TEXTO DIARIO, Lunes 19 de diciembre, Amemos con hechos y de verdad (1 Juan 3:18).

Examinemos las Escrituras todos los días 2022

Lunes 19 de diciembre

Amemos con hechos y de verdad (1 Juan 3:18).

¿Defendemos a nuestras hermanas espirituales cuando lo necesitan? Supongamos que varios hermanos se fijan en que una cristiana que tiene un esposo no Testigo muchas veces llega tarde a las reuniones y se va en cuanto terminan. Además, casi nunca lleva a sus hijos. Así que empiezan a criticarla y a preguntarse por qué no se pone más firme con su esposo. Pero la realidad es que está haciendo todo lo que puede. Ella no tiene un control completo sobre su horario y tampoco tiene la última palabra a la hora de tomar decisiones sobre sus hijos. Si la felicitamos por lo que está haciendo y les hablamos a otros de ello, puede que les pongamos punto final a las críticas. Los ancianos saben que Jehová se fija en cómo se trata a las hermanas (Sant. 1:27). Por eso, al igual que Jesús, son razonables y no crean reglas cuando lo mejor sería hacer una excepción (Mat. 15:22-28). Cuando buscan maneras de ayudarlas, hacen que se sientan bien atendidas. w20.09 24, 25 párrs. 17-19.

¿Qué labor les dio Jesús a algunas mujeres?

Jesús les confió a algunas mujeres labores importantes. Por ejemplo, las primeras personas que fueron testigos de su resurrección fueron mujeres fieles. Les encargó que les dijeran a los apóstoles que había resucitado (Mat. 28:5, 9, 10). Y, en el Pentecostés del año 33, cuando se derramó el espíritu santo, lo más probable es que hubiera mujeres presentes. Si así fue, estas cristianas recién ungidas pudieron recibir el don milagroso de “hablar de las cosas magníficas de Dios” en diferentes idiomas (Hech. 1:14; 2:2-4, 11).

¿Cómo sirven a Jehová las cristianas hoy día? y ¿Cómo podemos demostrarles que agradecemos todo lo que hacen?

Las hermanas merecen que les demos las gracias por todo lo que hacen en su servicio a Jehová. Entre otras cosas, participan en la construcción y el mantenimiento de edificios, apoyan grupos en otros idiomas y trabajan de voluntarias en Betel. También participan en las labores de socorro y en la traducción de las publicaciones, y son precursoras y misioneras. Y, al igual que los hermanos, asisten a la escuela de precursores, a la de evangelizadores y a Galaad. Por otro lado, hay hermanas casadas que ayudan a su esposo a atender grandes responsabilidades en la congregación y en la organización. Si no fuera por el apoyo de ellas, estos hombres, que son “como regalos”, no podrían hacer tan plenamente su labor (Efes. 4:8). ¿Se nos ocurren maneras de apoyar a nuestras hermanas en todo lo que hacen en su servicio a Jehová?

En vista de lo que dice Salmo 68:11, ¿qué hacen los buenos ancianos?

Los buenos ancianos saben que las hermanas son “un ejército grande” dispuesto a trabajar y que muchas de ellas están entre quienes mejor predican las buenas noticias (lea Salmo 68:11). Así que los ancianos buscan maneras de aprovechar su experiencia. A Abigaíl, mencionada antes, la anima que los hermanos le pregunten qué métodos le funcionan a la hora de empezar conversaciones. Ella dice: “Eso me ayuda a ver que Jehová me ha dado un lugar en su organización”. Los ancianos también son conscientes de que las hermanas fieles y maduras pueden ayudar mucho a hermanas más jóvenes con sus problemas (Tito 2:3-5). Está claro que nuestras hermanas merecen toda nuestra gratitud y cariño.

¿En qué situaciones pueden necesitar las hermanas que las defiendan y las ayuden?

En ciertas situaciones, puede ser que algunas hermanas necesiten que alguien las defienda y las ayude (Is. 1:17). Por ejemplo, una hermana viuda o divorciada tal vez necesite que alguien hable por ella o que la ayude con algunas de las tareas de las que solía encargarse su esposo. Una hermana de edad avanzada puede necesitar que la ayuden a hablar con los médicos. Y una precursora que colabora de otras maneras con la organización quizá necesite que alguien la defienda si la critican por no predicar tanto como otros precursores. ¿Qué podemos hacer por ellas? Volvamos al ejemplo de Jesús.

De acuerdo con Marcos 14:3-9, ¿cómo defendió Jesús a María?

 

Jesús no dudó en hablar por sus hermanas espirituales cuando las malinterpretaron. Por ejemplo, defendió a María cuando Marta la criticó (Luc. 10:38-42). Y también lo hizo cuando otros la reprendieron porque opinaban que había hecho algo incorrecto (lea Marcos 14:3-9). Jesús sabía por qué lo había hecho. Así que la elogió con estas palabras: “Ha hecho algo muy bueno por mí. […] Ella hizo lo que pudo”. De hecho, hasta profetizó: “En todo el mundo, en cualquier lugar donde se prediquen las buenas noticias, también se contará lo que hizo esta mujer”. Y eso es justo lo que está haciendo aquí este artículo. ¡Cuánto debió tranquilizar esto a María! Y qué bonito que Jesús relacionara su generosidad con el alcance mundial de la predicación.

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Por toolsjw

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