TEXTO DIARIO, Martes 1 de noviembre, Pablo razonó con ellos usando las Escrituras, explicando y probando con referencias (Hech. 17:2, 3).

Examinemos las Escrituras todos los días 2022

Miércoles 2 de noviembre

Pablo razonó con ellos usando las Escrituras, explicando y probando con referencias (Hech. 17:2, 3).

Los discípulos del siglo primero aceptaron las enseñanzas cristianas y buscaron la ayuda del espíritu santo para entender la Palabra de Dios. Investigaron para asegurarse de que tales enseñanzas se basaban en las Escrituras (Hech. 17:11, 12; Heb. 5:14). Su fe no se sostenía solo sobre sentimientos y emociones, y no le servían a Jehová únicamente porque disfrutaran de estar con otros cristianos. Más bien, basaron su fe en “el conocimiento exacto de Dios” (Col. 1:9, 10). Las verdades de la Palabra de Dios nunca cambian (Sal. 119:160). Por ejemplo, no cambian si un hermano nos ofende o comete un pecado grave. Y tampoco cambian cuando tenemos problemas. Así que debemos conocer a fondo las enseñanzas bíblicas y estar convencidos de que son ciertas. Tal como un ancla mantiene a flote un barco durante una tormenta, nuestra fe basada en las verdades bíblicas nos sostendrá en momentos difíciles. w20.07 9 párrs. 6, 7.8. 

De acuerdo con 2 Timoteo 3:14, 15, ¿cómo llegó Timoteo a estar convencido de que tenía la verdad?

Timoteo estaba seguro de que tenía la verdad. ¿Cómo llegó a esa conclusión? (Lea 2 Timoteo 3:14, 15). Su madre y su abuela fueron las primeras que le enseñaron “los santos escritos”. Pero sin duda él mismo dedicó de su tiempo y energías a estudiarlos. Como resultado, llegó a estar convencido de que en ellos se hallaba la verdad. Luego, él, su madre y su abuela aprendieron las enseñanzas cristianas. Sin duda, quedó impresionado por el amor que mostraban los discípulos de Jesús, y tenía un sincero deseo de estar con sus hermanos espirituales y cuidar de ellos (Filip. 2:19, 20). Pero su fe no se basaba en lo que sentía por los demás, sino en hechos que fortalecían su amistad con Dios. Nosotros también debemos estudiar lo que la Biblia dice sobre Jehová y razonar para llegar a conclusiones lógicas.

¿De qué tres verdades fundamentales debemos convencernos a nosotros mismos?

Para comenzar, debemos convencernos a nosotros mismos al menos de tres verdades fundamentales. Primero, que Jehová es el Creador de todas las cosas (Éx. 3:14, 15; Heb. 3:4; Apoc. 4:11). Segundo, que la Biblia contiene el mensaje de Dios para la humanidad (2 Tim. 3:16, 17). Y, tercero, que Jehová tiene un grupo organizado de personas que lo adoran bajo la guía de Cristo: los testigos de Jehová (Is. 43:10-12; Juan 14:6; Hech. 15:14). Para convencernos a nosotros mismos de estas verdades fundamentales, no hace falta que seamos una enciclopedia andante de conocimiento bíblico. Nuestro objetivo debe ser usar nuestra “capacidad de razonar” para estar más convencidos de que tenemos la verdad (Rom. 12:1).

Además de conocer la verdad, ¿qué debemos ser capaces de hacer?

Una vez que tenemos claras estas verdades fundamentales sobre Jehová, la Biblia y el pueblo de Dios, debemos ser capaces de usar las Escrituras para demostrárselas a otras personas. ¿Por qué? Porque los cristianos tenemos la responsabilidad de enseñar las verdades que aprendemos a quienes nos escuchen (1 Tim. 4:16).b Y, cuando tratamos de convencer a otros de que la Biblia enseña la verdad, nuestra propia fe se hace más fuerte.

¿Qué ejemplo nos dio Pablo al enseñar a otros?

Cuando el apóstol Pablo enseñaba a otros, procuraba “convencerlos de que aceptaran a Jesús usando la Ley de Moisés y los Profetas” (Hech. 28:23). ¿Cómo podemos seguir su ejemplo al enseñar la verdad de la Biblia a alguien? No nos limitemos a repetir hechos de memoria. Debemos ayudarlo a razonar sobre lo que aprende, pues así se acercará a Jehová. No queremos que acepte la verdad porque nos admira, sino porque se ha convencido a sí mismo de que lo que ha aprendido sobre nuestro amoroso Dios es cierto.

¿Qué pueden hacer los padres para ayudar a sus hijos a mantenerse en la verdad?

Padres, sin duda ustedes desean que sus hijos se mantengan en la verdad. Quizás piensen que si ellos tienen buenos amigos en la congregación, su fe se hará fuerte. Ahora bien, para que sus hijos estén convencidos de que tienen la verdad, necesitan algo más que buenos amigos. Es necesario que tengan una amistad personal con Dios y que estén seguros de que la Biblia contiene la verdad.

Si ustedes desean enseñar a sus hijos la verdad sobre Dios, deben dar el ejemplo siendo buenos estudiantes de la Biblia. Saquen tiempo para reflexionar en lo que estudian. Entonces, podrán enseñar a sus hijos a hacer lo mismo. Muéstrenles cómo utilizar nuestras herramientas de estudio, tal como lo hacen con sus estudiantes de la Biblia. De este modo, ayudarán a sus hijos a amar a Jehová y a confiar en el medio que él utiliza para darnos el alimento espiritual: “el esclavo fiel y prudente” (Mat. 24:45-47). No se limiten a enseñarles las verdades fundamentales de la Biblia. Ayúdenlos a conocer “las cosas profundas de Dios” teniendo en cuenta su edad y su capacidad, y así llegarán a tener una fe fuerte (1 Cor. 2:10).

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Por toolsjw

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