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TEXTO DIARIO, De hoy Domingo 19 de septiembre del 2021

Examinemos las Escrituras todos los días 2021

Domingo 19 de septiembre del 2021

Echará el incienso en el fuego delante de Jehová (Lev. 16:13).

En la celebración anual del Día de Expiación, la nación de Israel se reunía y el sumo sacerdote ofrecía sacrificios de animales. Estos recordaban a los israelitas que debían estar libres de pecado. Pero el sumo sacerdote primero tenía que echar el incienso sobre las brasas, y la sala se llenaba de un agradable aroma. ¿Qué aprendemos de esto? La Biblia compara a incienso las oraciones de los siervos fieles de Dios (Sal. 141:2; Apoc. 5:8). El sumo sacerdote llevaba el incienso ante la presencia de Jehová con muchísimo respeto. De modo similar, cuando nos dirigimos en oración a Dios, lo hacemos con un profundo respeto. Valoramos mucho que nuestro Creador nos permita acercarnos a él, como hace un hijo con su padre (Sant. 4:8). Nos acepta como sus amigos (Sal. 25:14). Este es un honor tan grande para nosotros que no queremos hacer nada que le desagrade. w19.11 20, 21 párrs. 3-5

¿Qué nos enseñan los sacrificios de paz de los que habla Levítico 3:6, 12, 14-16 sobre los motivos de Jesús para hacer la voluntad de su Padre?

Tercera lección: le damos lo mejor a Jehová porque lo amamos. Jehová consideraba que la grasa era la mejor parte del animal. También especificó que algunos órganos vitales, como los riñones, tenían un valor especial (lea Levítico 3:6, 12, 14-16). Así que a Jehová le hacía particularmente feliz que un israelita le ofreciera de manera voluntaria los órganos vitales y la grasa. El israelita que hacía esa ofrenda demostraba su profundo deseo de darle a Jehová lo mejor. De modo parecido, Jesús le ofreció lo mejor a su Padre sirviéndole de toda alma por el amor que le tenía (Juan 14:31). Para Jesús, era un placer hacer la voluntad de Dios, y amaba profundamente su ley (Sal. 40:8). ¡Cuánto debió agradarle a Jehová ver con qué disposición le servía su Hijo!

a) ¿En qué se parece nuestro servicio a Dios a aquellos sacrificios de paz? b) ¿Cómo puede consolarnos esto?

Aquellos sacrificios de paz eran voluntarios y una muestra de amor a Dios. Nuestro servicio a Jehová es como esos sacrificios, pues le demostramos de manera voluntaria lo que sentimos hacia él. Le damos lo mejor, y lo hacemos porque lo amamos con todo el corazón. Él debe sentirse muy contento al ver a millones de personas servirle porque sienten un profundo amor por él y por sus normas. Nos consuela recordar que él ve y valora no solo lo que hacemos, sino por qué lo hacemos. Por ejemplo, si la edad avanzada no nos permite hacer todo lo que nos gustaría, podemos tener la seguridad de que Jehová no se centra en nuestras limitaciones. Tal vez pensemos que tenemos poco que ofrecerle, pero él ve el profundo amor que nos motiva a hacer todo lo que podemos. Le complace aceptar lo mejor que le podemos dar.

¿Cómo se sentía Jehová cuando se ofrecían los sacrificios de paz, y de qué podemos estar seguros?

¿Qué nos enseñan los sacrificios de paz? Jehová se sentía complacido cuando ascendía el humo del fuego que consumía las mejores partes del animal. Así que podemos estar seguros de que Jehová está contento con el servicio que realizamos de manera voluntaria y de toda alma (Col. 3:23). Imaginemos lo feliz que se siente. Para él, todo lo que el amor nos motiva a hacer en su servicio, sea mucho o poco, es algo muy valioso que siempre recordará (Mat. 6:20; Heb. 6:10).

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