TEXTO DIARIO, Martes 1 de noviembre, Responder a un asunto antes de oír los hechos es tonto y humillante (Prov. 18:13).

Examinemos las Escrituras todos los días 2022
Martes 1 de noviembre
Responder a un asunto antes de oír los hechos es tonto y humillante (Prov. 18:13).
Como no conocemos todos los detalles, podríamos pensar que Jonás era un hombre poco fiable e incluso desleal. Jehová le había dado la orden de anunciar un mensaje de condena en Nínive. Pero, en vez de obedecer, Jonás subió a un barco que iba en la dirección contraria, “lejos de Jehová” (Jon. 1:1-3). Nosotros quizás no le hubiéramos dado otra oportunidad para cumplir su misión. Pero Jehová pensó que sí la merecía (Jon. 3:1, 2). Podemos saber la clase de persona que Jonás era en realidad gracias a la oración que hizo desde el vientre del pez (Jon. 2:1, 2, 9). Esta oración, sin duda una de las muchas que hizo, nos ayuda a ver que él era más que un hombre que huyó de una asignación. Sus palabras reflejan humildad, gratitud y un intenso deseo de obedecer a Jehová. Con razón Jehová vio más allá de lo que Jonás hizo, contestó su oración y siguió usándolo como profeta. Es muy importante que los ancianos se aseguren de “oír los hechos” antes de aconsejar a alguien. w20.04 15 párrs. 4-6
¿Qué aprendemos de la manera como trató Jehová a Elías?
A algunos hermanos les cuesta hablar de lo que sienten debido a su pasado, su cultura o su carácter. ¿Cómo podemos ayudarlos para que nos abran su corazón? Recordemos cómo trató Jehová a Elías cuando este huyó de la reina Jezabel. Pasaron muchos días antes de que este profeta le contara a su Padre celestial cómo se sentía. Y Jehová lo escuchó con atención. Luego lo animó y le encargó una importante labor (1 Rey. 19:1-18). Puede que a nuestros hermanos también les lleve algún tiempo confiar lo suficiente en nosotros como para abrirnos su corazón. Pero, si somos pacientes como Jehová, nos ganaremos su confianza, y con el tiempo nos dirán lo que sienten. Cuando lo hagan, escuchemos con atención.
CONOZCAMOS A NUESTROS HERMANOS
Tal como muestra Génesis 16:7-13, ¿cómo ayudó Jehová a Agar?
Agar, la sierva de Sarái, actuó con falta de prudencia después que llegó a ser esposa de Abrán. Cuando quedó embarazada, empezó a despreciar a Sarái, que no tenía hijos. Entonces, Sarái la castigó humillándola, y Agar tuvo que huir (Gén. 16:4-6). Como somos imperfectos, quizás pensemos que Agar no era más que una mujer orgullosa que recibió su merecido. Pero Jehová vio algo más en ella. Le envió a un ángel para que la ayudara a cambiar su actitud y para que la bendijera. Ella se dio cuenta de que Jehová la había estado observando y que conocía muy bien su situación. Por ello, se sintió impulsada a decirle: “Tú eres un Dios que ve” (lea Génesis 16:7-13).
¿Qué tomó en cuenta Dios en el caso de Agar?
¿Qué vio Jehová en Agar? Conocía muy bien su pasado y todas sus vivencias (Prov. 15:3). Ella era egipcia, pero vivía en el hogar de una familia hebrea. ¿Se sentía a veces como una forastera? ¿Extrañaba a su familia y su tierra? Por otro lado, no era la única esposa de Abrán. Durante un tiempo, algunos siervos fieles de Dios tuvieron más de una esposa. Pero ese no era el propósito original de Jehová (Mat. 19:4-6). No nos extraña que esta situación provocara celos y rencores. Es cierto que Jehová no justificó que Agar le faltara el respeto a Sarái, pero también fue comprensivo con sus sentimientos y sus circunstancias.
¿Qué podemos hacer para conocer mejor a los hermanos?
Podemos copiar el ejemplo de Jehová cuando tratamos de comprender a los demás. Con ese fin, conozcamos mejor a los hermanos. Hablemos con ellos antes y después de las reuniones, salgamos a predicar juntos y, si es posible, invitémoslos a comer. Cuando lo hagamos, quizás nos demos cuenta de que una hermana que parece antipática en realidad es tímida, que un hermano que tiene mucho dinero no es materialista sino generoso o que una familia que suele llegar tarde a las reuniones está afrontando oposición (Job 6:29). Claro, no debemos meternos “en asuntos ajenos” (1 Tim. 5:13). Pero es bueno que sepamos algo de nuestros hermanos y de las circunstancias que han influido en su carácter.
¿Por qué es importante que los ancianos conozcan bien a los hermanos?
Es especialmente importante que los ancianos conozcan bien a los hermanos a los que sirven. Veamos el ejemplo de un superintendente de circuito llamado Artur. Él y otro anciano visitaron a una hermana que parecía ser tímida y retraída. Artur explica: “Nos enteramos de que su esposo murió pocos años después de haberse casado. Pese a las dificultades, ella enseñó a sus dos hijas a amar a Jehová. Pero ahora le fallaba la vista y padecía depresión. Aun así, su amor a Jehová y su fe no se habían debilitado. Nos dimos cuenta de que teníamos mucho que aprender de su buen ejemplo” (Filip. 2:3). Este superintendente de circuito procuraba imitar a Jehová, que conoce a sus siervos fieles y los sufrimientos que soportan (Éx. 3:7). Si los ancianos conocen bien a los hermanos, podrán ayudarlos mejor.
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