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TEXTO DIARIO, De hoy Miércoles 13 de octubre del 2021

Examinemos las Escrituras todos los días 2021

Miércoles 13 de octubre del 2021

Deben recibir con gusto a Marcos si va a verlos (Col. 4:10).

A Marcos le gustaba servir a los demás. Por ejemplo, en diversas ocasiones acompañó a los apóstoles Pablo y Pedro mientras estos atendían sus obligaciones. En esos casos, él compraba la comida, buscaba alojamiento o hacía cosas similares (Hech. 13:2-5; 1 Ped. 5:13). Pablo dijo que era uno de sus “colaboradores a favor del Reino de Dios” y “un socorro fortalecedor” para él (Col. 4:11, nota). Marcos y Pablo llegaron a tener una estrecha amistad. ¿Por qué lo decimos? Cuando el apóstol estuvo preso por última vez en Roma, hacia el año 65, escribió su segunda carta a Timoteo. En ella, le pidió a Timoteo que fuera a Roma y que llevara con él a Marcos (2 Tim. 4:11). No cabe duda de que valoraba el fiel servicio que había prestado Marcos, y por eso pidió que estuviera con él en aquellos momentos decisivos. Marcos lo ayudó de diversas formas, quizás llevándole alimentos o artículos para la escritura. El apoyo y el ánimo que Pablo recibió seguramente lo ayudaron a aguantar en los días previos a su ejecución. w20.01 11 párrs. 12, 13

¿A qué puede motivarnos meditar en 2 Corintios 1:3, 4?

No tenemos que rebuscar para encontrar a hermanos necesitados de consuelo. Tal vez podamos reconfortarlos con las mismas ideas que otros han usado con nosotros. Nino, una hermana que perdió en la muerte a su abuela, dice: “Jehová puede utilizarnos para dar consuelo a los demás si se lo permitimos” (lea 2 Corintios 1:3, 4). Y Frances, citada en el párrafo 5, dice: “Las palabras de 2 Corintios 1:4 son muy ciertas. Podemos consolar a otros con el consuelo que nosotros mismos recibimos”.

a) ¿Por qué temen algunos dar consuelo? b) ¿Cómo podemos reconfortar a los demás? Dé un ejemplo.

Debemos buscar maneras de aliviar el sufrimiento de los demás pese a nuestros temores. Por ejemplo, quizás nos dé miedo no saber qué decir o qué hacer por alguien que está sufriendo. Un anciano llamado Paul recuerda lo que algunos hermanos hicieron cuando falleció su padre. Dice: “Me daba cuenta de que se les hacía difícil hablar conmigo. No sabían qué decirme. Pero sigo agradeciendo su deseo de apoyarme”. Y un hermano llamado Tajon dijo después de vivir un fuerte terremoto: “Sinceramente, no recuerdo lo que decía cada uno de los mensajes que recibí los días posteriores al terremoto. Lo que sí recuerdo es que quienes los enviaron se preocupaban por saber cómo estaba”. No cabe duda de que nuestro interés en otros puede hacer mucho bien.

¿Por qué estamos resueltos a ser “una fuente de gran consuelo”?

Mientras más nos acerquemos al fin de este sistema, peor será la situación en el mundo y más difícil será la vida en él (2 Tim. 3:13). Además, somos imperfectos y continuaremos cometiendo errores. Por todo esto, seguiremos necesitando consuelo. El apóstol Pablo pudo aguantar fiel hasta el final de su vida gracias en parte al ánimo que recibió de sus hermanos. Así pues, seamos leales como Aristarco, confiables como Tíquico y serviciales como Marcos. Si lo hacemos, ayudaremos a nuestros hermanos a ser fieles a Jehová (1 Tes. 3:2, 3).

El apóstol Pablo pasó por muchas dificultades durante su vida. Hubo algunos hermanos que lo consolaron mucho en los momentos difíciles. En este artículo, hablaremos de tres cualidades que hicieron que estos cristianos fueran de tanto consuelo para otros. También veremos maneras de imitar su ejemplo.

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