TEXTO DIARIO, De hoy Miércoles 20 de abril del 2022

Examinemos las Escrituras todos los días 2022
Miércoles 20 de abril del 2022
Cristo me amó y se entregó por mí (Gál. 2:20).
Puede que nos preguntemos: “¿Cómo puedo estar seguro de que Jehová no me ve como un caso perdido?”. En cierto sentido, al hacernos esta pregunta ya la estamos respondiendo. ¿Por qué lo decimos? Hace varias décadas, La Atalaya lo explicó así: “Otro problema surge a veces cuando nos encontramos tropezando y cayendo muchas veces por causa de alguna mala costumbre que ha mordido más profundamente en nuestro anterior modelo de vida de lo que nos habíamos dado cuenta”. Y añadió: “No decida que usted ha cometido el pecado imperdonable. Exactamente así le gustaría a Satanás que usted razonara. El hecho de que usted se siente afligido y enfadado con usted mismo es prueba en sí mismo de que usted no ha ido demasiado lejos. Jamás se canse de dirigirse humilde y sinceramente a Dios, buscando su perdón y limpiamiento y ayuda”. El apóstol Pablo cometió pecados graves antes de hacerse cristiano. Recordaba lo que había hecho (1 Tim. 1:12-15). Pero veía el rescate como un regalo que Dios le había hecho a él. Así logró evitar el exceso de culpa y centrarse en darle a Jehová lo mejor de ahí en adelante. w20.11 27 párr. 14; 29 párr. 17
¿Por qué no es de sabios pensar constantemente que nuestra vida era mejor antes? Dé un ejemplo.
¿Por qué no es de sabios pensar constantemente que nuestra vida era mejor antes? Porque la nostalgia puede hacer que nos acordemos solo de lo bueno o que les restemos importancia a los problemas que teníamos en aquellos momentos. Pensemos en los israelitas de la antigüedad: tan pronto como salieron de Egipto se olvidaron de lo dura que había sido su vida y solo se acordaron de los ricos alimentos que disfrutaban allí. Decían: “¡Cuánto echamos de menos el pescado que comíamos gratis en Egipto, y los pepinos, las sandías, los puerros, las cebollas y los ajos!” (Núm. 11:5). Pero ¿era cierto que lo que comían no les costaba nada? No. En realidad, pagaban un alto precio, pues en Egipto estaban sometidos a una cruel esclavitud (Éx. 1:13, 14; 3:6-9). Pero en poco tiempo olvidaron sus problemas y empezaron a añorar el pasado. En vez de concentrarse en todo lo que Jehová acababa de hacer por ellos, decidieron centrar toda su atención en los viejos tiempos. Esto le disgustó muchísimo a Jehová (Núm. 11:10).
¿Qué ayudó a una hermana a no caer en la nostalgia?
¿Qué nos ayudará a no caer en la nostalgia? Veamos el caso de una hermana que empezó a servir en el Betel de Brooklyn en 1945. Unos años después, se casó con otro betelita y allí sirvieron juntos durante varias décadas. En 1976, él se enfermó. Cuando se dio cuenta de que iba a fallecer pronto, le dio a su esposa algunos buenos consejos para cuando enviudara. Le dijo: “Hemos tenido un matrimonio feliz. Muchas personas no saben lo que es eso”. Y añadió: “Aunque los recuerdos persistan, no vivas en el pasado. El tiempo te ayudará a superar el dolor. No te amargues ni te compadezcas de ti misma. Agradece las alegrías y bendiciones que has tenido. […] Los recuerdos son un regalo de Dios”. ¡Qué consejos tan acertados!
¿Qué bendiciones recibió esta hermana por no vivir en el pasado?
La hermana hizo caso del consejo. Sirvió fielmente a Jehová hasta que falleció, a la edad de 92 años. Unos años antes, contó: “Cuando reflexiono en los más de sesenta y tres años en el servicio de Jehová de tiempo completo, puedo decir, con toda franqueza, que he llevado una vida plena”. ¿Por qué? Ella explicó: “Lo que más me llena es nuestra maravillosa hermandad y la esperanza de vivir con nuestros hermanos en una Tierra paradisíaca, sirviendo por toda la eternidad a nuestro Magnífico Creador, el único Dios verdadero, Jehová”.* ¡Qué excelente ejemplo de alguien que siempre miró hacia el futuro!
Todos los Derechos Reservados Copyright © 2020 Watch Tower Bible and Tract Society of Pennsylvania JW.ORG.
