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 TEXTO DIARIO, De hoy Martes 1 de junio del 2021

Examinemos las Escrituras todos los días 2021

martes 1 de junio del 2021

La otra esposa, su rival, siempre se burlaba de ella para hacerla sentir mal (1 Sam. 1:6).

Ana, la madre del profeta Samuel, tuvo que soportar graves problemas. Durante muchos años, no pudo tener hijos (1 Sam. 1:2). En la cultura israelita, ser estéril se consideraba una maldición. Así que Ana se sentía humillada (Gén. 30:1, 2). Para empeorar las cosas, su marido tenía otra esposa, Peniná, que sí le dio hijos y siempre
se burlaba de Ana. Esta situación le hizo mucho daño a Ana. Se sentía tan mal que “acababa llorando y no comía nada”. Llegó a estar “profundamente angustiada” (1 Sam. 1:7, 10). 

¿Cómo obtuvo consuelo? Ana le abrió su corazón a Jehová. Después de orar, le explicó al sumo sacerdote Elí lo que le pasaba. Él le dijo: “Vete en paz, y que el Dios de Israel te conceda lo que le has pedido”. ¿Cuál fue el resultado? Ana “se fue y comió, y la tristeza desapareció de su cara” (1 Sam. 1:17, 18). La oración la ayudó a recuperar la paz. w20.02 21 párrs. 4, 5




¿Qué cosas pueden causarnos preocupación, y qué efecto puede tener esto en nosotros?

¿HEMOS sentido alguna vez que nos invadía la preocupación?* Tal vez el motivo fue que alguien dijo o hizo algo que nos dolió. O puede que lo que nos atormente sea lo que nosotros hemos dicho o hecho. Quizás cometimos un pecado y nos preocupa que Jehová no nos perdone jamás. Además, tal vez pensemos que nos sentimos así porque no tenemos fe, porque somos malas personas. Pero ¿es cierto eso?

¿Qué ejemplos de la Biblia muestran que sentir preocupación no significa que nos falte fe?

Veamos algunos ejemplos de la Biblia. Ana, que llegó a ser la madre del profeta Samuel, tenía mucha fe. Aun así, se sentía muy angustiada debido al maltrato que sufría de
parte de un miembro de su casa (1 Sam. 1:7). El apóstol Pablo también tenía una fe sólida, pero “la preocupación por todas las congregaciones” lo abrumaba (2 Cor. 11:28). 

El rey David tenía una fe tan fuerte que Jehová sentía un cariño especial por él (Hech. 13:22). Pese a ello, cometió pecados que lo atormentaron (Sal. 38:4). A todos ellos Jehová los consoló y tranquilizó. Analicemos lo que aprendemos de su ejemplo.               

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