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TEXTO DIARIO, De hoy Sábado 16 de enero del 2021.

Examinemos las Escrituras todos los días 2021

Sábado 16 de enero del 2021

Vi una gran muchedumbre de pie delante del trono y delante del Cordero (Rev. 7:9).

En 1935, los testigos de Jehová se dieron cuenta de que no es necesario que la gran muchedumbre esté en el cielo para poder estar “delante del trono y delante del Cordero”, y de que estas palabras tienen un sentido simbólico. Aunque los miembros de la gran muchedumbre vivan en la Tierra, están “delante del trono” si reconocen la autoridad de Jehová como gobernante del universo y se someten a ella (Is. 66:1). Y están “delante del Cordero” si tienen fe en el sacrificio de Jesús. Encontramos un caso parecido en Mateo 25:31, 32. Allí dice que “todas las naciones”, incluidos los malvados, “serán reunidas delante de” Jesús y de su trono glorioso. Es evidente que todas estas naciones están en la Tierra, no en el cielo. La aclaración que se dio en 1935 tiene mucho sentido. Explica por qué la Biblia no dice que la gran muchedumbre asciende a los cielos. Solo se promete la vida eterna en el cielo a un grupo: los 144.000 que “han de reinar sobre la tierra” con Jesús (Rev. 5:10). w19.09 28 párr. 9.

¿Por qué deben conocer las normas de Jehová los miembros de la gran muchedumbre antes del Milenio?

Desde 1935, los testigos de Jehová entendemos que la gran muchedumbre de la visión de Juan está compuesta de cristianos fieles que esperan vivir para siempre en la Tierra. Para sobrevivir a la gran tribulación y “escapar de todas estas cosas que están destinadas a suceder”, estos cristianos deben conocer las normas de Jehová y demostrar que tienen una fe fuerte antes del Reinado de Mil Años de Cristo (Luc. 21:34-36).

¿Por qué creían algunos Estudiantes de la Biblia que habría hombres fieles que quizás irían al cielo al final del Milenio?

Como vimos en el párrafo 7, algunos Estudiantes de la Biblia creían que habría hombres fieles que irían al cielo al final del Milenio. ¿Por qué pensaban así? Esa posibilidad, que se planteó en el número del 15 de febrero de 1913 de la revista que hoy conocemos como La Atalaya, se basaba en el siguiente razonamiento: si los cristianos que no han sido tan obedientes van a ir al cielo, ¿por qué los hombres fieles de la antigüedad solo van a recibir la recompensa de vivir en la Tierra? Claro, esa manera de pensar partía de dos ideas erróneas: 1) la gran muchedumbre viviría en los cielos y 2) la gran muchedumbre estaría formada por cristianos menos fieles.

¿Qué reconocen tanto los ungidos como la gran muchedumbre sobre su recompensa?

Sin embargo, como hemos visto, desde 1935 los testigos de Jehová entendemos con claridad que quienes sobreviven a Armagedón son la gran muchedumbre de la visión de Juan. Saldrán “de la gran tribulación” aquí mismo en la Tierra y clamarán con voz fuerte: “La salvación se la debemos a nuestro Dios, que está sentado en el trono, y al Cordero” (Rev. 7:10, 14). Además, la Biblia enseña que las personas que resucitan en el cielo reciben “algo mejor” que los hombres fieles de la antigüedad (Heb. 11:40). Esta nueva explicación motivó a los hermanos a empezar a invitar con entusiasmo a la gente a servir a Jehová con la esperanza de vivir para siempre en la Tierra.

La esperanza que tienen los miembros de la gran muchedumbre los hace felices. Comprenden que es Jehová quien decide si sus siervos fieles vivirán en el cielo o en la Tierra. Tanto los ungidos como la gran muchedumbre reconocen que su recompensa se debe únicamente a la bondad inmerecida que Jehová demostró al dar a Jesucristo como rescate (Rom. 3:24).

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