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TEXTO DIARIO, De hoy Domingo 24 de octubre del 2021

Examinemos las Escrituras todos los días 2021

Domingo 24 de octubre del 2021

No depende del deseo de una persona ni de sus esfuerzos, sino de Dios (Rom. 9:16).

Jehová es quien decide cuándo llama a sus ungidos (Rom. 8:28-30). Él empezó a escoger a los ungidos después de la resurrección de Jesús. Por lo visto, en el siglo primero, todos los cristianos verdaderos eran ungidos. Pero, en los siglos posteriores, la mayoría de los que afirmaban ser cristianos en realidad no lo eran. Aun así, durante ese tiempo, Jehová ungió a los pocos cristianos verdaderos que había. Ellos eran como el trigo que Jesús dijo que crecería entre la mala hierba (Mat. 13:24-30). Durante los últimos días, Jehová ha seguido escogiendo a quienes formarán parte de los 144.000. Así que, si Dios llama a algunos ungidos justo antes del fin, ¿Quiénes somos nosotros para cuestionar su decisión? (Rom. 9:11). No queremos reaccionar como los trabajadores de los que habló Jesús en una parábola, que le cuestionaron al dueño de la viña lo que había hecho con quienes habían empezado a trabajar en la última hora (Mat. 20:8-15). w20.01 30 párr. 14

¿Por qué debemos tener cuidado con cómo tratamos a los ungidos? (Vea también la nota).

¿Cómo debemos tratar a los hermanos y hermanas ungidos? Está mal admirar demasiado a alguien, aunque sea ungido, un hermano de Cristo (Mat. 23:8-12). Al hablar de los ancianos, la Biblia dice: “Imiten su fe”, pero no dice que nos convirtamos en seguidores de algún ser humano (Heb. 13:7). Es cierto que también dice que algunos cristianos son “dignos de doble honra”. Pero no es porque sean ungidos, sino porque “dirigen bien la congregación” y “trabajan duro hablando y enseñando” (1 Tim. 5:17). Si les dedicamos demasiados elogios o atenciones a los ungidos, podríamos incomodarlos* o, peor todavía, hacer que el hecho de ser ungidos se les suba a la cabeza (Rom. 12:3). ¿Y verdad que no queremos contribuir a que un ungido cometa un error tan grave? (Luc. 17:2).

¿Cómo podemos demostrarles respeto a los ungidos?

¿Cómo podemos demostrarles respeto a quienes Jehová ha ungido? Para empezar, no les preguntaremos cómo recibieron la llamada celestial. Es un asunto muy personal que no nos corresponde saber (1 Tes. 4:11; 2 Tes. 3:11). Tampoco daremos por sentado que su cónyuge, sus padres u otros familiares también son ungidos. La llamada celestial no se hereda; se recibe de Dios (1 Tes. 2:12). Además, no haremos preguntas que puedan hacer que otros se sientan mal. Por ejemplo, nunca le preguntaremos a la esposa de un ungido cómo se siente al pensar en vivir para siempre en la Tierra sin su esposo. Al fin y al cabo, estamos convencidos de que en el nuevo mundo Jehová va a satisfacer el deseo de todos los seres vivos (Sal. 145:16).

¿Por qué no debemos admirar personalidades?

Por otro lado, cuando no tratamos a los ungidos como si fueran más importantes que los demás, nos protegemos a nosotros mismos. ¿Cómo? Según la Biblia, algunos ungidos podrían volverse infieles (Mat. 25:10-12; 2 Ped. 2:20, 21). Pero, si somos de los que no “admiran personalidades”, nunca seremos seguidores de hombres, aunque sean ungidos, muy conocidos o lleven muchos años sirviendo a Jehová (Jud. 16, nota). Así, si ellos se vuelven infieles o dejan la congregación, nosotros no perderemos la fe ni abandonaremos a Jehová.

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