TEXTO DIARIO, De hoy Miércoles 11 de mayo del 2022

Examinemos las Escrituras todos los días 2022
Miércoles 11 de mayo del 2022
Llevaron a José a Egipto (Gén. 39:1).
José no podía hacer nada por cambiar su situación cuando era esclavo, y tampoco podía hacer nada mientras estaba en prisión. ¿Cómo mantuvo una actitud positiva? Se esmeró por hacer bien las tareas que se le asignaban en vez de concentrarse en lo que ya no podía hacer. Siempre puso a Jehová en primer lugar en su vida, y por eso él bendijo todo lo que José hacía (Gén. 39:21-23). La historia de José nos recuerda que en este mundo cruel puede que haya gente que nos trate injustamente. Tal vez hasta uno de nuestros hermanos nos haga daño. Pero, si vemos a Jehová como nuestra roca, nuestro refugio, no nos vendremos abajo ni dejaremos de servirle (Sal. 62:6, 7; 1 Ped. 5:10). Por otro lado, José no era más que un adolescente cuando Jehová le hizo tener unos sueños proféticos. Así que está claro que Jehová confía en sus siervos jóvenes. En la actualidad, hay muchos jóvenes que tienen una fe en Jehová como la que tenía José, y algunos están encarcelados injustamente por mantenerse leales (Sal. 110:3). w20.12 16 párr. 3; 17 párrs. 5, 7
¿Por qué se desanimó tanto un levita?
El escritor del Salmo 73 era un levita. Los levitas tenían el gran honor de servir en el lugar donde se adoraba a Jehová. Aun así, en un determinado momento, se desanimó porque empezó a envidiar a los malvados y arrogantes. No es que quisiera hacer las cosas malas que ellos hacían, pero le atraía la buena vida que parecían llevar (Sal. 73:2-9, 11-14). Parecían tenerlo todo: riquezas, placeres y cero preocupaciones. Esto desanimó tanto al salmista que dijo: “Está claro que no ha valido la pena que mantuviera puro mi corazón ni que lavara mis manos en la inocencia”. Sin duda, corría un grave peligro espiritual.
Según Salmo 73:16-19, 22-25, ¿Qué hizo el levita para vencer el desánimo?
(Lea Salmo 73:16-19, 22-25). El levita entró “en el magnífico santuario de Dios”, donde seguramente había otros israelitas adorando a Jehová. Allí, pudo poner en orden sus ideas con calma y con ayuda de la oración. El resultado fue que abrió los ojos y comprendió que estaba siendo un insensato y que, si seguía por ese camino, terminaría alejándose de Jehová. También llegó a la conclusión de que los malvados están “en suelo resbaladizo” y de que les espera un “terrible final”. ¿Cuál fue el antídoto para la envidia y el desánimo que sentía el levita? Ver las cosas desde el punto de vista de Jehová. Cuando lo hizo, recuperó la paz interior y la felicidad. Dirigiéndose a Jehová, dijo: “En la tierra, aparte de ti, no deseo nada”.
¿Qué aprendemos del levita que escribió el Salmo 73?
¿Qué aprendemos? No debemos envidiar la buena vida que parecen llevar los malvados. Su felicidad es superficial y no durará, pues ellos no vivirán para siempre (Ecl. 8:12, 13). Envidiarlos sería abrirle la puerta al desánimo y nos pondría en peligro en sentido espiritual. Entonces, si alguna vez nos sentimos como el levita, hagamos lo que él hizo: escuchemos los consejos de nuestro amoroso Dios y pasemos tiempo con quienes le sirven. Si Jehová es nuestra mayor alegría, seremos felices de verdad y seguiremos en el camino que lleva a “la vida que realmente es vida” (1 Tim. 6:19).
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