema está cada vez más cerca, así que Satanás está cada vez más furioso (Apoc. 12:12). No solo nos ataca por medios sutiles, como la inmoralidad y las mentiras de los apóstatas, sino que también usa la fuerza. Él sabe que le queda poco tiempo, por eso intenta más y más detener la predicación o destruir nuestra fe. No nos extraña, pues, que en algunos países se restrinja o incluso prohíba nuestra obra. Aun así, nuestros hermanos en esos lugares siguen aguantando. Demuestran que, sin importar lo que el Diablo nos haga, podemos mantenernos fieles.

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Por toolsjw

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