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TEXTO DIARIO, De hoy Jueves 9 de septiembre del 2021

Examinemos las Escrituras todos los días 2021

Jueves 9   de septiembre del 2021

No tenían esperanza (Efes. 2:12).

Todos los evangelizadores cristianos ayudamos a encontrar a las personas sinceras. Nuestra labor podría compararse a la búsqueda de un niño perdido. ¿En qué sentido? Veamos un caso real. Para buscar a un niño de tres años que se había perdido, colaboraron unas quinientas personas. Por fin, unas veinte horas después de perderse el niño, un voluntario lo encontró en un campo de maíz. Pero no quiso llevarse el mérito por localizarlo, sino que dijo: “Lo encontramos gracias al esfuerzo de cientos de personas”. Muchos se sienten perdidos como ese niño. No tienen esperanza, pero desean recibir ayuda. Más de ocho millones de testigos de Jehová estamos buscando a esas personas. Quizás nosotros personalmente no encontremos a nadie que quiera estudiar la Biblia, pero otros publicadores que predican en el mismo territorio sí. Cuando un hermano encuentra a alguien que llega a ser discípulo de Cristo, todos tenemos motivos para alegrarnos. w19.07 16, 17 párrs. 9, 10

a) ¿En qué se parece la obra de hacer discípulos a la pesca? b) ¿A qué nos motivan las palabras de Pablo que leemos en 2 Timoteo 4:1, 2?

Aunque parezca que nuestra predicación no da fruto, no renunciemos a la esperanza de encontrar a posibles discípulos. Recordemos que Jesús comparó esta obra a la pesca. Los pescadores pueden estar muchas horas trabajando sin capturar un solo pez. A menudo trabajan durante la noche o de madrugada, y a veces tienen que navegar largas distancias (Luc. 5:5). De manera similar, algunos Testigos pasan muchas horas “pescando” con paciencia a horas y en lugares diferentes. Lo hacen para tener mayores posibilidades de encontrar a más personas. Quienes realizan este esfuerzo especial por lo general logran hablar con personas que se interesan en nuestro mensaje. ¿Podríamos predicar en un momento del día o en un lugar en el que sea más probable encontrar a la gente? (Lea 2 Timoteo 4:1, 2).

¿Por qué hace falta paciencia al dirigir cursos bíblicos?

¿Por qué hace falta paciencia al dirigir cursos bíblicos? Una razón es que no solo tenemos que ayudar al estudiante a conocer y amar las enseñanzas de la Biblia. También debemos ayudarlo a conocer y amar a su Autor, Jehová. Y, además de enseñarle qué pide Jesús de sus discípulos, tenemos que ayudarlo a saber cómo ser un cristiano verdadero. Debemos estar a su lado mientras lucha por poner en práctica los principios bíblicos. Algunos estudiantes logran cambiar su manera de pensar y sus hábitos en unos pocos meses, mientras que otros necesitan más tiempo.

¿Qué aprendemos de la experiencia de Raúl?

Lo que le ocurrió a un misionero en Perú pone de relieve las ventajas de ser paciente. Él contó: “Un estudiante de la Biblia llamado Raúl había estudiado ya dos libros. Pero seguía teniendo graves problemas en su vida. Su matrimonio era un desastre, su lenguaje era sucio y a sus hijos se les hacía difícil respetarlo. Pero, como venía a las reuniones con regularidad, seguí visitándolos a él y su familia. Más de tres años después de conocerlo, llenó los requisitos para bautizarse”.

¿Qué analizaremos en el siguiente artículo?

Jesús nos dijo que fuéramos e hiciéramos “discípulos de gente de todas las naciones”. Para obedecer este mandato, muchas veces tenemos que hablar con personas que piensan de manera muy distinta a nosotros, incluso con aquellas que no tienen ninguna religión o no creen en la existencia de Dios. En el siguiente artículo, analizaremos cómo presentarles el mensaje del Reino.

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