TEXTO DIARIO, De hoy Miércoles 15 de junio del 2022

Examinemos las Escrituras todos los días 2022
Miércoles 15 de junio del 2022
Cristo se les apareció a más de 500 hermanos a la vez (1 Cor. 15:6).
Tiempo después, Jesús se le apareció al propio apóstol Pablo (1 Cor. 15:8). Pablo, también llamado Saulo, iba de camino a Damasco cuando oyó la voz de Jesús resucitado y lo vio en una visión en el cielo (Hech. 9:3-5). Aquella experiencia fue una prueba más de la resurrección de Jesús (Hech. 26:12-15). Algunas personas encontrarían muy interesante el testimonio de Pablo porque en el pasado él había perseguido a los cristianos. Cuando se convenció de que Jesús había resucitado, se esforzó por convencer a otros de ello. Mientras llevaba el mensaje de que Jesús había vuelto a la vida, soportó palizas, fue encarcelado y sufrió naufragios (1 Cor. 15:9-11; 2 Cor. 11:23-27). Estaba tan seguro de que Jesús había resucitado que estaba dispuesto a morir por defender lo que creía. ¿Verdad que estas pruebas nos convencen también hoy de que Jesús volvió a la vida? ¿Y verdad que fortalecen nuestra creencia en la resurrección? w20.12 3 párrs. 8-10
De acuerdo con 1 Pedro 3:18, 22, ¿Qué diferencia hubo entre la resurrección de Jesús y las anteriores?
Pablo había visto por sí mismo que Cristo había sido “levantado de entre los muertos”. Su resurrección fue mejor que la de quienes resucitaron antes que él, pues ellos volvieron a morir. Pablo también llamó a Jesús “primicias de los que se han dormido en la muerte”. ¿En qué sentido fue Jesús las primicias o primeros frutos? Él fue el primer ser humano que resucitó como ser espiritual y el primero que fue al cielo (1 Cor. 15:20; Hech. 26:23; lea 1 Pedro 3:18, 22).
¿Cómo explicó Pablo la diferencia entre Adán y Jesús?
¿Cómo es posible que por la muerte de un hombre millones de personas reciban vida? Pablo dio una respuesta muy lógica. Él explicó la diferencia entre lo que Adán provocó y lo que el sacrificio de Cristo hace posible. Refiriéndose a Adán, él dijo que “la muerte vino mediante un hombre”. Cuando Adán pecó, provocó su propia muerte y la de sus descendientes. Hoy día seguimos sufriendo las trágicas consecuencias de su desobediencia. Pero la esperanza que tenemos gracias a que Dios resucitó a su Hijo es maravillosa. Pablo explicó: “La resurrección de los muertos también viene mediante un hombre [Jesús]. Porque, así como en Adán todos están muriendo, así también en el Cristo todos recibirán vida” (1 Cor. 15:21, 22).
¿Por qué sabemos que Adán no resucitará?
¿A quiénes se refería Pablo cuando dijo que “en Adán todos están muriendo”? A los descendientes de Adán, que hemos heredado el pecado y la imperfección, y estamos condenados a morir (Rom. 5:12). Adán no está entre los que “recibirán vida”. Él no puede beneficiarse del rescate, pues era un hombre perfecto que desobedeció a Dios a sabiendas. Recibió lo mismo que recibirán aquellos a quienes “el Hijo del Hombre” juzgue como “cabras”: “la destrucción eterna” (Mat. 25:31-33, 46; Heb. 5:9).
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