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TEXTO DIARIO, De hoy Jueves 14 de octubre del 2021

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Jueves 14 de octubre del 2021

Vengan a mí (Mat. 11:28).

Hemos escogido una vida de sacrificio y duro trabajo. Y Jesús nos avisó de que se nos perseguiría. Pero podemos confiar en que Jehová nos dé las fuerzas necesarias para afrontar cualquier dificultad. Cuanto más aguantemos, más fuertes nos haremos (Sant. 1:2-4). También podemos esperar que Jehová nos dé lo que necesitamos, que Jesús nos pastoree y que nuestros hermanos nos animen (Mat. 6:31-33; Juan 10:14; 1 Tes. 5:11). La mujer a la que Jesús curó el “flujo de sangre” se sintió aliviada aquel mismo día (Luc. 8:43-48). Pero solo si seguía a Cristo con lealtad tendría un alivio permanente. ¿Qué habrá hecho? Si decidió ponerse debajo del yugo de Jesús, recibió una maravillosa recompensa: servir con él en los cielos. Cualquier sacrificio que haya tenido que hacer es insignificante comparado con semejante galardón. Sea cual sea nuestra esperanza —vivir para siempre en el cielo o en la Tierra—, podemos sentirnos felices de haber aceptado la invitación de Jesús: “Vengan a mí”. w19.09 25 párrs. 21, 22

¿Por qué es la carga que Jesús nos invita a llevar distinta de otras cargas que debemos soportar?

La carga que Jesús nos invita a llevar es distinta de otras cargas que debemos soportar. Por ejemplo, al final de una jornada laboral, muchos no solo nos sentimos agotados, sino también insatisfechos. En cambio, el servicio a Jehová y a Cristo nos produce una profunda satisfacción. Puede que después de trabajar todo un día nos sintamos muy cansados y tengamos que empujarnos para ir a la reunión. Pero ¿verdad que volvemos a casa reconfortados y con energías? Lo mismo ocurre cuando hacemos el esfuerzo de salir a predicar o de tener nuestro estudio personal. La recompensa que recibimos hace que valga la pena el esfuerzo que realizamos.

¿Qué debemos reconocer, y en qué debemos pensar con cuidado?

Debemos ser realistas y reconocer que nuestras energías tienen un límite. Así que debemos pensar con cuidado en qué las gastamos. Por ejemplo, podríamos desperdiciarlas tratando de acumular cosas materiales. Veamos lo que Jesús le dijo a un joven rico que le preguntó qué debía hacer para heredar la vida eterna. El joven respetaba la Ley y seguro que era una buena persona, porque el Evangelio de Marcos dice específicamente que Jesús sintió cariño por él. Así que le hizo esta invitación: “Ve, vende las cosas que tienes, […] y ven, sé mi seguidor”. A este joven no le resultó fácil tomar una decisión, pero por lo visto su deseo de seguir a Jesús no era tan intenso como para dejar sus “muchas posesiones” (Mar. 10:17-22). Como consecuencia, rechazó el yugo que le ofreció Jesús y siguió siendo esclavo de “las Riquezas” (Mat. 6:24). ¿Qué decisión habríamos tomado nosotros?

¿Qué debemos hacer de vez en cuando, y por qué?

Es bueno que de vez en cuando evaluemos cuáles son nuestras prioridades. ¿Por qué? Porque así nos aseguraremos de que utilizamos bien nuestras energías. Veamos el caso de un joven llamado Mark. Él dice: “Durante muchos años, creí que llevaba una vida sencilla. Pero, aunque era precursor, siempre estaba pensando en el dinero y en cómo tener una vida más cómoda. Me preguntaba por qué se me había complicado la vida. Entonces, me di cuenta de que estaba poniendo mis intereses en primer lugar y dándole a Jehová el tiempo y las energías que me sobraban”. Mark cambió su manera de pensar y de vivir a fin de hacer más en el servicio a Dios. Dice: “A veces, me invade la ansiedad. Pero, con la ayuda de Jehová y el apoyo de Jesús, sigo centrado en su servicio”.

¿Por qué es tan importante mantener la perspectiva correcta de nuestra situación?

Seguiremos sintiendo alivio bajo el yugo de Jesús si hacemos tres cosas. Primero, mantener la perspectiva correcta de nuestra situación. Hacemos la obra de Jehová, así que debemos llevarla a cabo como él indica. Nosotros somos los trabajadores y él es el Amo (Luc. 17:10). Si tratamos de hacer su obra a nuestro modo, acabaremos haciéndonos daño con el yugo. Hasta un toro fuerte se hará daño con el yugo y se agotará si se empeña en ir por donde él quiere y no por donde quiere llevarlo su amo. Por otro lado, haremos cosas extraordinarias y superaremos cualquier obstáculo si seguimos la guía de Jehová. Recordemos que nadie puede impedir que se cumpla su voluntad (Rom. 8:31; 1 Juan 4:4).

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