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TEXTO DIARIO, De hoy Domingo 7 de febrero del 2021.

 

 

Examinemos las Escrituras todos los días 2021

Domingo 7 de febrero del 2021

Jehová, da atención a sus amenazas, y concede a tus esclavos que sigan hablando tu palabra con todo denuedo (Hech. 4:29).

Si se proscribe nuestra obra, los ancianos organizarán las reuniones de tal manera que no llamen demasiado la atención. Tal vez nos digan que nos juntemos en grupos pequeños, y es probable que cambien con frecuencia el lugar y la hora. ¿Y la predicación? Las circunstancias serán diferentes en cada lugar. Pero, como amamos a Jehová y nos encanta hablar de su Reino, encontraremos maneras de predicar (Luc. 8:1). La historiadora Emily Baran dijo sobre los testigos de Jehová en la antigua Unión Soviética: “Cuando el Estado les dijo a los creyentes que no podían hablar de su fe a otros, los Testigos empezaron a conversar con sus vecinos, compañeros de trabajo y amigos. Cuando esto los llevó a los campos de trabajo, trataron de convertir a los demás presos”. Nuestros hermanos no dejaron de predicar a pesar de la proscripción. Que tengamos esa misma resolución. w19.07 11 párrs. 12, 13.

TRAMPAS QUE DEBEMOS EVITAR

¿En qué trampa no caeremos si hacemos lo que dice Salmo 39:1?

Tengamos cuidado con lo que les decimos a otros. Durante una proscripción, debemos identificar cuándo es el “tiempo de callar” (Ecl. 3:7). Tenemos que proteger la información delicada, como los nombres de los hermanos, los lugares donde nos reunimos, cómo predicamos y cómo recibimos el alimento espiritual. No debemos revelar estos datos a las autoridades ni comentarlos con amigos o parientes del país o de otros países. Si lo hiciéramos, pondríamos en peligro a nuestros hermanos (lea Salmo 39:1).

¿Qué intentará hacer Satanás, y cómo evitaremos esta trampa?

No permitamos que los pequeños problemas nos dividan. Satanás sabe que una casa dividida no puede permanecer en pie (Mar. 3:24, 25). Por eso, siempre tratará de dividirnos. De ese modo, espera que empecemos a pelear entre nosotros en lugar de pelear contra él.




¿Qué buen ejemplo puso la hermana Gertrud Poetzinger?

Hasta los cristianos maduros deben estar atentos para no caer en esta trampa. Veamos el caso de Gertrud Poetzinger y Elfriede Löhr. Estas dos cristianas ungidas estaban en un campo de concentración nazi junto con otras hermanas. Gertrud empezó a envidiar a Elfriede porque esta daba discursos animadores al resto de las hermanas del campo. Tiempo después, se sintió avergonzada y le rogó a Jehová que la ayudara. Escribió: “Tenemos que aprender a aceptar que otros tienen más habilidades o responsabilidades que nosotros”. ¿Cómo superó los celos? Se centró en las cualidades y la agradable personalidad de Elfriede. Así recuperó su buena relación con ella. Ambas sobrevivieron al campo de concentración y sirvieron fieles a Jehová hasta el final de su vida en la Tierra. Si nos esforzamos por superar las diferencias con nuestros hermanos, evitaremos la trampa de la desunión (Col. 3:13, 14).

¿Por qué no debemos desobedecer las instrucciones?

No desobedezcamos las instrucciones. Si hacemos lo que nos dicen los hermanos responsables y confiables, nos libraremos de problemas (1 Ped. 5:5). Veamos un ejemplo. En un país donde la obra está proscrita, los hermanos recibieron la instrucción de no dejar publicaciones en la predicación. Pero un precursor creyó que sabía hacer las cosas mejor y no hizo caso. ¿Qué sucedió? Un día, tras predicar informalmente, la policía los interrogó a él y a otros hermanos. Al parecer, agentes del gobierno los habían seguido y habían conseguido todas las publicaciones que habían dejado. ¿Qué aprendemos? Que tenemos que obedecer las instrucciones aunque creamos que sabemos hacer las cosas mejor. Jehová nos bendecirá siempre si colaboramos con los hermanos a los que ha nombrado para dirigirnos (Heb. 13:7, 17).

¿Por qué no debemos poner normas innecesarias?

No pongamos normas innecesarias. Si los ancianos hacen esto, impondrán una carga a los demás. El hermano Juraj Kaminský explicó lo que ocurrió durante la proscripción en la antigua Checoslovaquia: “Cuando se detuvo a los hermanos responsables y a muchos ancianos, algunos que dirigían las congregaciones y los circuitos empezaron a establecer normas de conducta para los publicadores. Prepararon listas de lo que debían hacer y lo que no”. Jehová no nos ha dado autoridad para tomar decisiones por los demás. Quien pone normas innecesarias no protege a los hermanos, sino que trata de ser amo de su fe (2 Cor. 1:24).

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