TEXTO DIARIO, De hoy Martes 4 de octubre. Él esperaba la ciudad que tiene fundamentos verdaderos, de la que Dios es diseñador y constructor (Heb. 11:10).

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Martes 4 de octubre

Él esperaba la ciudad que tiene fundamentos verdaderos, de la que Dios es diseñador y constructor (Heb. 11:10).

Abrahán estuvo dispuesto a dejar todas las comodidades que le ofrecía la ciudad de Ur. ¿Por qué? Porque esperaba “la ciudad que tiene fundamentos verdaderos” (Heb. 11:8-10, 16). La ciudad que Abrahán esperaba es el Reino de Dios, que está formado por Jesucristo y los 144.000 cristianos ungidos. Pablo llama a este Reino la “ciudad del Dios vivo —la Jerusalén celestial—” (Heb. 12:22; Apoc. 5:8-10; 14:1). Jesús enseñó a sus discípulos a pedir que viniera este Reino para que se hiciera la voluntad de Dios, “como en el cielo, también en la tierra” (Mat. 6:10). Abrahán no sabía con exactitud cómo estaría organizado el Reino de Dios. Por siglos, eso fue un “secreto sagrado” (Efes. 1:8-10; Col. 1:26, 27). Pero sí sabía que algunos de sus descendientes llegarían a ser reyes, pues Jehová se lo había prometido (Gén. 17:1, 2, 6). w20.08 2, 3.

¿Por qué sabemos que Abrahán esperaba la ciudad fundada por Dios?

¿Cómo demostró Abrahán que esperaba la ciudad —o Reino— fundada por Dios? Primero, no se hizo ciudadano de ningún reino terrestre. Decidió no establecerse en ningún sitio ni darle su apoyo a un rey humano. Además, no intentó crear su propio reino. Más bien, siempre obedeció a Jehová y esperó a que cumpliera su promesa. Así demostró una fe extraordinaria en Dios. Veamos algunas dificultades que afrontó y lo que aprendemos de su ejemplo.

 ¿Cómo era la ciudad de Ur?

La ciudad que Abrahán dejó era relativamente segura, moderna y cómoda. Tenía una enorme muralla y un foso que la protegía por tres lados. La gente de Ur dominaba la escritura y la aritmética. Por lo visto, la ciudad era un centro de negocios, pues los arqueólogos han encontrado documentos comerciales. Las casas eran de ladrillo y sus paredes estaban enlucidas y blanqueadas. Algunas tenían 13 o 14 habitaciones alrededor de un patio empedrado.

¿Por qué tenía que confiar Abrahán en que Jehová cuidaría de él y su familia?

Abrahán tenía que confiar en que Jehová cuidaría de él y su familia. ¿Por qué? Recordemos que él y su esposa, Sara, dejaron la seguridad y la comodidad de su casa en Ur para vivir en tiendas a campo abierto en Canaán. Ya no contaban con la protección de una muralla y fosos profundos. Ahora estaban indefensos ante el ataque de sus enemigos.

¿Qué situaciones afrontó Abrahán en cierto momento?

Aunque Abrahán hizo la voluntad de Dios, en cierta ocasión no tuvo lo suficiente para alimentar a su familia. Tuvo que hacer frente a un hambre terrible que azotó la tierra adonde Jehová lo había enviado. La situación fue tan difícil que decidió llevar a su familia a Egipto por un tiempo. Pero, cuando estaba en Egipto, el gobernante del país, el faraón, le quitó a Sara. Podemos imaginar lo angustiado que estuvo Abrahán hasta que Jehová hizo que el faraón le devolviera a su esposa (Gén. 12:10-19).

¿Con qué complicaciones familiares tuvo que lidiar Abrahán?

La familia de Abrahán pasó por momentos complicados. Su querida esposa, Sara, era estéril. Vivieron con esa amarga pena durante muchos años. Con el tiempo, ella le entregó a Abrahán a su sirvienta Agar como esposa. Así Sara y Abrahán podrían tener hijos por medio de Agar. Pero, cuando esta quedó embarazada de Ismael, empezó a despreciar a Sara. La situación se complicó tanto que Sara hizo que Agar huyera de su casa (Gén. 16:1-6).

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Por toolsjw

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